Publicado en Comunicados el 30/11/2010 por Guitar Xperience
Amigos, debido a problemas técnicos el programa del anoche no pudo realizarse.
Pero nos os preocupéis, la semana que viene en todo caso, y si los duendes de la emisora así lo quieren, tendréis vuestra ración de Guitar Xperience en forma de un programa especial con un montón de novedades el lunes y del su correspondiente podcast el miércoles.
Mr. Big ultiman los detalles del que será el nuevo álbum de estudio de la banda original en quince años y primero tras la reunificación. “What if?” saldrá a la venta el 15 de diciembre en Japón (donde la banda nunca ha dejado de tener un enorme éxito, incluso en la etapa con Richie Kotzen), el 21 de enero en Europa y a mediados de febrero (aún no hay fecha confirmada) en USA.
El single de presentación se titula “Undertow” y es realmente bueno. No creemos que el estilo general del grupo cambie y más teniendo en cuenta que tampoco cambió cuando marchó Gilbert, ya que, y llevando la contraria a los “pro-gilbertos”, con Kotzen grabaron dos auténticos DISCAZOS. Pero sí que es cierto que este single suena diferente. Más serio y adulto, alejándose del cliché del pop y del A.O.R. alegre y juvenil al que nos tienen acostumbrados. Eso sí, los virtuosismos a cargo de Sheehan y Gilbert siguen muy presentes como marca de la casa que son.
No obstante, teniendo en cuenta las tensiones internas y que la reunión se debe ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE AL DINERO, es increible que hayan sido capaces de grabar un single tan bueno (al igual que hicieron en el disco recopilatorio de hace un par de años que incluía un nuevo tema), lo cual demuestra la impresionante capacidad y calidad que tienen como músicos todos los componentes de la banda. Sino sabéis de que rayos estamos hablando pinchad en este enlace en el que os contamos la cruda realidad sobre Mr. Big y Eric Martin.
Y como un video vale más que mil palabras, aquí tenéis el video del single “Undertow”.
Sólo por fastidiar, pongo una imagen de Mr. Big con Richie Kotzen.
(Pese a que intentamos asistir al concierto del rey del “shock rock”, la negativa de la promotora a acreditarnos por no ser un medio importante (¡muchas gracias!) y la crísis económica impidieron que un servidor pudiera ir. En mi lugar y pagando, asistió Dani Higuera, gran amigo y antiguo colaborador del programa, que se estrena como redactor en la web. Espero que disfrutéis del tono humorístico, sarcástico, cínico y sin pelos en la lengua que imprime el (tio) bueno de Dani a todos sus artículos)
¡Por fin el Teatro de La Muerte de Cooper ha pasado por nuestro país! Yo mismo no es que sea el mayor fan del mundo (aunque le he dedicado un artículo en mi propio blog, La Oreja de Van Halen), pero cabe destacar cuatro cosas de este señor de 62 añazos:
Es el padre putativo de todos nuestros héroes
Es el mejor letrista después de Dylan (el mismo Zinnermann reconoció este hecho)
Sigue en una forma asombrosa (voz y físico)
La banda y el espectáculo son de primera categoría.
Y es que sigue siendo remarcable que un tipo con la edad de mi padre (o tu abuelo), en vez de dedicarse a mirar obras, colarse en las colas del supermercado o retarte a un sprint para llegar al asiento libre del autobús, rockee cada noche como si fuera la última. Y no es penséis que coge el micro, se planta en el medio y se pone a hacer de juke-box humano, no. Le cortan la cabeza, le cuelgan, lo atraviesan con pinchos de acero, le clavan jeringuillas de elefante y se transforma en araña… entre otras cosas.
La noche empezó con un grupo telonero llamado Black Rose Road, que si no recuerdo mal es de Mataró (o de la zona del Maresme catalán), es sin lugar a dudas una de las bandas más prometedoras que haya visto sobre un escenario. Tocan una especie de trash muy peculiar, con toques stoner a lo Kyuss, pero con más mala baba. Los integrantes son Xevi (primera guitarra), Rubén (voz y guitarra), Eloi (batería) y Juan (bajo).
Musicalmente los chavales tienen la maquinaria bien engrasada: guitarras, bajo y sobretodo la batería (¡vaya animal está hecho el Eloi!) suenan a gloria, y las canciones son muy contundentes y pegadizas. El único “pero” que le pondría a esta banda es la voz. Rubén tiene mucho carisma, toca muy bien la guitarra pero no tiene una voz muy brillante. Además, no vocaliza muy bien en inglés, aunque eso tiene arreglo (lo siento, Rubén, pero soy profe de inglés y estas cosas las miro mucho, jeje).
Os aconsejo que acudáis en masa a sus conciertos para que luego podáis presumir de haber “cazado” al grupo antes de llenar pabellones. Y comprar su disco, coñe, que son muy majos (Rubén dedicó unas amables palabras a todo el auditorio, que les aplaudió con ganas)
De paso podéis echar un ojo su blog y su MySpace para haceros una idea de como se las gastan.
(Nota del “jefe”: En la elección de la foto de los BRR el autor de la crónica no ha tenido nada que ver, pero a mi se me antojaba divertida en extremo, de ahí su elección)
Después que los Black Rose Road acabaran (he de reconocer que me rompe el corazón ver a un grupo telonero recoger sus propios trastos) se allanó la plana para el espectáculo de Alice. Cayó el telón (nunca mejor dicho, ya que había uno enorme con la calavera de Alice) y la banda entonó los primeros minutos de “School’s out”, uno de sus grandes himnos, pero hicieron un coitus interruptus y dejaron el tema sin acabar para el gran final.
Las primeras impresiones en cuanto al sonido eran muy buenas. Gran sonido (nada de pelota como en Satriani), todo muy diáfano y claro, y el grupo sonando que te cagas. En el escenario, bastante sobrio para haber sido diseñado por el tío que hace lo de La Bella y la Bestia en teatros, había dos monstruitos cubiertos de telarañas a los lados, una enorme plataforma para el bataca por encima de la banda, y otras más pequeñas para el resto del grupo.
Cabe destacar las ganas que en todo momento puso la banda, que consta de: Chuck Garric al bajo, Jimmy DeGrasso (¡ex White Lion y Megadeth!) a la batería, y Keri Kelli y Damon Johnson. También llevaban unos cuantos tipos que hacían de verdugos/comparsas y una tía bastante macizorra que hacía de enfermera/novia/mujer trastornada.
Aunque a algunos el súbito final de “School’s out” les supiera a eyaculación precoz, no tuvieron muchas razones para protestar porque empalmaron con una de sus mejores canciones: “No more Mr. Nice guy”, en la que siempre echo de menos el pequeño “speech” de Mustaine para la VERSIONAZA que hizo con Megadeth.
Sin tiempo para respirar -Alice tan sólo habló al final del show, y solo para decir “Gracias Barcelona” y poco más- se siguió con otro pedazo de himno, el “I’m eighteen”, y aunque resulta ciertamente morboso y patético oír a un viejo de 62 años ponerse en la piel de un chico de 18, había algo de hermoso en ello. Una protesta nihilista y dadaísta al hecho de crecer. Y es que pocas canciones han reflejado tan bien su contenido. Por muchas veces que la escuche, siempre me asalta a la mente aquel trozo que dice “tengo el cerebro de un bebé y el corazón de un hombre viejo… me ha llevado 18 años llegar hasta aquí”. Esa sensación de hastío vital, de no estar en ninguna parte, jamás se ha descrito mejor, ni en el mejor de los libros ni en la mejor de las películas.
Pero no había tiempo de ponerse nostálgicos, ya que la banda empezó a taladrarnos el cerebro con “Wicked young man”, del fantástico “Brutal Planet”. Y es que aquello crujía como un pan recién hecho. Una fantástica andanada de Heavy Metal. Luego siguió con un interludio bastante clásico, empalmando “Ballad of Dwight Fry”, “Go to hell” y “Cold Ethyl”, en las que echó mucha mano de la teatralidad, poniéndose una camisa de fuerza (me faltó el claustrofóbico e histérico momento “I gotta get out of here!”) y caminando al filo de la navaja con la última zarandeando y maltratando un muñeco en forma de mujer fatal, ya que no sé como se lo tomarán los que sean muy sensibles al tema del maltrato de la mujer. Yo por mi parte, lo considero una parte imprescindible del show, y en ello hay más de denuncia y ridiculización que de apología.
Y entonces, llegó uno de los momentos en los que, para mi sorpresa, la gente disfrutó más: “Poison”. Me llenó de alegría que la gente haya hecho suyo un verdadero himno glamero y casi A.O.R.. No se oyó tanto coro hasta los bises… ¡y es que sigue sonando igual de buena que en 1989!
A continuación, Alice Cooper nos deleitó con otra pequeña “suite” en la que creo que sólo yo de entre los 4000 o 5000 personas que estábamos en el Sant Jrodi Club disfrutó de lo lindo: “From the inside” y “Nurse Rozetta”. En este link encontraréis un amplio comentario sobre este discazo que a mi modo de ver es uno de los mejores de toda su carrera. Un clásico de culto en toda regla. ¡Me hubiera encantado oír en la misma suite “I wish I was born in Beverly Hills” y “Serious”, pero no se puede tener todo.
Me encanta la actitud de Alice al respecto: durante esas dos canciones casi nadie reaccionó (el público era de extracto sorprendentemente joven y supongo que inexperto en el “canon cooperiano”), pero él sigue tocándolas. En el otro extremo tenemos a los capullos de Def Leppard que dejaron de tocar muchos de sus clásicos “porque el público no reaccionaba”. ¡Ole, Alice! Sólo me faltó tener al guitarra original de los cortes, el inconmensurable Steve Lukather.
“Nurse Rozetta” es una especie de balada macabra, y sin duda, una de las mejores canciones de rock que he escuchado. Y Alice, sentado en su silla de ruedas, decrépito, alucinado, fantasea con los ligueros de la sexy enfermera Rozetta. Un clásico. En “From the inside” se dejó ver mamando una botella de güisqui de mentira, y dejó bien claro que no reniega de sus demonios ni los barre bajo la alfombra, sino que hace arte con ellos. Por eso Alice Cooper sigue en activo y muchos otros han caído.
Otro trozo largo incluyó clásicos como “Be my lover”, las baladas “Only women bleed” (se me encoge el corazón cuando canta con tanto sentimiento aquello de “She cries alone too often… he smokes and drinks and don’t come home at all”) y la Beatleniana “I never Cry” para acabar con una extensa jam de “Black widow” completamente instrumental y en la que los hachas le dieron caña al asunto a base de solos largísimos.
Por fin llegó la hora de un tema de “Along comes the spider”. ¡Y es que no olvidemos que es el disco que presenta! Y a pesar de que es un disco con buen material, lo deja aparcadísimo para interpretar el mejor tema del mismo subido a una escalera y con un traje con patas de araña bastante cachondo.
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Otra concesión a la modernidad fue la divertida “Dirty diamonds”, en la que empezó a tirar collares de perlas (supongo que sacados de los chinos) al público, que se mataba por conseguir alguno. Yo no lo conseguí. Sniff. Siempre me ha encantado esta canción imposible: ¡es un pseudo-tema de James Bond mezclado con acordes de “Paranoid” de Black Sabbath!
Y de aquí hasta el final sonaron un montón de clásicos con esteroides. “Billion Dollar babies” (vaya temazo, y que riff más bueno), sendos fragmentos de “Killer” mientras que a Alice lo empalaban a base de pinchos de acero, y de “I love the dead”, àra acabar viajando otra vez a los 90, y es que tenía miedo que dejara de tocar una de las canciones más divertidas y poderosas que tiene (en algunos tramos de este largísimo tour la dejó fuera), que no es otra que “Feed my Frankenstein” de su“Hey Stoopid!”. Con la ayuda de una especie de monigote ciclópeo que no hubiera desentonado en alguna peli de Simbad hecha por Harryhausen (yo diría que se lo han copiado descaradamente, aunque no sé el título de la peli), sonó este atronador nuevo clásico, y aunque sobra decir que se echó a faltar los solazos de Vai y Satriani de aquel duelo antológico, el grupo cumplió la papeleta.
Finalmente, volvimos por arte de magia a un oscuro y sucio garaje de Detroit a oír “Under my wheels” y el grupo se retiró momentáneamente. Después, los bises empezaron a lo bestia: la inmortal “Elected”, con Alice vestido de campaña con su sombrero de copa brillante y americana a juego, dando el genial discurso final en el que las ciudades americanas cambiaban por Madrid y Barcelona y en el que acababa sentenciando (en coña, claro) “los problemas de España…bien… ¡no me importan!”. La canción vino como anillo al dedo ahora que en Catalunya estamos en plena campaña electoral, con todos los políticos vendiendo humo y haciendo falsas promesas, al igual que hace Alice. Ojala alguno lo fichara para su campaña… ¡yo le votaba!
Pero otra vez Alice nos negaba el descanso, y tras botar como locos con “Elected” sonó, esta vez entera y sin cortes, la inmortal “School’s out”, en la que, como bien dijo en su día, intentaba captar aquellos gloriosos tres últimos minutos del cole, en los que estás agarrando con fuerza el tirachinas para salir pitando y ponerte a disfrutar del verano.
(Nota sarcástica del autor: Si por casualidad tienes menos de 12 años, lo siento, chaval, pero tus papás están luchando muy duro para que no tengas vacaciones de verano, así que aprovechadlas bien porque quizás sean las últimas… ¡os veo yendo al cole 11 meses al año!)
En definitiva: un enorme concierto, plagado de momentos clásicos. Es digno de admirar que nuestro gran hombre, un tipo con un par de huevos y que enarboló la bandera de la libertad artística utilizando una inteligente provocación al sistema, aún siga tocando la moral de esa manera. ¡Coño, pero si por su edad tendría que estar del lado de los malos, de los carcas, de los quejicosos viejales!
Pues no, está de nuestro lado. Y esperemos que para mucho…
¡Ah!, si fuiste uno de los que se quedaron en casa sin excusa, que sepas que después de una gira tan larga -casi dos años- no creo que se prodigue mucho más. Yo no fui a ver a Dio y tendré todo el resto de mi vida para lamentarlo… aunque a Alice, que tiene un pacto con el diablo, parece que tiene cuerda para rato…
Y para finalizar, un clásico de la web: los bonus tracks.
(Todas las fotos que ilustran el artículo han sido extraidas de las también excelentes y completas crónicas publicadas por RafaBasa y Todo Música Rock )
Edición número tres de la catorceava temporada y tercer podcast que colgamos para que lo disfruteis en cualquier momento.
Un programa centrado en exclusiva en dos protagonistas: Geoege Lynch y Joe Satriani. Dada la importancia en el mundo del heavy rock y lo buenos que han sido sus recientes conciertos españoles, era justo realizar un especial de ambos recitales con temas grabados durante los mismos.
Aquí está el enlace del tercerpodcast de la temporada # 14 de The Guitar Xperience Radio Show y lista de los temas que aparecieron:
Joe Satriani: Revelation (Directo Apolo 17/11/2010)
Joe Satriani: Crystal Planet (Directo Apolo 17/11/2010)
Joe Satriani: Crowd chant (Directo Apolo 17/11/2010)
Si sois veteranos ya lo sabréis, pero lo repetiremos a los nuevos oyentes. Acostumbramos a acompañar cada podcast con videos en directo de todas las canciones que han aparecido, y sino encontramos esas mismas escogemos otras representativas del mismo autor.
Para ver los videos tenemos tres vias. El Canal de Guitar Xperience para casi todas las canciones. ¿Cuales no se veran en el canal? Pues las que se emiten dentro de la sección Net Xperience que es la sección de los nuevos valores. Ellos tienen su propio canal, el Canal de Net Xperience a modo de homenaje permanente. Por último tenemos el Canal de Classics Xperience que está dedicado a la sección homónima en la que damos refugio a todos esos clásicos atemporales de la buena música (cómo podeis comprobar, estas dos últimas secciones no ha tenido cabida en el programa del lunes, por tanto sus canales no ha sido actualizados).
Posiblemente el nombre de Julie Slick no os sonó hasta que hicimos la crónica del reciente concierto de Adrian Belew Power Trio. Yo mismo tampoco había oído hablar de ella hasta verla en directo, pero tras la grata sorpresa que resultó ser su personal estilo, vino la búsqueda de información y con ella otra grata sorpresa en forma de impresionante currículum.
Aunque desde muy pequeña ya tocaba con su hermano Eric (bateria y percusionista), a los doce años de edad se matriculó en la prestigiosa Paul Green’ School of Rock Music, en la cual no solo mejoró como intérprete, sino que fue una de las protagonistas del documental galardonado en Sundance “Rock School“ además de incluir sus lineas de bajo en siete temas de la BSO.
A los dieciséis ya había tocado con primeras figuras como Jon Anderson, Alice Cooper o Ike Willis de la banda de Frank Zappa. Tras finalizar sus estudios en la mencionada escuela y graduarse Magna Cum Laude en el máster de producción musical de la Universidad de Drexel, realiza su primera gira por el Reino Unido con la banda del fundador de McRad Chuck Treece. Pero la gran oportunidad (si es que no las había tenido ya) vino de la mano de Adrian Belew, quien invitó a los dos hermanos a realizar una improvisación sobre un tema de Zappa. Meses después, Belew invita de nuevo a la pareja a sus estudios en Nashville, donde el veterano guitarrista los definió como la “perfecta sección rítmica”.
Actualmente, Julie y su hermano cuentan con veintiún años, dos CD’s editados bajo el nombre de Adrian Belew Power Trio y han realizado tres giras mundiales por los cuatro continentes. Además poseen su propio estudio de grabación, han grabado en el último disco de California Guitar Trio y están preparando el proyecto instrumental Paper Cat junto al guitarrista progresivo Robbie Mangano. Julie, por su parte, ya ha producido a varias bandas y acaba de editar el CD que procedemos a analizar. Menudo futuro que tienen este par de chavales.
Esta joven morena acaba de sacar a la venta su primer disco en solitario de nombre homónimo, “Julie Slick” y las sensaciones que me produce su escucha son contradictorias. Su estilo como comentamos en la citada crónica, es rockero y potente pero sabe adecuarlo a contextos más jazzísticos o progresivos. No la definiría como una virtuosa aunque sabe hacer buenos solos y técnicamente el disco está realmente bien producido. Julie además toca guitarras, teclados y ha programado las baterías. El disco viene cargado de colaboradores, como su propio hermano, Marco Minnemann (batería en la gira europea de AVPT), el stickista Michael Bernier, el actual guitarrista de Tarja Turunen Alex Schmidt, o las leyendas del progresivo Robert Fripp y Pat Mastelotto (Mr. Mister, Mastica o King Crimson).
Todo esto ya nos hace darnos cuenta del nivel al que se mueve la muchacha y el prestigio que está obteniendo en tan poco tiempo, pero el disco tiene un problema serio. No hay una unidad estilística. Julie ha compuesto todos los temas para dar salida a sus múltiples inquietudes musicales, pero la influencia de su mentor Adrian Belew y por extensión de King Crimson es demasiado obvia, restándole personalidad. Y además el estilo de cada invitado está muy presente. Así, pese a que el disco tenga la etiqueta de rock progresivo, nos podemos encontrar con jazz, new age, grunge y con temas excesivamente diferentes entre sí, pero al llegar a la parte progresiva, el estilo de los antes mencionados se nota en exceso.
1.- MELA: Primer corte que da inicio al álbum. Sin lugar a dudas, uno de los temas más “crimsonnianos”. Pero como curiosidad, suena a King Crimson de los 70 y los 90 a la vez. ¿Cómo? Pues componiendo al estilo “Vrooom” pero con una sección de viento que nos recuerda a los tiempos del “In the wake of Poseidon”. Colaboran su hermano a la bateria, Matt Rothstein y Brian Davis a la guitarra y Jon Braun al saxo.
2.- MANY LAUGHS: Una delicia de tema y quizás el más comercial del disco. Una simple pero efectiva linea de bajo sobre la que se alterna la bateria de Marco Minneman y los teclados y guitarras de Julie. Todo el tema tiene una onda de grunge y pop/punk muy agradable aunque cuenta con una pequeña ida de olla progresiva por el medio.
3.- FEBRUARY: La primera balada del disco en la que su hermano Eric se encarga con maestria del piano. Julie realiza una linea de armónicos con el bajo que se entremezcla con acordes de un segundo bajo y guitarra. Un tema relajante y new age con una sección final preciosa que recuerda al Moby más intimista.
4.- MORA: Otro tema progresivo no tan duro como el primero con un aire muy misterioso. Julie se encarga de todo y cuenta con la colaboración del stickista Michael Bernier. Excelente como la chica combina unas guitarras muy paranoicas al estilo Belew con una excitante y rockera linea de bajo.
5.- APHRODITE: André Cholmondeley a la guitarra acústica MIDI y el gran Pat Mastelotto colaboran en un tema de tintes funkys y rockeros. El solo de André tiene reminiscencias orientales mientras que escuchamos el primer solo del disco de Julie en una onda de jazz funky muy divertido. La linea de bateria, como no podía ser de otra manera tiene un juego de charles que tira de espaldas.
6.- BARON ALOHA: Nuestra protagonista toca esta vez todos los instrumentos. El tema se inicia con unas percusiones a la que sigue una excelente linea de bajo que combina acordes, slide y tapping y que seguirá durante los cuatro minutos de duración. Poco a poco se van uniendo otras lineas de bajo y de guitarra. Este tema suena junto al “Many laughs” como el más personal de todos. Si bien aquel era grunge y éste muy progresivo y menos original, todas las influencias de King Crimson, Fripp, Belew y compañia se dan cita a la vez en esta canción, pero Julie aprovecha lo mejor de cada casa y le da su propia forma. Como ya digo, estos serian los temas más “julieslickeros”.
7.- NOTHING TO BE DONE: Otra delicia de canción con Bernier de nuevo al stick. Aunque la linea de bajo sea excelente, las guitarras que se van entremezclando se llevan la palma. El acompañamiento de stick le otorga un aire de new age al tema. Como curiosidad, la batería, pese a lo tranquilo de la composición, es sencillamente excelente, y nunca hubiera dicho que ha sido programada.
8.- CHOKE: Con las voces juguetonas y marcianas de la intro ya nos imaginamos que el tema va a ser muy duro. El gurú del rock progresivo Robert Fripp añade una serie de licks paranoicos a los que se une un bajo paranoico sobre un loop de batería electrónica. Dos minutos de duración dura lo que es más un juego gamberro que una canción propiamente dicha.
9.- AWOKE: Un ligero escarceo con el heavy metal es lo que podemos escuchar ahora. Alex Schmidt alterna un patrón rítmico repetitivo a juego con la linea de bajo a los que añade otras partes de guitarra con un sonido agresivo y ruiditos varios. Una curiosa y oscura mezcla de King Crimson con heavy metal.
10.- SHADOW TRIP: Fripp vuelve a aportar su arte en la que es la canción más larga del disco. Canción con un medio tempo en la que la linea de bajo, pese a ser repetitiva, muestra que Julie Slick posee un groove a la altura de los grandes bajistas de funky. Robert Fripp está más comedido que en otras ocasiones y además de una bonita secuencia de acordes, acompaña muy bien con los sonidos sintetizados de sus “frippertronics”. Cierto es que todo el tema es muy repetitivo pero no aburre ya que tiene un “no se qué” la mar de interesante.
11.- SPICE TRADE: Otro de los temas más “crimsonnianos” y es lógico al colaborar por tercera vez Robert Fripp. Se inicia con un melancólica bajo al que se le une unos violines provenientes de los “frippertronics” que perfectamente podrían pertenecer a la banda sonora de una película de misterio antigua. Al cabo de un minuto se inicia el tema en sí que va por unos derroteros muy a los King Crimson. Se puede decir que aquí Fripp no se ha contenido y hasta parece que haya compuesto el tema y todo.
12.- THE RIVALRY: Colaboran Pat Mastelotto y Eric Slick a la guitarra eléctrica MIDI en una canción que tiene de todo. La batería es tecno, las guitarras rítmicas y el bajo son grunges, mientras que el solo de guitarra se compone de varias lineas (algunas grabadas al revés) al estilo Adrian Belew. Destacaría la habilidad como productora de Julie y el virtuosismo de Mastelotto para hacer que sus lineas de batería parezcan programadas, al enlazar partes de rock con otras de tecno y de jungle con una complejidad impresionantes. Pese a la rareza el tema es tremendamente rítmico, alegre y movido y es imposible no mover las greñas o hacer “air guitar” mientras lo escuchas.
13.- CAGE MATCH: Julie se encarga de todo en la canción más rallante e insoportable del disco. Si bien Robert Fripp no toca en este tema, no dudo de que Julie sufrió de algún tipo de posesión diabólica/musical porque el estilo del inglés es más que obvio en todas y cada una de las notas que pueden escucharse.
14.- BLOOD SISTERS: Jordan del Rosario, guitarrista y ex profesor de Julie en la Paul Green’ School of Rock, colabora en el último tema. Otra balada con aire de rock sureño retro en la que la chica muestra una faceta inédita hasta el momento, y en la que su lucimiento al bajo queda eclipsado por las bonitas melodías de guitarra. La batería que ha programado también tiene un sonido orgánico muy real y agradable. Una preciosa y sorprendente manera de finalizar el disco.
Un disco se puede analizar de dos maneras, tema a tema o en conjunto, pero lo cierto es que del resultado del conjunto global va a depender que recuerdes ese disco de aquí a unos años. En este sentido, este primer trabajo es fallido. Los temas son excelentes uno a uno pero no logran una cohesión estilística. Es un álbum disperso y en el cual la influencia de Belew, Zappa, Fripp, Crimson y todos los iconos del rock progresivo experimental y vanguardista están muy presentes, demasiado diría. Por otra parte, los dos temas más originales y personales -“Many laughs” y “Baron aloha”- son a su vez demasiado diferentes entre sí, por lo que no queda claro cual es el estilo propio de Julie Slick. Afortunadamente, la cantidad de matices y sonidos en la producción, su propio sonido como bajista y la justa duración de las canciones hacen que su escucha sea agradable.
En cualquier caso, no quiero pecar de muy duro. Julie Slick tiene todas las cualidades para acabar siendo un peso pesado en el mundo progresivo: tiene un estilo y sonido propios como bajista, su propuesta musical no va encauzada al saturado mercado del metal progresivo virtuoso sino al rock progresivo más experimental, tiene un buen nivel técnico para afrontar este tipo de música tan compleja, su capacidad como compositora al margen de las influencias es grande y sus conocimientos de grabación, mezcla, mastering y producción son muy altos, como demuestra que ella sola se haya encargado de toda la grabación, mezcla y mastering en su propio estudio del álbum. Y dicho álbum suena de muerte. Y además, si ya ha conseguido todo esto con veintiún años ¿qué no hará cuando tenga cuarenta?
El disco no tiene sello discográfico (por el momento) que lo respalde. Se trata de una autoedición que solo se puede comprar vía www.julieslick.com o en los mismos conciertos de Adrian Belew Power Trio (donde además tiene la gentileza de firmarlos)
Resumiendo: un disco de escucha agradable aunque fallida propuesta a cargo de una músico muy talentosa con un envidiable futuro por delante.