Archivos para febrero, 2012

Xperience Live!: Joe Bonamassa

Publicado en Crónica Conciertos con etiquetas , , , , , , , , , , , el 29/02/2012 por Guitar Xperience

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    Una nueva visita a nuestro país de este mago de las seis cuerdas. Es un auténtico placer disfrutar de un músico que transita a su antojo por el blues y el rock con total conocimiento y amor por ambos géneros. Hemos cubierto el último concierto de su gira española, que le ha llevado también por Madrid y Murcia.

    Servidor, que no ha podido asistir nunca a concierto de Bonamassa en nuestro país, no sabía muy bien con que me iba a encontrar. Si bien los cientos de videos que hay por Internet muestran a un músico que disfruta del directo, no podía imaginarme la cantidad de feeling y energía que desprende. Tampoco podía imaginar el tirón que tendría en nuestro país. Por crónicas de los otros conciertos he visto que los llenos fueron totales. Aquí, el Palau de la Música registró también un lleno casi total (quedaron algunas pocas butacas libres en los anfiteatros superiores), y teniendo en cuenta el tipo de música, el precio, que de todos es bien sabido el elevado caché que tiene este hombre, y lo complicada que es cada vez más Barcelona para ciertas bandas y estilos, es muy meritorio que Bonamassa haya conseguido un triple lleno en esta gira española.

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     El concierto comenzó puntual a las 20:00 tras un extraño acompañamiento musical desde minutos antes (¡concretamente Iron Maiden!). Joe salió a escena trajeado y con gafas de sol que no se quitaría en ningún momento (y unas bambas blancas que le daban un toque divertido) acompañado de Carmine Rojas al bajo, Tal Bergman a la batería y Rick Melick a los teclados. El primer tema que la banda descargó fue “Slow train” de su último trabajo “Dust bowl”. Le siguieron “Last kiss” y una magistral versión de un tema ya magistral de por sí: el “Midnight blues” de Gary Moore. Con este tema, aparte de ponerme la piel de gallina, ya se pudo ver a algunas personas que timidamente se levantaban a aplaudir. Si esto ya ocurría con la tercera canción imaginaros hasta que punto la gente llegó a disfrutar y ovacionar al bluesman.

    A partir de ahí, y cuando ya estábamos a su merced, se empezaron a encadenar uno tras otros temas de toda su carrera, aunque dando prioridad a su último trabajo. Más adelante os dejaremos con el set-list y, aunque sea difícil destacar un tema sobre otro, paso a listar algunos de los momentos que me parecieron casi sobrenaturales:

  • “Sloe gin”: Ya la larga intro fue alucinante, con Melick haciendo un precioso acompañamiento y Joe tocando con dedos y un sonido muy similar al de Mark Knopfler. Un tema que no cansa por más veces que uno lo escuche.
  • Young man blues”: Tras una intro tremenda con un duelo de guitarra y batería (en el que Tal Bergman deslumbró con una gran técnica y pegada) se inició este tema, tremendamente rockero y con algún elemento de metal clásico. Bastante duración para una canción en la que destacaba el sonido tan grueso de la Gibson SG de doble mástil y en la que incluso Carmine Rojas al bajo tuvo sus momentos de lucimiento.
  • “Ballad of John Henry”: Antes de empezar a tocar esta canción, Joe, que hasta ese momento no se había dirigido al público, hizo una serie de comentarios que se transformarían en un divertido monólogo de cinco minutos de duración. Empezó explicando que había tenido tiempo esta vez para callejear por Barcelona y que le gustó la zona del casco antiguo, pero que lo que más le sorprendió fue el “Corte del Inglés” y que nunca había visto algo así. También explicó que tras trece discos publicados y unos doce o trece temas por disco, aún no había conseguido ningún hit. Sin embargo, le tiene un especial afecto a esta canción porque ha supuesto lo más cercano a un puesto alto en las listas de éxitos. Es por ello que siempre la interpretará en todos los conciertos.
  • Woke up dreaming”: Este tema acústico debería haber supuesto un momento de relax, pero nada más lejos de la realidad, dado que el virtuosismo se hizo presente. La canción no tenia una estructura definida, pese a contar con un momento vocal, y era más una sucesión de pequeños ritmos. Pero lo que destacaba por encima de todo era la técnica en cada uno de ellos: pseudo trémolo clásico, fingerpicking con slap, furioso strumming picking a lo Tommy Emmanuel (incluso juraria que hubo algún guiño al célebre “Classical Gas”) o una sorprendentemente veloz púa-contrapúa que recordaba mucho a Al di Meola.
  • “Bird on a wire”: Tocada durante los bises, fue una inesperada versión de un clásico de Leonard Cohen, en la que Bonamassa con su Telecaster la dotó de un curioso aire country.

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    En cuanto a aspectos técnicos, es digno de alabanza el juego de luces durante todo el concierto. Si bien la arquitectura del Palau de la Música ya ayuda, la coreografía de luces fue en todo momento excepcional, enfatizando las sensaciones transmitadas por la música. A nivel de sonido no me arriesgo a dar una opinión muy objetiva. La zona en la que estábamos ubicados los de la prensa tenía una visibilidad muy mala (imaginaros que pese a tener butacas debiamos estar todo el rato en pie para poder ver solo la mitad del escenario; ahora comprendo eso de “palco sin visibilidad”) y eso también afectaba al sonido. Si bien desde aquella posición la mezcla ya era mejor que en muchos conciertos a los que he asistido estando bien ubicado, es de suponer que desde la platea el sonido sería soberbio. Hay que destacar también la gran variedad de guitarras que lució Joe. Como si se tratara de un modelo de pasarela, en casi cada canción cambiaba de instrumento, aunque con preferencia por Gibson: Les Paul con y sin vibrato Bisgsby, SG de doble mástil (seis y doce cuerdas), Flying V, Firebird y para complementar, Fender Telecaster, Music Man, Yamaha e incluso una con cuerpo de Les Paul y el clavijero muy largo y las seis clavijas dispuestas horizontalmente en la parte de abajo (si alguien sabe de que modelo se trata que lo diga en los comentarios). Y como curiosidad, juraría que no empleó ninguna de sus Les Paul Signature Series.

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    Sobre los músicos todo se puede resumir en una frase: calidad y veteranía al servicio del feeling. Pese a que sólo hubieran solos de batería aparte de los del “jefe”, todos aportaron su calidad con líneas rítmicas muy creativas. En cuanto a Bonamassa, realmente hay que darle de comer aparte. Guitarrísticamente hablando, puede observarse en su estilo las influencias de Eric Clapton, Robben Ford y Mark Knopfler (en momentos puntuales), pero también sorprende la semejanza en sonido -que no técnica- con Eric Johnson, lo cual le otorga una inusitada belleza a su estilo, que lo hace muy atractivo. Un detalle digno de mención son los momentos en los que toca con dedos (en el concierto hubo unos cuantos) y como controla la dinámica -volúmenes e intensidades- sin usar el potenciómetro de volumen de la guitarra: una técnica excepcional de notable dificultad pero que usada como lo hace él, otorgaba una expresividad casi irreal a algunos pasajes.

    De todas formas, ya se conoce muy bien al Bonamassa guitarrista, pero lo que me resultó una gran sorpresa fue su nivel vocal, ¡y es que por momentos parecía mejor cantante que guitarrista! Curioso, pues su tono de voz es dulce y melancólico, y cuesta de creer el chorro de voz que posee y como sabe modularla en todo momento, con momentos casi a cappella que ponían la piel de gallina.

    A modo de curiosidad, Bonamassa también tocó el theremin en un par de temas, protagonizando con este instrumento futurista (pese a ser el instrumento electrónico más antiguo que existe, con casi un siglo de antigüedad) los únicos momentos psicodélicos de la noche.

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    A la salida del concierto observé un detalle que me gustó. En la zona de merchandising estaba su discografía completa. Pero cuando digo completa digo completa: todos los CD’s y DVD’s en directo, más los dos álbums de Black Country Communion y su correspondiente DVD en directo. Es algo de agradecer, puesto que a veces resulta difícil acceder a los primeros trabajos de algunos artistas, bien por estar descatalogados o bien por ser de importación.

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El set-list fue el siguiente.

  1. Slow train
  2. Last kiss
  3. Midnight blues (versión de Gary Moore)
  4. Dust bowl
  5. You better watch yourself
  6. Sloe gin
  7. The ballad of John Henry
  8. Lonesome road blues
  9. Happier times
  10. Steal your heart away
  11. Blues deluxe
  12. Young man’s blues
  13. Woke up dreaming
  14. Mountain time
  15. Bird on a wire (1er bis y versión de Leonard Cohen)
  16. Just got paid (2º bis y versión de ZZ Top)

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    Es evidente que no puede existir el set-list perfecto, pero con las orejas en modo radar a la salida, capté el malestar entre bastantes aficionados. Había quejas al respecto de que fue un set-list excesivamente bluesero y poco rockero, que si algunos temas caen siempre en todas las giras, que si el solo acústico ya no sorprende porque siempre lo toca igual, etc. Solo mostraría una queja respecto a no haber incluido ningún tema de los Black Country Communion, más que nada porque creo que sería la única oportunidad de escuchar algo en directo de esta increíble formación. No puedo ser muy neutral a este respecto dado que era la primera vez que veía a Bonamassa en directo (es muy grave, ya lo sé), pero lo cierto es que disfruté de todos los temas y que me quedo con las increíbles sensaciones que transmite esta banda.

    Teniendo en cuenta la prolífica discografía de este músico, su calidad y el gusto por el directo, y que además sólo tiene 35 años, no hay duda de que el futuro el blues está asegurado. Con B.B. King y Johnny Winter apunto del retiro y un Eric Clapton que comienza a dar ya muestras de agotamiento creativo, Bonamassa es el futuro del blues y… ¿por qué no decirlo?, su presente.

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    Por último, agradecer a la gente de Producciones Animadas, y en especial a Ana Deblas de En Silencio/In-Edit, por la acreditación y a Artur Cabanas la cesión de las fotos (las realizadas en primera fila). Y ya que estamos, saludos a mi compañero de fila, el periodista y director del excelente podcast y web Ovella Negra Rock, Benja (web que por cierto visitamos a menudo).

    Os dejamos ahora con unas cuantas fotos más y varios videotubes grabados por asistentes al concierto.

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Minigira española de God is an Astronaut

Publicado en Noticias con etiquetas , , , , , , , , el 27/02/2012 por Guitar Xperience

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    Aunque los medios de comunicación escuchemos más música que el común de los mortales (lo cual no siempre es gratificante, sobretodo cuando la mediocridad abunda), agrada conocer de tanto en tanto formaciones que realizan una propuesta tan interesante como es el caso. Luego toca tirarse de los pelos y sentir el ego herido cuendo te enteras que la banda en cuestión tienen una década de vida, han actuado anteriormente en España y son una banda de culto underground, y que servidor no la había escuchado nunca (¡ni de nombre siquiera!).

    God is an Astronaut se formó en Irlanda en 2.002 y practican lo que denominan los expertos como post rock. Ya que a mi esto me suena más a gafapastismo que otra cosa, diré que su música es una especie de rock progresivo y new age instrumental, en la que se busca la creación de ambientes hipnóticos y relajantes.  Una mezcla de Porcupine Tree, Anathema (época post doom) y Nine Inch Nails  con algunas gotas de Kraftwerk, Moby y U2. Un cocktail de lo más interesante que se hace acompañar en directo de una serie de videos que intentan reflejar los ambientes creados con sus instrumentos. Según dicen, dan tanta importancia a este aspecto como a su música, y recordando que en  la gira del “The Fragile” de NIN se hacía uso con éxito de este recurso en algunos momentos, no hay duda de que los directos de esta gente deben ser espectaculares.

    Torsten Kinsella (guitarra), Niels Kinsella (bajo), Lloyd Hanney (batería) y  Jamie Dean (piano) estarán esta semana en nuestro país presentando una selección de los mejores temas de sus seis discos, en unos directos que intuímos van a ser muy especiales. Las fechas son las siguientes:

  • 01/03/2.012 -  Sala Arena – Madrid – Precios 20 € y 24 € (anticipado o en taquilla) – Apertura puertas: 20:00. GIAA: 20:30
  • 02/03/2.012 (+ Tides from nebula) – Barcelona Music Hall (Barcelona) – Precios 20 € y 24 € (anticipado o en taquilla) – Apertura puertas: 19:30. TFN: 20:00. GIAA: 21:00

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    Tenéis más info en la web de la promotora Producciones Animadas, en la web oficial de la banda, en esta completa biografía y en esta interesante entrevista. De momento os dejamos con estos videos para ir abriendo boca.

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(Avisamos que el primero de los videos contiene imágenes que pueden herir la susceptibilidad de algunas personas)

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Crítica: Van Halen “A different kind of truth”

Publicado en Crítica con etiquetas , , , , , , , , el 24/02/2012 por Guitar Xperience

(Esta crítica significa el retorno a la web de un antiguo colaborador del programa, Dani Higuera. Con el estilo particular que le define, cínico, humorístico y un poco cabrón, y que tan bien pudo verse en su crónica del concierto de Alice Cooper (leer aquí), se adentra en los entresijos del disco de rock y metal más esperado de los últimos años. Si bien todos los miembros del staff deseábamos echarle mano al disco, los conocimientos enciclopédicos sobre A.O.R., hard rock, west coast rock y rock clásico del susodicho le hacían el más apropiado para realizar la crítica. Y además es un fanático de Van Halen. Pese a todo, tanto Ivan Macías como un servidor que escribe esta introducción, complementaremos el artículo con nuestra opinión. ¡Este disco es demasiado importante como para que no digamos la nuestra! 

Con todos ustedes, Daniel Higuera. Por cierto, aprovecho para decir que algunas de sus afirmaciones pueden herir la susceptibilidad de más de un metalero.)

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  • Artista:  Van Halen
  • Sello:     Interscope
  • Año:       2.012
  • Estilo:    Hard rock, classic rock, A.O.R.

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CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 9/10
  • Velocidad: 9/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 8/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: -4/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 8/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 7/10
  • PUNTUACIÓN: 7,8/10

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CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 10/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 7/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 8/10
  • PUNTUACIÓN: 8,25/10

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PUNTUACIÓN TOTAL: 8/10

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    Hablar de un nuevo disco de Van Halen para mí es como volver a ver a un pariente lejano y querido que hacía décadas que no veías. Desde que los descubrí a través del gigantesco “Fair Warning” se convirtieron en mi grupo preferido. Supongo que ya les conocéis, pero mejor presentarles para esos cuatro gatos que no los conocen aún.

1) Los que han estado siempre: Tienes a Eddie Van Halen, que no sé si soy yo, pero creo que él solito se inventa escalas y notas nuevas y hace sonar su guitarra como una orquesta en miniatura, cosa que copió descaradamente Nuno Bettencourt con su sonido de “ametralladora de riffs”. Pero Eddie es un genio único, como Picasso, Groucho o Belén Esteban.

    Tienes también a Alex Van Halen, que a parte de ser el hermano mayor de Eddie es un batería cojonudo por derecho propio; injusto que a él y a Nicko McBrain, por una extraña razón, siempre se les aparte del olimpo de los batacas…

    Luego tenemos a David Lee Roth, lo más parecido a un dibujo animado humano (mezcla imposible entre Tarzán, Bruce Lee y James Brown), que fue su cantante desde 1977 hasta el lanzamiento de “1984” (¡27 años ha!). Sin embargo, dejó el grupo con la cabeza bien alta, en mi modesta opinión, ya que se trata nada más y nada menos que el segundo mejor disco de todos los tiempos.

2) Hablemos de Bajistas: Al bajo había alguien cuyo peso específico parecía poco o nulo y ha resultado al final que sí que era un componente con mucho de nuclear. Y es que Michael Anthony nunca fue Billy Sheehan, ni falta que le hace, ya que Michael tocaba las notas justas y punto. No es que fuera malo, era muy bueno, pero perseguía ambientar- más que competir con- las correrías melódicas de Roth y Eddie; si a eso le sumamos una voz que era cojonuda para hacer coros, el grupo ha perdido claramente una de sus patas.

    Pero a rey muerto, rey puesto, y qué mejor que llevarte a tu hijo/sobrino de gira para vigilarle la drogaína, las juergas y las pelandruscas. Se trata de Wolfgang Van Halen, un chavalín de 19 añitos que tiene el ADN musical de la familia pero tal y como pasa con la diabetes, parece que el talento se ha saltado una generación. No es que el chico sea malo, pero donde Anthony creaba una ambientación rítmica parca y vacilona, a Wolfie le han acabado haciendo lo mismo que a Sid Vicious o a Jason Newsted, simplemente le han bajado el bajo al mínimo.

3) Otros cantantes (inciso anecdótico incluido): He seguido la carrera de la banda de muy cerca, ya que a parte de ser mi grupo preferido, tuve el gran honor de conocerlos en el backstage de su concierto en el Estadi Olímpic de Barcelona durante el “Balance Tour”, teloneando a Bon Jovi (tendría que haber sido al revés). Entonces estaba con ellos Sammy Hagar, que fue todo un caballero, simpático y locuaz (para la foto en grupo insistió en ponerse conmigo y me dio la mano para que se viera bien en la foto) Por mucho que digan, Sammy fue, es y será un cantante mayúsculo, a pesar de que muchos envidiosos lo quieran menospreciar a cada momento (a él no creo que le duela mucho, hace poco vendió su marca de tequila Cabo Wabo a Campari por 80 milones de dólares y sigue vendiendo discos y actuando por puro placer).

    Pasando al tercero en discordia, el tema Gary Cherone y “Van Halen III” ya se ha hablado y comentado exhaustivamente, pero cabe decir que tampoco era tan mala idea. El caso es que Cherone como frontman es muy histriónico y sobreactuado; no tiene el temple “cool” de la experiencia de Hagar o Roth, y eso alienó a muchos fans, que pensaron que no merecía estar en el puesto. Por si queda alguna duda, a mí “Van Halen III” nunca me pareció una obra maestra, pero tenía unos cuantos temas buenos (sobretodo “Fire in the hole”… aunque también hay que decir que una de las peores canciones de música popular de todos los tiempos también estaba allí: “How many say I”).

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    El caso es que siempre vi a la banda echando terriblemente de menos al gran Diamond Dave. A él en solitario, si exceptuamos su prodigioso arranque con Vai, Bissonette y Sheehan, tampoco es que las cosas le fueran como para tirar cohetes. Pero es que hubo muchas rencillas personales entre ellos que se mantuvieron décadas hasta que los malos humos se disiparon gracias al símbolo del dólar. Y es que en 2007-08 hicieron un comeback que arrasó a conciencia todo el suelo yankee. Cómo no, no viajaron a Europa, la cual empezaron mimando en sus primeras giras para luego dar la espalda definitivamente con el paso de los años. Al acabar el tour se produjo una lógica descompresión (otra vez problemas personales -con todo el paquete incluido: alcohol, violencia, divorcio, cáncer- de Eddie Van Halen, que se ve que es un perla de mucho cuidado) y se tomaron unos añitos de descanso.
Hasta que en 2012 llegamos a este “A different kind of truth” (horrendo título, por cierto).

    Estos discos de “reunión” suelen ser como mínimo sonrojantes; tan sólo hay que recordar abortos como “The weirdness” de los Stooges o “Angel of retribution” de los Judas, el cual musicalmente consigue sonar peor que los pedos que se tiraron durante las demos de “Screaming for vengeance”. El problema endémico suele ser el piloto automático. Estas reuniones las suelen protagonizar señores o señoras mayores, que: 1) Están ya de la vuelta de todo. 2) Por lo general, podridos de pasta, drogas y sexo. Y 3) Practican sólo para tocar en las bodas de los sobrinos de cada uno.

    La garra o las ganas de experimentar y gustar a su público se han ido, ya que el público ya está ganado de antemano -muchos fans comprarán el disco sin haber oído ni una nota-. Bajo esas circunstancias, y escuchado el primer single, “Tatoo”, sinceramente, me temía lo peor: una canción un tanto desangelada y bizarra que no acababa de enganchar del todo. Encima, me enteré de que el 70% del disco se basaba en viejas demos perdidas en el albor de los tiempos. ¡Refrito a la vista!
Sin embargo, cuando escuché el disco por entero, me quedé patidifuso.

Y es que me gustó. Pero no me entusiasmó.

No era bueno. Pero tampoco era malo.

Era todo lo contrario.

¡Joder, si hasta empecé a tararear algunas de sus canciones!

…¡Aunque ninguna es memorable!…

    Y es que el disco es… ¡extrañísimo! Nada de cancioncillas fáciles como en “1984” o “Diver Down”… los Van Halen se han descolgado con un disco cuanto menos curiosísimo, y eso hoy en día tiene mucho mérito.

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1.- Tatoo. Coincidí con Albert y varios fans de esta web en que en un primer momento el single era flojucho, sin pegada. Pero también coincidimos que cuanto más escuchas la canción, más te entra, y la acabas hasta tareando. Si la oís con atención, va buceando por toda la canción un acompañamiento de teclados muy suave que le da mucha gracia al conjunto. Y precisamente eso es lo más chocante: siendo “Jump” su canción más famosa, han pasado de todo y han dejado todos los teclados aparte, yendo a la yugular con el hard rock. Sin embargo la canción es un rock suavecillo y tranquilito, que poco tiene que ver con lo que viene después. El solo es muy de la casa, un primo hermano desdentado del solo de “Beat it”, y la propia canción tiene diversos solos por todas partes. No hay mucho desmelene. La canción proviene de una canción que sólo tocaban en directo en 1978 que se llamaba “Down in flames”.

Original…

y remake…

2.- She’s the woman. Otro viejo clásico recalentado y listo para servir. Se trata de la canción que más han dejado igual que la demo, también de finales de los 70. Una canción típica de los Van Halen de la época, con un solo de Eddie que a mí me encanta, con una guitarra rítimica muy bien puesta. ¡Ojo a la batería de Alex Van Halen! Pero no sólo en esta canción, prestad atención a lo que hace este tipo que podría ser vuestro padre… le pega a los parches con un gusto y técnica que ya querrían muchos baterías del progresivo.

original…

 

primer remake (1977)…

y remake actual…

3.- You and your blues. Coros clarísimos a lo Anthony adornan esta canción, que obviamente toma mucho del blues rock, aunque el solo es muy extraño y breve, y la verdad, a mí me gusta mucho más lo que hace Alex que lo que hace Eddie. David Lee Roth canta con mucha pasión, como en los viejos tiempos, y está claro que vas a mover el pie hasta el final.

 4.- China town. Albert me comentó que esta canción le recordaba mucho al estilo de Mr.Big, es decir, “cabalgadas” sobre el mástil con el metrónomo desbocado. Pues bien, querido Albert, quizás han tomado “prestado” ese sonido porque ¡ellos fueron quienes lo inventaron! ¿Queréis oír de donde sale? Probad estos dos tubos, uno conocido y el otro no: video de “Romeo delight”, y video de “Hot for teacher”, del 80 y el 84 respectivamente.

    Para mí, señoras y señores, se trata de la mejor canción del disco, con un solo marca de la casa de Eddie, tappeando como si no hubiera mañana, aunque como la mayoría de los solos de este disco, acaba de manera un tanto abrupta. Los que améis la guitarra vais a sufrir muchos “coitus interruptus” de ese estilo, aunque al final nos vuelve a regalar otro solo más pequeño. ¡Por fin oímos a Wolfgang hacer alguna floritura con el bajo! Aunque prestad atención porque pasa rápido…

4.- Blood and fire. ¡Otro temazo! Un hard rock altivo y chulesco como siempre nos han regalado estos tipos, que se obstinan en no mirar al calendario y seguir en la misma frecuencia de onda que en 1979… ¡bravo! Tiene un puente muy guapo y un aire muy a “Dance the night away” de “Van Halen II”. El solo es juguetón pero tampoco para hacer air guitar hasta morir extenuado.

Original…

y remake…

5.- Bullethead. Es una canción un tanto extraña, muy frenética y áspera como la lija. Mucho stacatto en las guitarras, con cierto aire punk en muchos fragmentos, lo creáis o no. Hombre, tranquilos que esto no es “Never mind the bollocks”, pero Eddie hace un solo que más bien es una especie de solo en falso, si me permitís una analogía cerda, una paja sin acabar. Un tema muy raro, de verdad, como si le faltara algo de trabajo y arreglo.

6.- As is. Este tema también me recuerda horrores a “Hot for teacher”, con la batería de Alex completamente fuera de control y Eddie dando vueltas a varias melodías. Solo de peli de terror (¡es la única manera que tengo de describirlo, quizás me entendáis cuando lo oigáis!), con mucho tapping, pero ¡otra vez muy breve! Final vacilón a lo ZZ Top, muy yankee. Alex Van Halen sigue pateando culos con su increíble sección rítmica, ¡y pensar que este tío tuvo problemas en las cervicales hace años!

7.- Honeybabysweetiedoll. Quien piense que Eddie Van Halen y compañía han perdido la cabeza al componer lo que parece una mezcla de Edgar Varèse, algo de música atonal a lo King Crimson y una pizca de Aerosmith, que sepa que Van Halen ya habían hecho sus experimentos anteriormente. La canción de Eddie Van Halen en solitario para la película “The wild life”, “Baluchitherium” y sobretodo “Strung Out” (ambas de su discazo “Balance”) confirman que les gusta jugar a de vez en cuando a científicos locos en su estudio privado 5150.

8.- The trouble with never. Un tema bastante simplón que tiene sus momentos, pero tampoco es memorable. El solo también va por el estilo, ramplón, ramplón, y para acabarlo de arreglar, hay una especie de fragmento hablado por Roth con su voz cazallosa y seductora que queda sinceramente fatal. Parece un cansadamas casposo intentando poner cachonda a alguna tía después de ventilarse unos paquetes de Malboro.

9.- Outta Space. ¡Esto si que es bueno! Para mí la segunda canción mejor del disco, sobretodo por su capacidad de sorprender. Tiene muchos cambios y matices interesantes, con Roth haciendo también malabarismos con su voz a la par que Eddie con su guitarra y Alex con la batería… ¡y venga, también un poco Wolfie, que en esta también se le oye un poquillo! El estribillo es de lo más pegadizo del disco, con unos aullidos guitarreros de Eddie de fondo que molan cantidad. El solo es diferente, con poco de cara a la galería, pero es cuanto menos curioso. Y cómo no, Alex sigue arreando hostias a los tambores como un puto amo. Pensar que esta canción se quedó en una simple demo… ¡suerte que ha acabado saliendo a la superficie!

original…

y remake… 

10.- Stay Frosty. Volvemos a 1978, al primer disco de la banda. Allí estaba una versión de “Ice Cream Man” que clavaban estos cincuentones cuando eran veinteañeros. Una canción vacilona a más no poder que pasaba de lo acústico a lo eléctrico como una especie de mazazo de Thor. Pues bien, treinta y tres años después juegan a la misma carta con resultados parecidos. No consiguen el empaque de aquella, pero es tan divertida y desenfadada que les perdonas el autoplagio. Hay dos solos. El de la mitad es bastante tonto. Sin embargo, al final hay otro mucho más elaborado, y que vale la pena que vuestros vecinos oigan a todo volumen.

11.- Big River. Este suena horrores a “Runnin’ with the devil”, también del disco debut. No puedo quitarme la comparación de la cabeza, pero el tema evoluciona bastante bien y es resultón. El solo os gustará, me recuerda mucho a la etapa con Sammy Hagar, muy juguetón y adecuado. Buenas líneas de bajo de Wolfgang, diría que haciendo armónicos y todo. Esta ya la había oído gracias a la red, hay una colección de demos flotando por ahí que contiene esta canción, aunque bajo el nombre “Big trouble”.

original…

y remake…

12.- Beats’ workin. El principio me recuerda a Kiss, y es curioso que haga esa comparación porque supongo que muchos sabréis que Eddie iba a ser en principio el sustituto de Ace Frehley en la banda neoyorkina. Suerte que David Lee Roth se metió por medio (lo que le valió el odio eterno de Gene Simmons) y gracias a ese gesto el mundo también pudo conocer al pirado de Vinnie Vincent. Ya veis, creo que todos ganamos: tenemos por un lado a Vinnie, que a parte de correr por el mástil pasa sus ratos libres matando gatos de vecinos y por el otro un montón de clásicos de Van Halen de 1982 hacia aquí.

    La canción no es gran cosa, y Eddie nos vuelve a regalar con otro de esos “coitus interruptus” de solo; también se acordaron del pobre Wolfgang y le subieron algo el volumen. Escuchadle que aquí se gana los garbanzos con dignidad. Otra que viene de una demo, en este caso “Put out the lights”.

original… 

y remake…

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    Veréis, llevo muchos años escribiendo críticas de discos como fan, y mentalmente llevo escribiéndolas desde que tengo diez años. Respiro música las 24 horas del día, aprecio cada vez más estilos y tendencias, y creo que tengo una opinión bastante sólida y fundamentada. Así que creedme cuando os digo que jamás me había enfrentado a un disco tan difícil de catalogar como éste… Dejemos el rollo de fan total a parte: lo digo desde el punto de vista de crítico objetivo. Después de oírlo del derecho y del revés, sólo sé una cosa: esto es como la tónica, cuanto más la tomas… ¡más te gusta!

    Y para acabar con una chorrada que seguro que no encontraréis en ninguna otra parte, deciros que Van Halen, a mi parecer, han inventado un estilo propio para este disco: Boogie Metal Progresivo. ¡Toma ya! No os lo perdáis y corred a comprarlo… los fans de Van Halen de toda la vida os quedaréis un poco como yo al principio pero dadle cancha que os acabará atrapando.

    Gracias por leer y gracias a Albert Sanz por dejarme otro huequecito en esta web tan cojonuda.

    ¡Saludos!

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DANI HIGUERA

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OPINIÓN ALBERT SANZ

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    “A different kind of truth” es una obra extraña. En primer lugar tiene todo lo necesario para ser un disco con el que la crítica nos cebemos. Desde la reunión de Diamond Dave con su ex banda en 2.006, y tras una gira un año después en la que EVH estaba en una situación penosa, tardan casi seis años en editar un nuevo álbum, que para colmo está hecho en base a demos antiguas de los 70. Originalidad 0. Encima editan un single muy poco atractivo y tirando a aburrido, Michael Anthony no está en el grupo y la portada es un plagio de la de un disco de los Commodores. Y en segundo lugar y contra todo pronóstico, es imposible no desmelenarse con algunos de sus temas.

    Realmente es una obra contradictoria. Contradictoria porque no tiene muchos temas dignos de ser colados en un “Greatest Hits”, y sin embargo suenan con una frescura y una potencia aplastantes. Cierto es que la mayoría fueron compuestos en los primeros tiempos y por lo tanto, muestran un sonido y un estilo añorado por la facción de fans de Van Halen que abominan de las eras Hagar y Cheronee, pero aún así suenan frescas, como si no hubieran sido grabadas por la influencia del dólar, sino porque les apetecía en verdad.

    Al revés de lo que opina Daniel en su detallada crítica, no veo mal la inclusión de Wolfgang en la banda. ¿Quien más que él va a haber mamado más Van Halen desde la cuna? Y aunque no haga los excelentes coros de Michael Anthony, toca bastante mejor. Michael Anthony era la sobriedad personificada (lo cual no es malo) pero Wolfgang toca mejor de lo que pensaba y suena bien en la mezcla (Dani, ¿de verdad no lo oyes?). Además, ahora Van Halen sí que son más Van Halen que nunca.

    Conclusión, disco que debería ser mediocre y sin embargo acaba siendo uno de los mejores trabajos en hard rock que hayamos oído en años. Realmente vibrante.

 CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 7/10
  • Velocidad: 7/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 7/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 8/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 6/10
  • PUNTUACIÓN: 7,5/10

CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 6,5/10
  • Nivel de feeling: 9/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 10/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 9/10
  • PUNTUACIÓN: 8,6/10

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PUNTUACIÓN TOTAL: 8/10

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OPINIÓN IVAN MACÍAS

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    Solo hay una cosa que pueda criticar de este “A Different Kind of Truth”, y es la elección del single; y es que no entiendo como se ha podido elegir el tema que menos engancha, “Tattoo”, para presentar este más que digno trabajo. Un álbum plagado de buenos riffs con un sonido y estilo de los primeros años 80 pero con la calidad de producción del siglo XXI, temas magníficos entre los que destacaría el que debería haber sido el single principal, el potente “She´s the woman” -aún están a tiempo de sacarlo como segundo single si quieren dejar satisfechos a sus más acérrimos fans-, el medio tiempo “Blood and fire” que recuerda a clásicos como “Dance the night away”, “As is” con ese riff endiabladamente rápido que debería funcionar fenomenal en directo, el medio country “Stay Frosty” que bien podría ser el “Ice cream man” del 2.012, o el marchoso “Outta space”. Por otro lado la portada tiene un buen diseño pero deberían haberse alejado del original del disco “Movin’ On” de Commodores para no levantar sospechas malintencionadas teniendo en cuenta que algunos temas están sacados de antiguas demos archivadas del grupo y que no debería suponer reproche alguno. 

    Parafraseando a Satriani: “Por el largo tiempo que Eddie nos ha tenido sin música, que pena que no tengamos tres  nuevos discos de Van Halen.”

 CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 7/10
  • Velocidad: 7/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 8/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 8/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 6/10
  • PUNTUACIÓN: 7,6/10

CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 8/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 8/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 8/10
  • PUNTUACIÓN: 8/10

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PUNTUACIÓN TOTAL: 7,8/10

 

 

Xperience Live!: Tarja + Benighted Soul + Hannibal (19/02/2.012)

Publicado en Crónica Conciertos con etiquetas , , , , , , , , , , , el 22/02/2012 por Guitar Xperience

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    Con una entrada muy superior a los últimos conciertos a los que hemos asistido en la sala Salamandra 1, el equipo de Guitar Xperience se acercó para ver a esta diva del bel canto con influencias rockeras que venía a presentar su  magnífico álbum  “What Lies Beneath. La diva gótica estaba teloneada por dos bandas excelentes, como son Hannibal y Benighted Souls, pero por diversos problemas no pudimos asistir al concierto de los primeros. Si bien es lamentable costumbre de muchos blogs de aficionados o (y esto es más sangrante) medios profesionales ningunear a los teloneros o bien mencionarlos de pasada, una costumbre de los quince años de programa y casi dos de web ha sido analizarlos siempre y darles su importancia debida. Y no es menos cierto que en más de una ocasión hemos disfrutado más de los teloneros que del grupo principal. Además nos satisface el ver como algunas de esas bandas nos han agradecido de palabra o enlazando en sus respetivos blogs/webs la información por nosotros dada. Pero esta vez hemos fallado, al menos a medias. Esperamos que no vuelva a repetirse.

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    La banda francesa liderada por la vocalista Géraldine Gadaut nos ofreció todo lo que el aficionado a Tarja Turunen busca: metal pesado y oscuro acompañado por una bella voz en la más pura tradición de las vocalistas del género (y con ocasionales voces guturales por parte del bajista Jean-Gabriel Bocciarelli). Lirismo y melodía más cercana a la vertiente pop dulzona del estilo, tipo Anette Olzon de los Nightwish o Marcela Bovio de Stream of Passion, que no a la vertiente operística que representa Tarja. No obstante, estilísticamente hablando, la propuesta de Benighted Soul encajó a la perfección tanto con la estrella de la jornada como con los gustos del numeroso público, que en esos momentos casi abarrotaba la sala.

    Cabe decir que si bien el sonido de la banda se articula en torno a la voz de Gadaut, su actitud era de comunicación continua con el resto de compañeros. Compañeros entre los que destacaría al teclista Flavien Morel, por las atmósferas que creaba y algunos excelentes solos que tocó, y a Nicolas Adam, impresionante, divertido y virtuoso a la batería. Destacar también el excelente sonido de este concierto, equivalente al del grupo principal, algo que es toda una rareza.

    Excelente concierto que como siempre pasa con los buenos teloneros, supo a muy poco.

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    Tarja volvía a España a presentar su propuesta en solitario. Lejos quedan ya los tiempos de Nightwish aunque muchos fans deseamos su casi improbable vuelta (a tenor de que la Olzon por fin se ha puesto las pilas), y esa noche íbamos a disfrutar de la descarga del “What lies beneath, tercer disco en solitario (¿por qué será que tantos medios desconocen la existencia del “Henkäys ikuisuudesta” y siempre mencionan al “What lies beneath como su segundo disco?). Un trabajo muy operístico en su interpretación vocal pero con unas bases gótico-metálicas contundentes que le proporcionan al conjunto una mezcla de estilos muy peculiar. Lo que está claro es que la guapísima Tarja, desde que dejó/fue despedida de Nightwish ha tirado más por derroteros líricos dejando a un lado las influencias power y symphonic metal que caracterizaban los primeros discos de su ex banda, y acercándose a sonidos góticos con melodías de teclado enigmáticas, riffs de guitarra entrecortados y la incorporación de instrumentos de cuerda, otorgando a sus composiciones de una singular mezcla de oscuridad y belleza.

    Los músicos para la gira son los mismos que han grabado el disco excepto en el bajo, donde Doug Wimbish (Living Colour) ha sido sustituido para esta parte final de la gira por Kevin Chown (ex Tony MacAlpine y ex Tiles), Mike Terrana (Masterplan, Tony Hernando, ex Rage, ex Malmsteen, etc.)  en la batería, Alex Scholpp (ex Farmer Boys) en la guitarra, Max Lilja (Hevein y ex Apocalyptica) en el chelo y Christian Kretschmar (Schiller) en los teclados. Una banda excelente dispuesta a hacer vibrar al personal.

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    El concierto empezó tras una intro new age con el primer tema del disco, “Anteroom of death“, con una Tarja provista de una especie de máscara con cuernos que le daba un aspecto muy barroco y algo siniestro, mientras un telón traslucido con el dibujo de la portada del disco separaba al grupo del público; un comienzo muy impactante sumándose al espectáculo poco después los increíbles coros del grupo Van Canto, que aunque grabados por no poder llevarlos al directo les daba al show una carga épica maravillosa. Una vez superada la antesala de la muerte ya estábamos listos para bajar a los infiernos. Tras una extensa ovación por parte del público al alzarse el telón y poder ver el rostro de la diva, comenzó a sonar Lost northern star”, el tercer tema del disco “My winter storm, donde unos coros de película satánica dan paso a una melodía de opera muy relajada casi angelical.

    A continuación se pudo escuchar los cantos arabescos y la inconfundible intro de chelo de Lilja que daba paso a “Dark star”, uno de los mejores temas -sinó el mejor- del último disco. ¡Formidable! Tras este viaje por la estrella perdida del norte y por la estrella oscura sonó el single del disco anterior “I Walk Alone”, con esos teclados enigmáticos, mitad de cuento de hadas mitad terroríficos, con gran aporte de Max Lilja al chelo. Después sonó “Naiad”, una hermosa balada con entradas operísticas de nuevo que sólo se puede encontrar en la versión deluxe europea del último disco, seguido por un impresionante solo de batería del mohicano y fornido Mike Terrana, (quizás el más ovacionado de la noche) toda una auténtica bestia al servicio de su instrumento que nos demostró que es capaz de tocar no sólo solos de batería que no aburran, sino de atreverse además a tocar sobre piezas de música clásica a las que no se les ha hecho ningún arreglo ni se ha añadido ningún instrumento adicional. En esta ocasión, Terrana lanzó su agresivo virtuosismo sobre la tonadilla clásica del “Can Can”, que dejó alucinados a los que aún no conocían esta vertiente suya.

    Tras ese estallido de dominio técnico con las baquetas sonó el tema “Little lies” de nuevo del último disco. Un buen tema donde pudimos escuchar a Tarja en registros no habituales, y que vino precedida de una larga intro instrumental donde Scholpp y Lilja intercambiaron solos con sus instrumento. A continuación, Tarja nos permitió disfrutar de un avance de su próximo disco, “Into the sun”, una hermosa balada muy orientada hacia la ópera pero sin llegar a la altura de sus mejores canciones.

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Eso sí que es actitud. ¡Oh yeah!

Eso sí que es actitud. ¡Oh yeah!

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    Seguidamente y sin dar respiro, llegó la primera de los dos únicas concesiones al legado de Nightwish: “Bless the child” que logró por parte de la audiencia aplausos continuos. Una versión excelente en la que tuvo mucho que ver la gran labor del teclista Christian Kretschmar. Y llegó el turno del set acústico. Los músicos se replegaron en el centro del escenario y con Tarja en los teclados y Christian en otro chelo interpretaron un hermoso medley formado por “Rivers of lust”, “Minor heaven”, “Montañas de silencio” (sólo presente en la versión americana del último disco), “Sing for me” y la bella y emotiva balada “I feel immortal”. Tras el set, Tarja pegó la bronca de manera amistosa y divertida a los técnicos de la sala para que retiraran las sillas y los instrumentos rápidamente. Aunque todo quedó como una broma simpática, no es menos cierto que el fantasma de Nightwish apareció de nuevo, haciéndonos recordar los tiempos en que ella llenaba estadios con su ex banda al lado. En cuanto el escenario quedó despejado, sonó la apoteósica intro de chelo y teclado de Max y Kretschmar,  con la que empieza el particular homenaje de Tarja a las películas de James Bond, la excelente In for a kill”.

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    Tras la falsa despedida y unos minutos de ausencia, volvió la banda para ofrecernos el primer bis, nada más y nada menos que una versión del “Over the hills and far away” de Gary Moore, que ya interpretaba con Nightwish, en la segunda de las concesiones realizadas a su antiguo grupo. El público exaltado coreó de lo lindo el tema y seguro que más de uno se emocionó (entre los que nos incluimos), pensando donde estaría el bueno de Gary en ese momento, quien sabe si sobre la colinas y muy lejos, aunque también muy cerca en el corazón y el recuerdo de sus fans.

    Y ya para terminar, esta vez de verdad,  nos ofrecieron dos magníficos temas: el Die Alive y el “Until my last breath” , ambos reconocibles por sus respectivas intros de teclados muy en la onda gótica que se puede escuchar en la actualidad.

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    En resumen, un muy buen concierto aunque algo corto todo hay que decirlo (no llegó a la hora y media), donde pudimos ver a una Tarja en forma, con un sonido en la sala de primera calidad, una puesta en escena bastante correcta y una audiencia que respondió al reclamo de esta gran diva. La banda rayó a gran altura tanto técnica como interpretativamente, aunque si tuvieramos que destacar a alguien sería a Max Lilja por su constante aporte con el violonchelo, ya sea en forma de melodía clásica o de furia metalera, a Mike Terrana por su virtuosismo y alardes lanzando las baquetas al aire y recogiéndolas sin mirar, y por supuesto a Tarja, por cantar siempre al límite de sus posibilidades y no despeinarse ni dejar de sonreír ni un momento y por mostrarse tan agradable con el público hablando siempre en un má que correcto castellano. Fue una pena, eso sí, no poder escuchar el single del último disco “Falling awake” y ver como Alex le metía mano al formidable solo de guitarra de Joe Satriani que se puede escuchar en la versión de estudio del tema. También fue una pena un set-list tan parco en versiones, puesto que sólo un día antes, los aficionados madrileños pudieron disfrutar de versiones de Scorpions, Bon Jovi o los mismos Nightwish.

    Pese a que la sombra de Nightwish es alargada, Tarja hace todo lo que puede ya sea en estudio como en directo para demostrar que su propuesta en solitario es como poco, tan interesante como la de la formación que la lanzó a la fama. La lástima es que ni las ventas de discos ni entradas entre su ex grupo y ella pueden compararse. Pese a que la Sala Mandra estuvo a reventar, Nightwish, incluso en estos tiempos de recesión, llenarian dos Sala Mandras. En verdad Tarja no era Nightwish, y el carisma del resto de sus ex compañeros sigue siendo atractivo para los fans, pero no hay duda de que la banda de la finlandesa en solitario es de una enorme calidad a todos los niveles. Confiamos en que el tercer disco pegue en las listas de ventas y podamos ver a la diva en una sala de mayor aforo. Por parte de ella y sus músicos poco más pueden hacer, solo queda que los fans la apoyen aún más. Por nuestra parte, y teniendo presente este gran concierto, está claro que seguiremos muy atentamente sus próximas aventuras.

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    Y para seguir con la tradición, completamos el artículo con más fotos, videotubes y algunos temas grabados en exclusiva por Guitar Xperience para todos vosotros.

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IVAN MACIAS & ALBERT SANZ

Comentario sobre el programa y recordatorio de próximos conciertos

Publicado en Comunicados con etiquetas , , , el 20/02/2012 por Guitar Xperience

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     Debido a un catarrazo histórico, el programa de esta noche no se realizará y por descontado, el miércoles no habrá la tradicional entrada con el podcast. A cambio tendréis la detallada crónica del concierto de la diva gótica Tarja Turunen realizado anoche en la Sala Mandra 1 dentro de su gira “What lies beneath Final Tour”.

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    Cambiando de tema, recordaros que esta semana tenemos dos conciertos de notable interés que prometen sensaciones fuertes: los reyes del metal progresivo Dream Theater estarán el 24 en Barcelona (Sant Jordi Club) y el 25 en Madrid (Palacio Vistalegre), y el revolucionario del blues Joe Bonamassa estará el 23 en Madrid (Auditorio A del Palacio Municipal de Congresos), el 24 en Murcia (Sala Narciso Yepes del Auditorio Víctor Villegas) y el 26 en Barcelona (Palau de la Música).

    Dos conciertos que es imposible perderse.

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