Archivo para la Nuevos Valores categoría

Net Xperience: Chess. Biografía y crítica de “Victoria”

Publicado en Crítica, Nuevos Valores con etiquetas , , , , , , , , , , el 11/05/2012 por Guitar Xperience

.

   En esta sección de nuevos talentos os traemos hoy a una banda que ha realizado uno de los álbums más sorprendentes que han pasado no sólo en el año y medio de vida de la web, sino en los tres lustros de programa (y mira que han pasado discos por nuestras manos). Y lo más curioso del caso, es que no es un disco orientado a la guitarra, bajo o stick, lo que sería nuestra tónica. Sí que hay una enorme creatividad en el apartado del bajo eléctrico, como comentaremos en las conclusiones, pero es un trabajo eminentemente vocal y es eso lo que destaca. Aún así, es imposible que no hiciéramos el análisis del disco y la banda.

    Tal como reza la nota de prensa, “Victoria” es un proyecto muy amplio, consistente en una trilogía de álbums que narrarán de forma musicalizada diferentes capítulos de una novela gráfica. Tras este proyecto se encuentra Chess, cinco músicos de diferentes nacionalidades (aunque el proyecto se está gestando en España) que poseen a su vez su propio alter ego en el particular mundo de “Victoria”, siendo por tanto personajes de las letras de cada canción así como de la novela gráfica.

    Lo que voy a comentar a continuación puede sonar a enorme contradicción, pero dejadme que me explique. La originalidad brilla por su ausencia. Tras una primera escucha, y una segunda y una tercera y… siempre viene a nuestra mente un nombre: Queen. Además de Queen también nos recuerdan a Queen y a Queen también, con un poquito de The Beatles. Y no nos olvidemos además de Queen. Un rasgo que destaca en Chess son las elaboradas armonías vocales. Con toda probabilididad esta es la característica que mejor les define. Los cinco músicos cantan a un nivel similar y eso se nota en las armonías con claro sabor… sí, a Queen. Y ahora viene la contradicción: Chess tienen un sonido poco original en unas composiciones muy elaboradas pero poco originales. Sin embargo, es uno de los discos más originales que han pasado por nuestras manos, como hemos dicho. ¿Esto cómo se come? En España -y en cualquier país- grupos que sean influenciados o directamente copien los hay a patadas, pero desconocemos por qué extraña razón, en nuestro país no hay antecedentes (al menos que recordemos) que tengan una inspiración tan notable por Queen y que hayan parido unas canciones tan excitantes como respetuosas con el sonido de una época, y de las cuales Bryan May & Co se sentirian orgullosos si las escucharan.

.

.

    Dicho lo dicho, vamos a ponernos a destripar el álbum.

.

.

.

CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 8/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 7/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 9/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 7/10
  • PUNTUACIÓN:8,2/10

.

CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 9/10
  • Nivel de feeling: 9/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 10/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 7,5/10
  • PUNTUACIÓN: 8,9/10

.

PUNTUACIÓN TOTAL: 8,55/10

.

    Chess lo forman Charlie Joss a la voz principal, Juanma Aznar a la voz y al bajo, Christian Lehane a la voz y a la batería, Joshua García a la voz y guitarra y por último Nick Nedelciuc a los teclados, piano y voz. Además cuentan con la colaboración de la cantante Lolita Ramirez y ellos mismos en algún que otro tema han cambiado de instrumento principal, aunque esto lo comentaremos llegado el momento.

    El disco está compuesto por catorce temas y el grueso del material ha sido escrito escrito por Charlie Joss, aunque cada uno de los restantes músicos ha compuesto un tema y ha colaborado en los arreglos de los otros. “Victoria” fue grabado en los estudio Tigruss de Gandía (Valencia) con Pepe “The Dog” como ingeniero. El corte llamado “Sausade” fue grabado en otro estudio, concretamente en Elche, en el estudio que posee Rafa Díaz, guitarrista del grupo La Sonrisa del Caimán. De la mezcla y la producción se encargó Charlie Joss.

.

.

1.- Chessiture. Compuesta por Charlie Joss y Nick Nedelciuc. Comenzamos bien: una intro épica con orquesta sintetizada, percusión y vientos. Algo menos de un minuto para un comienzo impactante.

2.- Victoria. Varios clásicos del rock se dan cita en esta composición de Charlie Joss. Las armonías vocales de Queen hacen su presencia pero no en demasiada cantidad. Cabe destacar que Lehane no toca la batería sino que lo hace el propio Joss, demostrando un excelente nivel en este apartado. Lástima que la voz solista no está a la altura en esta canción del resto del disco, pero aún así es un tema excelente y muy potente.

3.- Lemon heaven. El nivel aumenta con esta joya. Una pseudo balada compuesta por Joss y que comienza con un piano y un bajo que se dan la mano de forma creativa para introducir una melancólica guitarra tocada con bottleneck. Charlie Joss cambia totalmente de registro, cantando -sin perder la sensibilidad- de forma un tanto teatral. El asunto balada cambia en los estribillos, con el grupo acelerado en modo Queen/The Darkness. Difícil destacar algo de este temazo, aunque lo haría con la compenetración de Aznar y Nedelciuc al bajo y al piano.

4.- The best of me. Curiosa balada compuesta también por Joss. En ella, el vocalista canta en un registro más agudo y popero muy ochentero. Personalmente me recuerda a ciertos clásicos del synth-pop tipo Limahl en Kagagoogoo. De todas maneras, algunos estallidos de furia rockera eliminan el posible babosismo/horterez que podría tener la composición. Muy interesante la linea con e-bow que interpreta García a la guitarra y ciertos detalles de Aznar al bajo, quien en cuatro temas ya se ha mostrado como un bajista muy creativo.

5.- Faith. Compuesto a medias por Charlie Joss y Nick Nedelciuc. Queen a tope desde el primer segundo, con todo el grupo cantando la primera estrofa a cappella. Brutal. Joss recupera el tono grave del primer tema pero con ese tonillo teatral tan agradable. El estribillo es una muestra de los Queen más divertidos, pese a que al final la cosa acaba derivando en una especie de funk rock a lo RHCP. Imposible destacar a alguien sobre el resto en esta canción.

6.- Limited company. Sólo con la primera estrofa Joss ya da toda una lección de expresividad vocal. Una composición (también del vocalista) en la que cual tenemos armonías y melodías a lo Queen y The Beatles con ciertos toques de psicodelia que recuerdan al David Bowie de los 70. Recuperamos las armonías vocales de todos los miembros como en algún tema anterior y Joss vuelve a encargarse de la batería.

7.- Oh Daniela. Primera canción que no ha sido creada por Joss, sino por Juanma Aznar, Joshua García y Lolita Ramirez quien también se encarga de la voz principal, aunque Joss también dice la suya en algunos momentos. Balada popera y muy comercial que por la letra intuyo debe estar dedicada al bebé de algún miembro de la banda (hasta hay algún momento en que se oyen ruidos de bebés). La melodía del estribillo es simplemente mágica. Si existiera justicia, esta canción estaría sonando en todas las emisoras de radio.

8.- The only one. Cambiamos radicalmente de sonido. Pasamos ahora a un hard rock muy agresivo (e incluso heavy metal) de corte setentero, muy influenciado por Deep Purple, sobretodo por esos teclados a lo Hammond y un atractivo riff de guitarra. Joshua García se desmelena en el solo de guitarra como no lo habiamos oído hasta el momento. El estribillo añade algo de comercialidad pero sin bajar la intensidad. Un corte muy sorprendente teniendo en cuenta la tónica que llevaba el disco. Compuesto por el batería Christian Lehane.

9.- Killing ourselves. Aunque comenzamos como una balada acústica, pronto el tema cambia a una mezcla de country y pop muy divertida. En esta ocasión Queen no hacen presencia, lo hacen The Beatles, con un Charlie Joss (también compositor) que recuerda en bastantes momentos a Paul McCartney. Muy buenas las aportaciones de Joshua García a las seis cuerdas. Curioso es el cambio en plan pop electrónico que hay por el  3:30. Un tema comercial y muy radiable.

10.- Fat bastard. Compuesto a medias por Charlie Joss y Matthew Williams. Retomamos el rock más cañero, o más bien el punk rock más cañero. Juanma Aznar se calza además una guitarra para acompañar a Joshua García. Sin duda es un tema ideal para descargar adrenalina en directo (tanto los músicos como el público).

11.- So much better now. Esta vez tenemos cambios en la formación: Juanma Aznar compone y canta y Charlie Joss se sienta a la batería. Comienza como una balada soul setentera melancólica, un poco en plan película de Tarantino. Luego hay un cambio en plan funk rock muy interesante. Aznar canta con algún tipo de filtro que le distorsiona la voz. No lo suficiente como para impedirnos disfrutar de su timbre pero sí para que quede extraño. El resto del grupo aporta buenos momentos, como el piano de Nedelciuc o las guitarras de García. Joss además vuelve a mostrar lo buen batería que es.

12.- Sausade. Cambiamos ahora a toda una frikada que sin embargo tiene un atractivo hipnótico. Charlie Joss y Rafael Faust componen este tema. Acompañan a las voces Lolita Ramirez y el mencionado Faust. Joss por su parte también toca la batería (¡y de qué manera!). Decía que es una rareza ya que está cantado en brasileño y tiene un aire de bossanova y folk muy agradable, y finaliza con unos vientos que empalman con la siguiente.

13.- The power of man. Penúltimo tema, y como el siguiente, compuesto a medias entre Joss y Damian Shine. Tan sólo tenemos orquesta sintetizada, bajo, batería y voz. El tono es por momentos muy triste a la par que cinematográfico. El grupo entero está inmenso con las múltiples capas vocales que pueden escucharse. Atentos al bajo solista y la batería en el segmento final de la canción.

14.- So long. Interesante la linea de bajo del comienzo sobre la que canta Joss. El tema posee un agradable aire a hard rock angelino ochentero, pero los coros Queen le dan un punto diferenciador. El sonido de las guitarras es excelente. Un final rockero perfecto para acabar el disco.

.

.

    Como véis, he mencionado continuamente el nombre de Queen, pero lejos de ser unos clones, es como si Chess hubiera cogido lo mejor para llevárselo a su terreno. Por otra parte, los dioses del rock han sido y serán Queen (llamadme rarito o sacrílego, pero para mi nunca lo han sido los Stones), por lo que ser influenciados por ellos hasta un extremo tan elevado como aquí no deja de tener su gracia. Los juegos de voces en especial recuerdan muchísimo a los ingleses, pero lejos de pensar en que sean unos plagiadores, sólo puedo alabar el extraordinario trabajo de armonía que se esconden tras esos juegos, y la de horas que deben de haberle echado en el estudio ensayando.

    No obstante, no todo es Queen en la vida de Chess. Tras una escucha detenida, es fácil deducir que canciones como “The only one”, “Oh Daniela”, “Sausade” o “So much better now” demuestran que sí existe un sonido Chess. De todas formas, si bien lo bueno sería que evolucionasen hacia un estilo más propio de cara a siguientes trabajos, no es menos cierto que estamos ante un álbum conceptual y primero de una trilogía; por tanto, el alejarse de las influencias y del sonido que han conseguido en los dos siguientes sería un error.

     Respecto a la banda, por una vez me es realmente muy difícil destacar a alguien. Al cambiarse en algunos momentos de instrumento, colaborar en los arreglos y cantar todos en todas las canciones, la sensación de cohesión es total. Recomiendo la escucha con auriculares para apreciar los millones de matices que impregnan cada canción. Charlie Joss es un vocalista increíble, con un rango tonal bastante amplio y una notable capacidad expresiva, tanto en temas rockeros como en otros más pop (pese a que algo debió pasar en la grabación del tema “Victoria” para que no fuera cantada con la calidad del resto de canciones). Además a la batería -y sin menospreciar el trabajo de Christian Lehane- también tiene un gran nivel. Lo mismo puede decirse de Lehane, García, Aznar y Nedelciuc. Grandes músicos en su terreno y encima tremendos cantantes. Dado que Guitar Xperience es un programa de guitarristas, bajistas y stickistas, es normal que nos fijemos en estos instrumentos. Para mi sorpresa, creo que tiene más momentos de creatividad el bajo de Aznar que no la guitarra de García (aunque no existan solos de bajo como tal). En modo alguno es un menosprecio al trabajo del guitarrista, pero resulta agradable comprobar como hay bajistas que no se limitan a seguir la tónica del acorde de turno y deciden hacer algo más.

.

.

    En cuanto al tema de la mezcla, para ser una autoproducción, la calidad es poco menos que sorprendente y a la altura de cualquier propuesta mainstream que pueda sonar en las emisoras de radio; y la mejor manera de comprobarlo -como he comentado- es escucharlo con auriculares.

    Por último, no puedo dejar de mencionar el sencillo pero elegante diseño del libreto, a cargo de Charlie Joss y Rafael Faust, el trabajo de peluqueria y estética de Guillermo y Pamela Nardi (cuyas sensaciones transmitidas van del “¡Cómo mola!” al “¡Dios mio, que horteras!, pero que no dejan indiferentes a nadie) y a la transformación de los músicos en superhéroes/villanos en la portada (creados por el dios Photoshop en base a las especificaciones de Charlie Joss).

    En definitiva, “Victoria” y Chess son una rara avis dentro del panorama musical no sólo español, sino europeo. Fans de la buena música, ¿a qué esperáis para darle una oportunidad?

.

.

.

Net Xperience: LauraBruja. Biografía y crítica de “Cuando todo acabó”

Publicado en Crítica, Nuevos Valores con etiquetas , , , , , , , , , , , , el 02/03/2012 por Guitar Xperience

  .

    Retomamos hoy la sección de los nuevos valores con una banda de lo más interesante. El año pasado, en una de nuestras habituales búsquedas por la Red de material interesante, nos topamos con esta formación, solicitamos el disco a su sello e incluimos dos temas in extremis en el último podcast de la pasada temporada. Unos meses después los traemos a la web.

.

 

.

    Según la biografía de la web, el concepto de LauraBruja es creado por Laura (voz) y Víctor (bajo). Laura comienza en 2.003 a dar clases de canto en diferentes estilos a la vez que entra formar parte de la banda  de versiones Sfera Rock. Víctor, por su parte, también compagina estudios en diferentes escuelas y con diferentes profesores (como Fernando Mainer, actual bajista de Jorge Salán y Jeff Scott Soto) con el trabajo en bandas como Fahrenheit, Síndrome de Estocolmo, Año Sabático (donde también hace de guitarrista) y Sfera Rock, donde coincide con Laura.

.

.

    Pese a la juventud de ambos músicos, atesoran una experiencia en directo muy amplia, más que la de músicos consagrados, y eso se nota en el excelente trabajo que han realizado. LauraBruja se complementan desde el principio con Sergio Rivas, otra joven promesa de la guitarra rockera, poseedor de estudios de guitarra clásica y de rock, ex alumno del prestigioso Chema Vilches y miembro de diversas bandas.

 .

    El estilo de la banda es difícil de definir. Practican un metal que oscila sin rubor entre lo alternativo, el gótico y el progresivo, con momentos muy pesados que recuerdan a bandas contundentes como Pantera, pero también hay momentos con ciertos acercamientos al grunge. No obstante, todo gira en torno a la voz de de Laura. Pese a que las comparaciones son odiosas, es bastante evidente la conexión que existe en ciertos momentos entre LauraBruja y los KHY de Patricia Tapia. No obstante, al menos en este disco, la voz no alcanza el nivel que han mostrado el resto de intérpretes, y es una pena teniendo en cuenta que es el elemento que más destaca en el disco.

    Pasemos a analizar el álbum.

.

.

.

  • Artista:  LauraBruja
  • Sello:     The Borderline Music
  • Año:       2.011
  • Estilo:    Heavy metal, metal progresivo y metal gótico
  • Contacto: web oficial, grupo en FaceBook, canal en YouTube y perfiles en MySpace y Twitter

.

CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 6/10
  • Velocidad: 7/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 7/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 8,5/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 7/10
  • PUNTUACIÓN: 7,6/10

.

CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 7/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 7/10
  • Ganas de hacer “headbanging”9/10
  • PUNTUACIÓN: 7,75/10

.

PUNTUACIÓN TOTAL: 7,7/10

.

    “Cuando todo acabó” es el primer larga duración de la banda, aunque ya editaran la maqueta titulada “Nada dura eternamente” en 2.010, compuesta por cuatro temas que han acabado en este trabajo. Además del trio ya mencionado, han colaborado Andy C de Saratoga a la batería,  Joako Díaz de Kharma Code a los teclados en “El hombre sin memoria” y ”Locura” y David Celorrio de Blue in green a la segunda voz en “No es sueño”.

.

.

    Lo primero que destaca de la grabación es el sonido. Laura y Víctor han conseguido una producción limpia y potente, con un sonido en algunos momentos muy americano. Sorprende también lo que destaca el bajo algunas de las canciones, con lineas de tapping muy creativas y una ubicación en la mezcla que lo pone a la misma altura que a las guitarras. Si bien en el metal de corte más moderno es habitual una gran presencia del bajo, es curioso como en estilos más clásicos -siendo el bajo el instrumento que complementa de manera indispensable la contundencia de las guitarras- suele estar siempre muy escondido. Aquí no pasa eso.

    Aunque me avance a las conclusiones finales, cabe decir que todos los músicos se han esforzado por crear partes muy elaboradas a las que se ha acompañado de unas letras claras y directas, con mucha sensibilidad. Donde no podemos dar una opinión muy alta es en la forma de cantar de Laura, lo cual no es una crítica a su valía y potencial ni mucho menos. El heavy metal ha variado mucho. Tendríamos voces femeninas duras y a veces rasgadas a la antigua usanza tipo Doro Pesch o Patricia Tapia. Luego tenemos la corriente de voces melódicas con una tesitura muy agradable y dulce que las hace perfectas para cantar pop comercial, y que sin embargo gustan de cantar en grupo agresivos. Los ejemplos más representativos serían los de Marcela Bovio de los Stream of Passion o Annette Olzon de Nightwish. Además tendríamos la corriente lírica de Tarja Turunen o  la de ultratumba infernal de Angela Gossow, pero estas dos últimas no tienen nada que ver con lo que estamos hablando. Sin embargo, Laura parece que intenta jugar en las dos primeras ligas. Eso no es malo puesto que muchas lo hacen, como… Patricia Tapia (no es preferencia personal, pero es que es la voz que mas me viene a la mente a la hora de hablar sobre metal actual nacional). Como digo, la vocalista se nos muestra muy rockera en varias canciones, pero también lo intenta en el plano melódico y suave y aquí es donde falla, con momentos emotivos pero también con otros muy planos y en los que bordea peligrosamente por la desafinación. Es una pena porque esos momentos afectan a la calidad global de la música y demuestran que Laura está por debajo del nivel del resto de sus compañeros. Para colmo, gusta en muchos momentos de marcar mucho las “L” como si fuera de la Catalunya profunda y las “T” como una “che”, error o moda que nunca entenderé que realizen tantos cantantes (de cualquier sexo y estilo) en aras a americanizar su forma de interpretar.

    Pero antes de que ningún fan o la propia Laura quieran echarme a los leones, insisto en que tiene una voz con un gran potencial y que no dudo de que el próximo trabajo nos permitirá disfrutar de su evolución.

.

.

    Vamos al repaso tema a tema.

1.- El hombre sin memoria. El CD empieza con la hermosa linea de piano de Joako Díez y con una Laura especialmente emotiva. Al poco entra el resto del grupo, con un potente cambio de ritmo. Sin embargo, en la parte metalera la voz se pone muy plana, sin expresividad alguna. Las segundas voces y el estribillo mejoran bastante. El grupo está muy contundente con un regusto a metal de toda la vida agradable. Además Joako nos deleita con un solo de teclado bastante progresivo

2.- Tú. Un sonido de batería muy brillante introduce el tema. Laura comienza cantando en un registro más agudo que mantiene durante casi todo el tema. Esta vez sí lo clava manteniéndose en el centro exacto entre los dos estilos antes mencionados. Sergio aparece por primera vez a la guitarra solista, con unos sonidos muy paranoicos realizados con whammy y un solo interesante. Víctor por su parte está pesado y contundente. Muy buen tema, de lo mejor del disco, con un perfecto balance entre metal moderno y melodía comercial y un grupo que técnicamente da la talla en todos sus aspectos.

3.- El tiempo pasado. Otra canción de lo más interesante. Un medio tempo que comienza con unos riffs pesados para ponerse lento con guitarras limpias. Víctor se sale del cliché de seguir la tónica con un bajo con mucho movimiento. El estribillo vocal es potente pero Laura no imprime la dureza necesaria, aunque a cambio consigue estrofas con una expresividad y lirismo muy altas. Por momentos (y gracias en parte al trabajo de Andy C) parece trash metal de la vieja escuela.

4.- Todo acabó. Vayamos por partes. Estamos ante el single del que salido un excelente videoclip. Una contundente combinación de metal moderno y metal gótico, muy oscuro, con garra, una linea vocal melódica y… ¡sorpresa! ¡riffs de bajo con acordes! Genial puesto que parece que sólo los bajistas de jazz tengan la potestad para tocar acordes con ese instrumento (al menos en un contexto de heavy hace años que no lo oigo). Para rizar el rizo hay una sección lenta y atmosférica con el bajo arpegiando. Como composición tiene todo lo necesario para ser un éxito, el problema estriba en la voz, en la que es la peor interpretación vocal de todo el disco, y es una lástima puesto que podría haber sido el single perfecto. 

5.- Nada dura eternamente. La balada del disco comienza con una guitarra arpegiada de Rivas que da paso a un riff de acordes de guitarra acústica y un solo de bajo, y todo ello con una curiosa semejanza al clásico “Space oddity” de Bowie. Laura se pasa al lado más popero y comercial y consigue unos momentos de dulzura y expresividad muy altas y que recuerda en ocasiones a Marcela Bovio de los Stream of Passion. Sergio Rivas realiza un solo muy melódico con un obstinato rítmico (o pivoting picking para los más técnicos) que queda muy bien. ¡Perfecto!

6.- Pura conexión. Tal vez estemos ante la canción más rockera y americana de todo el álbum; una potente mezcla entre AC/DC y Black Label Society con la que es imposible no mover las greñas. El bajo está muy presente en la mezcla y Rivas toca un solo de regusto pentatónico a lo Zakk Wylde genial. Andy C por su parte se muestra muy rockero, controlándose con el doble bombo, excepto en el fragmento del 3:44 al 3:55, donde además del doble bombo ejecuta un juego de platos impresionante. Laura en cambio, clava el tema excepto en los estribillos. Su actitud es de puro rock, de pasárselo bien, pero en los estribillos está a punto de desafinar en varias ocasiones. Una canción que en directo debería sonar tremenda.


7.- Hacia ningún lugar. Un riff de guitarra heavy clásico a lo Black Sabbath se une a una batería también de los más clásica. Si sobrara algún tema seria este. No es sólo porque Laura cante de forma más plana, sino porque da la sensación de estar poco trabajado en comparación con el resto del disco. Sin embargo, un interludio lento con tapping de bajo y un excelente y melódico solo de guitarra lo salvan a última hora.

8.- No es sueño. Con unas guitarras que recuerdan en cierta manera a los clásicos del heavy español, comienza este medio tempo. Laura canta en un estilo más cercano al metal gótico. David Celorrio canta una parte de la canción y aunque siempre sea agradable escuchar dos voces (en un momento dado cantan en inglés), el tono similar de Celorrio a Bunbury y el extraño estribillo a duo dan consiguen que esta sea la canción más prescindible del disco. Ni los solos ni los pesados ritmos de guitarra, bajo y batería la salvan. Sintiéndolo mucho, esta sí que es prescindible.

9.- Locura. Comenzamos con una intro rápida del grupo, aunque enseguida se detiene para que Víctor haga una linea de tapping con su bajo y Sergio a su vez le acompañe con unos punteos en palm mutting. Esto dura poco y enseguida entra el grupo con un estilo de heavy muy clasicote y agradable. Sergio da toda una clase de como tocar un solo con cuatro notas y que quede de lo más melódico.  La voz tarda bastante en entrar pero cuando lo hace lo hace con ganas. Sin duda será otro tema ideal para el directo. Laura está perfecta: expresiva, melódica y guerrera.

10.- Ven. Un aire entre gótico y progresivo imprega este tema tan oscuro. Riffs pesados, batería contundente y estribillo pegadizo conforman un tema no tan elaborado como otros pero que hará las delicias de los headbangers.

11.- Garbage. Y llegamos al final. Un final rápido y contundente y que recuerda mucho tanto en composición como en voz a los KHY de Patricia Tapia. Excelente colofón con todo el grupo en estado de gracia, aunque se haga raro el que la letra en el libreto contenga más letra de la que realmente se canta.

.

    Nos reafirmamos en lo dicho. LauraBruja es un grupo que seguro nos va a deparar muchas sorpresas. Víctor es uno de los bajistas más creativos que he escuchado en mucho tiempo. Sergio Rivas es un guitarrista expresivo que sabe meter la nota adecuada en el momento adecuado. Andy C, si bien no es fijo en el proyecto, ha realizado un trabajo tremendo y seria un gustazo escucharle de nuevo. Y Laura, pese a la caña que le pueda haber dado, considero que tiene un potencial tremendo en sus cuerdas vocales. 

    Tiempo al tiempo. No auguro éxito al grupo porque ya sabemos lo complicado que está el panorama en un país en el que  parece premiarse la mediocridad y la simpleza, pero LauraBruja es una formación que merece hallar su hueco, porque pocos pueden presumir de haber realizado un debut como este.

.

.

.

Net Xperience: Nima Rezai. Biografía y crítica de “Songs of strange delight”

Publicado en Crítica, Nuevos Valores con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , el 10/02/2012 por Guitar Xperience

 

.

    La sección Net Xperience de hoy os trae a un stickista de nombre Nima Rezai, que está al frente de un proyecto realmente interesante. Hay ciertos músicos o formaciones a las que cuesta ubicar en esta sección ya que eso de nuevos valores no se les puede aplicar dada su trayectoria y calidad; pero como sus discos no tienen distribución en nuestro país y es un desconocido por estas latitudes, lo ubicamos en esta sección de nuestros descubrimientos hechos a través de internet.

    Nima Rezai tuvo como maestro a uno de los más destacados maestros del stick, Bob Culbertson -al que conoció en la adolescencia-, quien le hizo fascinarse por él. Bob comenzó con el bajo, pero una serie de problemas físicos le hicieron cambiarse al stick. Nima también intentó seguir el mismo camino pero se sentía mucho más cómodo con el instrumento inventado por Emmet Chapman.

.

Cualquiera diria que Bob Culberstson tenía problemas para tocar el bajo viendo esto…

.

     Aunque lo más curioso es que afirma que realmente no le gusta el sonido del instrumento, pero sí sus posibilidades tímbricas. Dejemos a Nima con sus propias palabras: “Este instrumento como cualquier otro instrumento tiene sus pros y sus contras. Yo en realidad no era un fan de su sonido, por lo que esa es una de una de las cosas en que realmente he empleado mucho tiempo. He estado tratando de encontrar un mejor sonido y al mismo tiempo no imitar a un bajista. Quería hacer que sonase como un instrumento original. Vi a mi maestro hacer eso también. Vi que él no estaba tratando de tocar el bajo por un lado y la melodía por el otro. Y siempre lo vi interactuar de tal manera, casi como si fuera un arpista. Eso es lo que me fascinó. Pero es un músico solista -la mayoría de stickistas lo son-, y a mi siempre me gustó la interacción entre los miembros de un grupo. Esa es una de las razones por las que compré un stick. He tenido suerte de encontrar un enfoque diferente al habitual en este instrumento y que encaje con todo el grupo.”

.

    Lo cierto es que tiene razón en una cosa, y es que hay pocos intérpretes del chapman stick que estén integrados en una banda, aunque sean el instrumento líder. Y aún añadiría algo más. Dichos intérpretes gozan de una virtud que a la vez es un problema: son gente muy inquieta que se aleja musicalmente de la comercialidad. Es por ello que lo habitual es encontrarlos siempre dentro de contextos de rock progresivo, música ambient o new age. Esto es una virtud, en efecto, ya que suele ser música muy rica en matices. Toda una delicia para los sentidos y los oídos más exigentes. Sin embargo es una música que aleja a oyentes a los que un poco de superficialidad y comercialidad no les molesta (lo cual no implica menor creatividad) y que buscan algo no tan árido o complejo de escuchar. Por tanto, y aunque adoremos la música progresiva o de fusión por su complejidad armónica, también es agradable encontrarse de tanto en tanto a stickistas como Greg Howard (jazz con una pizca de fusión), Irene Orleansky (world music), Kevin Keith (funky & soul) o Nick Beggs (descarado y divertido pop ochentero).

    Y Nima Rezai se incluye dentro de este grupo. Tiene un enorme nivel técnico pero aún más de composición y todos sus temas están orientados a un tipo de jazz muy rico en matices, con elementos de fusión, latinos, rockeros o de world music, etc., en los que no tiene reparos en otorgar el protagonismo a otros compañeros. Pero un rasgo importante de diferenciación estriba en que sus bandas son directamente “ensembles” o pequeñas orquestas con un número de músicos mayor de lo habitual. Rezai, que vive en el sur de California, tiene cuatro álbums -uno de ellos en directo- bajo el nombre de Nima & Merge. De hecho, el nombre artístico de su grupo era en principio Merge, pero tras un tour por Alemania descubrió que ya existía otro llamado así, por lo que añadió su nombre al anterior. Sin embargo, dado la gran variedad de músicos que aparecen en su último trabajo y su enfoque musical, el nombre ha cambiado al de Nima Collective.

    Hace unos meses, el propio stickista, ante mi interés, tuvo la deferencia de irme contando en que estado se hallaba el CD, desde la finalización de la grabación hasta su distribución en sitios como CD Baby pasando por el proceso de mastering. Finalmente llegó a mis manos y, demasiado tiempo después nos disponemos a analizarlo (aunque en mi descargo debo decir que ya apareció en el último programa de la pasada temporada).

.

.

.

 .

  • Artista:  Nima Collective
  • Sello:     Music Unifier Records
  • Año:       2.011
  • Estilo:    Jazz, jazz fusión, rock progresivo, new age y world music
  • Contacto: Web oficial de la banda, perfiles en Twitter y Google +, grupo en FaceBook y canal en YouTube.
.
CALIFICACIÓN TÉCNICA
  • Nivel de técnica: 8/10
  • Velocidad: 7/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 8/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Nivel resto de músicos: 9/10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 10/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 6,5/10
  • PUNTUACIÓN: 8,4/10

.

CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 10/10
  • Nivel de feeling: 10/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 10/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 7,5/10
  • PUNTUACIÓN: 9,4/10
.

PUNTUACIÓN TOTAL: 8,9/10

 .

    El CD consta de diez temas. Tres han sido compuestos en su totalidad por nuestro protagonista. Cuatro lo han sido en colabroación con algunos de sus músicos invitados (como el gran stickista Bob Culbertson). Por último, los tres restantes tienen como célebres autores a John Lennon y Paul McCartney, Sting y Jimi Hendrix. El propio Nima lo ha producido, grabado y mezclado uunto a Toby Rosen, y del mastering analógico se ha encargado Shawn Hathfield en los Audible Oddities Studios.

.

.

1.- Division.  Comenzamos con un tema compuesto por Nima Rezai y el violinista Jesús Florido. Empieza con didgeridoo y unas percusiones para dar paso al stick de 12 cuerdas de Rezai. Aunque el stick está presente sin duda que el violín es el instrumento principal, bien secundado por los vientos. Sin embargo, lo que en apariencia parece un tema jazzístico varia en su tramo final en una suerte de ritmo pseudo electrónico interesantísimo, con Chistopher García (batería) y Rezai en estado de gracia y el violín dando el contrapunto. Impresionante comienzo de disco.

2.- Norwegian wood. Christopher García abre el tema tanto con la batería. Al haber menos instrumentación destaca más el stick pero de nuevo es Florido quien lleva la voz cantante. El tema original de The Beatles que ya tenía ese aire oriental en parte por la inclusión del sitar, aquí se ha llevado un paso más allá, y aparte de world music, debido al aire relajante del tema debería pasar a los anales de la música new age. Rezai toca además un bonito y complejo solo de santur.

3.- Three steps. Canción compuesta junto al saxofonista y flautista Dan Heflin. La batería de García aparece junto al stick a quien se le une un rato después unas percusiones electrónicas tocadas también por Nima Rezai. La melodía principal está tocada simultáneamente por la flauta travesera y el saxo, lo cual crea un sonido muy interesante. Dado el aire tranquilo de la canción el stick tiene mucho espacio para respirar, aunque es flauta y saxo (con solo incluido) quien lleva el peso de la canción. Destaquemos el inesperado solo de guitarra de Adam Darling. Con un sonido distorsionado y una gran reverb, no me acaba de decidir si ha sido tocado con una guitarra fretless o con una normal y bottleneck/slide.

4.- Fragile. Primera de las versiones que aparecen en el disco, en este caso de Sting.  El koto de Randin Graves inicia la canción y pese al sonido tan oriental, enseguida reconocemos la melodía compuesta por el astro inglés. En cuanto entra el resto del grupo resulta impresionante como Nima ejecuta la célebre melodía, tocando con delay inteligentemente ajustado. De nuevo Jesús Florido al violín lleva gran peso del tema, con melodías y pequeños solos que tienen cierta influencia del jazz manouche de Stephane Grappelli (al menos el sonido es muy parecido). Christopher García por su parte, además de percusión con tabla, toca la batería a un nivel de los grandes baterías progresivos. El problema de la canción es su escasa duración -menos de cuatro minutos- y que sabe a poco.

5.- Float.  Alumno y maestro han compuesto este tema junto al saxofonista Dan Heflin. Se nota la influencia de Bob Culbertson puesto que la intro de stick de Nima Rezai suena más al sonido clásico de toda la vida del stick. Jesús Florido y Nima tocan al unísono, o más bien juegan entre ellos, en una suerte de improvisación relajante y tranquila; aunque animados por la batería de García, poco a poco vamos in crescendo. Florido toca un solo de violín con mucho pizzicato en una onda muy guitarrera. Tenemos también la guitarra clásica de Adam Darling, pero aparece en un discreto segundo plano aportando realmente poco.

6.- Persia.  Nos enfrentamos ahora al tema más experimental del disco. Aparecen instrumentos exóticos como el santour (Rezai), el daf o el udu (intérpretado por Houman Pourmehdi) y el taar (ídem por Milad Derakhshani), con otros más clásicos como el violín, el saxo o la batería a cargo de los músicos anteriormente citados. Se incorpora también el chelo de Michael Álvarez. El tema oscila entre la world music de tintes orientales y medievales, rock progresivo oscuro y new age. Una canción curiosa a la que es difícil descubrir la melodía principal debido a las múltiples capas sonoras y los diferentes solos que se van intercalando. Pero y con todo, no deja de ser impresionante.

7.- Memory on. Nima Rezai compone en solitario esta canción. Escuchamos por primera vez en el disco el AcouStick, o sea, un stick con caja de resonancia. Si habéis visto el video de Bob Culbertson ya sabéis de lo que hablamos. Harry Scorzo se encarga esta vez del violin y Delton Davis de diferentes elementos percusivos con los que improvisa sobre la jazzística base de Christopher García. Aunque también sea el violín quien lleva la melodía, es imposible no fijarse en el stick, muy rítmico y jazzístico también.

8.- In time. Un stick con delay y una reverb amplia da paso a la batería electrónica de Nima y al xilófono de Delton Davis. Tenemos un segundo stick realizando la melodía principal y un tercero realizando un colchón de sonidos sintetizados, y aunque también aparezcan los saxos de Dan Heflin, esta vez es Nima quien se muestra como principal músico del disco. Toda la canción tiene un curioso aire oscuro y muy cinematográfico, como a película de espias. 

9.- Little wing / Machine gun. Hendrix aparece homenajeado en esta particular versión. Rezai, Florido, García y Davis realizan una espectacular y fiel versión. Aunque el violín en principio pudiera recordarnos a la adaptación realizada en su día por The Corrs, no llegan al nivel de sonidos célticos de los irlandeses (aunque de sonoridad celta hay un rato). Por primera vez escuchamos el chapman stick con sonido de distorsión en un solo muy rockero. Aunque sea una balada, el fuego de Hendrix afecta a todos los músicos, puesto que la canción va in crescendo en fuerza, agresividad, intensidad y velocidad.

10.- Take me down. Y para acabar el disco qué mejor manera de hacerlo con un tema techno pop, muy ambiental, y que rompa con la tónica general. Adam Darling, quien tocó la guitarra clásica varios temas atrás se encarga ahora de la batería electrónica (muy minimalista, eso sí). Jesús Florido se atreve a tocar el violín con un ligero toque de whammy y armonizador, y Nima con su stick pasado por el delay aporta un ritmo muy interesante, además de tocar un solo con sonido a sintetizador ochentero muy Depeche Mode. Por la mitad del tema, el guitarrista Randin Graves se incorpora para doblar a Florido y el piano de Kevin Goode (aunque en segundo plano) también acompaña la línea de bajo del stick. Una muy interesante composicón que sive tanto para bailar como para relajarse por contradictorio que esto pueda parecer.

.

.

    Independiemente de los gustos personales de cada uno, el disco es un trabajo tremendo a nivel de composión y armonía. Se puede decir que todos los músicos son unos virtuosos en su campo, pero en ningún momento no hay ni un solo ni nada fuera de lugar. Todo gira entorno a la canción y nadie está por encima de nadie. Aunque todo parece muy trabajado y estudiado, a la vez fluye con una naturalidad pasmosa. Desconozco si existe el concepto de improvisación con guión previo, pero en algunos momentos así lo parece. El sonido, la mezcla y la producción son magistrales, así como la colocación de los diferentes instrumentos en el panorama stereo (recomiendo la escucha con auriculares), y son muy superiores a los de muchas bandas famosas que manejan presupuestos estratosféricos para sus álbums. Sin embargo, pese a que la base es jazzística, la incorporación de muchos elementos dispares y todo el aire relajante que respira el álbum da lugar a un álbum que puede gustar a un abanico muy amplio de oyentes.

    Nima Rezai además ha creado un álbum en el cual el chapman stick no es un instrumento solista (salvo en momentos puntuales) y que está integrado a la perfección en un grupo sin que su sonido diferente al resto de instrumentos (al menos a oídos profanos en la materia) les haga fijarse demasiado en él y perder la concentración en el resto de instrumentistas o melodías. En este sentido la integración es perfecta, tanto la suya como la del resto de compañeros.

.

    “Songs of strange delight” de Nima Collective es un trabajo en el cual por momentos consigue hacerte olvidar si está sonando tal o cual instrumento, o que estes escuchando jazz, flamenco o nu metal. Mediante unos elevados niveles de creatividad, feeling y accesibilidad a cualquier oyente, consigue llevarte al verdadero espíritu de la música. Consigue llevarte a un punto en el que ya no te planteas si lo que oyes te gusta o no, simplemente estás admirando la belleza de un arte en estado puro.

   Con toda probabilidad, “Songs of strange delight” sea lo más parecido a la perfección que hayamos esuchado en años.

.

.

.

.

.

Net Xperience: Thomas Tomsen. Biografía y crítica de “Sunflickers”

Publicado en Nuevos Valores con etiquetas , , , , , , , , , , el 27/01/2012 por Guitar Xperience

(Recuperamos despues de mucho tiempo la versión escrita del segmento Net Xperience del programa; la sección que más orgullo nos proporciona realizar pero que debido al continuo aluvión de novedades “mainstream”, el recudido staff de colaboradores y el escaso tiempo disponible, tenemos abandonada. Para compensar, vais a ver que en las próximas semanas se alternaran las críticas de discos de los viernes con esta sección. En el caso de que el artista tenga más de un disco editado, la entrada de la semana se dividirá en dos y aparecerá en lunes y viernes (ya sabéis que el miércoles es sagrado para el podcast).

Siendo un programa de género, si Malmsteen, Vai o Miller editan un disco nuevo hay que hablar de ello, pero a menudo resulta más reconfortante y sorprendente la música que aparece en este apartado de nuevos valores. Buceamos por Internet y las redes sociales para encontrar a todos esos jóvenes (o no tan jóvenes) valores que intentar abrirse un hueco en el complejo mundo de la música. Esta sección del programa tiene su propio canal en Youtube, el canal de Net Xperience (picando aquí), y cuando algunos de estos músicos aparece en el programa, lo hace a continuación en el podcast y en dicho canal. Pero ahora aparecerá también en la web, con su biografía y análisis de sus trabajos. Si estos fueran un CD al uso (y no temas sueltos), además tendrán su correspondiente crítica bajo los mismos parámetros del resto de críticas.)

.

 

.

    Comenzamos esta segunda edición escrita de Net Xperience con Thomas Tomsen, un guitarrista alemán que ya desde muy pequeño sintió una fuerte atracción por la música. Comenzó estudiando piano, batería y arpa, pero al escuchar con 13 años por primera vez a Kiss supo que la guitarra eléctrica era lo suyo. En el 91 formó su primera banda llamada ACARI, con la que grabaría un álbum dos años después. Hasta la fecha, ha grabado cinco álbums en solitario y ha tocado con bandas como Frankenfish, Galetzka Tomsen o GBT. Además trabaja regularmente como profesor de guitarra y músico de sesión para importantes artistas alemanes.

    Thomas Tomsen posee una amplia lista de influencias entre las que se pueden citar a Led Zep, Van Halen, AC/DC  o Deep Purple, y a guitarristas como Gary Moore, Jimi Hendrix, Tony Iommi o Joe Satriani. Y todas estas influencias pueden notarse en este disco que rezuma sabor añejo por los cuatro costados (o más bien, por el canto del CD). Un interesante músico y guitarrista que más que un nuevo valor o una nueva promesa hay que considerarlo como toda una realidad en el mundo del shred Made in Europe.

.

    Vamos a analizar su nuevo trabajo.

.

.

  • Artista:  Thomas Tomsen
  • Sello:     Rock Werk records
  • Año:       2.011
  • Estilo:    Hard rock, heavy metal, heavy metal neoclásico
  • Contacto: Email thomas.tomsen@gmx.com, perfiles en MySpace y FaceBook y canal en YouTube

.

CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 7/10
  • Velocidad: 7,5/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 7/10
  • Nivel general resto de músicos: 7/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 6/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 3,5/10
  • PUNTUACIÓN: 6,8/10

.

CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 6,5/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 9/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 9/10
  • PUNTUACIÓN: 8,1/10

.

PUNTUACIÓN TOTAL: 7,4/10

.

.

    “Sunflickers” consta de diez canciones enteramente instrumentales, a diferencia de álbums anteriores como “Stahl & Eisen” del 99, que contaba con temas vocales. Si bien a primera vista deberiamos catalogarlo dentro del estilo instrumental “shred”, es cierto que tres de las diez composiciones son de heavy metal neoclásico y el resto oscila entre el hard rock, el A.O.R. y el metal de corte muy americano. Lo que sí tienen en común todas ellas (para bien o para mal) es su espíritu ochentero.

    Thomans Tomsen ha conseguido un disco instrumental que no aburre, que es sencillo en su composición (no hay múltiples y complejas capas de instrumentos como pasa con muchos músicos del género) y que se escucha del tirón. La pena es que algunos elementos otorgan una valoración negativa al proyecto, pero de esto ya hablaremos al final en las conclusiones.

    Lo que sí es muy positivo es que pese a ser un músico veterano pero relativamente desconocido haya contado con unos colaboradores de excepción, algunos de ellos incluso legendarios. A saber:

  • Bob Daisley (bajista de Ozzy Osbourne, Black Sabbath, Rainbow, Gary Moore, Jorge Salán, etc.)
  • Derek Sherinian (teclista y ex Dream Theater, Yngwie Malmsteen, etc. Fundador de Planet X y actualmente en Black Country Communion)
  • Doug Pinnick (cantante y bajista de King’s X)
  • Tony Franklin (leyenda del bajo fretless y ex Whitesnake, Quiet Riot, Jimmy Page, David Gilmour, etc.)
  • Stuart Hamm (uno de los grandes bajistas y shredders del bajo eléctrico y ex Joe Satriani, Steve Vai, Michael Schenker, etc.)
  • Michael Troy (ex Yngwie Malmsteen)
  • Big Fat Bernd Galetzka (bajista y colaborador en otros proyectos de Tomsen como GBT)

    Completan la nómina de invitados una chica, Melanie Bormann, quien es la única que repite junto Thomas en todos los temas y se encarga de llevar el peso rítmico del disco con su batería.

    Sobre la inclusión de estos cracks en el disco, Tomsen comentó ha comentado a Guitar Xperience que quería a estos músicos ya que tenía una idea muy clara de como tenían que sonar esos temas y era necesario que estuvieran presentes en ellos, y además de que son algunos de sus músicos favoritos. También afirma que al recibir todos ellos las demos dieron su consentimiento a participar en el proyecto enseguida. Cada uno de los invitados ha grabado en sus propios estudios, pero no se descarta la posibilidad de tocar con ellos en un futuro en directo.

    Vayamos a hora al análisis de cada canción.

.

1.- Godfather’s walk. Comenzamos con un tema neoclásico. Aunque podemos apreciar los clichés del género y una gran influencia de Vinnie Moore, el tono del tema es tranquilo, desde la melodía principal hasta los adornos con palm mutting que van apareciendo. Al bajo tenemos a Doug Pinnick perfectamente conjuntado con la guitarra rítmica. Hay que destacar también el duelo de solos entre Derek Sherinian (con un agradable sonido progresivo) y Thomas en la parte final.

2.- Sunflickers. Pasamos a una intro con un sonido netamente americano. Puro A.O.R. y hard rock fiestero con el que es imposible no moverse. Bob Daisley imprime más personalidad que Pinnick, haciendo que sus líneas de bajo destaquen. Si nos ponemos a citar las influencias que aparecen en este tema no acabariamos, pero lo mejor es decir que Thomas Tomsen ha compuesto un tema perfecto para conducir un descapotable por una autopista costera con el volumen a tope.

3.- Swedish toccata. Retomamos el neoclasicismo en esta canción de clara influencia Malmsteen/Bach. No obstante, hay melodías muy interesantes y hasta divertidas; no es una canción hecha para lucirse exclusivamente. A los teclados tenemos a Michael Troy quien hace un solo con Hammond que recuerda mucho a Deep Purple. La batería de Melanie Bormann mantiene todo el rato un potente doble bombo.

4.- Up and up. Tomsen vuelve a la carga con una composición muy americana, muy ochentera y muy hard rockera. Desde Dweezil Zappa a Joe Satriani desfilan por sus dedos, en un tema muy simple y ochentero pero pegadizo. Tony Fraklin realiza un sorprendente solo con bajo fretless.

5.- Fishing birds. Llegamos al ecuador del disco y a la consabida balada. Esta vez ha invitado a Big Fat Bernd Galetzka al bajo y DJ Burned a los teclados. La melodía también es muy simple pero atractiva: recuerda en cierta manera a un Vai tranquilo. Es obligado destacar el perfecto colchón de teclados así como la batería de Bormann, sutil y tranquila pero más compleja de lo que parece a simple vista. Al llegar el momento del solo Tomsen sabe dosificar la cantidad de virtuosismo siempre pensando en la canción.

6.- Crazy cocodrile. Con este loco título nuestro protagonista de hoy nos entrega una especie de boogie rock en la más pura tradición “satrianesca”. Ya desde un primer momento nos damos cuenta del gran nivel de Bormann a la batería. El tema varia de tempo en varias ocasiones, pero todo fluye en un crescendo genial. Los colaboradores invitados son el gran Stuart Hamm al bajo y de nuevo DJ Burned. Hamm contra todo pronóstico no destaca apenas salvo en algunos momentos puntuales como el minuto 4:00; pese a eso la canción acaba siendo una de las mejores por el buen rollo que desprende.

7.- Shadow play. Comienza con dos guitarras que realizan riffs diferentes pero complementarios. El juego de charles de Bormann es muy bueno. El propio Tomsen se encarga de tocar el bajo esta vez y DJ Burned de los teclados. El tema es curioso puesto que tenemos momentos de hard rock junto con otros en los que la batería y los teclados apuntan a un estilo más de música dance. Durante todo el tema Thomas demuestra el gran nivel de púa-contrapúa que tiene.

8.- The dead of night. Más metal años 80 en un tema con demasiada sensación de déjà vu y que tampoco tiene una melodía o un riff interesantes. Sí que es un tema movido pero ya digo que no consigue despertar demasiado la atención del oyente. Ni el bajo de Big Fat Bernd Galetzka ni la pirotecnia de Tomsen (en este tema sí que se suelta la melena con armónicos pinchados y dive-bombs a tope) logran levantar el tema.

9.- Godfather’s walk II. Vuelve el neoclasicismo con la continuación del primer tema y los mismos colaboradores. El problema que tiene es que no es que estemos ante la misma melodía dentro de un contexto algo diferente, no, es que es practicamente el mismo tema con diferencias mínimas: solo dura once segundos menos, el bajo está más presente en la mezcla (hasta diría que con un punto de overdrive) y varian algo los solos. No le veo mucho sentido la verdad, aunque el sonido del bajo me encanta.

10.- Child of shadow play. Última canción del disco y en la cual nos encontramos a sólo dos músicos: Thomas y DJ Burned que tal y como aparece en los créditos se encarga del remix. Y así es: se trata de una curiosa versión del séptimo corte. Se han eliminado bastantes partes de guitarra, se han añadido percusiones y teclados y una línea de batería eléctronica, pero tampoco podemos hablar de música dance o house, o al menos lo que se entiende por música electrónica comercial. Lo que sí es curioso es como DJ Burned ha cogido diversas partes de guitarra, las ha troceado y modificado y las ha mezclado aparentemente sin sentido, pero que sí que tiene sentido una vez le pillas el rollo. Una versión desde luego muy arriesgada.

.

.

.

    El conjunto del disco me ha dejado con una sensación extraña. Algunos temas tienen un sentido del ritmo excepcional, de esos que te dan ganas de hacer “air guitar” sin parar, hay buenas melodías, destila devoción por el hard rock americano y el metal de los 80, las composiciones son directas y sin el habitual recargamiento de las grabaciones de shred instrumentales, y además Thomas Tomsen no llega a cansar en ningún momento ya que las muestras de virtuosismo técnico están bien dosificadas. Por contra, el álbum tiene algunos problemas, como son lo poco que destacan algunos de los colaboradores (excepto Melanie Bormann, pero más que nada porque toca en todos los temas), la sensación de ya escuchado tanto en los temas neoclásicos como en los más americanos y la producción del disco: a la mezcla le falta brillo y aunque el equilibrio entre instrumentos es correcto, adolece de falta de potencia para el estilo en el que se mueve. También destacaría la maquetación del disco (libreto, portada y contraportada, etc.). No es desastrosa pero es simple hasta decir basta; aunque tal y como me ha explicado el propio autor, se debió a una falta de presupuesto en el último paso del disco (la maquetación), y es que contar con semejantes cracks no debe ser barato.

    En cualquier caso, si una virtud tiene este “Sunflickers” -pese a todo lo negativo expuesto- es que se trata de un álbum instrumental que puede gustar a los fans del hard rock y el metal y que detesten los instrumentales: los momentos shredders están muy bien dosificados y prima ante todo el buen rollo. No hará historia en el mundo del shred pero se escucha con agrado y del tirón, y eso no es algo tan sencillo de conseguir.

    Mientras tanto, esperamos con ganas el nuevo disco que según nos ha comentado, comenzará a grabar en cuanto finalize la gira veraniega de presentación de este trabajo.

Net Xperience: Solo Instrumental (Parte 2). Crítica de “New world order”

Publicado en Crítica, Nuevos Valores con etiquetas , , , , , , , , , , el 02/03/2011 por Guitar Xperience

   

 

    Tal y como hicimos el lunes, proseguimos con la segunda parte del artículo dedicado a Solo Instrumental, banda mexicana liderada por el guitarrista Juan Roberto Sánchez y dedicada a rendir culto al shred. Analizamos hoy el segundo de los discos de esta formación.

 

 

  • Artista:      Solo Instrumental
  • Sello:         Autoproducción
  • Año:           2.006
  • Estilo:        Heavy metal progresivo, Heavy metal neoclásico, Heavy metal, Hard Rock
  • Contacto:  Web  de la banda 

 

CALIFICACIÓN TÉCNICA                    

  • Nivel de técnica: 8/10
  • Velocidad: 8,5/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 6/10 
  • Nivel de coñazo virtuosístico: -3/-10 
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 7/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 6/10
  • PUNTUACIÓN: 7,1/10

           

CALIFICACIÓN MUSICAL                

  • Calidad musical: 7,5/10
  • Nivel de feeling: 7/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 6/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 8/10
  • PUNTUACIÓN: 7,1/10

           

PUNTUACIÓN TOTAL: 7,1/10

  

     En este segundo trabajo se han solventado algunos de los problemas que vimos en el primero. La duración se ha reducido a diez canciones (más un “speech” de marcado carácter político), está mejor producido y mezclado y la carátula mola. Vamos, es un trabajo mucho más elaborado. La formación varió ligeramente respecto al anterior trabajo. Juan Manuel Martínez se encarga ahora del bajo y la batería pasa a ser programada. Dichas baterías suenan realmente potentes, con unos dobles bombos matadores y muy heavys y unas lineas en ocasiones muy complejas (“The regressives”).

    Como contrapartida, seguimos con la errónea elección del sonido de algunos sintetizadores. El tema que da inicio “Infinite love vs. NWO”, es el mejor y más terrorífico ejemplo (que conste que lo que suena está bien tocado). En cambio, hay otros momentos en los que se recurre a ciertos sonidos más emparentados con la música electrónica y que sorprendentemente quedan muy bien (“The regressives”).   

    Notamos una cierta evolución en términos de dureza. El álbum es realmente metalero y agresivo. Y salvo las baladas, no hay las concesiones al hard rock o a la new age del anterior. Estamos hablando de puro shred, que oscila entre el neoclásico (“Ópera prima”) al progresivo (“Operación jaque“), con un JRS que para bien o para mal pone la velocidad punta mucho más que antes. En este sentido, hay menos variedad guitarrística, pero más demostración de técnica. El nuevo bajista, Juan Manuel Martínez, aporta unas líneas más creativas que en anterior trabajo, y esto siempre es bueno.

    No obstante, si en su predecesor critiqué el estilo general, aquí debo hacer lo mismo. Sí, existe un sonido Solo Instrumental o Juan Roberto Sánchez. Esto es positivo, MUY positivo, que nadie me malinterprete. Y es tan difícil como meritorio conseguirlo. Pero por desgracia, la sensación de déjà vu de todo el disco con el anterior es constante, pese a las mejoras. No diré que el disco sea aburrido, ni mucho menos, pero no hay mucho que destaque. En “El centro del centro” ocurría por la cantidad de canciones, aquí sucede por la fuerte unidad estilística del álbum. Esto puede ser debido a que algunos temas fueron compuestos muchos años atrás, y quizás a JRS le ha podido la prudencia para no innovar demasiado en las nuevas composiciones. 

    De todos modos, escuchando con atención podemos sacar ciertos momentos destacables, no vamos a ser tan crueles. El guiño ultraheavy al tema principal de Kight Rider / El coche fantástico en “The regressives” con una mezcla de sintes electrónicos y orientales es genial, la extremadamente sucia distorsión en “Kamikase” sorprende, y la delicadeza de la balada “Lo único que existe” pone los pelos de punta.

 

 

 

    Siempre he pensado que un disco es un todo. Como ver una película. Tiene un guión, un desarrollo y un desenlace. Si esto no ocurre nos encontramos con una colección de canciones sueltas. Y esa es la sensación que me han dado tanto “El centro del centro” como “New world order”. Por separado hay canciones espectaculares, DE LO MEJOR que he oído en metal instrumental en mucho tiempo, especialmente las baladas. Pero no funciona en conjunto. Esto podría entenderlo en el primer disco, en que el autor plasma todas las influencias acumuladas desde niño de golpe, pero no debiera haber pasado en un segundo disco.

    De todas maneras, confío en que pese a haber parecido duro en las dos entregas, no me hagáis mucho caso y descarguéis sendos álbums a través de www.soloinstrumental.com. Hay mucho para disfrutar, y esperamos con ansias la tercera entrega de las aventuras de JRS y Solo Instrumental.

 

    

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.