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Net Xperience: Thomas Tomsen. Biografía y crítica de “Sunflickers”

Publicado en Nuevos Valores con etiquetas , , , , , , , , , , el 27/01/2012 por Guitar Xperience

(Recuperamos despues de mucho tiempo la versión escrita del segmento Net Xperience del programa; la sección que más orgullo nos proporciona realizar pero que debido al continuo aluvión de novedades “mainstream”, el recudido staff de colaboradores y el escaso tiempo disponible, tenemos abandonada. Para compensar, vais a ver que en las próximas semanas se alternaran las críticas de discos de los viernes con esta sección. En el caso de que el artista tenga más de un disco editado, la entrada de la semana se dividirá en dos y aparecerá en lunes y viernes (ya sabéis que el miércoles es sagrado para el podcast).

Siendo un programa de género, si Malmsteen, Vai o Miller editan un disco nuevo hay que hablar de ello, pero a menudo resulta más reconfortante y sorprendente la música que aparece en este apartado de nuevos valores. Buceamos por Internet y las redes sociales para encontrar a todos esos jóvenes (o no tan jóvenes) valores que intentar abrirse un hueco en el complejo mundo de la música. Esta sección del programa tiene su propio canal en Youtube, el canal de Net Xperience (picando aquí), y cuando algunos de estos músicos aparece en el programa, lo hace a continuación en el podcast y en dicho canal. Pero ahora aparecerá también en la web, con su biografía y análisis de sus trabajos. Si estos fueran un CD al uso (y no temas sueltos), además tendrán su correspondiente crítica bajo los mismos parámetros del resto de críticas.)

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    Comenzamos esta segunda edición escrita de Net Xperience con Thomas Tomsen, un guitarrista alemán que ya desde muy pequeño sintió una fuerte atracción por la música. Comenzó estudiando piano, batería y arpa, pero al escuchar con 13 años por primera vez a Kiss supo que la guitarra eléctrica era lo suyo. En el 91 formó su primera banda llamada ACARI, con la que grabaría un álbum dos años después. Hasta la fecha, ha grabado cinco álbums en solitario y ha tocado con bandas como Frankenfish, Galetzka Tomsen o GBT. Además trabaja regularmente como profesor de guitarra y músico de sesión para importantes artistas alemanes.

    Thomas Tomsen posee una amplia lista de influencias entre las que se pueden citar a Led Zep, Van Halen, AC/DC  o Deep Purple, y a guitarristas como Gary Moore, Jimi Hendrix, Tony Iommi o Joe Satriani. Y todas estas influencias pueden notarse en este disco que rezuma sabor añejo por los cuatro costados (o más bien, por el canto del CD). Un interesante músico y guitarrista que más que un nuevo valor o una nueva promesa hay que considerarlo como toda una realidad en el mundo del shred Made in Europe.

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    Vamos a analizar su nuevo trabajo.

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  • Artista:  Thomas Tomsen
  • Sello:     Rock Werk records
  • Año:       2.011
  • Estilo:    Hard rock, heavy metal, heavy metal neoclásico
  • Contacto: Email thomas.tomsen@gmx.com, perfiles en MySpace y FaceBook y canal en YouTube

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CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 7/10
  • Velocidad: 7,5/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 7/10
  • Nivel general resto de músicos: 7/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 6/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 3,5/10
  • PUNTUACIÓN: 6,8/10

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CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 6,5/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 9/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 9/10
  • PUNTUACIÓN: 8,1/10

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PUNTUACIÓN TOTAL: 7,4/10

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    “Sunflickers” consta de diez canciones enteramente instrumentales, a diferencia de álbums anteriores como “Stahl & Eisen” del 99, que contaba con temas vocales. Si bien a primera vista deberiamos catalogarlo dentro del estilo instrumental “shred”, es cierto que tres de las diez composiciones son de heavy metal neoclásico y el resto oscila entre el hard rock, el A.O.R. y el metal de corte muy americano. Lo que sí tienen en común todas ellas (para bien o para mal) es su espíritu ochentero.

    Thomans Tomsen ha conseguido un disco instrumental que no aburre, que es sencillo en su composición (no hay múltiples y complejas capas de instrumentos como pasa con muchos músicos del género) y que se escucha del tirón. La pena es que algunos elementos otorgan una valoración negativa al proyecto, pero de esto ya hablaremos al final en las conclusiones.

    Lo que sí es muy positivo es que pese a ser un músico veterano pero relativamente desconocido haya contado con unos colaboradores de excepción, algunos de ellos incluso legendarios. A saber:

  • Bob Daisley (bajista de Ozzy Osbourne, Black Sabbath, Rainbow, Gary Moore, Jorge Salán, etc.)
  • Derek Sherinian (teclista y ex Dream Theater, Yngwie Malmsteen, etc. Fundador de Planet X y actualmente en Black Country Communion)
  • Doug Pinnick (cantante y bajista de King’s X)
  • Tony Franklin (leyenda del bajo fretless y ex Whitesnake, Quiet Riot, Jimmy Page, David Gilmour, etc.)
  • Stuart Hamm (uno de los grandes bajistas y shredders del bajo eléctrico y ex Joe Satriani, Steve Vai, Michael Schenker, etc.)
  • Michael Troy (ex Yngwie Malmsteen)
  • Big Fat Bernd Galetzka (bajista y colaborador en otros proyectos de Tomsen como GBT)

    Completan la nómina de invitados una chica, Melanie Bormann, quien es la única que repite junto Thomas en todos los temas y se encarga de llevar el peso rítmico del disco con su batería.

    Sobre la inclusión de estos cracks en el disco, Tomsen comentó ha comentado a Guitar Xperience que quería a estos músicos ya que tenía una idea muy clara de como tenían que sonar esos temas y era necesario que estuvieran presentes en ellos, y además de que son algunos de sus músicos favoritos. También afirma que al recibir todos ellos las demos dieron su consentimiento a participar en el proyecto enseguida. Cada uno de los invitados ha grabado en sus propios estudios, pero no se descarta la posibilidad de tocar con ellos en un futuro en directo.

    Vayamos a hora al análisis de cada canción.

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1.- Godfather’s walk. Comenzamos con un tema neoclásico. Aunque podemos apreciar los clichés del género y una gran influencia de Vinnie Moore, el tono del tema es tranquilo, desde la melodía principal hasta los adornos con palm mutting que van apareciendo. Al bajo tenemos a Doug Pinnick perfectamente conjuntado con la guitarra rítmica. Hay que destacar también el duelo de solos entre Derek Sherinian (con un agradable sonido progresivo) y Thomas en la parte final.

2.- Sunflickers. Pasamos a una intro con un sonido netamente americano. Puro A.O.R. y hard rock fiestero con el que es imposible no moverse. Bob Daisley imprime más personalidad que Pinnick, haciendo que sus líneas de bajo destaquen. Si nos ponemos a citar las influencias que aparecen en este tema no acabariamos, pero lo mejor es decir que Thomas Tomsen ha compuesto un tema perfecto para conducir un descapotable por una autopista costera con el volumen a tope.

3.- Swedish toccata. Retomamos el neoclasicismo en esta canción de clara influencia Malmsteen/Bach. No obstante, hay melodías muy interesantes y hasta divertidas; no es una canción hecha para lucirse exclusivamente. A los teclados tenemos a Michael Troy quien hace un solo con Hammond que recuerda mucho a Deep Purple. La batería de Melanie Bormann mantiene todo el rato un potente doble bombo.

4.- Up and up. Tomsen vuelve a la carga con una composición muy americana, muy ochentera y muy hard rockera. Desde Dweezil Zappa a Joe Satriani desfilan por sus dedos, en un tema muy simple y ochentero pero pegadizo. Tony Fraklin realiza un sorprendente solo con bajo fretless.

5.- Fishing birds. Llegamos al ecuador del disco y a la consabida balada. Esta vez ha invitado a Big Fat Bernd Galetzka al bajo y DJ Burned a los teclados. La melodía también es muy simple pero atractiva: recuerda en cierta manera a un Vai tranquilo. Es obligado destacar el perfecto colchón de teclados así como la batería de Bormann, sutil y tranquila pero más compleja de lo que parece a simple vista. Al llegar el momento del solo Tomsen sabe dosificar la cantidad de virtuosismo siempre pensando en la canción.

6.- Crazy cocodrile. Con este loco título nuestro protagonista de hoy nos entrega una especie de boogie rock en la más pura tradición “satrianesca”. Ya desde un primer momento nos damos cuenta del gran nivel de Bormann a la batería. El tema varia de tempo en varias ocasiones, pero todo fluye en un crescendo genial. Los colaboradores invitados son el gran Stuart Hamm al bajo y de nuevo DJ Burned. Hamm contra todo pronóstico no destaca apenas salvo en algunos momentos puntuales como el minuto 4:00; pese a eso la canción acaba siendo una de las mejores por el buen rollo que desprende.

7.- Shadow play. Comienza con dos guitarras que realizan riffs diferentes pero complementarios. El juego de charles de Bormann es muy bueno. El propio Tomsen se encarga de tocar el bajo esta vez y DJ Burned de los teclados. El tema es curioso puesto que tenemos momentos de hard rock junto con otros en los que la batería y los teclados apuntan a un estilo más de música dance. Durante todo el tema Thomas demuestra el gran nivel de púa-contrapúa que tiene.

8.- The dead of night. Más metal años 80 en un tema con demasiada sensación de déjà vu y que tampoco tiene una melodía o un riff interesantes. Sí que es un tema movido pero ya digo que no consigue despertar demasiado la atención del oyente. Ni el bajo de Big Fat Bernd Galetzka ni la pirotecnia de Tomsen (en este tema sí que se suelta la melena con armónicos pinchados y dive-bombs a tope) logran levantar el tema.

9.- Godfather’s walk II. Vuelve el neoclasicismo con la continuación del primer tema y los mismos colaboradores. El problema que tiene es que no es que estemos ante la misma melodía dentro de un contexto algo diferente, no, es que es practicamente el mismo tema con diferencias mínimas: solo dura once segundos menos, el bajo está más presente en la mezcla (hasta diría que con un punto de overdrive) y varian algo los solos. No le veo mucho sentido la verdad, aunque el sonido del bajo me encanta.

10.- Child of shadow play. Última canción del disco y en la cual nos encontramos a sólo dos músicos: Thomas y DJ Burned que tal y como aparece en los créditos se encarga del remix. Y así es: se trata de una curiosa versión del séptimo corte. Se han eliminado bastantes partes de guitarra, se han añadido percusiones y teclados y una línea de batería eléctronica, pero tampoco podemos hablar de música dance o house, o al menos lo que se entiende por música electrónica comercial. Lo que sí es curioso es como DJ Burned ha cogido diversas partes de guitarra, las ha troceado y modificado y las ha mezclado aparentemente sin sentido, pero que sí que tiene sentido una vez le pillas el rollo. Una versión desde luego muy arriesgada.

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    El conjunto del disco me ha dejado con una sensación extraña. Algunos temas tienen un sentido del ritmo excepcional, de esos que te dan ganas de hacer “air guitar” sin parar, hay buenas melodías, destila devoción por el hard rock americano y el metal de los 80, las composiciones son directas y sin el habitual recargamiento de las grabaciones de shred instrumentales, y además Thomas Tomsen no llega a cansar en ningún momento ya que las muestras de virtuosismo técnico están bien dosificadas. Por contra, el álbum tiene algunos problemas, como son lo poco que destacan algunos de los colaboradores (excepto Melanie Bormann, pero más que nada porque toca en todos los temas), la sensación de ya escuchado tanto en los temas neoclásicos como en los más americanos y la producción del disco: a la mezcla le falta brillo y aunque el equilibrio entre instrumentos es correcto, adolece de falta de potencia para el estilo en el que se mueve. También destacaría la maquetación del disco (libreto, portada y contraportada, etc.). No es desastrosa pero es simple hasta decir basta; aunque tal y como me ha explicado el propio autor, se debió a una falta de presupuesto en el último paso del disco (la maquetación), y es que contar con semejantes cracks no debe ser barato.

    En cualquier caso, si una virtud tiene este “Sunflickers” -pese a todo lo negativo expuesto- es que se trata de un álbum instrumental que puede gustar a los fans del hard rock y el metal y que detesten los instrumentales: los momentos shredders están muy bien dosificados y prima ante todo el buen rollo. No hará historia en el mundo del shred pero se escucha con agrado y del tirón, y eso no es algo tan sencillo de conseguir.

    Mientras tanto, esperamos con ganas el nuevo disco que según nos ha comentado, comenzará a grabar en cuanto finalize la gira veraniega de presentación de este trabajo.

Crítica: Black Country Communion “2″

Publicado en Crítica con etiquetas , , , , , , , , el 11/11/2011 por Guitar Xperience

  

  

  • Artista:  Black Country Communion
  • Sello:     J&R Adventures
  • Año:       2.011
  • Estilo:    Hard rock, blues, rhythm & blues, psicodelia y rock progresivo.

CALIFICACIÓN TÉCNICA                                                                   

  • Nivel de técnica: 7,5/10 
  • Velocidad: 7/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 6,5/10 
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10 
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 8/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 6/10
  • PUNTUACIÓN: 7,5/10                     

   

CALIFICACIÓN MUSICAL                                                             

  • Calidad musical: 8/10
  • Nivel de feeling: 10/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 10/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 7/10
  • PUNTUACION: 8,75/10

   

PUNTUACIÓN TOTAL: 8,1/10

  

    En esta crítica anterior, analizábamos el álbum debut de un nuevo supergrupo formado por Joe Bonamassa a la guitarra y voces, Derek Sherinian (Planet X, Dream Theater, Yngwie Malmsteen) a los teclados y Jason Bonham (fundador de la Jason Bonham Band e hijo del legendario John Bonham de los Led Zep) a la bateria y el mítico bajista y vocalista Glenn Hughes. Pese a los nombres involucrados, el resultado fue mucho más que espectacular. El debut de los Black Country Communion fue simplemente el mejor álbum de rock editado en USA en el pasado 2.010. Mucho mejor de lo que cualquiera se esperaba, nos temiamos que no iba a tener continuidad. Teniendo en cuenta que el fenómeno de los supergrupos es algo muy lucrativo pero muy difícil de mantener a largo plazo (por los cachés de sus miembros y los diferentes compromisos), era impensable que menos de un año nos deleitasen con un nuevo trabajo.

    Lo cierto es que, quizás por las expectativas creadas, el álbum defrauda. Mantiene el estilo y tono de su predecesor pero no suena tan inspirado, no hay momentos sorprendentes como los que nos aportaban temas como “Too late for the sun” o “Song of yesterday”. Y si nadie me corrige, me atreveria a decir que algunos de esos temas fueron descartes del anterior. Pero que nadie se lleve a engaño, seguimos hablando de Hughes, Bonamassa, Sherinian y Bonham, y este “2″ es también uno de los mejores álbums publicados en este 2.011. Todos los músicos tocan a un nivel altísimo. Por poner un ejemplo, Hughes luce mucho más creativo y arriesgado con las lineas de bajo. Se agradece enormemente el cariño y la implicación que ponen todos los miembros, lo cual no suele ser la tónica habitual en los supergrupos, ya que en muchos casos sus componentes graban en ciudades diferentes y ensayan via Skype. En cambio se nota que nuestros protagonistas se toman a BCC como algo muy serio, como si fueran ilusionados novatos y ésta su primera banda.

 

 

     Tal como hicimos la vez anterior, hablaremos de los highlights del disco.

  • “Save me”. Comienza con una intro de sintetizador relajante, con ecos de Pink Floyd para pasar a  la guitarra de Bonamassa con un rockero riff de sorprendente simpleza. La canción mantiene un medio tempo tranquilo y resulta de lo más curiosa por el melódico estribillo y los toques orientales que aporta Sherinian. El solo de Bonamassa recuerda por momentos a Gary Moore.

 

  • An ordinary son”. Como en el disco debut, Bonamassa toma las riendas de algunas canciones, con Glenn Hughes cediéndole casi todo el protagonismo vocal. Hay que destacar el acompañamiento realizado por Sherinian con órgano Rhodes y Hammond, y sin el cual el tema perderia toda la fuerza, y también la complejidad de las lineas que toca Bonham.
  • “Little secret”. Si bien un blues puro no es lo que uno se espera en un disco de los BCC, es cierto que el blues es la base del rock que practican y que todos ellos han mamado del estilo. De hecho, Bonamassa es considerado un bluesman aunque aquí no lo parezca (luego lo comentamos). Aún así, el feeling que destila la canción es para poner los pelos de punta.
  • “Crossfire”. Si hubiera que elegir un solo tema del disco, yo lo tendría claro. Comienza con una intro de sintetizador y bateria ligeramente prog. Después pasa a un riff muy rockero de guitarra y se va intercalando el suave y hermoso estribillo. El sintetizador y la guitarra se compenetran de manera genial pero destaca por derecho propio el bajo de Glenn Hughes, que recuerda a Chris Squire de los Yes. En la sección final, un arpegio de sintetizador, con un sonido a lo Jan Hammer pone la guinda.
  • “Smokestack woman”. Los amantes del hard rock más simple y energético estan de enhorabuena. Pese a la parte central con un Sherinian que hace un escarceo con la psicodelia, el tema es ideal para mover las greñas.

   

    Respecto a los músicos poco hay que añadir a lo comentado en la anterior crítica. En todo caso decir que mantienen el mismo nivel de técnica o lo mejoran. Hughes sigue cantando con la misma chuleria y se muestra muy creativo con el bajo, llegando a momentos casi solistas. Jason Bonham sigue en su linea, o sea inmenso en todos los temas. Potente o sutil dependiendo de las necesidades de la canción. Derek Sherinian sigue aportando todo un enorme soporte al resto de instrumentos ya sea con sintetizador, samples orquestales u órganos Hammond, pero además reaparece su faceta solista que no veiamos más que en contadas ocasiones en el primer disco. Y dejo al final a Joe Bonamassa, más que nada porque es quien ha evolucionado más de un disco a otro. Sorprende quitándose de encima la etiqueta de bluesman. Aquí toca de una manera muy rockera, casi heavy. A descatar el solo de “I can see your spirit”, muy a lo Eric Johnson o el que se incluye en el corte que inicia el disco, “The outsider”, con unas escalas muy rápidas, un duelo con Derek Sherinian y un final simultáneo que parece neoclásico (WTF?!).   

 

    “2″ es un gran disco. Creado por músicos en estado de gracia y que pese a sus dilatadas carreras y sus múltiples compromisos, se toman muy en serio a esta banda. No sé si lo suficiente como para que haya una tercera encarnación y una gira mundial, pero si como para sonar a grupo unido, con las personalidades y reconocibles estilos de cada uno de ellos al servicio del grupo y no de su ego. Que todos los temas no sean de nota 10 como en el disco debut, ni hayan tantos momentos de sorpresa de esos que te hacen volar la cabeza, no es óbice para no disfrutar de un gran trabajo ya que la magia y el talento está en cada uno de los minutos que forman el disco.

 

 

 

 

Podcast # 16 (30/05/2011)

Publicado en Podcast con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el 01/06/2011 por Guitar Xperience

     Os traemos el podcast correspondiente al show del lunes. Programa muy variado y con un elevado componente femenino, aunque centrado, evidentemente, en el reciente concierto de los Mr. Big en nuestra ciudad.   

    Aquí está el enlace del podcast del dieciseisavo programa de la temporada # 14 de The Guitar Xperience Radio Show y lista de los temas que aparecieron:

 

Programa # 16 – Temporada 14 – 30/05/11

 

  • Marty Friedman: Kaeritakunattayo (Grabado en directo en la Sala Mandra)
  • Marty Friedman: Dragon mistress (Grabado en directo en la Sala Mandra)
  • Al di Meola: Rhapsody radical (Pursuit of radical rhapsody)
  • No Shame: I wanna scream (Good girls don’t last)
  • Kaki King: Magazine (Legs to make us longer)
  • Mr. Big: Merciless (Grabado en directo en Bikini)
  • Mr. Big: Guitar Solo (Grabado en directo en Bikini)
  • Mr. Big: Still ain’t enough for me (Grabado en directo en Bikini)
  • Gamalon: Sahara (Held to the light)
  • SECCIÓN TEMA SOLICITADO: Derek Sherinian feat. Zakk Wylde & Yngwie Malmsteen: Axis of evil (Black utopia)

    Si sois veteranos ya lo sabréis, pero lo repetiremos a los nuevos oyentes. Acostumbramos a acompañar cada podcast con videos en directo de todas las canciones que han aparecido, y sino encontramos esas mismas escogemos otras representativas del mismo autor, pero intentamos que siempre sean en concierto. Para ver los videos tenemos tres vias. El Canal de Guitar Xperience para casi todas las canciones. ¿Cuales no se verán en el canal? Pues las que se emiten dentro de la sección Net Xperience que es la sección de los nuevos valores. Ellos tienen su propio canal, el Canal de Net Xperience a modo de homenaje permanente. Por último tenemos el Canal de Classics Xperience  que está dedicado a la sección homónima en la que damos refugio a todos esos clásicos atemporales de la buena música (cómo podeis comprobar, estas secciones no ha tenido cabida en el programa del lunes, por tanto sus canales no han sido actualizados). 

    Y como siempre decimos, si quieres hacernos cualquier petición o consulta respecto al programa, ya sabes que puedes hacerlo a través de la sección “¡Habla ahora! (o calla para siempre)”, en el email guitarexperience@hotmail.com y en nuestros perfiles en Facebook y Twitter. Y por supuesto, (tal y como se explica en el apartado “¿Cómo puedes sintonizarnos?” de la columna de la derecha), podréis escuchar Guitar Xperience en directo cada lunes de 23 a 00:30 en el 94.6 FM en Barcelona o via online en Ona de Sants-Montjüic, o el miércoles en la versión podcast en este mismo lugar.

Crítica: Black Country Communion

Publicado en Crítica con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , el 29/09/2010 por Guitar Xperience

  

  

  • Artista:  Black Country Communion
  • Sello:     J&R Adventures
  • Año:       2.010
  • Estilo:    Hard rock, blues, rhythm & blues, psicodelia y rock progresivo.

CALIFICACIÓN TÉCNICA                                                                   

  • Nivel de técnica: 7/10 
  • Velocidad: 5/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 5/10 
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10 
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 8/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 6/10
  • PUNTUACIÓN: 6,8/10                     

   

CALIFICACIÓN MUSICAL                                                             

  • Calidad musical: 10/10
  • Nivel de feeling: 10/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 10/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 7/10
  • PUNTUACION: 9,25/10

   

PUNTUACIÓN TOTAL: 8/10

  

    Creo que no hay ningunda duda si nombro a los Black Country Communion como el grupo del año. Un proyecto extraordinario formado por músicos extraordinarios en un absoluto estado de gracia. Joe Bonamassa a la guitarra y voces, Derek Sherinian (Planet X, Dream Theater, Yngwie Malmsteen, etc.) a los teclados y Jason Bonham (fundador de la Jason Bonham Band e hijo del legendario John Bonham de los Led Zep) a la bateria han unido sus fuerzas y se han puesto bajo las órdenes del mítico bajista y vocalista Glenn Hughes, uno  de los rockeros en activo con el mejor currículum de la historia (Deep Purple, Phenomena, Hughes Turner Project, Black Sabbath, etc.). El resultado, a poco que se pusieran las pilas tenia que ser bueno. Pero no ha sido bueno, ha sido extraordinario.

    Recientemente leia una entravista a Steve Lukather en la que mencionaba que existe desde hace años una corriente de reivindivación del rock clásico, frente a las radiofórmulas y la música vacia. Eso estaría bien, sino fuera porque la mayoria de esos grupos piensan en que por tocar rock sencillo con cuatro acordes y renegar de la técnica tocan música de verdad. Lukather denunciaba que  para componer una canción existen millones de acordes a tu disposición, y que eso solo demuestra una preocupante falta de creatividad a la altura de la vacia música comercial actual, y además, con el agravante de ser una falta de creatividad intencionada.

    Por fortuna, Black Country Communion no estaria en la lista de los grupos criticados por Steve Lukather. Bonamassa a sus 33 años de edad es ya reconocido como un revolucionario del blues, uno de los estilos musicales más proclives a la repetición de esquemas y clichés. Hughes, aún teniendo fama de rockero clásico ha tocado todos los palos: heavy metal, hard rock, blues, funky, soul, etc. O sea que de dinosaurio nada de nada. Y Derek Sherinian es uno de los abanderados del metal progresivo. Expulsado por la puerta de atrás de Dream Theater, ha demostrado con creces en solitario o con Planet X lo mucho que se han perdido, ya que no ha dejado de evolucionar, atreviéndose incluso a acompañar al neoclasicismo de Malmsteen. La duda podia estar en Jason Bonham por ser hijo de quien es, tocar el mismo instrumento, y la presión a la que debe estar continuamente expuesto para que respete “la tradición familiar”. Sin embargo con el chaval se cumple eso de “tal palo tal astilla” al disponer en su vocabulario personal una gran variedad de recursos que le permiten tocar practicamente de todo.

 

 

     Black Country Communion y el álbum homónimo han conseguido la cuadratura del círculo. Escuchando los temas, nos vienen a la cabeza continuas referencias: Led Zeppelin, Jimi Hendrix, Stevie Ray Vaughan, Bad Company, Toto, los Stones… Blues, psicodelia setentera, toques de jazz, hard rock, rock clásico… Nada que no hayamos escuchado mil veces antes. Pero solo músicos de este calibre podrian lograr la nombrada cuadratura del círculo: que todo ese cúmulo de influencias y estilos requetemachacados suenen frescos, originales, como si fuera algo nuevo.

    Glenn Hughes lleva la voz cantante ¡y vaya voz! Cierto es que en estudio se pueden hacer milagros, pero ronda por la red un directo grabado en una emisora de radio y el resultado dista poco del disco. No es tan solo que mantenga tan a punto sus cuerdas vocales pasando de los sesenta años, sino que sigue manteniendo un desparpajo y una chuleria juveniles sorprendentes. Sí, Hughes siempre me ha parecido un chuleta, un vacilón, y eso es lo que me gusta. La edad se lleva en el espíritu y este tipo es muy joven aunque su DNI diga lo contrario.

    Joe Bonamassa tiene gran parte de culpa de lo bueno que es este disco. Teniamos ganas de verlo en un contexto diferente, y si bien no es ningún shredder, podemos disfrutar escuchándolo más rockero y desmelenado. Además hace coros y canta enteramente dos temas.

    Jason Bonham proporciona un colchón rítmico extraordinario, y aunque su labor no parezca tan llamativa, provee de un ritmo y potencia adecuados a cada tema.

    Derek Sherinian marca quizás la única nota negativa, aunque sorprendente: se luce muy poco (pero cuando lo hace lo hace muy bien). Si prestamos atención podremos comprobar que sus Hammonds o sus sintes suenan en cada uno de los temas, y si elimiramos sus pistas, notariamos que algo falla. Comedido y con un sonido retro y “purpleriano” muy diferente a lo que nos tiene acostumbrados el ex Theater.

 

    Pero hemos hablado de los que dan la cara, los genios que andan en el backstage han sido Kevin Shirley a la producción y Bob Ludwig a la mesa de mezclas. Gran elección, porque si bandas como Led Zeppelin, Aerosmith, Iron Maiden, Metallica, RushQueen han contado con ellos por algo será. Todo el álbum tiene un sonido setentero, pero con fuerza. Hay un cálido aire retro y orgánico pero que no suena para nada antiguo. Es una delicia escuchar un disco a la antigua usanza con la limpieza que proporciona la tecnología actual. Lo mejor de los dos mundos. Solo faltaria para redondearlo, que saliera a la venta en vinilo, lo cual parece extraño que no suceda viendo la moda actual.

 

 

    Recomendar algún tema seria harto complicado. Personalmente me encantan estos:

  • “Medusa“. el tema más prog y psicodélico del disco, en una onda muy Camel y que es la única versión del disco (de la banda Trapeze del propio Hughes) y donde el veterano cantante mejor se luce.
  • “Too late for the sun”. El tema más largo (11:21) y el más rico a nivel instrumental. Y es que el virtuosismo no tiene porque significar locuras a mil por horas. Un silencio o un momento de calma puede ser realmente complejo de interpretar. Si no, prestad atención a la larga sección instrumental. Imposible decidir quien lo hace mejor. Una auténtica sinergia de talentos.
  • “Song of yesterday”. 8:33 de duración, un Bonamassa que se come a todos sus compañeros con su sentida voz y un magistral riff de guitarra (que demuestra que solo se le puede calificar como genio), el acompañamiento de orquesta sintetizada de Sherinian y una genial manera de combinar furia hard rockera con momentos tranquilos, logran el que posiblemente sea el mejor tema del álbum.

 

    El único problema del grupo es que dudo mucho de su continuidad. El propio Glenn Hughes declaraba en una entrevista reciente, que él ya tiene muchos discos propios a sus espaldas y que realmente le apetece estar en una banda, pero que sobretodo Bonamassa está subiendo como la espuma en prestigio, ventas y fama, y que seria normal que tras la grabación y algunos conciertos, quisiera volver a su carrera en solitario (de hecho esta misma semana toca en nuestro país).

    Lo cierto es que si este proyecto no tiene continuidad, por lo menos habremos disfrutado del mejor disco de blues rock del año y probablemente de uno de los mejores de la década. No tiene desperdicio y habría que ser muy imbécil o reggaetonero como para no captar la sensibilidad que desprenden cada uno de los doce temas.

  

  

  

 

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