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Net Xperience: Thomas Tomsen. Biografía y crítica de “Sunflickers”

Publicado en Nuevos Valores con etiquetas , , , , , , , , , , el 27/01/2012 por Guitar Xperience

(Recuperamos despues de mucho tiempo la versión escrita del segmento Net Xperience del programa; la sección que más orgullo nos proporciona realizar pero que debido al continuo aluvión de novedades “mainstream”, el recudido staff de colaboradores y el escaso tiempo disponible, tenemos abandonada. Para compensar, vais a ver que en las próximas semanas se alternaran las críticas de discos de los viernes con esta sección. En el caso de que el artista tenga más de un disco editado, la entrada de la semana se dividirá en dos y aparecerá en lunes y viernes (ya sabéis que el miércoles es sagrado para el podcast).

Siendo un programa de género, si Malmsteen, Vai o Miller editan un disco nuevo hay que hablar de ello, pero a menudo resulta más reconfortante y sorprendente la música que aparece en este apartado de nuevos valores. Buceamos por Internet y las redes sociales para encontrar a todos esos jóvenes (o no tan jóvenes) valores que intentar abrirse un hueco en el complejo mundo de la música. Esta sección del programa tiene su propio canal en Youtube, el canal de Net Xperience (picando aquí), y cuando algunos de estos músicos aparece en el programa, lo hace a continuación en el podcast y en dicho canal. Pero ahora aparecerá también en la web, con su biografía y análisis de sus trabajos. Si estos fueran un CD al uso (y no temas sueltos), además tendrán su correspondiente crítica bajo los mismos parámetros del resto de críticas.)

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    Comenzamos esta segunda edición escrita de Net Xperience con Thomas Tomsen, un guitarrista alemán que ya desde muy pequeño sintió una fuerte atracción por la música. Comenzó estudiando piano, batería y arpa, pero al escuchar con 13 años por primera vez a Kiss supo que la guitarra eléctrica era lo suyo. En el 91 formó su primera banda llamada ACARI, con la que grabaría un álbum dos años después. Hasta la fecha, ha grabado cinco álbums en solitario y ha tocado con bandas como Frankenfish, Galetzka Tomsen o GBT. Además trabaja regularmente como profesor de guitarra y músico de sesión para importantes artistas alemanes.

    Thomas Tomsen posee una amplia lista de influencias entre las que se pueden citar a Led Zep, Van Halen, AC/DC  o Deep Purple, y a guitarristas como Gary Moore, Jimi Hendrix, Tony Iommi o Joe Satriani. Y todas estas influencias pueden notarse en este disco que rezuma sabor añejo por los cuatro costados (o más bien, por el canto del CD). Un interesante músico y guitarrista que más que un nuevo valor o una nueva promesa hay que considerarlo como toda una realidad en el mundo del shred Made in Europe.

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    Vamos a analizar su nuevo trabajo.

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  • Artista:  Thomas Tomsen
  • Sello:     Rock Werk records
  • Año:       2.011
  • Estilo:    Hard rock, heavy metal, heavy metal neoclásico
  • Contacto: Email thomas.tomsen@gmx.com, perfiles en MySpace y FaceBook y canal en YouTube

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CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 7/10
  • Velocidad: 7,5/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 7/10
  • Nivel general resto de músicos: 7/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 6/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 3,5/10
  • PUNTUACIÓN: 6,8/10

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CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 6,5/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 9/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 9/10
  • PUNTUACIÓN: 8,1/10

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PUNTUACIÓN TOTAL: 7,4/10

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    “Sunflickers” consta de diez canciones enteramente instrumentales, a diferencia de álbums anteriores como “Stahl & Eisen” del 99, que contaba con temas vocales. Si bien a primera vista deberiamos catalogarlo dentro del estilo instrumental “shred”, es cierto que tres de las diez composiciones son de heavy metal neoclásico y el resto oscila entre el hard rock, el A.O.R. y el metal de corte muy americano. Lo que sí tienen en común todas ellas (para bien o para mal) es su espíritu ochentero.

    Thomans Tomsen ha conseguido un disco instrumental que no aburre, que es sencillo en su composición (no hay múltiples y complejas capas de instrumentos como pasa con muchos músicos del género) y que se escucha del tirón. La pena es que algunos elementos otorgan una valoración negativa al proyecto, pero de esto ya hablaremos al final en las conclusiones.

    Lo que sí es muy positivo es que pese a ser un músico veterano pero relativamente desconocido haya contado con unos colaboradores de excepción, algunos de ellos incluso legendarios. A saber:

  • Bob Daisley (bajista de Ozzy Osbourne, Black Sabbath, Rainbow, Gary Moore, Jorge Salán, etc.)
  • Derek Sherinian (teclista y ex Dream Theater, Yngwie Malmsteen, etc. Fundador de Planet X y actualmente en Black Country Communion)
  • Doug Pinnick (cantante y bajista de King’s X)
  • Tony Franklin (leyenda del bajo fretless y ex Whitesnake, Quiet Riot, Jimmy Page, David Gilmour, etc.)
  • Stuart Hamm (uno de los grandes bajistas y shredders del bajo eléctrico y ex Joe Satriani, Steve Vai, Michael Schenker, etc.)
  • Michael Troy (ex Yngwie Malmsteen)
  • Big Fat Bernd Galetzka (bajista y colaborador en otros proyectos de Tomsen como GBT)

    Completan la nómina de invitados una chica, Melanie Bormann, quien es la única que repite junto Thomas en todos los temas y se encarga de llevar el peso rítmico del disco con su batería.

    Sobre la inclusión de estos cracks en el disco, Tomsen comentó ha comentado a Guitar Xperience que quería a estos músicos ya que tenía una idea muy clara de como tenían que sonar esos temas y era necesario que estuvieran presentes en ellos, y además de que son algunos de sus músicos favoritos. También afirma que al recibir todos ellos las demos dieron su consentimiento a participar en el proyecto enseguida. Cada uno de los invitados ha grabado en sus propios estudios, pero no se descarta la posibilidad de tocar con ellos en un futuro en directo.

    Vayamos a hora al análisis de cada canción.

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1.- Godfather’s walk. Comenzamos con un tema neoclásico. Aunque podemos apreciar los clichés del género y una gran influencia de Vinnie Moore, el tono del tema es tranquilo, desde la melodía principal hasta los adornos con palm mutting que van apareciendo. Al bajo tenemos a Doug Pinnick perfectamente conjuntado con la guitarra rítmica. Hay que destacar también el duelo de solos entre Derek Sherinian (con un agradable sonido progresivo) y Thomas en la parte final.

2.- Sunflickers. Pasamos a una intro con un sonido netamente americano. Puro A.O.R. y hard rock fiestero con el que es imposible no moverse. Bob Daisley imprime más personalidad que Pinnick, haciendo que sus líneas de bajo destaquen. Si nos ponemos a citar las influencias que aparecen en este tema no acabariamos, pero lo mejor es decir que Thomas Tomsen ha compuesto un tema perfecto para conducir un descapotable por una autopista costera con el volumen a tope.

3.- Swedish toccata. Retomamos el neoclasicismo en esta canción de clara influencia Malmsteen/Bach. No obstante, hay melodías muy interesantes y hasta divertidas; no es una canción hecha para lucirse exclusivamente. A los teclados tenemos a Michael Troy quien hace un solo con Hammond que recuerda mucho a Deep Purple. La batería de Melanie Bormann mantiene todo el rato un potente doble bombo.

4.- Up and up. Tomsen vuelve a la carga con una composición muy americana, muy ochentera y muy hard rockera. Desde Dweezil Zappa a Joe Satriani desfilan por sus dedos, en un tema muy simple y ochentero pero pegadizo. Tony Fraklin realiza un sorprendente solo con bajo fretless.

5.- Fishing birds. Llegamos al ecuador del disco y a la consabida balada. Esta vez ha invitado a Big Fat Bernd Galetzka al bajo y DJ Burned a los teclados. La melodía también es muy simple pero atractiva: recuerda en cierta manera a un Vai tranquilo. Es obligado destacar el perfecto colchón de teclados así como la batería de Bormann, sutil y tranquila pero más compleja de lo que parece a simple vista. Al llegar el momento del solo Tomsen sabe dosificar la cantidad de virtuosismo siempre pensando en la canción.

6.- Crazy cocodrile. Con este loco título nuestro protagonista de hoy nos entrega una especie de boogie rock en la más pura tradición “satrianesca”. Ya desde un primer momento nos damos cuenta del gran nivel de Bormann a la batería. El tema varia de tempo en varias ocasiones, pero todo fluye en un crescendo genial. Los colaboradores invitados son el gran Stuart Hamm al bajo y de nuevo DJ Burned. Hamm contra todo pronóstico no destaca apenas salvo en algunos momentos puntuales como el minuto 4:00; pese a eso la canción acaba siendo una de las mejores por el buen rollo que desprende.

7.- Shadow play. Comienza con dos guitarras que realizan riffs diferentes pero complementarios. El juego de charles de Bormann es muy bueno. El propio Tomsen se encarga de tocar el bajo esta vez y DJ Burned de los teclados. El tema es curioso puesto que tenemos momentos de hard rock junto con otros en los que la batería y los teclados apuntan a un estilo más de música dance. Durante todo el tema Thomas demuestra el gran nivel de púa-contrapúa que tiene.

8.- The dead of night. Más metal años 80 en un tema con demasiada sensación de déjà vu y que tampoco tiene una melodía o un riff interesantes. Sí que es un tema movido pero ya digo que no consigue despertar demasiado la atención del oyente. Ni el bajo de Big Fat Bernd Galetzka ni la pirotecnia de Tomsen (en este tema sí que se suelta la melena con armónicos pinchados y dive-bombs a tope) logran levantar el tema.

9.- Godfather’s walk II. Vuelve el neoclasicismo con la continuación del primer tema y los mismos colaboradores. El problema que tiene es que no es que estemos ante la misma melodía dentro de un contexto algo diferente, no, es que es practicamente el mismo tema con diferencias mínimas: solo dura once segundos menos, el bajo está más presente en la mezcla (hasta diría que con un punto de overdrive) y varian algo los solos. No le veo mucho sentido la verdad, aunque el sonido del bajo me encanta.

10.- Child of shadow play. Última canción del disco y en la cual nos encontramos a sólo dos músicos: Thomas y DJ Burned que tal y como aparece en los créditos se encarga del remix. Y así es: se trata de una curiosa versión del séptimo corte. Se han eliminado bastantes partes de guitarra, se han añadido percusiones y teclados y una línea de batería eléctronica, pero tampoco podemos hablar de música dance o house, o al menos lo que se entiende por música electrónica comercial. Lo que sí es curioso es como DJ Burned ha cogido diversas partes de guitarra, las ha troceado y modificado y las ha mezclado aparentemente sin sentido, pero que sí que tiene sentido una vez le pillas el rollo. Una versión desde luego muy arriesgada.

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    El conjunto del disco me ha dejado con una sensación extraña. Algunos temas tienen un sentido del ritmo excepcional, de esos que te dan ganas de hacer “air guitar” sin parar, hay buenas melodías, destila devoción por el hard rock americano y el metal de los 80, las composiciones son directas y sin el habitual recargamiento de las grabaciones de shred instrumentales, y además Thomas Tomsen no llega a cansar en ningún momento ya que las muestras de virtuosismo técnico están bien dosificadas. Por contra, el álbum tiene algunos problemas, como son lo poco que destacan algunos de los colaboradores (excepto Melanie Bormann, pero más que nada porque toca en todos los temas), la sensación de ya escuchado tanto en los temas neoclásicos como en los más americanos y la producción del disco: a la mezcla le falta brillo y aunque el equilibrio entre instrumentos es correcto, adolece de falta de potencia para el estilo en el que se mueve. También destacaría la maquetación del disco (libreto, portada y contraportada, etc.). No es desastrosa pero es simple hasta decir basta; aunque tal y como me ha explicado el propio autor, se debió a una falta de presupuesto en el último paso del disco (la maquetación), y es que contar con semejantes cracks no debe ser barato.

    En cualquier caso, si una virtud tiene este “Sunflickers” -pese a todo lo negativo expuesto- es que se trata de un álbum instrumental que puede gustar a los fans del hard rock y el metal y que detesten los instrumentales: los momentos shredders están muy bien dosificados y prima ante todo el buen rollo. No hará historia en el mundo del shred pero se escucha con agrado y del tirón, y eso no es algo tan sencillo de conseguir.

    Mientras tanto, esperamos con ganas el nuevo disco que según nos ha comentado, comenzará a grabar en cuanto finalize la gira veraniega de presentación de este trabajo.

Xperience Live!: G3+K1 (6/01/2.012)

Publicado en Crónica Conciertos con etiquetas , , , , , , , , , , , , el 10/01/2012 por Guitar Xperience

    Esta pasada noche de Reyes asistimos a un evento muy especial. Debido al género en el que nos movemos, era indudable que pese a la sobredosis de comidas copiosas sufridas durante el periodo navideño -y en ese mismo día también-, la realización del evento fuera de Barcelona y un pueblo como Cerdanyola del Vallés en “modo Polo Norte” (de verdad, no entiendo como con solo veinte minutos de ferrocarril de diferencia entre un lugar y otro hubiera ese descenso de temperatura), estaba claro que Guitar Xperience debía estar allí. Si a ello le sumamos las escasas ocasiones que hay para asistir a conciertos de guitarra shred instrumental hechos por músicos de casa, que uno de los participantes era teclista, lo cual es aún más raro de ver (¿conciertos de teclado shred instrumental?, ¿eso existe?, ¿hay alguien más que lo haya hecho desde Rudess/Morgenstein Project?), y que la entrada era gratuita, estaba claro que teniamos que ir sí o sí.

    Según la nota de prensa, estas son las biografías de los participantes:

David García: David García es un guitarrista natural de Barcelona. Sus preferencias por el rock progresivo, la música clásica, el jazz, el metal y el rock, no impiden que escuche música de todo tipo. En la actualidad, se encuentra trabajando en su proyecto de metal progresivo Moonshide y, al mismo tiempo, grabando su primer disco en solitario que pronto estará disponible.

 

Fabio Di Angelo: Guitarrista y compositor nacido el 7 de Agosto de 1980 en Barcelona, España. Fabio empieza a tocar la guitarra de forma autodidacta influenciado por guitarristas como Jimmy Page, Gary Moore, Joe Satriani, Steve Vai, Yngwie Malmsteen o John Petrucci entre otros. Es el fundador y líder de Sypherion, proyecto con el cual ha publicado en 2011 el album Flames of the Immortal Heart. Otras son DiosA Vol 69.69 (2007), BSO Gisaku (2005), BSO El Cid la Leyenda (2003) y BSO Mucha Sangre (2002).

Juan Martín “JG6″: Guitarrista del grupo de metal progresivo Bartok inicio su proyecto paralelo en 2006 cuando grabó el CD “Flying Reindeer” para la marca de guitarras Ibanez. Su segundo CD “Guitar Farm” esta recibiendo muy buenas criticas por la prensa especializada. Juan actualmente imparte clases en su escuela “Escola de musica Cromàtica” en Terrassa y sigue en el camino con Bartok componiendo su quinto CD.

 

Jesús Espejo Blanco: Ha participado entre otros en proyectos y bandas como T.J crash con Toni Baena a la guitarra, Perfect Symmetry con Joan Grados (profesor de guitarra eléctrica en la escuela akkords de igualada), Pyramid, gran banda nacional y conocidísima en el mundo del metal progresivo, con Toni Vallés a la guitarra, o Rreal Dreams con Mike Zagora (director y profesor de guitarra en la Heavy Rock School en Barcelona). Para los posibles interesados interesados en hacer clases de teclado Heavy/Rock en cualquiera de sus variantes, actualmente es profesor en la Heavy Rock School de Barcelona.

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Esto sí que es puro heavy metal

  Heaven and Hell Rock Club es un pequeño bar con uan ambientación minimalista y encanto rockero. La música que sonó hasta el concierto fue puro heavy metal clásico pero muy poco previsible, lo cual es de agradecer (hay vida más allá de Maiden o Priest). Según un cartel, la capacidad está limitada a unas cincuenta personas. Cuando llegué apenas habia una decena, por lo que mis peores presagios iban a confirmarse: no iba a ir ni Dios al concierto (lo cual es tristemente habitual en BCN y en bolos de bandas locales). El escenario es pequeño, una tarima de pocos metros cuadrados donde solo el Kurzweil de Jesus Espejo ya ocupaba la mitad. La cuestión es que por una vez he tenido que tragarme mis palabras, puesto que la sala se llenó superando ampliamente la cincuentena de personas que rezaba el cartel. Además, el ambiente era distendido y de gran camaraderia; numerosos grupos de gente se congregaban allí y los mismos músicos saludaban a muchos de los asistentes dando una bonita sensación de amistad y buen rollo. Sin embargo, esta sensación se diluyó en cuanto salieron a escena los músicos y comenzaron uno tras otro los detalles que hacen que no le demos muy buena nota al evento.

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    Tras tres cuartos de hora de espera sobre el horario previsto, David García fue el primero en subir al escenario. Armado con una Carvin de siete cuerdas, afinó unos instantes su instrumento y en cuanto empezó a sonar la primera de sus bases, se lanzó al cuello del público. La concepción de los solos de Yngwie Malmsteen unida a la técnica, velocidad, precisión y agresividad de John Petrucci. O sea, originalidad 0. Esto no seria tan problemático si los temas fueran buenos. El problema está en que David interpretó tres temas de cosecha propia y no nos enteramos de nada. En el primero sólo se oía su base por la P.A. y el sonido de su Mesa Boogie era insuficiente para que lo escucháramos bien ni los que estábamos en primera fila. En el segundo tema fue al revés, la base se oía muy poco y la guitarra mucho y en el tercer mitad y mitad. O sea, que no pude apreciar si las canciones de este guitarrista eran buenas o no, solo sé que dieron la sensación de ser neoclásicas. Aunque la manera de interpretar los solos en plan metralleta desde el segundo 0:20 de cada canción indican que al menos esos tres temas deben de ser un soberano coñazo. Eso sí, técnica y precisión tiene para parar un carro. Hace mucho tiempo que no me topo con un guitarrista español tan rápido.

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     Juan Martín “JG6″ fue el siguiente en salir. Tras la consabida afinación de su hacha Music Man, empezó a descargar un tema propio también en una onda neoclásica. En este caso el sonido fue mucho mejor y ya pudimos apreciar muchos más detalles. El primer tema que tocó de corte neoclásico, tenia ciertos elementos progresivos muy agradables sobretodo en los teclados. “JG6″ se movía en una tesitura que me recordó mucho a Tony MacAlpine: arpegios neoclásicos combinados con lineas más fusioneras y un espectacular uso de la palanca de vibrato. Si bien sus solos también contenian una buena dosis de pirotecnia y carreras rápidas, se notaba un desarrollo más melódico que lo demostrado por David García y un gran feeling. Además, lució un mayor acercamiento y simpatia para con el público, al contrario que David, que tocó con cara de póker todo el rato (no es una crítica: tocar a ese nivel requiere de una concentración total). Tras tres temas llegó una versión, en este caso “Technical difficulties” de Racer X. Juan Martín “JG6″ cumplió con nota alta el versionar el virtuosismo de Paul Gilbert.

Satán hecho guitarrista

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    A continuación vino el turno de Jesús Espejo, el “K1″ que se destacaba en el cartel. Interpretó tres temas y considero que la suya fue la mejor de las interpretaciones de la noche. Tomando como referente a Jordan Rudess, sus canciones se mueven en una onda de metal progresivo moderno, con elementos de heavy y jazz, y una aproximación guitarrística en su forma de solear (y no tan sólo por la emulación de distorsión guitarrera) que le haria encajar a la perfección en cualquier festival de guitarristas. Un concierto vibrante y enérgico que se llevó las mayores ovaciones de la noche.

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    La última de las intervenciones fue la de Fabio Di Angelo, cuyo parecido con el actor Jesús Olmedo (Hospital Central” o “Hispania”) es notorio. Quien a priori es el que tenía más experiencia profesional, sin embargo, realizó la peor de las actuaciones de la noche. Nada más salir y afinar su Music Man, me sorprendió lo alto que llevaba su instrumento, el no usar pua y que empezara con un tema tan comprometido técnica e interpretativamente hablando como es el “Get you back” de Shawn Lane. Todos estos detalles ya hacian presagiar un nivelazo jazzístico tremendo. Nada más lejos de la realidad. Fabio interpretó algunos pasajes de manera muy torpe y el solo no se pareció ni por asomo al original de Lane. El segundo tema fue otra versión, en este caso “The loner” de Gary Moore. Aquí ya fue distinto, puesto que en esa canción la dificultad radica en la interpretación, no tanto en las notas que hay tocar. Fabio usó mucho la palanca de vibrato y afinó a la perfección todos y cada uno de los bendigs. Resultaba muy curioso el verle tocar sin pua pero usando el índice y el pulgar como si llevara. No obstante, en el solo no apareció Moore para nada, siendo una especie de solo fusionero a lo Scott Henderson bastante breve y que en verdad no pegaba con la tónica del tema. Tras estas dos canciones Fabio salió del escenario mientras las caras de algunos asistentes decian “¿pero ya está?”. Me fijé en el detalle de que antes de empezar y entre el primer y el segundo corte, Fabio restregaba sus manos una contra la otra como para entrar en calor. Tal vez esta pudiera ser la razón para tocar como tocó la versión de Shawn Lane. O quizás algún otro tipo de problema físico, pero sino se está en condiciones no se intenta abordar un versión del que fue con toda probabilidad el mejor guitarrista de fusión de la historia (y eso que ese tema es de los fáciles de Lane). No quiero ser muy duro, porque tras tantos años escuchando música instrumental, creo poder saber cuando hay potencial, y no me cabe la menor duda de que Di Angelo es mejor músico de lo que demostró su actuación.

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    Tras los cuatro conciertos tocaba el turno de la jam session. Los chicos subieron a escena y empezaron los primeros acordes del clásico “Little wing” de Jimi Hendrix. Aunque el sonido volvió a ser muy deficiente, más o menos pudimos escuchar las diferentes intervenciones. Cada uno de ellos interpretó un solo, para luego repetir una segunda vuelta todos menos Fabio Di Angelo. Y tal como empezó acabó, con una sola canción para la jam session.

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   La idea del evento ha sido muy buena, y si nos hubiéramos enterado antes lo habríamos apoyado al máximo, tanto en la web como en nuestros perfiles de Facebook y Twitter como en el programa de radio. Pero hay cosas que claman al cielo. Podemos aguantar tres cuartos de hora de espera, pero que luego en una hora y poco más finiquiten cuatro conciertos y una jam resulta tan sorprendente como negativo. El sonido fue deficiente durante el segmento de David García, aunque luego mejoró. La jam session consistió tan sólo cuatro amigos soleando sobre una backing track de Hendrix. No hubo interactividad entre ellos e incluso en ningún momento tocaban la parte rítmica mientras el compañero de turno hacia soleaba. Tan sólo esperaban que les llegase su turno. Tampoco hubo interactividad con el público. Uno tras otro fueron pasando los músicos sin presentarse, sin que nadie de la organización o ellos mismos dijeran nada. Es que de hecho no hacia falta ni micro ya que por el pequeño tamaño de la sala y la tarima y la cercania con la primera fila -menos de un metro-, con alzar la voz un poco ya se les habría oido. Hubo un momento en la jam que Juan Martín “JG6″ se agachó para coger un micro colocado ante el monitor, pero no llegó a usarlo. Al menos se despidieron de todos con sonrisas y saludando con la mano. Lo más normal es decir algo entre cada canción, al menos el título de lo que acaban de tocar. Ya sé que el concierto era gratis y que ni si siquiera te obligaban a consumir nada, pero salí con una sensación agridulce.

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    En fin, sabe mal ser tan duro con un evento de estas características, raro de ver y necesario en un país con tantos talentos, pero dio más la sensación de ser cuatro colegas tocando en un bar (lo cual, de hecho es verdad) pero no de un concierto con cara y ojos. Demasiados inconvenientes que para colmo eran de fácil solución. Aunque deberiamos dar un suspenso al evento, le damos un aprobado pelado por los pelos por el hecho de haber conocido a estos cuatro músicos.

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¡¡Tony MacAlpine se hace seguidor nuestro en Twitter!!

Publicado en Comunicados, Noticias con etiquetas , , el 09/01/2012 por Guitar Xperience

 

    Permitidme que comencemos la semana con una noticia en plan autobombo. Una entrada que además para los malpensados puede representar toda una bajada de pantalones, pero la verdad es que poco importa lo que algunos piensen. El concepto de prensa neutral es una utopia, así que no nos duelen prendas al confesarnos muy fans de ciertos personajes que poblan la web y el programa. Aunque eso no quita para que en más de una ocasión -tanto en la web como en el programa- hayamos criticado negativamente proyectos o conciertos de músicos a los que admirábamos (como el mismo protagonista de este artículo y sus discos con Ring of Fire o Seven The Hardway, por ejemplo).

    Al grano. El viernes colgamos una tardia crítica del último álbum del maestro de la guitarra eléctrica y pionero del heavy metal neoclásico Tony MacAlpine. El sábado a media mañana según WordPress, este humilde sitio presentaba una cantidad de visitas buena pero fuera de lo común para la hora que era. Al finalizar el día se contabilizaban 244 visitas. Es una cantidad irrisoria para otras webs, pero para nosotros, aunque llevemos una trayectoria ascendente, ha significado el récord de visitas en un solo día desde que la web se puso en marcha. Y para redondear el asunto, ayer domingo hemos pasado por muy poco de las 200 visitas.

    Todo esto no tendría más transcendencia que la pura estadística y sólo para nosotros: ha sido un artículo con bastante interés para los lectores como en su día lo fue la crónica del homenaje a Pedro Bruque. Sin embargo, queremos haceros partícipes del porqué se ha llegado a esta situación y que es lo que nos ha impactado tanto como para crear esta entrada y aparcar otros contenidos que ya teniamos preparados.

    Tras consultar las estadísticas y ver de donde venian tantas visitas, comprobamos que gran parte eran a través de Facebook y Twitter. Pasamos a hacer otras cosas y dejar el asunto de lado momentáneamente, como por ejemplo, leer el correo electrónico. Entonces, cuan sería nuestra sorpresa al comprobar que el sistema automático de alertas de nuestra cuenta de Twitter nos había enviado tres emails (hacer click en las fotos para verlas en grande):

 

 

     Como la cosa sonaba a chiste, de inmediato accedimos a su perfil oficial de Twitter

 

… y a su página web

 

…y a la página web de Planet X ya de paso

 

…y como última comprobación a nuestro propio Twitter.

 

 

    Después de semejante subidón de adrenalina, sólo quedaba alcanzar el orgasmo, y esto vino a través de Facebook:

 

    Después de esto no queda más que reconocer que a lo mejor no estamos haciendo las cosas tan mal. Es cierto que los expertos afirman que hay que ir con cuidado con lo que se dice en Internet, que no hay barreras y que todo lo dicho queda ahí para siempre. No hay que ser ningún experto para llegar a esa conclusión, lo verdaderamente curioso no es que las palabras de halago vengan por parte del mismo artista (lo cual ya es orgásmico), sino que haya sido él mismo el que ha buscado información sobre su trabajo, haya disfrutado de la crítica, se haya “apropiado” del artículo retwitteándolo, lo haya marcado como favorito y encima ¡se haga seguidor nuestro!. ¡Y eso sólo a las dos horas de haber publicado la crítica!

    Ya sé que hay que tener los pies en el suelo y que una estrella del guitarreo como él no va a estar pendiente de la web, pero quién sabe, teniendo en cuenta que su pareja actual es la cantante vasca Black Ruby Begonia, el rechazo natural a leer algo traducido por el deficiente sistema de Google ya no será óbice para que Tony MacAlpine pueda leernos en un futuro. Por cierto, no dejo de pensar en que habrá sentido al leer las palabras Seven The Hardway, mediocre y aburrido en la misma frase.

    En fin, no hace falta que diga que uno de los protagonistas del programa de esta noche va a ser él.

   

 

PD: ¿Hay algún otro famoso en la sala que quiera seguir la iniciativa de MacAlpine?

 

 

EDITO (11/01/2.012)  

    Hoy nos hemos encontrado con otra grata sorpresa, y mira tu por donde, que nos han ahorrado el trabajo. Pensábamos enviar a su management la crítica del disco para que estuviera enlazada en la página que recopila críticas, crónicas y entrevistas, pero va y resulta que lo han hecho por nosotros, y visto lo visto, no nos extrañaría que lo hubiese hecho el mismo Tony.

 

Crítica: Tony MacAlpine

Publicado en Crítica con etiquetas , , , , , , , el 06/01/2012 por Guitar Xperience


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  • Artista:  Tony MacAlpine
  • Sello:     Favored Nations
  • Año:       2.011
  • Estilo:    Metal progresivo, heavy metal neoclásico, hard rock,  new  age, música clásica
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CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 10/10
  • Velocidad: 9/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 8/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: -6/-10
  • Nivel resto de músicos: 10/10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 8/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 7/10
  • PUNTUACIÓN: 8/10

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CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 10/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 4/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 10/10
  • PUNTUACIÓN: 8/10
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PUNTUACIÓN TOTAL: 8/10

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    Aprovechando que el pionero del neoclásico va a visitar tierras españolas en marzo, realizamos de una vez la crítica de su último disco. Crítica que, por misterios insondables del destino, olvido, prioridad o mil y una razones, había quedado pospuesta.

    “Tony MacAlpine” es su primer disco en solitario en diez años, desde que grabara el alabado por la crítica “Chromacity”. Paradojicamente, esta primera década inactiva en cuanto a discos propios, ha sido la más fructífera en trabajos, ya sea como invitado, como segundón o como líder: CAB, Steve Vai & The Breed, Ring of Fire, Devil’s Slinghot, Seven The Hardway, etc. Así que, aunque varios de esos trabajos llevan su sello tanto en tareas de composición como de producción, es normal que no haya tenido tiempo para realizar un álbum firmado con su nombre.  

    La verdad es no sabiamos muy bien que esperar de este nuevo trabajo. Si bien su evolución le ha llevado a terrenos de metal progresivo con elementos de fusión, proyectos como Ring of Fire demostraban que quien tuvo retuvo, y que el neoclasicismo todavia corría por sus venas. Por otra parte, el tan esperado supergrupo Seven The Hardway acabó siendo una decepción, un sorprendente quiero y no puedo en el que nadie es capaz de explicarse como puede haber surgido algo tan mediocre y aburrido de semejante reunión de talentos. Por lo que con este reciente recuerdo, un largo bagaje por tumultosas aguas progresivas y el veinticinco aniversario de su debut (e icono del heavy neoclásico) “Edge of sanity” en el momento de la gestación de los nuevos temas, ¿qué debiamos esperar?

     Pues Tony MacAlpine nos sorprende con “Tony MacAlpine”. El álbum se llama como él y suena a declaración de intenciones. A querer recordar al mundo del guitarreo y del metal que fue uno de los pioneros del shred y que piensa volver a serlo. Que ya está bien de estar tantos años a la sombra de otros artistas de su nivel y época (como Vai) y que ha vuelto para gritar a los cuatro vientos que el shred está vivo y que él puede ser uno de sus abanderados. Aunque todo este párrafo sean meras elucubraciones mías, no es menos cierto que el impacto que produce la escucha de las dos primeras canciones equivale a ser knockeado por Mike Tyson estando enfadado y tras haberse bebido cinco latas de Red Bull. El lenguaje que predomina en todo el disco es el metal progresivo. Hay algún ramalazo neoclásico en algún que otro solo y bonitos acercamientos a la música clásica y a la new age, pero ante todo tenemos metal progresivo. Denso, barroco, asfixiante, duro, y sobretodo brillante. No hablamos de la extraña (y a la vez atractiva ) simpleza del “Clinophobia” de los Devil’s Slingshot, no, aquí tenemos una producción de tres pares de narices y un derroche de virtuosismo imparable. Nos tendríamos que remontar al último disco de Paul Gilbert para escuchar algo semejante, aunque la diferencia entre uno y otro estriba en que el loco de Gilbert facturó un disco alegre y plagado de buen rollo y MacAlpine ha grabado una obra densa no apta para todos los públicos y difícil de escuchar del tirón. En sus virtudes radica sus defectos. 

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    Para esta nueva aventura, MacAlpine se ha hecho acompañar de Philip Bynoe al bajo (tema 2) y de Virgil Donati (temas 1, 5 y 10) y Marco Minnemann (temas 3, 4, 8 y 12) a las baterías, reservándose para sí mismo todo lo demás.

1.- Serpens cauda. Comienzo brutal gracias en parte a la agresiva y virtuosa batería de Donati. Muy interesante es la melodía que realiza Tony con armónicos pinchados (de púa), mucho más difícil de tocar de lo que aparenta. En el solo demuestra los amplios recursos que posee, aunque pierda algo de melodía la canción en ese momento. Donati intercala pasajes a contratiempo con doble bombo de lo más heavy.

2.-Ölüdeniz. Un tema muy hermanado estilísticamente con el anterior. Pese a que comienza más tranquilo con un solo de teclado psicodélico, enseguida entran los riffs con guitarra de siete cuerdas y una interesante melodía marca de la casa. Los teclados de Tony aportan un cierto aire misterioso a todo el tema. Philip Bynoe acompaña al bajo en este tema. Por cierto, resulta sorprendente la programación de batería, de una complejidad tremenda.

3.- Fire mountain. Marco Minnemann acompaña al guitarrista en esta canción, e intenta rivalizar en complejidad con Donati. Difícil decidir entre los dos, pero la pista de batería recuerda mucho a su salvaje trabajo con Necrophagist. La canción alterna pasajes rockeros más melódicos con otros de technical death metal muy oscuros. El solo de guitarra nos muestra a un MacAlpine que conjuga a la perfección pirotecnia con feeling.

4.- Dream mechanism. Aquí cambiamos sorprendentemente de registro. Si bien no es una balada, el aire de hard rock clásico a lo Satriani permanece durante toda la canción, permitiéndonos un respiro. Melodias “satrianescas”,  unas lineas de bajo y guitarra rítmica de lo más interesantes y un Minnemann más tranquilo esta vez (tranquilo en cuanto a toque agresivo, porque el virtuosismo sigue presente). Como antes, MacAlpine conjuga en su solo aún más pirotecnia y melodía. Un tema que no debería faltar en la próxima recopilación que salga sobre el guitarrista de color.

5.- 10 seconds to Mercury. Volvemos a la carga progresiva con Virgil Donati de nuevo a la batería. La canción no resulta tan interesante hasta que llegamos al interludio jazzístico. Donati comienza con algunos pasajes de puro jazz para acabar metiendo un doble bombo mortal mientras MacAlpine toca un hermoso solo también de jazz al piano. El interludio se completa con un guitarra bastante fusionera en un registro no tan habitual para MacAlpine.

6.- Flowers for monday. La primera balada del disco y un contraste brutal con lo que llevábamos escuchado.  Se trata de una deliciosa pieza new age con  piano y guitarra acústica tan sólo. Hermosa, melancólica y dramática por momentos. Puro lirismo.

7.- Angel of twilight. Comenzamos de una manera engañosa como si fuera una balada, pero enseguida cambiamos de rumbo. El tema varia a una mezcla de progresivo y neoclásico muy oscuro y siniestro. En varios momentos MacAlpine toca unos arpegios y unos saltos de cuerda que quitan el hipo. Tema muy interesante por esa atmósfera misteriosa.

8.- Pyrokinesis. Marco Minnemann vuelve a sentarse tras la batería en una composición más simple pero tremendamente potente, muy en una onda Dream Theater y con un doble bombo incansable. La melodía de guitarras y teclados resulta muy interesante. En el solo, MacAlpine se olvida de cualquier atisbo de melodia para entregarnos una sobredosis de técnica al más alto nivel.

9.- Blue Maserati. Un oscuro riff de guitarra muy a lo Black Sabbath da inicio a la novena canción para dar paso después a unas guitarras curiosamente blueseras, mientras entra la melodía  principal ejecutada con wah wah. La canción tiene un aire a lo Joe Satriani interesante, por la mezcla de fusión con hard rock. Una composición más tranquila que permite dar respiro a nuestros cerebros. El solo es más fusionero que de costumbre.

10.- Summer palace. Tenemos a Donati en la última de sus colaboraciones dando comienzo a un ritmo de batería a contratiempo bastante jazzístico, aunque las guitarras ya indican que volvemos a terrenos progresivos. Tras el primer minuto entra la extraña melodía de la canción. Extraña porque parece un ejercicio didáctico que contiene de todo: sweep pickings, ligados, palm muting y pua-contrapua. La canción tiene varias partes muy diferenciadas a cual más progresiva, aunque la más “comercial” sería la que contiene el solo de guitarra.

11.- Salar de Uyuni. Sonidos de sintetizador dan paso a unas guitarras de lo más pesadas que duraran toda la canción. Quizás sea esta la canción más sencilla en cuanto al esquema montono y machacón que muestra en toda su duración, pero ello no es óbice para disfrutar del extraño magnetismo que ejerce.

12.- The dedication. Último corte del disco y última colaboración del alemán Minnemann. Traicionando a su costumbre, MacAlpine no nos trae esta vez un estudio de piano de Chopin, sino que se lleva a su terreno una composición de Schumann. Aunque el hecho de “rockerizar” una composición de música clásica por uno de los pioneros del heavy metal neoclásico debería significar transformarla en eso, en heavy metal neoclásico, nada más lejos de la verdad. MacAlpine añade guitarras, sintetizadores y baterías y lo envuelve de new age y rock que recuerda inevitablemente a Marty Friedman. Pero además hace que su versión vaya in crescendo, así que cuando la primera guitarra se aleja del motivo principal para improvisar, no queda forzado y todo fluye con naturalidad. Al igual que la batería de Marco que poco a poco va pasando de una hermosa sutileza a un ritmo con gran fuerza. Hermosa manera de finalizar el disco.

    Tony ha creado algo tremendo. Una obra maestra de shred y el metal progresivo. No podría decir que es el mejor disco de su carrera ya que no tiene nada que ver con sus comienzos neoclásicos ni sus primeros escarceos con la fusión. Esto pertenece a una nueva etapa. Ha cogido todo lo aprendido en la última década, le ha dado la forma del metal progresivo y le ha inyectado la mala leche y la dureza del nu metal. Eso se nota en la producción ya que ha grabado con guitarras Ibanez de 7 y 8 cuerdas pasadas por amplificadores Hughes & Kettner TriAmp y en los colaboradores de los que se ha rodeado. Lo más curioso es que de la masterización se ha encargado un veterano com Dave Collins, entre cuyos créditos está el haber trabajado para The Police, Grateful Dead, John Williams, Maurice Jarre o Manhattan Transfer, lo cual, a priori, no tiene nada que ver con esto. Pero está claro que si alguien es capaz de hacer sonar bien cualquier proyecto ese es Dave Collins.

     Como dije al principio, el disco tiene un problema y es su extrema densidad. Es salvaje, duro y lleno de multitud de pistas con multitud de matices (que habrá que ver como se muestran en directo). Salvo algunos temas, no hay tregua. Hasta los temas en los que no hay colaboradores, Tony ha compuesto unas baterías ultravirtuosas. Y en sus solos de guitarra luce un nivel técnico impresionante. No descubro nada nuevo si digo que un músico no toca igual a los 20 que a los 50. Y por más que admiremos a las vacas sagradas del shred instrumental de los 80, es innegable que casi ninguno mantiene el nivel técnico de antaño (composición, feeling y expresividad es otra cosa, sólo hablo de técnica). Sin embargo, en los solos de guitarra -aunque algunos sean breves- parece que escuchemos al MacAlpine de los primeros tiempos: igual de rápido y preciso. Por todo ello, para disfrutar del disco al 100 % hay que ser fan del shred técnico, de Slipknot y de Dream Theater a partes iguales. Sino, es seguro que no puedas escucharlo del tirón.

 

Entrevista: Vinnie Moore

Publicado en Entrevista con etiquetas , , , , , , , , el 16/12/2011 por Guitar Xperience

 

    Os traemos hoy la transcripción de la entrevista realizada a Vinnie Moore por si queréis saborearla con calma. Si optáis por la via rápida, en el podcast de programa del lunes podéis escucharla íntegra. Digamos que cada versión tiene sus ventajas. Debido a los problemas en la grabación de la misma (tal y como explicamos en el podcast), la versión que emitimos en el programa nos permitió dar nuestra opinión sobre cada respuesta. Pero la versión transcrita nos permite añadir fotografías y videos que ilustren de lo que estamos hablando, y en definitiva, hacerlo de una manera más interactiva.

    La entrevista la realizamos en el camerino de la sala Ritmo y Compás. Camerino que contaba con todo el glamour cutre-rockero necesario: paredes sin ningún tipo de decoración, sofás y sillas con la tapiceria rota (ver fotos adjuntas), una mesa bien provista de snacks de todo tipo, una nevera llena de refrescos y cervezas, y un inexistente aislamiento acústico, que permitia oir mejor a los Hard Wires mientras hacian su prueba de sonido que al entrevistado que teniamos a un metro de distancia.

    Nada más presentarnos le comentamos de qué va nuestro programa y que su tema “Shadows of yesterday” es la sintonía de inicio desde hace quince años. Le sorprendió tanto el dato de la longevidad del programa como el hecho de usar uno de sus temas como sintonía, que empezó a tararear su melodía. Vinnie se mostró en todo momento cordial y atento, y estamos seguros de que de no ser por su tour manager, hubieramos estado más tiempo que los veinte minutos pactados (aunque al final estuvimos cinco más).

    Con todos vosotros, Vinnie Moore, toda una leyenda de la guitarra metálica.

 

 

ALBERT SANZ (en adelante “AS”): No tenemos la suerte de contar con un histórico de la guitarra metalera habitualmente. Podríamos hablar de tu último trabajo o de técnica guitarrística, pero como disponemos de poco tiempo, sino te importa haremos una entrevista un poco nostálgica. Háblanos de tu relación con Mike Varney, cómo te descubrió, cómo es él, ¿por qué esa pasión por el shred instrumental?etc.

VINNIE MOORE (en adelante “VM”): No lo he visto desde hace mucho tiempo. Lo vi hace un par de meses en California, Santa Rosa con UFO. Él vino al show y me alegré de verlo, parecía que estuviera bien. Hice mi primer disco “Mind´s eye” con su sello Shrapnel Records en los 80 pero en el primer disco donde verdaderamente toqué fue con Vicious Rumors lo que me permitió hacer unos cuantos más con Mike.

AS: Gracias a los artistas que había en el sello, como Cacophony, Tafolla, Kotzen, MacAlpine y tu, ayudasteis a definir el metal neoclásico y el futuro power metal que actualmente triunfa en Europa. Pero da la sensación de que cada uno de vosotros intentaba hacer el disco más complejo y los solos más técnicos y rápidos posibles. ¿Existía rivalidad entre vosotros? ¿Os molestaba cuando Mike Varney descubría algún nuevo talento?

VM: No, de hecho tocamos juntos algunas veces. Tony MacAlpine tocó en mi primer disco. Además estábamos separados unos de los otros pero no, no había rivalidad entre nosotros. No, no nos molestaba para nada. Era bueno para todos que apareciese alguien interesante.

 

 

AS: ¿Crees que hoy en día podría aparecer un sello como Shrapnel Records que dedica una parte tan grande su catálogo al shred instrumental?

VM: Realmente no lo sé, es una pregunta difícil y no depende de mí. Es posible pero las cosas son diferentes ahora, la música, Internet, etc… es difícil de decir que pasaría ahora.

Ivan Macías (en adelante “IM”): Posible pero difícil.

VM: Posible… ¡ojalá! Difícil seguramente.

AS: ¿Qué tal fue la relación en aquella época con Tony MacAlpine?

VM: Buena. Todavía estamos en contacto. Hemos hecho un concierto en Nueva Zelanda hace un año con Tony tocando los teclados y la guitarra. Es una gran guitarrista y un gran tipo, todavía mantenemos el contacto.

 

 

IM: Él tocó los teclados en “Mind’s eye” y en “The maze”, ¿pero por qué no hizo ningún solo de guitarra?

VM: No lo sé, él estaba ocupado tocando la guitarra en sus propios discos y yo solo necesitaba un teclista.   

AS: ¿Te imaginabas que uno de tus primeros trabajos fuera para un anuncio de Pepsi?

VM: ¡No, jamás! Fue algo que nunca imaginé que pasaría, quizás para Coca-Cola pero nunca para Pepsi.

IM: ¿Bebes Coca-Cola?

VM: Hace tiempo que no bebo refrescos, sólo soda, pero antes bebía Diet Coke (nota de los autores: “Diet Coke” es la denominación que dan en USA a la Coca-Cola Light).

 

(Lo que uno se encuentra en YouTube: la versión extendida para el mercado mexicano. Con lo cual el solo de guitarra es aún más largo. Todo un incunable)

 

AS: En algunas biografías se dice que no quedaste muy satisfecho de tu primer disco con Vicious Rumors, llamado “Soldiers of the night”. ¿Eso es cierto?

VM: Bueno, de alguna manera fue una gran experiencia tocar con ellos, eran buenos chicos y fue genial pero… ¿sabes? ir al estudio y tener que grabar en dos días todo el disco fue duro. Además musicalmente iban hacía sonidos cada más heavys, más trash, y yo quería hacer algo diferente, por lo que tomamos dos  direcciones diferentes. Quería explorar diferentes áreas, hacer algo más variado.

AS: Consideramos, como expertos en guitarreo que creemos que somos o que intentamos ser, que tu, Tony MacAlpine, Yngwie Malmsteen y Chris Impelliteri definisteis las bases del metal neoclásico. ¿Estarías de acuerdo? ¿Y cual de ellos te parece mejor?

VM: ¡Wow! (nda: fue notable la cara de sorpresa que puso mientras exclamó la anterior onomatopeya). No lo sé, Ritchie Blackmore en esa categoría fue el primer guitarrista que me inspiró en ir en esta dirección y Al Di Meola también un poco. No lo sé. Es una pregunta a la que no puedo responder, solo disfruto de lo que hago. Quizás deberías preguntarle a Yngwie, jajaja.

AS: Y terminando con este repaso al pasado, ¿qué te atrajo del metal neoclásico? ¿Era por qué te gustaba la música clásica?

VM: Al principio era porque me interesaban guitarristas que también se inspiraban en la música clásica como Ritchie Blackmore o Al Di Meola, y me hicieron ir en aquella dirección. Recuerdo entrevistas a Ritchie Blackmore mencionando a Bach, Beethoven y entonces fue cuando empecé a investigar la música clásica.

IM: ¿Recibiste lecciones de música clásica?

VM: No, nunca. Estudié con un profesor más orientado al rock o jazz.

IM: ¿Estudiaste piano?

VM: No, solo guitarra.

AS: ¿Tienes nostalgia de aquella época?

VM: Finales de los 80 fue una gran época y estoy orgullo de haber formado parte de ella. Fue una época muy guay. Fue un gran momento para la guitarra instrumental y el rock y estoy contento de haber participado de aquella escena musical.

IM: ¿Crees que volverá la guitarra a tener aquella importancia en el mundo de la música?

VM: No lo sé, jejeje.

IM: ¿Pero te gustaría?

VM: ¿Qué si me gustaría? ¡Claro que sí! ¡Por supuesto!

IM: Es cierto que el hard rock no está en su mejor momento. Ojalá surjan más bandas y guitarristas.

VM: Ojalá, yo también lo espero.

AS: Respecto al estupendo trabajo que hiciste en el “Hey stoopid” de Alice Cooper, ¿qué te pareció hacer el tour en su banda? Debió ser una experiencia increíble, con todo ese montaje teatral que siempre lleva Cooper.

VM: Fue muy divertido, lo disfruté mucho. Era un gran show y fue una gran experiencia para mí unirme a su banda. Fue muy excitante. ¡Había gente con serpientes entre el público!

AS: Hablemos de UFO. ¿Cómo acabaste en una banda que es parte de la historia del rock y el heavy?

VM: Ellos buscaban un guitarrista y un amigo en común me recomendó, le envié un CD con mi música a Phil Mogg, el vocalista. Así fue. 

 

 

AS: ¿No sentiste presión por tener que sustituir a un guitarrista legendario como es Michael Schenker? Además, para colmo, Schenker y Blackmore fueron precursores en los 70 del heavy metal neoclásico.  ¿Cómo afrontaste el tener que interpretar sus solos en directo?

VM: No, no tuve la sensación de sustituir a nadie porque entré en la banda e inmediatamente empezamos a trabajar en un nuevo disco escribiendo canciones, y luego con la grabación y el tour donde tuve que aprender las canciones antiguas del material clásico de la banda. Fue divertido empezar a formar parte de UFO.

 

 

AS: ¿Crees que tu carrera en UFO va para largo?

VM: Llevamos 8 o 9 años juntos, con un nuevo disco que va a salir dentro de poco. Es difícil de decir cuanto tiempo durará, los chicos se hacen más viejos, así que quien sabe.

IM: Depende de muchas cosas…

VM: Sí. 

IM: ¿Puede confirmase si uno o dos discos más?

VM: No lo sé. Realmente no lo sé. 

AS: Y si es así, ¿piensas que la gente te va a aceptar como su guitarrista o crees que pasará como con Steve Morse, que a pesar de que lleva más de quince años en Deep Purple muchos siguen considerando a Ritchie Blackmore como su auténtico guitarrista?

VM: Depende de los fans, pienso.

IM: ¿Has hablado alguna vez con tus fans sobre eso?

VM: Honestamente creo que la mayor parte de ellos me aceptan con los brazos abiertos y eso es una sensación muy agradable.

AS: Cuando viniste con UFO a Barcelona, a la semana siguiente actuó también Michael Schenker. Parte del set-list de ambos conciertos fue el mismo. No es peloteo, pero nos gustaron más las canciones de UFO contigo que no las interpretadas por Schenker y su banda.

VM: ¡Muchas gracias!

IM: ¿Por qué crees que la guitarra eléctrica no tiene la popularidad que tenía en los 80?

VM: No lo sé, las cosas siempre cambian y la gente se interesa por cosas diferentes.

 

 

IM: Puede que la industria quiera productos con un cantante guapo y joven rodeado de chicas.

VM: Podría ser.

IM: ¿Qué te parece el festival de guitarra G3 de Steve Vai y Joe Satriani?

VM: Es muy bueno. Estuve una vez en un jam con ellos hace 5 o 10 años, tocando algunas canciones al final. Fue divertido, son grandes guitarristas y fue un gran festival de guitarra.

IM: ¿Te gustaría participar en un G3 algún día?

VM: Sí, claro, algún día estaría bien.

IM: Para mí sería un sueño poder ver un G3 con Steve Vai, Joe Satriani y tú.

VM: ¡Llama a Joe y díselo!

IM: Se lo dije por Facebook pero no me respondió.

VM: Oh ¡gracias! 

AS: Nuestra generación de más de treinta años de edad empezó a tocar teniendo como máximo referente a Malmsteen, Vai y por descontado a toda la familia Shrapnel. No creíamos que se pudiera conseguir un nivel más alto que ese. Hoy en día, la “generación youtube” cuelga un video con menos de 20 años de edad y tienen un dominio técnico en muchos casos superior a vosotros. El máximo referente podría ser Tiago Della Vega que en 2.008 batió el record Guiness de velocidad tocando “Flight of the bumble-bee” a 320 bpm’s y ahora lo acaba de superar tocándolo a 750 bpm’s. ¿Crees que estos jóvenes son cyborgs o ha habido algún tipo de salto evolutivo genético? ¿No os da envidia que los que sentasteis las bases de una nueva manera de tocar ahora os hayan superado así?

VM: No lo sé. Quizás sean robots, gente que tiene brazos robóticos que les permiten tocar más rápido.

IM: Demasiado mecánicos quizás…

VM: Depende del guitarrista, pero para mí lo importante es la música y la pasión. Tocar rápido está bien pero también tocar lento.

IM: Nosotros somos una programa de radio de Barcelona y tú tienes un tema que se llama “Never been to Barcelona”. Cuando vengas, ¿le cambiaras el nombre al tema? ¿Y a qué se debe que lo titularas así?

VM: Ahora ya he estado allí. Sí, “¡I’ve been to Barcelona!”. La idea para el título vino de la canción “Never been to Spain”, era un pieza acústica de sonido clásico (nda: tras una búsqueda por la Biblia allmusic.com hemos descubierto que pertenece al cantautor country Waylon Jennings).

 

 

IM: Si el disco se reedita tendrás que decirle a la compañía que ponga el nombre correcto.

VM: Sí, lo cambiaré.

AS & IM: Muchas gracias Vinnie por tu atención, ha sido todo un placer.

VM: Gracias a vosotros.

 

 

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