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Podcast # 20 (14/05/2.012)

Publicado en Podcast con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el 16/05/2012 por Guitar Xperience

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    Edición vigésima con bastante variedad estilística, novedades y repaso de algunos de los próximos conciertos. Además recuperamos la sección Net Xperience de los nuevos valores con una banda curiosa y un proyecto dotado de una calidad tremenda.

    Aquí está el enlace del podcast del vigésimo programa de la temporada # 15 de Guitar Xperience y lista de los temas que aparecieron:

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Programa # 20 – Temporada 15 – 14/05/12

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  • Fear Factory: Zero signal (Demanufacture)
  • Eric Sardinas & Big Motor: Too many ghosts (Sticks & stones)
  • Marco Sflogi: Andromeda (There’s hope)
  • Greg Howard: Blue ridge (Stick figures)
  • SECCIÓN NET XPERIENDE: Chess: Limited company (Victoria)
  • SECCIÓN NET XPERIENDE: Chess: The only one (Victoria)
  • Tomatito: Porque tú lo vales (Aguadulce)
  • Jane Getter: Loop (full-lenght version) (See Jane run)
  • The Rosenberg Trio feat. Stephane Grapelli: Night & day (Caravan)
  • Grönholm: Cross of mind (Silent out loud)

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    Si sois veteranos ya lo sabréis, pero lo repetiremos a los nuevos oyentes. Acostumbramos a acompañar cada podcast con videos en directo de todas las canciones que han aparecido, y sino encontramos esas mismas escogemos otras representativas del mismo autor, pero intentamos que siempre sean en concierto. Para ver los videos tenemos tres vias. El Canal de Guitar Xperience para casi todas las canciones. ¿Cuales no se verán en el canal? Pues las que se emiten dentro de la sección Net Xperience que es la sección de los nuevos valores (ellos tienen su propio canal, el Canal de Net Xperience a modo de homenaje permanente), y las que se emiten dentro de la sección Guitar Classics (cuyo correspondiente canal es este: Canal de Classics Xperience) en la que  damos refugio a todos esos clásicos atemporales de la buena música (cómo podeis comprobar, esta última sección no ha tenido cabida en el programa del lunes, por tanto su canal no ha sido actualizado).

    Y como siempre decimos, si quieres hacernos cualquier petición o consulta respecto al programa, ya sabes que puedes hacerlo a través de la sección “¡Habla ahora! (o calla para siempre)”, en el email guitarexperience@hotmail.com y en nuestros perfiles en Facebook y Twitter. Y por supuesto, (tal y como se explica en el apartado “¿Cómo puedes sintonizarnos?” de la columna de la derecha), podréis escuchar Guitar Xperience en directo cada lunes de 23 a 00:30 en el94.6 FM en Barcelona o via online en Ona de Sants-Montjüic y en su versión podcast cada miércoles en este mismo lugar.

Crítica: Nightwish “Imaginaerum”

Publicado en Crítica con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , el 13/04/2012 por Guitar Xperience



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  • Artista:  Nightwish
  • Sello:     Nuclear Blast
  • Año:       2.011
  • Estilo:    Rock sinfónico, metal gótico, power metal, metal progresivo, heavy metal, folk, música celta

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CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 10/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 10/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 9/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 9/10
  • PUNTUACIÓN: 9,6/10

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CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 10/10
  • Nivel de feeling: 10/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 7,5/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 7,5/10
  • PUNTUACIÓN: 8,75/10

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PUNTUACIÓN TOTAL: 9,2/10

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    Los finlandeses reyes del metal gótico y sinfónico editaron el año pasado su nuevo disco. El segundo trabajo con Anette Olzon a las voces, tras el (justamente) vilipendiado por la crítica y gran parte del aficionado “Dark passion play”, ha resultado una grata sorpresa. Una indiscutible obra de arte totalmente “tarjariana” en la cual, y contra todo pronóstico, la Olzon obtiene una calificación de 11 sobre 10.

    “Imaginaerum” es una obra conceptual basada en una película del mismo nombre y cuyo rodaje se está realizando en el mayor de los secretos. Se sabe que el argumento trata de un compositor con una imaginación asombrosa. Tanto que, siendo anciano, está convencido de que todavía es un chico joven. Mientras está dormido viaja a un pasado lejano donde sus viejos sueños se mezclan con los de un joven en un mundo surrealista y onírico. Se conoce quienes serán el director de la película (Stobe Harju, director del aclamado videoclip “The islander”) y el compositor de su banda sonora (Petri Alanko, el cual trabaja estrechamente con Nightwish para adaptar las canciones de este disco a un entorno más cinematográfico). Sobre el elenco tampoco se sabe nada, salvo que por algunas fotos de rodaje, el mismo grupo va a tener algun tipo de rol importante en la trama. Más info en http://www.nightwish.com/en/imaginaerum/news/.

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    Pero bueno, a nosotros ahora mismo nos interesa es el disco, y de él vamos a hablar. Sin duda, el hecho de que Tuomas Holopainen haya creado la idea simultánea de película y disco ha dotado a este de un carácter muy sinfónico. Esto seria redundante teniendo en cuenta la discografía del grupo, pero es que el contenido orquestal es mucho mayor que en trabajos anteriores, eclipsando en varios momentos al componente rockero o heavy que se les presupone. Además, flota por todas las canciones (excepto una que ya comentaremos) la idea de que Tarja Turunen sería la vocalista ideal para este proyecto. Pero claro, han pasado siete años de la expulsión de la diva gótica y cinco desde que tienen nueva cantante, así que por el momento (y va para largo) tenemos que olvidarnos de una reunión de la formación original. El problema es que está muy fresco el recuerdo de una Anette Olzon que  en “Dark passion play” cantó con una inexpresividad total (y pensar que anteriormente estaba en una banda de hard rock y A.O.R.), que se jodió la garganta en algunos conciertos intentando alcanzar el registro agudo de Tarja, que tuvo que bajar por tanto el nivel de intensidad y expresividad, que dejó plantados varias veces a su banda en directo en medio de algunas canciones (pasándole el marrón a Marco Hietala), y que, definitivamente, fue la peor elección para suplir a la finlandesa adoptada por Argentina. Y dichos recuerdos aseguraban que sería incapaz de abordar un trabajo de esta magnitud. Sin embargo, propongo un juego: si aún no habéis escuchado el disco, haceros con la edición doble que incluye todos los temas en versión instrumental. Escuchad ese primero y luego la versión vocal. Pues bien, yo hice eso mismo y la sorpresa fue mayúscula (esa es la versión fina, la vulgar sería decir que se me cayeron al suelo).

    Parece que estemos ante una Anette Olzon diferente, mucho más segura y confiada. Por más que diga que el álbum es muy “tarjariano” y que su tesitura vocal está aún más alejada que en su debut con el grupo como para que encaje, la sorpresa es que está sensacional. No sólo demuestra que tiene más técnica que la mostrada con anterioridad, sino que la única manera de meterse en los terrenos de Tarja Turunen y salir indemne ha sido potenciar al máximo la expresividad y olvidarse de intentar competir a nivel técnico. El resultado es que Anette canta de una manera muy teatral: cómica y divertida por momentos, o terrorífica en otros, e incluso sensual en un tema en concreto. En definitiva, que canta en un estilo muy “tarjariano” sólo que sin el toque operístico.

    También es cierto que este estilo teatral funciona a la perfección en este disco conceptual que es casi una ópera rock, y en teoría no encajaría en un disco de metal más tradicional. Pero no estamos para hablar de un tercer disco de Nighwish con Anette. Cuando llegue ese momento ya veremos; por ahora vamos a destripar este “Imaginaerum”. Por cierto, cada análisis de cada canción comenzará con una cita-resumen que Tuomas publicó en su día.

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1.- Taikatalvi. Este mundo no es más que un lienzo para nuestra imaginación.” Comenzamos con una especie de nana. Haitela canta en finlandés sobre una melodía de caja de música para entrar a contiuación los teclados de Holopainen y la London Symphonic Orchestra. Preciosa y breve intro, totalmente de película.

2.- Storytime. ¿Qué se sentiría volar con un hombre de nieve en la medianoche por los paisajes más maravillosos, como en la famosa clásica película “Yuletide”? El significado de nuestra misma existencia es creada a partir de historias, cuentos e imaginación. Estas cosas están en lo más profundo de la humanidad.” El metal sinfónico de la banda que ya conocemos se hace presente. Comenzamos con una intro de teclados misterioso sobre el que va entrando el bajo cada vez con más fuerza. Cuando el grupo entra del todo lo hace acompañado en todo momento de la orquesta, aunque ésta cede protagonismo a la banda en el estribillo. Olzon está sensacional. Es el single del disco y se nota por qué fue escogido. Estribillo pegadizo, furia metalera y una orquesta y coros que añade potencia extrema a uno de los mejores temas del año.

3.- Ghost river. La vida es el privilegio supremo; un río lleno de maravillas y horrores. Amor, tristeza, belleza, maldad y tentación. Y los necesitamos para sobrevivir y disfrutar el viaje. El bien, el mal, el dolor y el placer: cada uno forma parte del otro.” La guitarra de Emppu Vuorinen con gran influencia de Gary Moore inicia el tema apoyada sobre la orquesta. Luego bajamos de intensidad para que Anette cante. A destacar en esta parte el sonido del bajo. A continuación entra a lo bestia Hietala cantando sobre una Anette que le da la réplica como asustada. Curioso el estribillo ultraheavy que canta el rubio bajista y la melódica voz femenina de fondo. Tras un interludio orquestal, Vuorinen se desmelena con uns riffs demoledores. Pese a la continua presencia de teclados, orquesta y hasta coros infantiles, la canción gustará a los fans de sonidos más metaleros.

4.- Slow, love, slow. El amor verdadero no necesita palabras, demandas o promesas. Es un territorio indescriptible y de lo más incondicional.” Bajamos de intensidad al llegar al único tema que no veo cantado por Tarja (ya lo mencioné al principio). Puro jazz que nos transporta a un tugurio clandestino en plena época de la Ley Seca, en plan vieja película de gángsters. Genial el uso de escobillas en la batería por parte de Jukka Nevalainen. Hietala aporta segundas voces muy melódicas a una Anette en extremo sensual y misteriosa. Poco a poco el tema va tomando un cariz más misterioso, ayudado por guitarras distorsionadas (que no desentonan) y un piano ejecutando un obstinato rítmico. De todas formas pondría una pega al solo de guitarra de Vuorinen. Pese a ser melódico y tocado con guitarra limpia habría sido preferible que lo tocara en una tesitura más jazzística y con una guitarra de caja o semisólida.

5.- I want my tears back. Desear por cosas que se fueron hace mucho, pero que todavía son posibles de recuperar.” El heavy metal más tradicional vuelve a nuestros oídos. La influencia celta de Gary Moore es más que evidente al incorporar la gaita de Troy Donockley. E incluso el estribillo cantado por Anette y Marco recuerda muchísimo al clásico “Over the hills and far away” del irlandés, también versionado en su día por Nightwish. Al loro con el duelo de guitarra y gaita, sencillo pero magistral, y a las complejas líneas de batería que ejecuta Jukka durante esa parte.

6.- Scaretale. Monstruos en la pared, monstruos en el armario, cerdos chillones, hordas de arañas y arpías devoradoras. Un pico en las inolvidables pesadillas de la infancia. Un vívido y retorcido número de circo.” La canción comienza con una intro de película de terror y unas voces de niños que producen mal rollo. Después el espíritu de Danny Elfman aparece con un épico ritmo orquestal perfecto para película de Tim Burton. Entonces entra el grupo con un doble bombo de Jukka realmente matador al que acompañan muy acelerados Emppu y Marco. El riff de heavy orquestal cambia de repente, por uno más de metal progresivo, que recuerda a Symphony X. A destacar en esta parte la variante del ritmo de guitarra y bajo que ejecuta Tuomas a los teclados, realmente complejo. Casi a los tres minutos entra la mejor Anette del disco. La más teatral e histriónica, como si fuera una bruja divertida que intenta hechizarnos. Aunque el ritmo es metalero la influencia de Danny Elfman sigue presente.

    A la mitad tenemos otro cambio brusco. En medio de una orquesta misteriosa, el bufón Marco se presenta y cambiamos a una melodía circense en el que está muy lograda la mezcla de diversión y misterio. Puro Tim Burton.

    Con unas risas acaba esta parte y vuelve el riff con orquesta heavy del comienzo. La divertida y exagerada bruja Anette se transforma ahora en exigente,  violenta y diabólica, apoyada por detrás por Marco.

    Si no es la mejor canción del disco, si es la más conceptual y elaborada de todas.

7.- Arabesque.Una catársis para una pesadilla, dando origen a través de una danza de la muerte.” Primer instrumental del álbum, totalmente orquestal (aun con el aporte de batería electrónica y sintetizadores) y con sonoridades orientales dignas de Lawrence de Arabia o Indiana Jones. Muy rítmico y movido, que encaja a la perfección con la tónica del disco. Será genial verla en imágenes cuando se estrene la película.

8.- Turn loos the mermaids. Presenciamos y observamos silenciosamente mientras su verdadero amor emprende su último viaje… ahora y por siempre. Un momento de belleza y consuelo.” Cambiamos ahora a una composición folk celta sensible y delicada que va in crescendo en su parte final gracias a una orquesta que va animándose. Olvídemonos de que Nightwish son una banda de metal. Este tema parece haber sido sacado de cualquier disco de The Corrs. Incluso Anette canta en un estilo totalmente pop, recordando mucho a la vocalista de la citada banda. Precioso.

9.- Rest calm. Los recuerdos y la esperanza son dos cosas que nadie puede quitarte. La dulzura de mi propio pasado es un cofre sin fin de consuelo e inspiración.” El metal vuelve a impregnar esta composición en la cual Marco da paso con su voz a una Anette bastante más heavy e intensa de lo que esperábamos. No obstante el estribillo recuerda al tema anterior: sensible, hermoso y celta. La chica vuelve a dar otra lección alternando partes muy rockeras (doblando sin problemas al bajista) con los estribillos lentos. Además Emppu nos deleita con un genial solo de guitarra en el que demuestra su gran clase. Pese a que normalmente le tengo tirria a los coros infantiles hay que admitir que los que aparecen al final cuando se cuela la orquesta quedan de lujo.

10.- The crow, the owl and the dove. “”Antes que amor, dinero y fama, dame la Verdad.” (Henry David Thoreau). El amor es todo, y solo la Verdad es nuestra guía hacia un estado más profundo.” Una guitarra introduce a los dos cantantes directamente en el estribillo (con Hietala demostrando más recursos vocales de los que parece). Esta intro dura poco puesto que Tuomas añade un colchón orquestal con su sintetizador. Pese al carácter de balada de canción, es meritorio todo el trabajo que realiza Nevalainen. Aunque tenemos guitarras distorsionadas, la composición es bastante popera y relajante. Realmente buena la compenetración entre los dos cantantes.

11.- Last ride of the day. El parque de diversiones está a punto de cerrar, pero la montaña rusa va a dar otra vuelta más y tienes que hacer el último viaje bajo tu cuenta y riesgo. Está oscuro y los fuegos artificiales recién empiezan. Momentos como estos son portales hacia los sueños infinitos, de profunda realización, y en última instancia, el terrorífico sentimiento al darte cuenta que eres una pizca de polvo en este extenso cosmos.” Metal sinfónico sin concesiones. Un riff muy heavy con coros orquestales introduce a Anette, que con sus armonías vocales sigue dicho riff. El estribillo también tiene su toque celta recordando una vez más a Gary Moore. El bajo de Hietala tiene mucho cuerpo, contribuyendo a la contundencia que requiere la composición. Emppu toca esta vez un solo muy intenso. Quizás sea el tema menos elaborado composicionalmente hablando del disco, pero sí que podría ser perfectamente el segundo single por el parecido que tiene con “Storyline”.

12.- Song of myself. Nuestra versión homenaje de la trascendental celebración de la vida y la existencia de Walt Whitman, ahondando profundamente en una catársis personal.” Llegamos ahora al épico final del disco. Casi catorce minutos llenos de metal sinfónico y progresivo, lirismo y teatralidad. Unos vientos sintetizados de Tuomas introducen a la orquesta y al resto del grupo. Anette comienza a cantar acompañado de coros orquestales de nuevo en una tesitura muy rockera. El espíritu de Tarja planea sobre la canción pero Anette no se arredra cantando con fuerza y seguridad adaptándose a los múltiples cambios de ritmo e intensidad de la canción.

    En su parte central, piano, sintetizador y arpa acompañan a una larga narración realizada por diferentes voces en la cual se explica el desenlace de la historia, recordándonos que estamos ante una obra conceptual. Durante toda esta parte narrada, sin que nos demos cuenta, la orquesta va colándose sutilmente, añadiendo instrumentación, así como bajo, batería y guitarra hasta llegar al final.

13.- Imaginaerum. Gracias por compartir este viaje, y esperamos que vuelvas pronto. El escenario está iluminado, y la Magnífica Obra acaba de comenzar…” Pese a que la historia ya acabó, podemos deleitarnos ahora con otro tema instrumental. Consiste en una mezcla de diferentes riffs y melodias del disco (atentos al estribillo de “Storyline”) interpretadas integramente por la London Symphonic Orchestra. Por tanto se alternan pasajes más intensos con otros de un lirismo y belleza casi sobrenaturales. Escuchar acabar el disco así hace que te entren unas ganas locas por ver la película de una vez.

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    “Imaginaerum” es un tesoro. Todo un regalo con los que de vez en cuando nos obsequia la industria musical. Tuomas Holopainen ha creado una obra excepcional, pero no podemos restar méritos al resto de la banda, puesto que todos han aportado mucho al proyecto, sobretodo Anette Olzon, la cual ha realizado un salto cualitativo respecto a su debut en Nightwish. No me extenderé más de lo dicho respecto a ella. Personalmente pienso que el disco aún habría podido ganar algunos enteros con Tarja Turunen al frente, pero como he comentado, Anette está impresionante y el resultado por su parte ha sido inmejorable. Desde luego, si “Imaginaerum” hubiese sido el disco editado tras la expulsión de Tarja nadie se habría atrevido a criticar ni a la banda ni a su nueva vocalista. Ojalá que la joven mantenga este nivel de expresividad en próximos trabajos.

    También hay que admitir que el disco puede que cueste de entrar a los fans más acérrimos del metal. Baladas pop, sonidos folk y celtas y preponderancia de la orquesta respecto a instrumentos eléctricos pueden echar atrás a los que busquen contundencia (aunque de esta hay en cantidad, con orquesta o sin ella); pero hay que tener en cuenta que estamos hablando de un álbum conceptual en el que todas las canciones forman parte de un todo, por lo que no sobra ninguna. Además, la concepción cinematográfica del disco (como preludio a la película) demanda este tipo de orquestación. No estamos hablando de un disco de metal al uso, ni tan siquiera de metal sinfónico. Estamos hablando de una sinfonía conceptual muy cercana en bastantes momentos al género de la ópera rock. Por tanto, sabiendo esto de antemano, el disco no debería sorprender ni escandalizar, ni tampoco deberíamos esperar que el próximo siga en esta onda. Hay que tomárselo como un punto y aparte en la (casi) excelente discografía de Nightwish.

    Ahora solo queda esperar a la película para disfrutar en imágenes de estas composiciones.

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Podcast # 16 (2/04/2.012)

Publicado en Podcast con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , el 03/04/2012 por Guitar Xperience

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    Nos vemos obligados a adelantar un día el tradicional podcast de los miércoles, pero es debido a que mañana os haremos partícipes de una noticia de lo más especial. Edición número dieciséis y más variada estilísticamente hablando que otras. Retomamos la sección Guitar Classics y os traemos además a un par de stickistas de excepción. 

    Aquí está el enlace del podcast del onceavo programa de la temporada # 15 de Guitar Xperience y lista de los temas que aparecieron:

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Programa # 16 – Temporada 15 – 2/03/12

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  • Tony MacAlpine: Serpens cauda (Directo Razzmatazz 3)
  • Fear Factory: Mechanize (Mechanize)
  • Daniel Piqué: Pics might fly! (Boo! (Limited Edition))
  • SECCIÓN GUITAR CLASSICS: Guns & Roses: Sweet child o’mine (Appetite for destruction)
  • The Aristocrats: Flatlands (Directo Bikini)
  • Emmet Chapman & Guillermo Cides: Gonnawannaland (Stickistas. Compilado hispánico de artistas del chapman stick)
  • Susan Weinert Band: Masters of Midiverse (The bottom line)
  • Susan Weinert Band: Vinnie (The bottom line)
  • Van Halen: Tattoo (A different kind of truth)
  • SECCIÓN TEMA SOLICITADO: Paradise Lost: As i die (Shades of God)

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    Si sois veteranos ya lo sabréis, pero lo repetiremos a los nuevos oyentes. Acostumbramos a acompañar cada podcast con videos en directo de todas las canciones que han aparecido, y sino encontramos esas mismas escogemos otras representativas del mismo autor, pero intentamos que siempre sean en concierto. Para ver los videos tenemos tres vias. El Canal de Guitar Xperience para casi todas las canciones. ¿Cuales no se verán en el canal? Pues las que se emiten dentro de la sección Net Xperience que es la sección de los nuevos valores (ellos tienen su propio canal, el Canal de Net Xperience a modo de homenaje permanente), y las que se emiten dentro de la sección Guitar Classics (cuyo correspondiente canal es este: Canal de Classics Xperience) en la que  damos refugio a todos esos clásicos atemporales de la buena música (cómo podeis comprobar, la sección Net Xperience no ha tenido cabida en el programa del lunes, por tanto su canal no ha sido actualizado).

    Y como siempre decimos, si quieres hacernos cualquier petición o consulta respecto al programa, ya sabes que puedes hacerlo a través de la sección “¡Habla ahora! (o calla para siempre)”, en el email guitarexperience@hotmail.com y en nuestros perfiles en Facebook y Twitter. Y por supuesto, (tal y como se explica en el apartado “¿Cómo puedes sintonizarnos?” de la columna de la derecha), podréis escuchar Guitar Xperience en directo cada lunes de 23 a 00:30 en el 94.6 FM en Barcelona o via online en Ona de Sants-Montjüic y en su versión podcast cada miércoles en este mismo lugar.

Xperience Live!: Tony MacAlpine + Agent Cooper + Daniel Piqué (14/03/2.012)

Publicado en Crónica Conciertos con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , el 21/03/2012 por Guitar Xperience

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    Es un placer traeros la crónica de uno de los conciertos de guitarra más importantes de los que podremos disfrutar en este 2.012. Por varios motivos se hacía muy apetecible asistir a la segunda visita a nuestro país del virtuoso guitarrista estadounidense y pionero del shred neoclásico Tony MacAlpine (segunda si no contamos claro con las visitas como guitarrista de apoyo y teclista en las giras de Steve Vai, o en el proyecto junto a Billy Sheehan y Virgil Donati llamado Devil’s Slingshot). En primer lugar por la edición hace pocos meses de su nuevo disco instrumental en estudio -homónimo y cuya crítica puedes leer aquí-, en segundo lugar por la celebración de los 25 años de su primer y magnífico disco “Edge of Insanity”, y en tercer lugar por la incorporación en su banda de músicos de reconocido prestigio: Aquiles Priester a la batería (ex Angra y candidato a ser miembro de Dream Theater), Bjorn Englen (ex Soul Sing e Yngwie Malmsteen) y Nili Brosh, joven destacada de la “generación youtube” y apadrinada por Andy Timmons.

    Teníamos algunas dudas respecto a la sala ya que Razzmatazz 3 no parece ser la mejor sala para un concierto de este nivel y efectivamente así fue: la extraña distribución de uno de los monitores lejos del escenario y del espacio donde se ubica al público sumado a la modesta acústica de la sala hicieron desmerecer unos quilates el resultado del show, aunque por otro lado la asistencia (buena para este local pero insuficiente para otros) tampoco permitió aspirar a una sala más grande y de mejor reputación sonora.

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    El concierto empezó con Daniel Piqué, un guitarrista brasileño que ataviado con una camiseta de la selección de fútbol de Brasil y uno pantalones muy poco glamurosos -todo hay que decirlo- tocó solo 3 temas, los dos primeros con su guitarra Gibson Les Paul a pelo y el tercero con una backing track de acompañamiento. Todo sea dicho, no es el que el muchacho toque a pelo, es que la backing track sencillamente no se oía. Tocaba conectado a un amplificador Orange y él mismo decidía que canciones tocar manipulando algún software en su portátil Mac. Para colmo, si realmente se escuchaban dichas bases, no se podía apreciar debido al tremendo volumen con que tocaba su Gibson.

    Es incomprensible que Tony lleve de gira a un chico ofreciendo tan pobre actuación, y eso que es un guitarrista a tener en cuenta por su estilo peculiar y por haber contado con colaboradores de primera fila (Mike Mangini o Billy Sheehan entre otros) en su único disco editado hasta la fecha, “Boo!”. Y lo que acabó de descolocar más al público fue el hecho de que tocara solo tres canciones durante once minutos. Alguien de la organización se le acercó a decírselo justo cuando iba a tocar un cuarto tema (como así ha hecho en otras ciudades españolas) y se quedó durante unos segundos sin saber que hacer, hasta que cerró el portátil y se despidió del público. Increible.

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    A continuación salió a escena Agent Cooper, una banda que nos sorprendió por su actitud hard rockera y potente directo, ya que sus discos suenan más progresivos, y por el alto nivel técnico de sus componentes. La banda está formada por un cantante cachondo y simpático con una inaudita capacidad para inflar las venas su cuello y colorear de rojo su cabeza (como si fuera Hellboy) de nombre Woody Harrelson Doug Busbee, Sean Delson al bajo, recordando a Stuart Hamm con el sonido slap y lineas de bajo muy creativas, un buen guitarrista técnicamente hablando aunque algo frío llamado Mike Martin y que tocaba con Ibanez JemGanesh Giri Jaya habilidoso tras la batería, y el que para nosotros fue el miembro más destacado: el teclista Eric Frampton, virtuoso y divertido y a la postre un excelente corista.

    Nueve canciones, aproximadamente cuarenta minutos de actuación y muy buen sabor de boca es lo que nos trajo Agent Cooper con su mezcla de hard rock, progresivo a lo King’s X y un punto de A.O.R. . Además les favoreció una calidad de audio más que decente, especialmente en el bajo, que contra todo pronóstico se escuchó mejor que el concierto de Tony MacAlpine.

    Como curiosidad, decir que la banda al completo tuvo que desmontar su backline (excepto la batería) y encargarse también de montárselo a Tony (retirada de micrófonos, colocación del teclado, revisión de la batería, etc.). Curioso que Agent Cooper no sólo fueran los teloneros sino también los técnicos de escenario.

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    Y como no podía ser de otra forma como en cualquier concierto donde se homenajea a un disco en particular, el concierto empezó con el primer tema del “Edge of Insanity”, “Wheel of Fortune”, un tema muy neoclásico y potente dotado de un estribillo pegadizo y directo. Respecto a la calidad del sonido, ya desde un primer momento nos encontramos con la desagradable sorpresa de que la calida era inferior a la de los anteriores teloneros, es decir, un volumen demasiado alto en general, un sonido en la batería que no nos terminó de convencer y lo bajo que se escuchaba la guitarra de la adorable Nili, por debajo de los demás instrumentos en muchos momentos, así como el bajo de Englen, mejor que con la guitarra de su compañera pero menos presente que en el caso de los Agent Cooper. Por fortuna, nos sabemos de memoria la discografía de MacAlpine, somos músicos aficionados  y hemos asistido a muchos conciertos, con lo cual, si en algunos momentos no escuchamos algo con claridad solemos tener la capacidad de saber qué se está tocando; pero es cierto que el público menos freak de las guitarras no disfrutaria demasiado debido a la calidad de sonido.

    Tras ese comienzo sonó “The stranger”, uno de nuestros favoritos, con ese riff potente y demoledor al principio del tema que sonó de fábula. Melodías neoclásicas a raudales, mucha escala menor armónica y un soberbio solo de teclado aunque a un volumen algo bajo respecto a la mezcla. Tras saltarse “Quarter to midnight (Live)”, es decir, el solo que está grabado en directo en el disco, la banda interpretó la preciosa balada “Agrionia” con precisión milimétrica, buen feeling y magnífico intercambio de solos entre Tony y Nili. Después sonó el interludio de teclados y el melódico “Empire in the sky”, un solo de bajo muy al estilo de Billy Sheehan y el veloz y enérgico “The Witch and the Priest”, dos joyas que no se puede dejar pasar si estamos hablando del “Edge of Insanity”. Seguidamente pudimos escuchar “The taker” con su sonido hiperneoclásico a todo gas, el “Chopin Prelude 19 Opus” a los teclados con un MacAlpine muy pianístico, y el tema que da nombre al disco, otro de nuestros temas favoritos del álbum con esa melodía inconfundible. Ya para finalizar el bloque del disco insignia de Tony sonaron el rabioso y genial “The Raven” y el abstracto y experimental “No place in time” con sus hipnóticos cambios de tonalidad.

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    Tras la primera parte del set, Tony no dio descanso ni al público ni a sus músicos ni a si mismo. Aunque no abandonariamos el neoclásico del todo, los siguientes minutos se dedicaron a la descarga del metal progresivo más contundente y el jazz fusión experimental, cortesía de su Ibanez de 8 cuerdas y de su  último álbum (el cual marca una interesante vuelta de tuerca a la evolución progresiva y fusionera que ha tenido en los últimos años). Para desvirgar este último disco eligió los temas “Angel of twilight” y “Ölüdeniz”. Dado el sonido denso y contundente de este disco, habría sido agradable que Nili Brosh también hubiera usado este tipo de guitarras, pero ella siguió fiel a su Ibanez blanca de seis cuerdas durante todo el concierto. Aunque, por fortuna, el Carvin de cinco cuerdas de Englen ya ponía el cuerpo que la guitarra de Nili no podía aportar.

    Al finalizar esta descarga metalera volvimos a retroceder al pasado, para escuchar la fusionera “The sage” del disco “Evolution”, la hermosa y ovacionada balada de su segundo disco “Tears of Sahara”, y “The violing song del “Premonition”; buen tema aunque personalmente preferiamos “Ghost of Versailles” o “Gila Monster”.

    La furia metalera volvió con el salvaje “Serpens Cauda” de su reciente disco, seguido por “Psychoctopus”, el solo de batería de Aquiles Priester y en el que -cortesía de la nefasta mezcla- apenas pudo escucharse el acompañamiento grabado sobre el que estaba tocando, quedando algunas partes sin sentido. No obstante, Priester demostró porque fue uno de los candidatos a suplir a Mike Portnoy en Dream Theater

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    Para la última parte del set, Tony se colgó una Ibanez de siete cuerdas y nos deleitó con el fabuloso “Stream dream” (perteneciente al “Freedom to fly” y habitual tema de fondo en nuestro programa), con ese característico delay con aroma de fusión, otra dosis de contundecia llamada “Pyrokinesis” (extraida de su último disco) y por último, la trepidante muestra de shred clásico Hundreds of thousands” del “Maximum Security”.

    En cuanto a la ejecución de los temas, la perfección casi absoluta vino por parte de Tony (aunque el comienzo de “Stream dream” pareció atragantársele un poco, como sino se acordara) y Nili. Mientras el primero se encargaba de las melodías de todos los temas, la segunda se encargaba de la parte rítmica. Los solos, como es lógico, eran tocados en su mayoría por Tony pero Nili no desaprovechaba la ocasión de lucirse cuando le tocaba. Además, hay que destacar que una característica común en el heavy metal neoclásico de los 80 era incluir pequeños solos o escalas muy rápidas entre riff y riff. Normalmente se recurría al uso de armonizadores en directo, pero Nili no tenía ningún problema en doblar a Tony en numerosas ocasiones, y eso que a la muchacha le tocaba seguirle en momentos en que el maestro ponía la velocidad punta. Pese a salir a tocar con cierta timidez escénica, comenzó a animarse poco a poco, gracias en parte a los vítores del público, y acabó saludando entre canción y canción y luciendo una bonita sonrisa de oreja a oreja en muchos momentos (vale, se nos ve el plumero, pero es joven, guapa y shredder, así que ¿qué esperáis?). Respecto a Tony, resulta muy curioso el ver como otros músicos legendarios de su quinta, como Vai, Malmsteen o Satch ya no tocan al mismo nivel que antes (hablamos de técnica y velocidad, no de composición). Es algo normal puesto que la edad empieza a pasar factura. Sin embargo, en el caso de MacAlpine, no acusa para nada la edad, tocando quizás con más precisión y velocidad que antaño. Y en un concierto a este nivel de exigencia física es algo de lo más meritorio… y sorprendente.

    Bjorn Englen tampoco lo hizo mal. Pese a que estuviera en muchos momentos posando y más atento a la presencia de cámaras en primera fila que no a la canción en sí, tocó con seguridad y solvencia los momentos de mayor complejidad. No puede considerársele un Billy Sheehan, pero desde luego que algunas composiciones de Tony MacAlpine se las traen. Y respecto a Aquiles Priester, un poco lo que ya se ha comentado: nivelazo tanto en terrenos neoclásicos como más fusioneros o progresivos.

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    El concierto duró aproximadamente una hora y tres cuartos y hay que reconocer que si uno no es amante del shred y las piruetas no es un concierto que pueda disfrutarse. Qué duda cabe de que Tony MacAlpine sabe combinar complejidad armónica con melodias excitantes, pero siempre pasado por el filtro de una técnica brillante, excesiva y que aflora en casi todo momento. Esto provoca una enorme densidad en sus composiciones y que para disfrutarlas plenamente, o hay que ser músico o muy amante de la música instrumental.

    Si debemos poner una queja aparte de la del sonido fue a la poca comunicación de la banda con el público. De todos es sabido la cordialidad y simpatía de la que hace gala siempre el guitarrista de color, y tratándose de algo tan emocionante como la gira de 25 aniversario de su ópera prima y a la vez presentación del unánimemente alabado por la crítica último disco, habría estado bien una presentación nada más subir al escenario y comentarios entre tema y tema. Lo que debería haber sido un set-list para ser tocado en un par de horas se despachó en hora y tres cuartos, sin bises, sin tregua, casi como si tuvieran prisa por terminar (aunque luego no tuvieron problema en estar una hora firmando discos y haciéndose fotos).

     Por último, es obligatorio destacar la amabilidad y el buen hacer de los músicos al salir a la sala nada más finalizar el concierto para firmar discos, entradas y hasta un póster que regalaban con la portada de su último álbum donde aparece Tony con la Ibanez de 8 cuerdas (y que nos llevamos firmado y dedicado). Destacable también el reducido precio de las camisetas y CD´s: 10 miserables eurillos que saben a gloria con la que está cayendo aquí en España, incluyendo los discos debut de Nili Brosh y Daniel Pique (sin distribución en nuestro país) o el último de MacAlpine, que cuesta unos cuantos euros más en cualquier tienda.

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El set-list fue el siguiente:

EDGE OF INSANITY PART

  1. Wheel of fortune
  2. The stranger
  3. Agrionia
  4. Interlude
  5. Empire in the sky
  6. The Witch and the Priest
  7. The taker
  8. Chopin prelude 19 Opus
  9. Edge of insanity
  10. The raven
  11. No place in time

DREAM MECHANISM PART

  1. Angel of twilight
  2. Ölüdeniz
  3. The sage
  4. Tears of Sahara
  5. The violin song
  6. Serpens cauda
  7. Psychoctopus (solo de batería)
  8. Stream dream
  9. Pyrokinesis
  10. Hundreds of thousands

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    Y ahora, para acabar, os dejamos con unos cuantos temas grabados en exclusiva por Guitar Xperience, videotubes de asistentes a diferentes conciertos de la gira y más fotos del evento. Aparte de eso, comentar que en el siguiente programa del 26 de marzo, podréis escuchar INTEGRAMENTE el concierto, así como en la versión podcast del siguiente miércoles  28.

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IVAN MACÍAS & ALBERT SANZ

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Xperience Live!: G3+K1 (10/03/2.012)

Publicado en Crónica Conciertos con etiquetas , , , , , , , , , , , el 16/03/2012 por Guitar Xperience

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    Es todo un orgullo y un lujo para nuestro país que unos guitarristas de aquí se reúnan para emular al ya mítico festival de guitarra G3 que ha dado la vuelta al mundo -recordemos: Joe Satriani, Steve Vai más un tercer guitarrista de primer nivel que se ha ido incorporando según la edición-, y si encima le sumamos un teclista de igual virtuosismo y calidad el resultado puede ser más que interesante.

    Hay que decir también que mientras uno va a pasar a la historia del rock el otro va a quedar como mera anécdota dada la diferencia enorme que les separa y el escaso apoyo que hay al shred nacional. No importa que Vai o Malmsteen lleven más de una década cumpliendo a rajatabla la fórmula de “¡mira lo loco que estoy y como se me va la olla con el whammy y la palanca tocando notas fuera de la tonalidad de la canción!” (en el caso de Vai) o¡qué cómodo es grabar el mismo disco desde hace veinte años y que se siga vendiendo!” (en el caso de Malmsteen); la cuestión es que como son yanquis automáticamente molan un montón y como los integrantes del G3+K1 no, eso equivale a considerarlos como vulgares imitadores. Flaco favor hacemos al rock nacional, ya que los chicos del G3+K1 y muchos otros podrían dar una seria lección de técnica y estilo a más de una vaca sagrada.

    De todas formas, hay que valorar y agradecer este tipo de propuestas, y más en un época donde a la guitarra se le da tan poca importancia como lengua vehicular (aprovechamos el símil lingüístico de actualidad), porque engrandecen la leyenda de la guitarra como instrumento de culto y ayuda a recordar que aunque la época dorada de los virtuosos ya ha pasado, su legado ha dejado huella en toda una serie de músicos que siguen tan fanáticos por este instrumento como entonces.

    El pasado sábado 10 de marzo, servidores y unos amigos más nos personamos en el Valhalla, céntrico y antiguo local metalero donde se iba a celebrar la segunda edición de este festival. Tras la negativa crónica y el polémico y encendido post-partido que se hizo de la primera encarnación, teniamos ganas de hablar con sus protagonistas y ver si la cosa mejoraba. Y sí, por parte de los músicos todo fue a mejor. No obstante, no seremos tan benévolos como nos pidió -entre risas- el señor Zágora, puesto que… bueno, no adelantemos acontecimientos. En dicha crónica ya incluimos una pequeña biografía de cada músico por lo que os remitimos a ella para que les conozcáis un poquito. Este G3+K1 ha contado con una variante y es que Fabio Di Angelo ha sido sustituido por Mike Zágora, del cual, llegado el momento, comentaremos algunos apuntes biográficos.

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    Dicho esto, el primer músico que salió a escena fue Jesús Espejo. El “K1″ nos ofreció un show de lo más interesante. Con un sonido curiosamente guitarrístico para ser un teclista, Espejo demostró su habilidad tocando unos temas muy elaborados basados en escalas y arpegios a alta velocidad y mucho uso de la rueda de vibrato encima de unas bases de rock moderno, progresivo y experimental. La influencia de cracks como Jordan Rudess o Derek Sherinian es notable tanto en la manera de solear (con los que podría competir de tu a tu) como en la composición. Si bien esto último sería criticable dado el gran parecido estilístico con las composiciones de los músicos mencionados, hay que reconocer el enorme trabajo y dificultad técnica que hay detrás de esos temas, por lo cual su set-list se hizo de lo más disfrutable. Lo único que falló fue el sonido, que sin ser un desastre sonó un poquito más fuerte de lo deseable, con un desfase tanto en agudos como en graves que hacía distorsionar su actuación en algunos momentos.

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    El segundo músico en subir al escenario fue Juan Martín, un guitarrista que tal como vimos la vez anterior, muestra una gran influencia de Paul Gilbert en la manera de encarar las carreras por el mástil durante los solos, y con un toque neoclásico muy a lo Macalpine o Vinnie Moore en cuanto a los riffs. El sonido no le ayudó mucho ya que mientras sus bases sonaban por la P.A. de la sala; los solos y riffs de su guitarra solo lo hacían a través de un ampli Mesa Boogie que había en el centro del pequeño escenario. Imperdonable. Sino fuera porque estábamos muy cerca tanto de su ampli como de los monitores no habríamos entendido nada. A lo largo de los tres temas que interpretó demostró técnica y soltura, y pese a tener feeling, hubo momentos en los que se le fue la mano tocando muy rápido. Aunque por otra parte, se supone que esto es un festival de shred y es lo que íbamos a escuchar, ¿no?

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    A continuación le tocó el turno al “nuevo”. Mike Zágora es un músico dotado de un elevado nivel técnico. Estudió en Berkley y fruto de aquella experiencia, acabó siendo profesor en diversas escuelas, imparte continuamente masterclasses y es fundador de la Heavy Rock School de Barcelona. Además es sponsor de Weisse Hügel y ha lanzado su primer DVD didáctico.  Desde nuestro punto de vista, fue el mejor de la noche (en cuanto a guitarras) puesto que en cierta manera posee el nivel técnico de sus dos compañeros guitarristas pero con un punto mayor de clase y estilo. Con su Ibanez de 7 cuerdas y con un sonido en la sala ya mejorado (la guitarra ya salía por la P.A. aunque algo falta de brillo). nos ofreció unos temas que podríamos definir como una mezcla entre Steve Vai y John Petrucci, por momentos fusionero y por por momentos progresivo. Descargó tres temas de cosecha propia y una magistral versión del “Erotomania” de Dream Theater. Da la sensación de que sea el que posee más tablas, puesto que demostró mucha seguridad, precisión y soltura, y bastante carisma escénico, además de un excelente control sobre cuando “shreddear” y cuando callar. Su punto débil fue la composición, puesto que al menos los temas que escuchamos no fueron como para echar cohetes, pero sería interesante poderlo escuchar en un disco entero para poder apreciar mejor su potencial en este aspecto.

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    El tercer guitarrista fue David García, que nos pareció el más flojo de los tres a nivel musical. Tocó varios temas de cosecha propia. Su técnica es elevada, tanto a legatto, sweeps, púa-contrapúa o a tapping, pero caía una y otra vez en la trampa de la velocidad (¡y qué velocidad!), dejando totalmente de lado la musicalidad. Paradojicamente, el último de los temas propios nos parece el mejor y eso que fue el más desfasado y alocado de todos los que tocó. Fue un tema neoclásico que cumplía con el 100 % de los clichés del género y en que pese a sacar humo del mástil con las interminables carreras, su base propiciaba eso precisamente, con lo cual el resultado quedaba bien. Por último, David nos obsequió con una más que decente versión del difícil tema de Steve Vai “For the love of God”.

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    Para finalizar, como en su hermano mayor, el G3 estadounidense, se reunieron los cuatro músicos para tocar el clásico de Jimi Hendrix “Little wing”. Faltó la intro, lástima, porque es el 50% del tema pero igualmente pudimos verles buenos fraseos improvisando sobre la tonalidad.

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    La reducida capacidad de la sala no permitió una gran audiencia, aunque contra todo pronóstico, el aforo fue dismuyendo; lo que hace que no quede muy claro si la buena entrada que había en un principio se debía al interés por el evento o a que se trataba de clientes habituales del local que una vez  tomada una caña y visto el panorama, decidieron que la sobredosis de virtuosismo no era lo suyo. La calidad de sonido fue muy irregular, yendo de terrorífica a aceptable (aunque no es culpa de los artistas), pero poder ver en un entorno íntimo y familiar este tipo de propuestas siempre es preferible, ya que el tipo de asistente no va a hacer headbanging ni alcanzar un estado superior de conciencia, sino a no perder de vista las evoluciones de los músicos sobre el instrumento  e intentar aprender todo lo posible. En cuanto a las críticas que hicimos la otra vez, tal como nos comentó Jesús, todo de lo que pudieran tener culpa ellos mismos fue subsanado. Todos se presentaron, nombraron los temas a tocar y en general hubo una buena interacción entre público y músicos. Sólo les pondríamos una pega (¡tranquilo Mike!) y fue la elección del orden de aparición. Dado el carácter metalero de los guitarristas, la idea de incluir un teclista es muy buena, puesto que aunque se mueva en senderos musicales similares, el sonido ya rompe un poco con la posible monotonía. La lástima fue que Espejo abrió la noche, para después tener una descarga continua y larga de guitarras. Hubiera estado muy bien verle antes de la jam o en medio de alguno de los guitarristas, pero no al principio.

    Y eso fue todo: una noche de guitarras locas como dijo Brian May en el festival Leyendas de la Guitarra de Sevilla, que aunque sonaron más locas de lo que deberían se agradece y se aplaude la iniciativa y desde aquí animamos a que este concepto tenga continuidad, ya sea con estos o con otros músicos. Por otra parte, deseamos a Espejo, Martín, Zágora y García que puedan hacerse un hueco en el complicado mercado de la guitarra de rock instrumental.

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IVAN MACÍAS & ALBERT SANZ

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