Archivos para metal progresivo

Podcast # 14 (12/03/2.012)

Publicado en Podcast con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el 14/03/2012 por Guitar Xperience

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    Programa número catorce. Repetimos algunos de los artistas que ya aparecieron la semana pasada y comentamos los conciertos más inminentes, como los de Tony MacAlpine o The Aristocrats.

     Aquí está el enlace del podcast del catorceavo programa de la temporada # 15 de Guitar Xperience y lista de los temas que aparecieron:

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Programa # 14 – Temporada 15 – 12/03/12

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  • Van Halen: Stay frosty (A different kind of truth)
  • Richie Kotzen: Love is blind (24 hours)
  • Tarja: Over the hills and far away (Directo Sala Mandra 1)
  • Jim Hall Trio: Tangerine (The Complete “Jazz Guitar”)
  • The Aristocrats: Sweaty knockers (The Aristocrats)
  • Tony MacAlpine: Wheel of fortune (Tony MacAlpine Collection: The Shrapnel years)
  • Tony MacAlpine: Blue Maserati (Tony MacAlpine)
  • Gerald Veasley: Still movin’ on (Velvet)
  • O’Funk’Illo: Dame la pasta (Sesión golfa)
  • SECCIÓN TEMA SOLICITADO: Apocalyptica feat. Dave Lombardo: 2.o10 (7th Symphony)

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    Si sois veteranos ya lo sabréis, pero lo repetiremos a los nuevos oyentes. Acostumbramos a acompañar cada podcast con videos en directo de todas las canciones que han aparecido, y sino encontramos esas mismas escogemos otras representativas del mismo autor, pero intentamos que siempre sean en concierto. Para ver los videos tenemos tres vias. El Canal de Guitar Xperience para casi todas las canciones. ¿Cuales no se verán en el canal? Pues las que se emiten dentro de la sección Net Xperience que es la sección de los nuevos valores. Ellos tienen su propio canal, el Canal de Net Xperience a modo de homenaje permanente. Por último tenemos el Canal de Classics Xperience  que está dedicado a la sección homónima en la que damos refugio a todos esos clásicos atemporales de la buena música (cómo podeis comprobar, las secciones Net Xperience y Classics Xperience no han tenido cabida en el programa del lunes, por tanto sus canales no han sido actualizados).

    Y como siempre decimos, si quieres hacernos cualquier petición o consulta respecto al programa, ya sabes que puedes hacerlo a través de la sección “¡Habla ahora! (o calla para siempre)”, en el email guitarexperience@hotmail.com y en nuestros perfiles en Facebook y Twitter. Y por supuesto, (tal y como se explica en el apartado “¿Cómo puedes sintonizarnos?” de la columna de la derecha), podréis escuchar Guitar Xperience en directo cada lunes de 23 a 00:30 en el 94.6 FM en Barcelona o via online en Ona de Sants-Montjüic y en su versión podcast cada miércoles en este mismo lugar.

Net Xperience: LauraBruja. Biografía y crítica de “Cuando todo acabó”

Publicado en Crítica, Nuevos Valores con etiquetas , , , , , , , , , , , , el 02/03/2012 por Guitar Xperience

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    Retomamos hoy la sección de los nuevos valores con una banda de lo más interesante. El año pasado, en una de nuestras habituales búsquedas por la Red de material interesante, nos topamos con esta formación, solicitamos el disco a su sello e incluimos dos temas in extremis en el último podcast de la pasada temporada. Unos meses después los traemos a la web.

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    Según la biografía de la web, el concepto de LauraBruja es creado por Laura (voz) y Víctor (bajo). Laura comienza en 2.003 a dar clases de canto en diferentes estilos a la vez que entra formar parte de la banda  de versiones Sfera Rock. Víctor, por su parte, también compagina estudios en diferentes escuelas y con diferentes profesores (como Fernando Mainer, actual bajista de Jorge Salán y Jeff Scott Soto) con el trabajo en bandas como Fahrenheit, Síndrome de Estocolmo, Año Sabático (donde también hace de guitarrista) y Sfera Rock, donde coincide con Laura.

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    Pese a la juventud de ambos músicos, atesoran una experiencia en directo muy amplia, más que la de músicos consagrados, y eso se nota en el excelente trabajo que han realizado. LauraBruja se complementan desde el principio con Sergio Rivas, otra joven promesa de la guitarra rockera, poseedor de estudios de guitarra clásica y de rock, ex alumno del prestigioso Chema Vilches y miembro de diversas bandas.

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    El estilo de la banda es difícil de definir. Practican un metal que oscila sin rubor entre lo alternativo, el gótico y el progresivo, con momentos muy pesados que recuerdan a bandas contundentes como Pantera, pero también hay momentos con ciertos acercamientos al grunge. No obstante, todo gira en torno a la voz de de Laura. Pese a que las comparaciones son odiosas, es bastante evidente la conexión que existe en ciertos momentos entre LauraBruja y los KHY de Patricia Tapia. No obstante, al menos en este disco, la voz no alcanza el nivel que han mostrado el resto de intérpretes, y es una pena teniendo en cuenta que es el elemento que más destaca en el disco.

    Pasemos a analizar el álbum.

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  • Artista:  LauraBruja
  • Sello:     The Borderline Music
  • Año:       2.011
  • Estilo:    Heavy metal, metal progresivo y metal gótico
  • Contacto: web oficial, grupo en FaceBook, canal en YouTube y perfiles en MySpace y Twitter

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CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 6/10
  • Velocidad: 7/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 7/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 8,5/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 7/10
  • PUNTUACIÓN: 7,6/10

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CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 7/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 7/10
  • Ganas de hacer “headbanging”9/10
  • PUNTUACIÓN: 7,75/10

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PUNTUACIÓN TOTAL: 7,7/10

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    “Cuando todo acabó” es el primer larga duración de la banda, aunque ya editaran la maqueta titulada “Nada dura eternamente” en 2.010, compuesta por cuatro temas que han acabado en este trabajo. Además del trio ya mencionado, han colaborado Andy C de Saratoga a la batería,  Joako Díaz de Kharma Code a los teclados en “El hombre sin memoria” y ”Locura” y David Celorrio de Blue in green a la segunda voz en “No es sueño”.

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    Lo primero que destaca de la grabación es el sonido. Laura y Víctor han conseguido una producción limpia y potente, con un sonido en algunos momentos muy americano. Sorprende también lo que destaca el bajo algunas de las canciones, con lineas de tapping muy creativas y una ubicación en la mezcla que lo pone a la misma altura que a las guitarras. Si bien en el metal de corte más moderno es habitual una gran presencia del bajo, es curioso como en estilos más clásicos -siendo el bajo el instrumento que complementa de manera indispensable la contundencia de las guitarras- suele estar siempre muy escondido. Aquí no pasa eso.

    Aunque me avance a las conclusiones finales, cabe decir que todos los músicos se han esforzado por crear partes muy elaboradas a las que se ha acompañado de unas letras claras y directas, con mucha sensibilidad. Donde no podemos dar una opinión muy alta es en la forma de cantar de Laura, lo cual no es una crítica a su valía y potencial ni mucho menos. El heavy metal ha variado mucho. Tendríamos voces femeninas duras y a veces rasgadas a la antigua usanza tipo Doro Pesch o Patricia Tapia. Luego tenemos la corriente de voces melódicas con una tesitura muy agradable y dulce que las hace perfectas para cantar pop comercial, y que sin embargo gustan de cantar en grupo agresivos. Los ejemplos más representativos serían los de Marcela Bovio de los Stream of Passion o Annette Olzon de Nightwish. Además tendríamos la corriente lírica de Tarja Turunen o  la de ultratumba infernal de Angela Gossow, pero estas dos últimas no tienen nada que ver con lo que estamos hablando. Sin embargo, Laura parece que intenta jugar en las dos primeras ligas. Eso no es malo puesto que muchas lo hacen, como… Patricia Tapia (no es preferencia personal, pero es que es la voz que mas me viene a la mente a la hora de hablar sobre metal actual nacional). Como digo, la vocalista se nos muestra muy rockera en varias canciones, pero también lo intenta en el plano melódico y suave y aquí es donde falla, con momentos emotivos pero también con otros muy planos y en los que bordea peligrosamente por la desafinación. Es una pena porque esos momentos afectan a la calidad global de la música y demuestran que Laura está por debajo del nivel del resto de sus compañeros. Para colmo, gusta en muchos momentos de marcar mucho las “L” como si fuera de la Catalunya profunda y las “T” como una “che”, error o moda que nunca entenderé que realizen tantos cantantes (de cualquier sexo y estilo) en aras a americanizar su forma de interpretar.

    Pero antes de que ningún fan o la propia Laura quieran echarme a los leones, insisto en que tiene una voz con un gran potencial y que no dudo de que el próximo trabajo nos permitirá disfrutar de su evolución.

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    Vamos al repaso tema a tema.

1.- El hombre sin memoria. El CD empieza con la hermosa linea de piano de Joako Díez y con una Laura especialmente emotiva. Al poco entra el resto del grupo, con un potente cambio de ritmo. Sin embargo, en la parte metalera la voz se pone muy plana, sin expresividad alguna. Las segundas voces y el estribillo mejoran bastante. El grupo está muy contundente con un regusto a metal de toda la vida agradable. Además Joako nos deleita con un solo de teclado bastante progresivo

2.- Tú. Un sonido de batería muy brillante introduce el tema. Laura comienza cantando en un registro más agudo que mantiene durante casi todo el tema. Esta vez sí lo clava manteniéndose en el centro exacto entre los dos estilos antes mencionados. Sergio aparece por primera vez a la guitarra solista, con unos sonidos muy paranoicos realizados con whammy y un solo interesante. Víctor por su parte está pesado y contundente. Muy buen tema, de lo mejor del disco, con un perfecto balance entre metal moderno y melodía comercial y un grupo que técnicamente da la talla en todos sus aspectos.

3.- El tiempo pasado. Otra canción de lo más interesante. Un medio tempo que comienza con unos riffs pesados para ponerse lento con guitarras limpias. Víctor se sale del cliché de seguir la tónica con un bajo con mucho movimiento. El estribillo vocal es potente pero Laura no imprime la dureza necesaria, aunque a cambio consigue estrofas con una expresividad y lirismo muy altas. Por momentos (y gracias en parte al trabajo de Andy C) parece trash metal de la vieja escuela.

4.- Todo acabó. Vayamos por partes. Estamos ante el single del que salido un excelente videoclip. Una contundente combinación de metal moderno y metal gótico, muy oscuro, con garra, una linea vocal melódica y… ¡sorpresa! ¡riffs de bajo con acordes! Genial puesto que parece que sólo los bajistas de jazz tengan la potestad para tocar acordes con ese instrumento (al menos en un contexto de heavy hace años que no lo oigo). Para rizar el rizo hay una sección lenta y atmosférica con el bajo arpegiando. Como composición tiene todo lo necesario para ser un éxito, el problema estriba en la voz, en la que es la peor interpretación vocal de todo el disco, y es una lástima puesto que podría haber sido el single perfecto. 

5.- Nada dura eternamente. La balada del disco comienza con una guitarra arpegiada de Rivas que da paso a un riff de acordes de guitarra acústica y un solo de bajo, y todo ello con una curiosa semejanza al clásico “Space oddity” de Bowie. Laura se pasa al lado más popero y comercial y consigue unos momentos de dulzura y expresividad muy altas y que recuerda en ocasiones a Marcela Bovio de los Stream of Passion. Sergio Rivas realiza un solo muy melódico con un obstinato rítmico (o pivoting picking para los más técnicos) que queda muy bien. ¡Perfecto!

6.- Pura conexión. Tal vez estemos ante la canción más rockera y americana de todo el álbum; una potente mezcla entre AC/DC y Black Label Society con la que es imposible no mover las greñas. El bajo está muy presente en la mezcla y Rivas toca un solo de regusto pentatónico a lo Zakk Wylde genial. Andy C por su parte se muestra muy rockero, controlándose con el doble bombo, excepto en el fragmento del 3:44 al 3:55, donde además del doble bombo ejecuta un juego de platos impresionante. Laura en cambio, clava el tema excepto en los estribillos. Su actitud es de puro rock, de pasárselo bien, pero en los estribillos está a punto de desafinar en varias ocasiones. Una canción que en directo debería sonar tremenda.


7.- Hacia ningún lugar. Un riff de guitarra heavy clásico a lo Black Sabbath se une a una batería también de los más clásica. Si sobrara algún tema seria este. No es sólo porque Laura cante de forma más plana, sino porque da la sensación de estar poco trabajado en comparación con el resto del disco. Sin embargo, un interludio lento con tapping de bajo y un excelente y melódico solo de guitarra lo salvan a última hora.

8.- No es sueño. Con unas guitarras que recuerdan en cierta manera a los clásicos del heavy español, comienza este medio tempo. Laura canta en un estilo más cercano al metal gótico. David Celorrio canta una parte de la canción y aunque siempre sea agradable escuchar dos voces (en un momento dado cantan en inglés), el tono similar de Celorrio a Bunbury y el extraño estribillo a duo dan consiguen que esta sea la canción más prescindible del disco. Ni los solos ni los pesados ritmos de guitarra, bajo y batería la salvan. Sintiéndolo mucho, esta sí que es prescindible.

9.- Locura. Comenzamos con una intro rápida del grupo, aunque enseguida se detiene para que Víctor haga una linea de tapping con su bajo y Sergio a su vez le acompañe con unos punteos en palm mutting. Esto dura poco y enseguida entra el grupo con un estilo de heavy muy clasicote y agradable. Sergio da toda una clase de como tocar un solo con cuatro notas y que quede de lo más melódico.  La voz tarda bastante en entrar pero cuando lo hace lo hace con ganas. Sin duda será otro tema ideal para el directo. Laura está perfecta: expresiva, melódica y guerrera.

10.- Ven. Un aire entre gótico y progresivo imprega este tema tan oscuro. Riffs pesados, batería contundente y estribillo pegadizo conforman un tema no tan elaborado como otros pero que hará las delicias de los headbangers.

11.- Garbage. Y llegamos al final. Un final rápido y contundente y que recuerda mucho tanto en composición como en voz a los KHY de Patricia Tapia. Excelente colofón con todo el grupo en estado de gracia, aunque se haga raro el que la letra en el libreto contenga más letra de la que realmente se canta.

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    Nos reafirmamos en lo dicho. LauraBruja es un grupo que seguro nos va a deparar muchas sorpresas. Víctor es uno de los bajistas más creativos que he escuchado en mucho tiempo. Sergio Rivas es un guitarrista expresivo que sabe meter la nota adecuada en el momento adecuado. Andy C, si bien no es fijo en el proyecto, ha realizado un trabajo tremendo y seria un gustazo escucharle de nuevo. Y Laura, pese a la caña que le pueda haber dado, considero que tiene un potencial tremendo en sus cuerdas vocales. 

    Tiempo al tiempo. No auguro éxito al grupo porque ya sabemos lo complicado que está el panorama en un país en el que  parece premiarse la mediocridad y la simpleza, pero LauraBruja es una formación que merece hallar su hueco, porque pocos pueden presumir de haber realizado un debut como este.

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Net Xperience: Thomas Tomsen. Biografía y crítica de “Sunflickers”

Publicado en Nuevos Valores con etiquetas , , , , , , , , , , el 27/01/2012 por Guitar Xperience

(Recuperamos despues de mucho tiempo la versión escrita del segmento Net Xperience del programa; la sección que más orgullo nos proporciona realizar pero que debido al continuo aluvión de novedades “mainstream”, el recudido staff de colaboradores y el escaso tiempo disponible, tenemos abandonada. Para compensar, vais a ver que en las próximas semanas se alternaran las críticas de discos de los viernes con esta sección. En el caso de que el artista tenga más de un disco editado, la entrada de la semana se dividirá en dos y aparecerá en lunes y viernes (ya sabéis que el miércoles es sagrado para el podcast).

Siendo un programa de género, si Malmsteen, Vai o Miller editan un disco nuevo hay que hablar de ello, pero a menudo resulta más reconfortante y sorprendente la música que aparece en este apartado de nuevos valores. Buceamos por Internet y las redes sociales para encontrar a todos esos jóvenes (o no tan jóvenes) valores que intentar abrirse un hueco en el complejo mundo de la música. Esta sección del programa tiene su propio canal en Youtube, el canal de Net Xperience (picando aquí), y cuando algunos de estos músicos aparece en el programa, lo hace a continuación en el podcast y en dicho canal. Pero ahora aparecerá también en la web, con su biografía y análisis de sus trabajos. Si estos fueran un CD al uso (y no temas sueltos), además tendrán su correspondiente crítica bajo los mismos parámetros del resto de críticas.)

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    Comenzamos esta segunda edición escrita de Net Xperience con Thomas Tomsen, un guitarrista alemán que ya desde muy pequeño sintió una fuerte atracción por la música. Comenzó estudiando piano, batería y arpa, pero al escuchar con 13 años por primera vez a Kiss supo que la guitarra eléctrica era lo suyo. En el 91 formó su primera banda llamada ACARI, con la que grabaría un álbum dos años después. Hasta la fecha, ha grabado cinco álbums en solitario y ha tocado con bandas como Frankenfish, Galetzka Tomsen o GBT. Además trabaja regularmente como profesor de guitarra y músico de sesión para importantes artistas alemanes.

    Thomas Tomsen posee una amplia lista de influencias entre las que se pueden citar a Led Zep, Van Halen, AC/DC  o Deep Purple, y a guitarristas como Gary Moore, Jimi Hendrix, Tony Iommi o Joe Satriani. Y todas estas influencias pueden notarse en este disco que rezuma sabor añejo por los cuatro costados (o más bien, por el canto del CD). Un interesante músico y guitarrista que más que un nuevo valor o una nueva promesa hay que considerarlo como toda una realidad en el mundo del shred Made in Europe.

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    Vamos a analizar su nuevo trabajo.

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  • Artista:  Thomas Tomsen
  • Sello:     Rock Werk records
  • Año:       2.011
  • Estilo:    Hard rock, heavy metal, heavy metal neoclásico
  • Contacto: Email thomas.tomsen@gmx.com, perfiles en MySpace y FaceBook y canal en YouTube

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CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 7/10
  • Velocidad: 7,5/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 7/10
  • Nivel general resto de músicos: 7/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 6/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 3,5/10
  • PUNTUACIÓN: 6,8/10

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CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 6,5/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 9/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 9/10
  • PUNTUACIÓN: 8,1/10

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PUNTUACIÓN TOTAL: 7,4/10

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    “Sunflickers” consta de diez canciones enteramente instrumentales, a diferencia de álbums anteriores como “Stahl & Eisen” del 99, que contaba con temas vocales. Si bien a primera vista deberiamos catalogarlo dentro del estilo instrumental “shred”, es cierto que tres de las diez composiciones son de heavy metal neoclásico y el resto oscila entre el hard rock, el A.O.R. y el metal de corte muy americano. Lo que sí tienen en común todas ellas (para bien o para mal) es su espíritu ochentero.

    Thomans Tomsen ha conseguido un disco instrumental que no aburre, que es sencillo en su composición (no hay múltiples y complejas capas de instrumentos como pasa con muchos músicos del género) y que se escucha del tirón. La pena es que algunos elementos otorgan una valoración negativa al proyecto, pero de esto ya hablaremos al final en las conclusiones.

    Lo que sí es muy positivo es que pese a ser un músico veterano pero relativamente desconocido haya contado con unos colaboradores de excepción, algunos de ellos incluso legendarios. A saber:

  • Bob Daisley (bajista de Ozzy Osbourne, Black Sabbath, Rainbow, Gary Moore, Jorge Salán, etc.)
  • Derek Sherinian (teclista y ex Dream Theater, Yngwie Malmsteen, etc. Fundador de Planet X y actualmente en Black Country Communion)
  • Doug Pinnick (cantante y bajista de King’s X)
  • Tony Franklin (leyenda del bajo fretless y ex Whitesnake, Quiet Riot, Jimmy Page, David Gilmour, etc.)
  • Stuart Hamm (uno de los grandes bajistas y shredders del bajo eléctrico y ex Joe Satriani, Steve Vai, Michael Schenker, etc.)
  • Michael Troy (ex Yngwie Malmsteen)
  • Big Fat Bernd Galetzka (bajista y colaborador en otros proyectos de Tomsen como GBT)

    Completan la nómina de invitados una chica, Melanie Bormann, quien es la única que repite junto Thomas en todos los temas y se encarga de llevar el peso rítmico del disco con su batería.

    Sobre la inclusión de estos cracks en el disco, Tomsen comentó ha comentado a Guitar Xperience que quería a estos músicos ya que tenía una idea muy clara de como tenían que sonar esos temas y era necesario que estuvieran presentes en ellos, y además de que son algunos de sus músicos favoritos. También afirma que al recibir todos ellos las demos dieron su consentimiento a participar en el proyecto enseguida. Cada uno de los invitados ha grabado en sus propios estudios, pero no se descarta la posibilidad de tocar con ellos en un futuro en directo.

    Vayamos a hora al análisis de cada canción.

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1.- Godfather’s walk. Comenzamos con un tema neoclásico. Aunque podemos apreciar los clichés del género y una gran influencia de Vinnie Moore, el tono del tema es tranquilo, desde la melodía principal hasta los adornos con palm mutting que van apareciendo. Al bajo tenemos a Doug Pinnick perfectamente conjuntado con la guitarra rítmica. Hay que destacar también el duelo de solos entre Derek Sherinian (con un agradable sonido progresivo) y Thomas en la parte final.

2.- Sunflickers. Pasamos a una intro con un sonido netamente americano. Puro A.O.R. y hard rock fiestero con el que es imposible no moverse. Bob Daisley imprime más personalidad que Pinnick, haciendo que sus líneas de bajo destaquen. Si nos ponemos a citar las influencias que aparecen en este tema no acabariamos, pero lo mejor es decir que Thomas Tomsen ha compuesto un tema perfecto para conducir un descapotable por una autopista costera con el volumen a tope.

3.- Swedish toccata. Retomamos el neoclasicismo en esta canción de clara influencia Malmsteen/Bach. No obstante, hay melodías muy interesantes y hasta divertidas; no es una canción hecha para lucirse exclusivamente. A los teclados tenemos a Michael Troy quien hace un solo con Hammond que recuerda mucho a Deep Purple. La batería de Melanie Bormann mantiene todo el rato un potente doble bombo.

4.- Up and up. Tomsen vuelve a la carga con una composición muy americana, muy ochentera y muy hard rockera. Desde Dweezil Zappa a Joe Satriani desfilan por sus dedos, en un tema muy simple y ochentero pero pegadizo. Tony Fraklin realiza un sorprendente solo con bajo fretless.

5.- Fishing birds. Llegamos al ecuador del disco y a la consabida balada. Esta vez ha invitado a Big Fat Bernd Galetzka al bajo y DJ Burned a los teclados. La melodía también es muy simple pero atractiva: recuerda en cierta manera a un Vai tranquilo. Es obligado destacar el perfecto colchón de teclados así como la batería de Bormann, sutil y tranquila pero más compleja de lo que parece a simple vista. Al llegar el momento del solo Tomsen sabe dosificar la cantidad de virtuosismo siempre pensando en la canción.

6.- Crazy cocodrile. Con este loco título nuestro protagonista de hoy nos entrega una especie de boogie rock en la más pura tradición “satrianesca”. Ya desde un primer momento nos damos cuenta del gran nivel de Bormann a la batería. El tema varia de tempo en varias ocasiones, pero todo fluye en un crescendo genial. Los colaboradores invitados son el gran Stuart Hamm al bajo y de nuevo DJ Burned. Hamm contra todo pronóstico no destaca apenas salvo en algunos momentos puntuales como el minuto 4:00; pese a eso la canción acaba siendo una de las mejores por el buen rollo que desprende.

7.- Shadow play. Comienza con dos guitarras que realizan riffs diferentes pero complementarios. El juego de charles de Bormann es muy bueno. El propio Tomsen se encarga de tocar el bajo esta vez y DJ Burned de los teclados. El tema es curioso puesto que tenemos momentos de hard rock junto con otros en los que la batería y los teclados apuntan a un estilo más de música dance. Durante todo el tema Thomas demuestra el gran nivel de púa-contrapúa que tiene.

8.- The dead of night. Más metal años 80 en un tema con demasiada sensación de déjà vu y que tampoco tiene una melodía o un riff interesantes. Sí que es un tema movido pero ya digo que no consigue despertar demasiado la atención del oyente. Ni el bajo de Big Fat Bernd Galetzka ni la pirotecnia de Tomsen (en este tema sí que se suelta la melena con armónicos pinchados y dive-bombs a tope) logran levantar el tema.

9.- Godfather’s walk II. Vuelve el neoclasicismo con la continuación del primer tema y los mismos colaboradores. El problema que tiene es que no es que estemos ante la misma melodía dentro de un contexto algo diferente, no, es que es practicamente el mismo tema con diferencias mínimas: solo dura once segundos menos, el bajo está más presente en la mezcla (hasta diría que con un punto de overdrive) y varian algo los solos. No le veo mucho sentido la verdad, aunque el sonido del bajo me encanta.

10.- Child of shadow play. Última canción del disco y en la cual nos encontramos a sólo dos músicos: Thomas y DJ Burned que tal y como aparece en los créditos se encarga del remix. Y así es: se trata de una curiosa versión del séptimo corte. Se han eliminado bastantes partes de guitarra, se han añadido percusiones y teclados y una línea de batería eléctronica, pero tampoco podemos hablar de música dance o house, o al menos lo que se entiende por música electrónica comercial. Lo que sí es curioso es como DJ Burned ha cogido diversas partes de guitarra, las ha troceado y modificado y las ha mezclado aparentemente sin sentido, pero que sí que tiene sentido una vez le pillas el rollo. Una versión desde luego muy arriesgada.

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    El conjunto del disco me ha dejado con una sensación extraña. Algunos temas tienen un sentido del ritmo excepcional, de esos que te dan ganas de hacer “air guitar” sin parar, hay buenas melodías, destila devoción por el hard rock americano y el metal de los 80, las composiciones son directas y sin el habitual recargamiento de las grabaciones de shred instrumentales, y además Thomas Tomsen no llega a cansar en ningún momento ya que las muestras de virtuosismo técnico están bien dosificadas. Por contra, el álbum tiene algunos problemas, como son lo poco que destacan algunos de los colaboradores (excepto Melanie Bormann, pero más que nada porque toca en todos los temas), la sensación de ya escuchado tanto en los temas neoclásicos como en los más americanos y la producción del disco: a la mezcla le falta brillo y aunque el equilibrio entre instrumentos es correcto, adolece de falta de potencia para el estilo en el que se mueve. También destacaría la maquetación del disco (libreto, portada y contraportada, etc.). No es desastrosa pero es simple hasta decir basta; aunque tal y como me ha explicado el propio autor, se debió a una falta de presupuesto en el último paso del disco (la maquetación), y es que contar con semejantes cracks no debe ser barato.

    En cualquier caso, si una virtud tiene este “Sunflickers” -pese a todo lo negativo expuesto- es que se trata de un álbum instrumental que puede gustar a los fans del hard rock y el metal y que detesten los instrumentales: los momentos shredders están muy bien dosificados y prima ante todo el buen rollo. No hará historia en el mundo del shred pero se escucha con agrado y del tirón, y eso no es algo tan sencillo de conseguir.

    Mientras tanto, esperamos con ganas el nuevo disco que según nos ha comentado, comenzará a grabar en cuanto finalize la gira veraniega de presentación de este trabajo.

Podcast # 7 (9/01/2.012)

Publicado en Podcast con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el 11/01/2012 por Guitar Xperience

 

     Séptimo programa de la temporada. Algo más tranquilo de lo habitual y con un tono muy jazzístico, pero con algo de rock contundente para amantes de sonoridades más duras. 

    Aquí está el enlace del podcast del séptimo programa de la temporada # 15 de Guitar Xperience y lista de los temas que aparecieron:

 

Programa # 7 – Temporada 15 – 9/01/12

 

  • Johnny Winter feat. Warren Haynes:  Done somebody wrong (Roots)
  • Jim Hall Trio: Things ain’t what they used to be (The complete jazz guitar)
  • Jorge Salán: Cero 16 (Sexto asalto)
  • Tony MacAlpine: Serpens cauda (Tony MacAlpine)
  • SECCIÓN CLASSICS XPERIENCE: Mezzoforte: Garden party (Surprise surprise)
  • Bill Frisell: Across the universe (All we are saying…)
  • Lars Eric Mattson: Cold water spirit (Aurora Borealis. Concerto for electric guitar & orchestra)
  • Jaco Pastorious with the Word of Mouth Big Band: Invitation(Live)
  • SECCIÓN TEMA SOLICITADO: Fear Factory: Digimortal (Digimortal)

 

    Si sois veteranos ya lo sabréis, pero lo repetiremos a los nuevos oyentes. Acostumbramos a acompañar cada podcast con videos en directo de todas las canciones que han aparecido, y sino encontramos esas mismas escogemos otras representativas del mismo autor, pero intentamos que siempre sean en concierto. Para ver los videos tenemos tres vias. El Canal de Guitar Xperience para casi todas las canciones. ¿Cuales no se verán en el canal? Pues las que se emiten dentro de la sección Net Xperience que es la sección de los nuevos valores. Ellos tienen su propio canal, el Canal de Net Xperience a modo de homenaje permanente. Por último tenemos el Canal de Classics Xperience  que está dedicado a la sección homónima en la que damos refugio a todos esos clásicos atemporales de la buena música (cómo podeis comprobar, la sección Net Xperience  no ha tenido cabida en el programa del lunes, por tanto su canal no ha sido actualizado). 

    Y como siempre decimos, si quieres hacernos cualquier petición o consulta respecto al programa, ya sabes que puedes hacerlo a través de la sección “¡Habla ahora! (o calla para siempre)”, en el email guitarexperience@hotmail.com y en nuestros perfiles en Facebook y Twitter. Y por supuesto, (tal y como se explica en el apartado “¿Cómo puedes sintonizarnos?” de la columna de la derecha), podréis escuchar Guitar Xperience en directo cada lunes de 23 a 00:30 en el 94.6 FM en Barcelona o via online en Ona de Sants-Montjüic y en su versión podcast cada miércoles en este mismo lugar.

Crítica: Tony MacAlpine

Publicado en Crítica con etiquetas , , , , , , , el 06/01/2012 por Guitar Xperience


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  • Artista:  Tony MacAlpine
  • Sello:     Favored Nations
  • Año:       2.011
  • Estilo:    Metal progresivo, heavy metal neoclásico, hard rock,  new  age, música clásica
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CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 10/10
  • Velocidad: 9/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 8/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: -6/-10
  • Nivel resto de músicos: 10/10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 8/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 7/10
  • PUNTUACIÓN: 8/10

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CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 10/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 4/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 10/10
  • PUNTUACIÓN: 8/10
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PUNTUACIÓN TOTAL: 8/10

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    Aprovechando que el pionero del neoclásico va a visitar tierras españolas en marzo, realizamos de una vez la crítica de su último disco. Crítica que, por misterios insondables del destino, olvido, prioridad o mil y una razones, había quedado pospuesta.

    “Tony MacAlpine” es su primer disco en solitario en diez años, desde que grabara el alabado por la crítica “Chromacity”. Paradojicamente, esta primera década inactiva en cuanto a discos propios, ha sido la más fructífera en trabajos, ya sea como invitado, como segundón o como líder: CAB, Steve Vai & The Breed, Ring of Fire, Devil’s Slinghot, Seven The Hardway, etc. Así que, aunque varios de esos trabajos llevan su sello tanto en tareas de composición como de producción, es normal que no haya tenido tiempo para realizar un álbum firmado con su nombre.  

    La verdad es no sabiamos muy bien que esperar de este nuevo trabajo. Si bien su evolución le ha llevado a terrenos de metal progresivo con elementos de fusión, proyectos como Ring of Fire demostraban que quien tuvo retuvo, y que el neoclasicismo todavia corría por sus venas. Por otra parte, el tan esperado supergrupo Seven The Hardway acabó siendo una decepción, un sorprendente quiero y no puedo en el que nadie es capaz de explicarse como puede haber surgido algo tan mediocre y aburrido de semejante reunión de talentos. Por lo que con este reciente recuerdo, un largo bagaje por tumultosas aguas progresivas y el veinticinco aniversario de su debut (e icono del heavy neoclásico) “Edge of sanity” en el momento de la gestación de los nuevos temas, ¿qué debiamos esperar?

     Pues Tony MacAlpine nos sorprende con “Tony MacAlpine”. El álbum se llama como él y suena a declaración de intenciones. A querer recordar al mundo del guitarreo y del metal que fue uno de los pioneros del shred y que piensa volver a serlo. Que ya está bien de estar tantos años a la sombra de otros artistas de su nivel y época (como Vai) y que ha vuelto para gritar a los cuatro vientos que el shred está vivo y que él puede ser uno de sus abanderados. Aunque todo este párrafo sean meras elucubraciones mías, no es menos cierto que el impacto que produce la escucha de las dos primeras canciones equivale a ser knockeado por Mike Tyson estando enfadado y tras haberse bebido cinco latas de Red Bull. El lenguaje que predomina en todo el disco es el metal progresivo. Hay algún ramalazo neoclásico en algún que otro solo y bonitos acercamientos a la música clásica y a la new age, pero ante todo tenemos metal progresivo. Denso, barroco, asfixiante, duro, y sobretodo brillante. No hablamos de la extraña (y a la vez atractiva ) simpleza del “Clinophobia” de los Devil’s Slingshot, no, aquí tenemos una producción de tres pares de narices y un derroche de virtuosismo imparable. Nos tendríamos que remontar al último disco de Paul Gilbert para escuchar algo semejante, aunque la diferencia entre uno y otro estriba en que el loco de Gilbert facturó un disco alegre y plagado de buen rollo y MacAlpine ha grabado una obra densa no apta para todos los públicos y difícil de escuchar del tirón. En sus virtudes radica sus defectos. 

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    Para esta nueva aventura, MacAlpine se ha hecho acompañar de Philip Bynoe al bajo (tema 2) y de Virgil Donati (temas 1, 5 y 10) y Marco Minnemann (temas 3, 4, 8 y 12) a las baterías, reservándose para sí mismo todo lo demás.

1.- Serpens cauda. Comienzo brutal gracias en parte a la agresiva y virtuosa batería de Donati. Muy interesante es la melodía que realiza Tony con armónicos pinchados (de púa), mucho más difícil de tocar de lo que aparenta. En el solo demuestra los amplios recursos que posee, aunque pierda algo de melodía la canción en ese momento. Donati intercala pasajes a contratiempo con doble bombo de lo más heavy.

2.-Ölüdeniz. Un tema muy hermanado estilísticamente con el anterior. Pese a que comienza más tranquilo con un solo de teclado psicodélico, enseguida entran los riffs con guitarra de siete cuerdas y una interesante melodía marca de la casa. Los teclados de Tony aportan un cierto aire misterioso a todo el tema. Philip Bynoe acompaña al bajo en este tema. Por cierto, resulta sorprendente la programación de batería, de una complejidad tremenda.

3.- Fire mountain. Marco Minnemann acompaña al guitarrista en esta canción, e intenta rivalizar en complejidad con Donati. Difícil decidir entre los dos, pero la pista de batería recuerda mucho a su salvaje trabajo con Necrophagist. La canción alterna pasajes rockeros más melódicos con otros de technical death metal muy oscuros. El solo de guitarra nos muestra a un MacAlpine que conjuga a la perfección pirotecnia con feeling.

4.- Dream mechanism. Aquí cambiamos sorprendentemente de registro. Si bien no es una balada, el aire de hard rock clásico a lo Satriani permanece durante toda la canción, permitiéndonos un respiro. Melodias “satrianescas”,  unas lineas de bajo y guitarra rítmica de lo más interesantes y un Minnemann más tranquilo esta vez (tranquilo en cuanto a toque agresivo, porque el virtuosismo sigue presente). Como antes, MacAlpine conjuga en su solo aún más pirotecnia y melodía. Un tema que no debería faltar en la próxima recopilación que salga sobre el guitarrista de color.

5.- 10 seconds to Mercury. Volvemos a la carga progresiva con Virgil Donati de nuevo a la batería. La canción no resulta tan interesante hasta que llegamos al interludio jazzístico. Donati comienza con algunos pasajes de puro jazz para acabar metiendo un doble bombo mortal mientras MacAlpine toca un hermoso solo también de jazz al piano. El interludio se completa con un guitarra bastante fusionera en un registro no tan habitual para MacAlpine.

6.- Flowers for monday. La primera balada del disco y un contraste brutal con lo que llevábamos escuchado.  Se trata de una deliciosa pieza new age con  piano y guitarra acústica tan sólo. Hermosa, melancólica y dramática por momentos. Puro lirismo.

7.- Angel of twilight. Comenzamos de una manera engañosa como si fuera una balada, pero enseguida cambiamos de rumbo. El tema varia a una mezcla de progresivo y neoclásico muy oscuro y siniestro. En varios momentos MacAlpine toca unos arpegios y unos saltos de cuerda que quitan el hipo. Tema muy interesante por esa atmósfera misteriosa.

8.- Pyrokinesis. Marco Minnemann vuelve a sentarse tras la batería en una composición más simple pero tremendamente potente, muy en una onda Dream Theater y con un doble bombo incansable. La melodía de guitarras y teclados resulta muy interesante. En el solo, MacAlpine se olvida de cualquier atisbo de melodia para entregarnos una sobredosis de técnica al más alto nivel.

9.- Blue Maserati. Un oscuro riff de guitarra muy a lo Black Sabbath da inicio a la novena canción para dar paso después a unas guitarras curiosamente blueseras, mientras entra la melodía  principal ejecutada con wah wah. La canción tiene un aire a lo Joe Satriani interesante, por la mezcla de fusión con hard rock. Una composición más tranquila que permite dar respiro a nuestros cerebros. El solo es más fusionero que de costumbre.

10.- Summer palace. Tenemos a Donati en la última de sus colaboraciones dando comienzo a un ritmo de batería a contratiempo bastante jazzístico, aunque las guitarras ya indican que volvemos a terrenos progresivos. Tras el primer minuto entra la extraña melodía de la canción. Extraña porque parece un ejercicio didáctico que contiene de todo: sweep pickings, ligados, palm muting y pua-contrapua. La canción tiene varias partes muy diferenciadas a cual más progresiva, aunque la más “comercial” sería la que contiene el solo de guitarra.

11.- Salar de Uyuni. Sonidos de sintetizador dan paso a unas guitarras de lo más pesadas que duraran toda la canción. Quizás sea esta la canción más sencilla en cuanto al esquema montono y machacón que muestra en toda su duración, pero ello no es óbice para disfrutar del extraño magnetismo que ejerce.

12.- The dedication. Último corte del disco y última colaboración del alemán Minnemann. Traicionando a su costumbre, MacAlpine no nos trae esta vez un estudio de piano de Chopin, sino que se lleva a su terreno una composición de Schumann. Aunque el hecho de “rockerizar” una composición de música clásica por uno de los pioneros del heavy metal neoclásico debería significar transformarla en eso, en heavy metal neoclásico, nada más lejos de la verdad. MacAlpine añade guitarras, sintetizadores y baterías y lo envuelve de new age y rock que recuerda inevitablemente a Marty Friedman. Pero además hace que su versión vaya in crescendo, así que cuando la primera guitarra se aleja del motivo principal para improvisar, no queda forzado y todo fluye con naturalidad. Al igual que la batería de Marco que poco a poco va pasando de una hermosa sutileza a un ritmo con gran fuerza. Hermosa manera de finalizar el disco.

    Tony ha creado algo tremendo. Una obra maestra de shred y el metal progresivo. No podría decir que es el mejor disco de su carrera ya que no tiene nada que ver con sus comienzos neoclásicos ni sus primeros escarceos con la fusión. Esto pertenece a una nueva etapa. Ha cogido todo lo aprendido en la última década, le ha dado la forma del metal progresivo y le ha inyectado la mala leche y la dureza del nu metal. Eso se nota en la producción ya que ha grabado con guitarras Ibanez de 7 y 8 cuerdas pasadas por amplificadores Hughes & Kettner TriAmp y en los colaboradores de los que se ha rodeado. Lo más curioso es que de la masterización se ha encargado un veterano com Dave Collins, entre cuyos créditos está el haber trabajado para The Police, Grateful Dead, John Williams, Maurice Jarre o Manhattan Transfer, lo cual, a priori, no tiene nada que ver con esto. Pero está claro que si alguien es capaz de hacer sonar bien cualquier proyecto ese es Dave Collins.

     Como dije al principio, el disco tiene un problema y es su extrema densidad. Es salvaje, duro y lleno de multitud de pistas con multitud de matices (que habrá que ver como se muestran en directo). Salvo algunos temas, no hay tregua. Hasta los temas en los que no hay colaboradores, Tony ha compuesto unas baterías ultravirtuosas. Y en sus solos de guitarra luce un nivel técnico impresionante. No descubro nada nuevo si digo que un músico no toca igual a los 20 que a los 50. Y por más que admiremos a las vacas sagradas del shred instrumental de los 80, es innegable que casi ninguno mantiene el nivel técnico de antaño (composición, feeling y expresividad es otra cosa, sólo hablo de técnica). Sin embargo, en los solos de guitarra -aunque algunos sean breves- parece que escuchemos al MacAlpine de los primeros tiempos: igual de rápido y preciso. Por todo ello, para disfrutar del disco al 100 % hay que ser fan del shred técnico, de Slipknot y de Dream Theater a partes iguales. Sino, es seguro que no puedas escucharlo del tirón.

 

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