El programa de radio más veterano dedicado a la música de guitarristas y bajistas.

Xperience Live!: Miyavi (16/03/2011)

 

    Crónica de este espectacular concierto. Pero antes de nada… ¿Miyaqué? Es cierto que en el mundo del rock y el metal no han habido muchas estrellas niponas, y salvo los ochenteros Loudness, pocos representantes del país del sol naciente (¡vivan los tópicos!) han triunfado masivamente en el resto del mundo. Tampoco diré que Miyavi lo haya conseguido, pero es cierto que su primera gira europea, y concretamente por España, se saldó con “sold-outs” en todas las salas y fans haciendo cola hasta cinco días antes, y todo ello sin publicidad de ningún tipo.

    Antes de nada, hagamos un repaso de siglas y denominaciones. En Japón existe el JRock y el Jpop y creo que no necesita de mucha explicación. La verdad es que no entiendo estas denominaciones. En España no decimos que El Canto del Loco hagan EPop, decimos que hacen mierda y punto, pero no EPop. Por la misma regla de tres, desconozco si también existe el JDance o el JMetal. Otra corriente es la denominada Visual Kei. O lo que es lo mismo, tatuajes, pelos teñidos, peinados imposibles, ropa estrafalaria, androgínia y ganas de exhibirse. Podriamos establecer una semejanza entre el Visual Kei y el glam rock americano de los 70 y los 80. Un estilo que da tanta preferencia al apartado musical como al estético (venga, no os pongáis criticones ahora que David Bowie hacia lo mismo en los 70 y parió alguno de sus mejores discos). El Visual Kei puede aplicarse sin problemas tanto al JPop como al JRock creando nuevas subdivisiones en las que no vamos a entrar porque sino no acabariamos.

    Una de las mayores estrellas del JRock Visual Kei es Miyavi. Antiguo integrante del grupo Due’le Quartz, Miyabi (“elegante”) era el guitarrista y ya con 18 años daba la nota (el el buen sentido), de modo que tras marchar del grupo en 2.002, todas las miradas estuvieron puestas en él. Se rebautiza como Miyavi (“fiel”) e inicia sus proyectos como guitarrista y cantante, cosechando múltiples éxitos y debutando en el cine. Edita varios discos hasta que en 2.007 inventa un concepto nuevo, otra categoría más: el Neo Visualizm (sí, con z de zombi), que básicamente consiste en ser todavía más estrafalario, hortera y raro visualmente. Pero su música evoluciona con este estilo, ya que incorpora elementos tan originales a su grupo como un DJ, un bailarín/zapateador o un pintor, logrando un espectáculo rico en matices.

    Con el Neo Visualizm y sus Kavki Boyz, Miyavi sale en 2.007 de Japón e inicia un exitoso periplo por USA y Europa. Debido quizás a Internet o a la fiebre manga que hay en todo el mundo, sus conciertos fueron realmente exitosos.

    Ciñéndonos a aspectos puramente musicales, que es lo que importa al fin y al cabo, su estilo es inclasificable. Se le denomina JRock, pero tendríamos que hablar también de JPop, JFunky, JJazz, JRap, JGrunge, JBlues, JStone Rock, JPunk, JMetal, JTRash Metal, JIndustrial o JTecno. Canta en japonés, aunque a menudo los estribillos están en inglés, y en su último trabajo, varias de las canciones estan totalmente en el idioma de Shakespeare (¡más tópicos!). A nivel guitarrero, que es lo que motiva este artículo, es un competente solista, pentatónico y con bastante influencia del blues, pero no destaca mucho en este aspecto. Lo que sin duda lo ha convertido en un ídolo para nuestro programa, es que se trata de uno de los mejores guitarristas de slap que pueda haber hoy en día.

     Es cierto que no tiene la técnica tan depurada de un Justin King, Preston Reed o Christophe Godin, pero en su descargo hay que decir que es una técnica concebida para ser usada en el bajo y no en una guitarra acústica (y mucho menos en una guitarra eléctrica), que toca a gran velocidad líneas muy complejas y que su música goza de una gran potencia gracias a su estilo. Personalmente me recuerda a Eric Sardinas. No es un virtuoso del slide y sin embargo lo parece.

 

 

 

    Pues este miércoles me dirigí hacia la Sala Apolo (parece que últimamente estoy abonado a ella) dispuesto a gozar de este curioso virtuoso. El recuerdo que tengo de su primera visita es de una cola kilométrica que daba la vuelta a toda la manzana, con cientos de otakus vestidos como personajes de manga con especial predilección por el tinte fucsia para el pelo, mayoria femenina y una media de edad de 12 a 17 años. De hecho yo pensaba que iba a un concierto de rock y no a un salón del cómic. En aquel concierto me llegó a sorprender el grado de frikismo de nuestra sociedad, puesto que todas las niñas coreaban sus canciones en japonés, berreaban y lloraban histéricas. Esto lo podría entender si actuara Justin Biebber, ¿pero de Miyavi?. Con aquel recuerdo en mente fuí hasta Apolo. No asistí a su segundo concierto pero me dijeron que el ambiente era el mismo. Esta vez gozaba de una cierta ventaja, y era ir como periodista con lo cual podría saltarme la cola, lo cual no fue necesario. Lo cierto es que fue sorprendente lo pequeño de ésta. La sala estuvo llena poco más de la mitad de su aforo (eso sí, todo el mundo bien alante para conseguir que los de las primeras filas acabasen explotando). La crisis tal vez. El público fue más heterogéneo esta vez, y junto a los otakus desfilaban gente “normal”, góticos y algún que otro heavy. Eso sí, 75 % chavalitas de menos de 17 años.

    Con mucha puntualidad, apareció Miyavi en escena, con unas luces tras de sí que nos cegaban y empezó con su furioso slap y un sonido atronador, que hizo enloquecer al personal. “Survive” y “Unbreakable” fueron los primeros temas y ya nos demostró que aquel no iba a ser un concierto normal (y mucho menos Visual Kei de lo imaginado) dado que presentaba un disco nada normal. “What’s my name?” es la nueva propuesta de Miyavi. Lo que empezó como un experimento ha acabado siendo el disco más intenso, virtuoso y original, pese a su contradictoria simpleza. Me explico: solo hay batería, voz y guitarra. Cierto es que en el concierto hizo uso de loops, pero Bobo, su compañero, emplea la batería más minimalista que puedas imaginar. De hecho, contiene los elementos justos para poder tocar un ritmo normal. Y aún así, sin tener el apoyo de guitarras eléctricas o bajo, “What’s my name?” es un disco potente, salvaje y con constantes cambios estilísticos, puesto que podemos pasar sin problema del heavy metal más potente al tecno más bailable. Con su Gibson semisólida, un puntito de overdrive y booster forzado al máximo, Miyavi nos ofreció intensidad sin descanso. Y Bobo, ya digo, llevará la batería más mínima que puedas imaginar, pero por la variedad y complejidad de sus ritmos sólo puede denominársele como un virtuoso. Como muestra dos botones.

 

    Me resulta curioso escuchar temas como “SMFB (super mother fucker bitch)”, auténtico punk con un punto heavy, el rock industrial de “Torture” o la intensa balada grunge “Gravity”. Y me resulta curioso porque los fans disfrutaban de una manera enfervorecida de un tipo de música dotada de una tremenda agresividad. Y yo me pregunto, ¿disfrutarian lo mismo si el concierto fuera de los Sex Pistols, Exploited, NIN o Nirvana, o lo aguantan sólo porque es Miyavi?

 

    Tras la cuarta canción, Miyavi habló de lo difícil que le había sido comenzar la gira en España debido al desastre de Japón,  comentó que junto al puesto de merchandising había uno de Cruz Roja en el cual se podían dejar donativos, y pidió un minuto de silencio, truncado por algunas irrespetuosas que no se callaban. Tras este emotivo momento, nos puso la piel de gallina con la dramática balada “Gravity” y la babosa pero deliciosa balada pop “We love you”. Después vino un set acústico en el que hubo un momento curioso. Parece ser que en su segundo concierto (al que no asistí), prometió tocar una canción en este. La gente empezó a gritar y él procedió a tocar los primeros acordes de “Señor, señora, señorita” de su álbum “MYV Pops”. Lo curioso vino porque un asistente le colocó un atril con la letra y aún así por tres veces se le olvidó, rió y dejó que el público completara la canción. Y digo que es curioso, porque se trata de uno de sus mayores hits.

    Cuando acabó el set acústico vinieron más temas, entre ellos el bestial “Are u ready to rock?” y “Futuristic love” de su nuevo disco. Un tema tecno, lleno de loops, solos pentatónicos, whammys y todo ello interpretado con su guitarra semisólida. El tema se alargó por espacio casi de diez minutos, con un Miyavi enferverorecido, bailando por todo el escenario y cantando a través de los cinco micros que habían dispuestos por el escenario. Luego, bajó el ritmo al polifónico loop hasta dejarlo en un rítmico y lento sonido industrial y ambos marcharon. Por espacio de cinco minutos tuvimos que aguantar ese machacón sonido. Cuando volvió, subió nuevamente la velocidad al loop y Bobo comenzó a tocar de nuevo su línea de batería, lo cual hizo que el público enloqueciese.

    Un par de bises más y Miyavi se despidió prometiendo que volvería.

 

    Desde luego, asistir a un concierto suyo requiere cierta preparación mental. En su música todo vale siempre que se toque con intensidad. Miyavi es honesto, no engaña, y lo ofrece todo, pero de una manera salvaje y apocalíptica. Y de verdad lo digo, no se necesita de más instrumentación para dar guerra.

    Por cierto, tal y como he sabido por el blog de Pervertida Pensante, un miembro del equipo técnico hizo una foto a una pequeña pancarta de unos fans en la entrada. Al propio artista le ha gustado tanto que en la web oficial puede verse nada más entrar dicha foto y un mensaje de agradecimiento. Y si queréis ver más fotos, en el mencionado blog, podrás acceder a una galeria que no podemos reproducir por esos rollos de copyright.

    Para finalizar los bonus tracks de rigor en formato video (y mira que requisaron cámaras a la entrada). 

 

 

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4 comentarios »

  1. Muchas gracias por el enlace, te enlazaré también como critica musical y “seria” porque yo oído, poco.

    En cuanto a lo que te preguntas de que si el publico disfrutaría igual con otro cantante o grupo. No te puedo responder por todos sus fans, pero yo personalmente adoro a Miyavi por su estilo inclasificable y la mezcla que hace de todo. Es imposible aburrirte con el por que lo mismo te canta pop, que rock, que hip-hop y a aveces en una sola canción, a parte de su increíble y arrolladora personalidad (o lo que deja ver de ella en conciertos, entrevistas, twitter, etc.).

    Por cierto muy fan de tu frase:
    “En España no decimos que El Canto del Loco hagan EPop, decimos que hacen mierda y punto”

    • Gracias por comentar. Sí, supongo que el éxito de Miyavi se debe a eso, a que es una sorpresa continua.
      Lo del oido tranquila, nosotros hacemos las críticas desde un punto de vista no solo musical sino también técnico, por el contrario, a mi me ha gustado la tuya ya que la haces desde el punto de vista de fan entregada. Nosotros tenemos a veces que fijarnos en tantas cosas que a veces no lo disfrutamos, jejeje.
      Y lo de El canto del Loco, jejeje, es que no me he podido contener.

  2. Oh, genial la crónica.
    Sólo una cosiña, “Visual Kei” con “i” latina, que lo otro es “llave” en inglés y esto es “estilo” en japonés.
    Sabes, desde el otro lado, el de otakus, visualeros, mangaadictos, o frikis de lo japo en general, nos preguntamos justo lo contario. ¿Cómo éste que parece rockero o heavy normalillo se habrá enterado de que existe Miyavi? Y es que lo japonés está muy localizado y muy estigmatizado por muchos, así que ver en la cola gente “sin japoneizar” siempre me resulta curioso. Y se agradece, claro. En este concierto, de hecho, he visto mucho más que otras veces: había menos fans y más gente ajena, muchos convencidos por amigos, otros por una tarde de miércoles sin nada que hacer.
    Yo te cuento que doblo los quince, así que me salgo de los ratios de edad que se suelen poner, pero yo y unas quince chicas que íbamos juntas al concierto, y sin embargo estábamos en las primeras filas gritando histéricas. He pasado por muchos grupos y muchos estilos, desde la preadolescencia pop a adolescencia heavy, al rock, al grunge, …, pero siempre me ha gustado la fusión de estilos, el no tener de dar al “random” en el reproductor para cambiar de música. Desde que descubrí a Miyavi quedé encantada, pero claro, lo descubrí desde mi afición al heavy japonés al que llegué por el anime.
    Ahora, en serio, ¿cómo alguien alejado del mundo japo (único lugar donde hay promoción de estas cosas) llega a conocer a Miyav? Me interesa el tema :).

    Pedazo de review que te acabo de dejar XD lo siento.

    • No sientas nada mujer, que me encanta que comenten.
      Es cierto que esta vez habia menos otakus aunque también había desgraciadamente menos gente en general.
      Gracias por la puntualización sobre el visual. Ya lo he editado.
      Supongo que el interés de Miyavi para otras “tribus” urbanas como los góticos y los heavys se deberá a sus escarceos con rock gótico y heavy metal en algunas canciones, y sobretodo por la intensidad que imprime a sus directos.

      En mi caso, aparte de la múltiple personalidad que Miyavi demuestra en cada disco, me atrajo desde un principio por su estilo a la guitarra. Somos un programa de guitarras, bajos y sticks, por lo cual yo y mis compañeros estamos buscando siempre músicos de nivel. Pero llega un momento en que cuando has escuchado tantos guitarristas haciendo solos clónicos y aburridos, inevitablemente, te inclinas a buscar algo original. Y Miyavi sin duda que lo ofrece.

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