
El heavy metal español pierde a una de sus figuras más reconocibles: Jesús Sanz “El Chepas”, guitarrista fundador de Lujuria, ha fallecido a los 61 años tras no superar un cáncer.
Con él se va una de esas guitarras que no hacen ruido fuera del escenario, pero sostienen una banda durante décadas. “El Chepas” fue una pieza esencial en la historia de Lujuria desde mediados de los noventa y dejó su huella en algunos de los discos más recordados del heavy metal segoviano y estatal.
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Jesús Sanz «Chepas», guitarrista y miembro fundador de los metaleros Lujuria, ha muerto este pasado 30 de marzo de 2026, tal y como informó la banda en sus redes sociales y de lo que se ha hecho eco toda la prensa especializada. La causa del fallecimiento fue un cáncer que se encontraba en fase avanzada, tras el ingreso hospitalario que había encendido las alarmas días antes. El impacto de la noticia ha caído como un jarro de agua fría entre seguidores, músicos y medios del rock y el metal, que no podían ni imaginar que en este año se iban a despedir de una figura muy querida por su trayectoria y su carácter cercano.
Lujuria nació en Segovia en 1990 y acabó convirtiéndose en una de las bandas más singulares del heavy metal en castellano, con una identidad tan combativa como reconocible, basada en letras de alto componente sexual pero también satírico y humorístico. Tras varias maquetas, el grupo grabó en 1995 «Cuentos para mayores», su primer larga duración y, a partir de entonces, se convirtieron en pilares del heavy metal cantado en castellano. Y, por supuesto, la guitarra de Sanz se convirtió en uno de los cimientos sobre los que Lujuria sostuvo su carrera, tanto en estudio como sobre el escenario.
A partir de ahí, Lujuria fue ampliando un catálogo ya muy reconocible con títulos como «República popular del coito», «Enemigos de la castidad» o «Sexurrección». Entre sus singles más recordados también quedó «Espinas en el corazón», una canción con vocación reivindicativa que reforzó el perfil comprometido de la banda más allá de su imagen provocadora.
La guitarra de Chepas no buscaba el lucimiento gratuito ni el virtuosismo exhibicionista. Su papel era otro: sostener los riffs, dar forma a los estribillos y fijar el músculo de una banda que siempre se apoyó en la energía de sus directos. Temas como los citados de «Cuentos para mayores» o la propia arquitectura guitarrera de discos posteriores como «Somos Belial», resumen bien esa combinación de pegada y sentido del acompañamiento que define a los guitarristas realmente útiles en una banda de largo recorrido.
Chepas fue, ante todo, un músico de banda: de escenario, carretera y lealtad al proyecto compartido. Y la fraternal relación entre Oscar Sancho, vocalista de la banda y el propio Sanz, es imposible no compararla con la de otras duplas de cantante y guitarrista célebres, como Tyler y Perry o Jagger y Richards.
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En estas dos publicaciones de Facebook que acabáis de ver y que han servido de despedida por parte de la propia banda, se resume muy bien esa forma de entender el rock y la relación del Chepas con el resto de sus compañeros: una vida entera entregada a una idea, a una escena y a un nombre propio que nunca necesitó artificios para ser recordado. En palabras de Lujuria: «¿Cómo se muere un tío? Ni puta idea, pero un rockero se muere dando el último guitarrazo y levantando el puño. Como mi Chepas.» Y así es como se ha marchado Jesús Sanz y como lo queremos recordar a partir de ahora.
¡Gracias, Chepas!
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TEXTO: Equipo de redacción
FOTOS: Facebook de Lujuria









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