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Crítica: Joe Satriani “Black swans & wormhole wizards”

 

  • Artista:  Joe Satriani
  • Sello:     Epic Records / Sony-BMG
  • Año:       2.010
  • Estilo:    Hard rock, Heavy metal, fusión     

 

CALIFICACIÓN TÉCNICA                    

  • Nivel de técnica: 7/10 
  • Velocidad: 7/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 7/10 
  • Nivel de coñazo virtuosístico: -4/-10 
  • Nivel general resto de músicos: 10/10 
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 10/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 5/10
  • PUNTUACIÓN: 7,4/10

           

CALIFICACIÓN MUSICAL                

  • Calidad musical: 9/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 10/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 7/10
  • PUNTUACION: 8,5/10

           

PUNTUACIÓN TOTAL: 7,95/10

 

    Ya tenemos en nuestras manos y dentro del reproductor de CD’s el nuevo disco de nuestro amigo Satch, pero antes de pasar al análisis quisiera puntualizar algunas cosas. Odio la actitud de algunos fans de que las vacas sagradas solo por serlo, ya merecen un respeto eterno y que no se les pueda criticar. Claro, y los demás tenemos que creernos a pies juntillas que Aerosmith tienen en estos momentos un directo arrollador, que Malmsteen es el paradigma de la creatividad y la originalidad o que Dave Mustaine ha cantado como los ángeles en los últimos Sonisphere. Ser fan y ser fanático no es lo mismo. El fan disfrutará, irá a los conciertos, llorará de la emoción y se gastará su dinero en el merchandising más variopinto. El fanático también. ¿Cuál es la diferencia pues? En que el fan expresará sin ningún remordimiento lo que no le gusta (ojo, que también existe el fan extremista que puede pasar del amor más incondicional al odio más exacerbado en un solo disco). El fanático en cambio, no sólo no aceptará las críticas de otros hacia la banda de sus amores, sino que él mismo jamás será capaz de plantearse dichas críticas porque la banda a la que adora son dioses. 

    Jamás pondré en duda la aportación hecha al mundo del hard rock y el heavy metal por la sagrada trinidad guitarrera Yngwie Malmsteen Joe Satriani Steve Vai, pero hace años que dejaron de ser los músicos que adorábamos. Malmsteen revolucionó el heavy metal con sus elementos de música clásica y extrema velocidad. Steve Vai demostró una inédita y amplísima colección de recursos técnicos junto a una excéntrica y marciana manera de componer, heredada de Frank Zappa. Joe Satriani, por su parte, se parecia mucho a Vai, pero sin un arsenal de técnicas tan vasto y con un estilo composicional más orientado a la melodia. Todos ellos nos entregaron obras de arte musical, pero los años pasan, la creatividad se agota. los dedos no pueden tocar más rápido ni más complejo y entonces descubren que no necesitan esforzarse: allí están los fans dispuestos a dejarse su dinero por los siglos de los siglos. Pero, y discrepando del sector fanático, la cruda realidad es que Yngwie hace mucho que dejó de ser el dios de la velocidad (si es que alguna vez lo fue), la excentricidad de Steve es un refrito simplificado de la que mostraba hace veinte años y que las maravillosas melodias de Satch brillan por su ausencia. Y lo que es peor, el momento mágico de una canción heavy, o sea, el solo de guitarra, es previsible. Espera, que lo repito por si no lo habéis leído bien:

PREVISIBLE

    Esto es así. Otra cosa es que se les pueda perdonar por los grandes discos realizados en el pasado, pero ahora mismo es así y punto.       

    Respecto al protagonista del artículo, hagamos un juego: ¿cuantas canciones post-“Engines of creation” incluirias en un recopilatorio? Claro, que esto seria basándose en la melodia y la armonia, pero la cosa se vuelve más seria si basamos el juego en los solos de guitarra, ¿cuantas canciones post-“Time machine”  incluirias en un recopilatorio? ¡Y estamos hablando de un disco editado en 1.993!

 

    Y así llegamos hasta hoy. Con “Super Colossal” en 2.006, Satch parecia empezar a ascender lentamente en calidad, hasta llegar al “Professor Satchafunkilus and the musterion of rock”. Todo era igual que antes. No habia nada nuevo, los temas seguian sonando a lo de siempre y los solos eran igual de aburridos, pero pese a todo, el disco tenia muy buenos temas. El feeling habia vuelto. Y entonces nos encontramos dos años después con “Black swans and wormhole wizards” y su fea portada (aunque no tan horrible como la del “Super Colossal”). No sé si los nombres largos le traen buena suerte, pero el nuevo álbum es toda una sorpresa que nos muestra al Satriani de siempre, con sus solos previsibles y sus toques marcianos y experimentales casi desaparecidos, pero con la misma creatividad de hace veinte años, para presentarnos un disco innovador y original, y con un tipo de composición nada corriente en su conocido estilo.

    Después de muchos años, un disco de Joe Satriani vuelve a excitarme. Comenzemos el análisis…

 

 

    Durante varias semanas, Joe Satriani, Jeff Campitelli (bateria y percusión), Allen Whitman (bajo) y el gran Mike Keneally (teclado) grabaron este “Black swans and wormhole wizards” entre el Skywalkwer Sound y Studio 21. La producción corrió a cargo del propio Satriani junto a Mike Fraser, quién también fue el técnico de sonido en la grabación. El resultado final se logró gracias a la masterización de George Marino en los Sterling Sound.

    He mencionado antes que el virtuoso de las seis cuerdas ha variado de rumbo y ha buscado realizar el disco más experimental posible. Pero no hablamos de sus toques experimentales de los primeros discos (¿alguién ha sido capaz de escuchar “Woodstock Jam” más una vez? O directamente, ¿alguién ha sido capaz de escuchar “Woodstock Jam” una sola vez entera? ), sino de la búsqueda de nuevas melodias y formas de expresión. Creo que el disco ha sido concebido para captar al público no aficionado a la música instrumental, dejando de lado a los fans habituales y no preocupándose tampoco de recuperar al sector desencantado. Todo un riesgo ¿calculado? Para ello, ha buscado una producción con un sonido que recuerda al fallido “Joe Satriani”, su primera y única incursión en el jazz rock, pero con un sonido único. Cómo dicen los expertos, suena “orgánico”. Instrumentos y ecualizaciones no aptos para el hard rock aplicados al hard rock. Lo nunca visto. Y para ello Parte II, los solos han sido reducidos en algunos temas a la mínima expresión y la composición ha versado en ocasiones a terrenos no muy explorados con anterioridad, como la new age, el jazz y el blues, o más sorprendentemente, ¡¡el gospel!!  

Podia depilarse un poco los brazos, ¿no? Vaya asquito.

Podia depilarse un poco los brazos, ¿no? Vaya asquito.

 

 1.- PREMONITION: Unos sonidos de campanas y personas dan paso a un riff distorsionado melancólico y con un cierto aire grunge. Poco después llega la parte melódica que nos rememora los buenos tiempos pasados escuchando sus primeros discos, pero Satriani no ha olvidado que es un rockero, y así, a partir del 1:45 la canción se vuelve puro heavy metal, con un solo corto, agresivo y sucio. Al tanto de lo bien que acompaña el sintetizador de Keneally y el sonido de bajo de Whitman durante el solo de guitarra.

2.- DREAM SONG: Un tema monótono y repetitivo que no cansa en absoluto. Se inicia con un acorde de guitarra funky con wah-wah que suena de fondo casi todo el tema (excepto en los estribillos). Enseguida entra un arpegio de teclado, que pese a su sencillez emociona por la elección de notas y lo bien que casa con el bajo, y que se repite como un mantra hipnótico durante todo el tema. Pese al estribillo y al solo de guitarra típico marca de la casa, con toneladas de tresillos a legatto, las partes melódicas de Satriani (maravillosa la linea a octavas que toca a partir del 4:16) así como la base rítmica de teclado, bajo y bateria con su aire new age consiguen crear una sensación de calma y relajación increibles.        

3.- PYRRHIC VICTORIA: Hard rock contundente al estilo antiguo. Tal vez el tema más flojo del álbum por la sensación de deja vu que transmite, pero el épico estribillo y los teclados de Mike Keneally durante el mismo lo salvan. Un tema potente y mueve greñas.

4.- LIGHT YEARS AWAY: El single que habéis podido escuchar desde hace semanas en la web del artista. Típico y tópico hasta decir basta, pero el sonido de guitarra rítmico sucio y hendrixiano le aporta un valor añadido. Hay que destacar también la creativa linea de bajo de Allen Whitman y el virtuosismo de Jeff Campitelli con las baquetas. 

5.- SOLITUDE: Un experimento sonoro de menos de un minuto que contrasta bruscamente con el tema anterior. Unos acordes con un sonido triste y espacial que recuerdan en cierta manera al tema “Baroque” del “Time machine”.

6.- LITTLEWORTH LANE: Una agradable balada, tranquila y sosegada, sin prácticamente solos, y que a la postre resulta ser la canción más radical de todo el álbum. Estamos hablando de gospel con elementos de blues y country en el que destaca una vez más el acompañamiento a los teclados de Mike Keneally. Solo necesitaria un coro de voces negras para parecer un tema gospel de verdad. La guitarra tiene una aproximación vocal inédita en la música de Satriani, canta como nunca, y uno es capaz hasta de imaginarse la letra. Los adornos de los dos guitarras panoramizadas quedan muy bien, y por momentos parece que estemos escuchando tocar al mismísimo Eric Clapton.

7.- THE GOLDEN ROOM: Una intro de teclado al más puro progresivo setentero da paso a unas percusiones hindúes que se mezclan segundos después con una ¡guitarra distorsionada flamenca y unas castañuelas! Sin lugar a dudas estamos ante el tema marciano del álbum. Todo en él recuerda al Satch más experimental de la buena época. Se escucha con agrado pese al excesivo parecido (por no hablar de autoplagio) con el genial “Banana mango II” del “Time machine”

8.- TWO SIDES TO EVERY STORY: Dejando de banda la semejanza en el título con cierto disco de los Extreme, nos encontramos con otro tema radical en su propuesta. Una base de blues, soul y new age sobre la que Satriani teje sus solos y melodias, y en la cual, como en el sexto tema, Satriani deja de ser Satriani para convertirse por momentos en Eric Clapton y David Gilmour. Una vez más, destacar a Keneally, esta vez sacándole todo el jugo a su Hammond y la jazzístiza bateria de Campitelli.   

9.- WORMHOLE WIZARDS: Otro tema rarito en cuanto a concepto. Hard rock orientado al virtuosismo, pero que al igual que pasaba en el segundo tema, basa su propuesta en la sencillez y la interminable repetición de algunas lineas melódicas. Tras una atmosférica intro de teclado entra la linea de bajo que se repetirá durante toda la canción, linea que pese a sonar a bajo fretless y tocada con dedos, está interpretada con pua y un bajo normal (como puede verse en el webisodio correspondiente). Recuerdo una crítica hecha al “Joe Satriani” en la que el redactor hablaba de un sonido “gomoso” para el bajo de Nathan East. Aún no sé a que narices se referia con lo de “gomoso”, pero lo cierto es que este bajo me suena igual que al del bueno de East en aquel disco. Para más sorpresa, y aun a riesgo de que alguien quiera enviarme al paredón por hereje, no puedo dejar de pensar en que esta canción tiene un aire dance curioso, sin llegar al techno rock del “Engines of creation”. Seria algo más parecido al “Raspberry jam Delta-V” del “Crystal planet”. Cuanto menos curiosa toda esta mezcla: hard rock, new age, dance y trance, virtuosismo heavy y un solo de teclado jazzero con Hammond. Impresionante.

10.- WIND IN THE TREES: Otra balada que se inicia con el siempre hermoso recurso de los armónicos con cuerdas al aire. No obstante, en cuanto entra la banda nos encontramos ante algo diferente. Estamos ante un tema de jazz fusión (inmenso Campitelli) y el sonido que emplea Satch con la guitarra melódica a partir del 00:39 es de lo más extraño que le hemos oído. De hecho, aún no soy capaz de entender cómo lo ha tocado. Parece una mezcla de wah-wah, whammy, palanca de vibrato y pedal de trémolo. Quizás sea todo eso a la vez, pero lo cierto es que por Youtube ya circulan videos en directo de este tema y Satriani no suena igual. Toca de una manera “estandard”. La guitarra rítmica le da un aire psicodélico a toda la canción y el piano de Keneally encaja a la perfección con el bajo de ¡¡12 cuerdas!! de Whitman (ver el webisodio correspondiente). Sobre Keneally, por cierto, decir que demuestra una vez más su enorme potencial con el maravilloso solo de piano que hay en la segunda mitad del tema.  

11.- GOD IS CRYING: Como pasaba en el “Pyrrhic victoria”Satriani no quiere que nos olvidemos de que todavia tiene sangre en las venas y nos entrega un tema musculoso y potente, con unas melancólicas melodias inconfundibles y un estribillo dramático y magistral (1:49). La canción nos deja la misma sensación de deja vu que en el tema citado, aunque eso no deberia ser un problema cuando este “God is crying” podria haberse incluido perfectamente en el “Flying in a blue dream” o el “The extremist”

 

 

    He mencionado en varias ocasiones lo de los webisodios. Como hizo con anteriores trabajos, una serie de videos sobre cada canción nos explican la concepción de cada una de ellas. Son videos breves pero de notable interés debido a las explicaciones y a que se pueden ver imagenes exclusivas de los músicos en el estudio de grabación. Podeis verlos en el siguiente enlace.

    Lo cierto es que la banda es sensacional. Vale que a todos nos gustaba la época mega virtuosa con Stuart Hamm y Jonathan Mover, pero esta nueva banda es increible. Sobre Mike Keneally no se puede decir nada malo, es un reconocido y veterano virtuoso de la guitarra y el piano. Allen Whitman ha sido una grata sorpresa, quizás con menos técnica que Hamm, pero con una creatividad a prueba de bombas. Y sobre Jeff Campitelli, sabiamos que era bueno si acompaña a Satch desde hace tantos años, pero es que en este disco realmente se sale. Vamos, ¡que casi diria que el que peor toca es el propio Satriani!

    Por si lo habiais olvidado, el californiano nos visitará en las siguientes fechas:        

  • Barcelona – 17 de noviembre – Sala Apolo 1
  • Madrid – 18 de noviembre – La Riviera
  • Valladolid – 19 de noviembre  -Polideportivo Huerta del Rey
  • Bilbao – 20 de noviembre – Sala Rock Star Live

    Y la banda que le acompañará será la formada por los mencionados Jeff Campitelli tras la bateria, Stuart Hamm al bajo, Mike Keneally a los teclados y Galen Henson como guitarra rítmica. Una pena, puesto que me apetecia horrores ver como Allen Whitman se desenvuelve en directo.

 

    Concluyendo, Satriani ha conseguido realizar un disco revolucionario dentro de su discografía sin tener que recurrir a marcianadas o experimentos progresivos como en sus inicios y que suena a Satriani, pero con una variedad estilística muy diferente a lo ya conocido. Satriani ha vuelto, pero este es otro Satriani. ¿Gustará o no? Renovarse o morir dicen. Quizás se haya renovado demasiado, pero más vale eso que tener que escuchar lo mismo de siempre.

 

         

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4 comentarios »

  1. Hola, lei completa la critica al disco, personalmente este nuevo disco de satriani me ha gustado mucho,, creo que tiene una gran calidad en cuanto a composicion y me da la impresion de que las rolas estan mucho mejor hechas que los anteriores tres discos donde parecia que en un mes grababa y componia todo el disco, porque me parecia que las rolas carecian de creatividad y se escuchaban hasta comerciales dando mucho que desear y aburrirse y no emocionarse,, este nuevo disco a mi gusto vuelve a su esencia pero explora nuevas cosas e intenta hacer cosas diferentes pero sin perder su esencia, me da la impresion que no le preocupo mucho el que gustara el disco a los fans ganados con sus anteriores trabajos mas comerciales, pienso que es un disco mas honesto y que complace mas a satriani que a los que lo nominaban al grammy como sucedia en los anteriores disco donde parecia que le gustaba que lo nominaran al grammy haciendo cosas comerciales que haciendo musica que le gustara,, en fin,,, ya tenia mucho tiempo que no escuchaba un buen nuevo disco de satriani, me gusto mucho el disco, espero que malmsteen y vai sigan el ejemplo y nos den otra vez musica para recordar siempre!! saludos desde México Atte Juan Roberto Sánchez (soloinstrumental.com)

  2. Veo que estamos de acuerdo. Está bien claro que este disco se ha grabado en más de un mes.

  3. Aguante Petrucci! los demás todos putos!! Nah mentira.

    Creo que es el disco de Joe que más me ha enganchado desde “Strange Beautiful Music”. Si bien los sucesores no difieren mucho en cuanto a la composición y estilo, nunca han llegado a empardar al mencionado.

    La verdad me sorprendió muy gratamente. Coincido que tiene un “no sé qué” adictivo y de placer asegurado. Me gustó mucho. Ni bien lo editen en Argentina me lo compro.

    Por cierto, me saco el sombrero ante la crítica: excelente.
    Saludos

  4. Gracias Drummy. Como bien dices, el disco tiene es “no se que” adictivo. No es nada marciano como algunos temas de sus inicios y es muy melódico, pero a la vez es lo mejor que ha hecho en muchos años.
    Ojalá siga así.

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