El programa de radio más veterano dedicado a la música de guitarristas y bajistas.

Xperience Live!: Jamiroquai (31/07/2011)

   

    En 1.993 un jovenzuelo inglés llamado Jason “Jay” Kay tenía el sueño de montar una banda de funky. Habida cuenta que por aquel entonces el grunge dominaba la escena musical a todos los niveles, la propuesta de rendir culto al funky, al soul, al jazz y a la música disco más retro y setentera era muy arriesgada. Si además tenemos en cuenta de que Kay era blanquito, flacucho, con muy poca presencia escénica y para colmo no poseía una voz desgarrada en plan cantante de soul, estaba claro que esa nave no iba a llegar a buen puerto. Sin embargo, los jefazos de Sony/BMG debieron de ver un gran potencial como para decidir producir el primer disco de Kay y sus amigos, renombrados como Jamiroquai y dándoles un amplio margen de maniobra tanto para la composición como para los arreglos. “Emergency on planet Earth” salió en el 93 y pese a unas aceptables ventas (sin llegar a un éxito rotundo), la crítica lo puso a parir. Esa mezcla de funk, música disco setentera, psicodelia, acid jazz, pop y rock en manos de un blanquito era poco menos que una abominación. Pese a todo, Sony/BMG siguió confiando y apostó por “The return of the space cowboy” un año después. El disco vendió algo más y la crítica empezó a mirarlo de otra manera. 18 años después, las ventas de cada nuevo disco de Jamiroquai se cuentan por millones -gracias sobretodo a la regularidad en la calidad de cada uno de ellos-, es una de las bandas con uno de los cachés más altos de la música “mainstream” y la crítica que los defenestraba en sus inicios ahora se deshace en elogios (cuando aquellos primeros discos mantenían la misma calidad que los nuevos). Y todo ello haciendo auténtico funky y música disco setentera en la época más lamentable de la historia de la música.

    Tras diez años de ausencia de tierras catalanas, el pasado 31 de julio Jamiroquai se presentó en el recinto del Poble Español (posteriormente lo harian en Málaga e Ibiza), con las entradas agotadas con semanas de antelación (inclusive en webs de reventa a precios exhorbitados). El que suscribe, que ha asistido en varias ocasiones a este lugar, no ha visto un lleno tan exagerado como el de esta vez. Vamos, juraría que se debieron vender más entradas de las permitidas, porque no era normal en una noche no excesivamente calurosa y en un escenario al aire libre sentirse como sardinas en lata dentro de una sauna.

    Como suele pasar en muchas ocasiones, la figura del vocalista suele eclipsar al resto de sus compañeros. En el caso de Jamiroquai esto es más sangrante, puesto que Jay Kay hace y deshace a su antojo, es compositor y productor y no queda nadie de la formación original. Pero hasta tal punto se impone su carisma, que no en pocas ocasiones he tenido que defender ante conocidos el hecho de que Jamiroquai es un grupo y no un cantante. De hecho, mucha gente parece desconocer que en Jamiroquai canta un tal Jay Kay y que Jamiroquai es un grupo. Y esto se constató nada más aparecer en escena Derrick McKenzie (batería), Sola Akingbola (percusión), Rob Harris (guitarra), Matt Johnson (teclados), Paul Turner (bajo) y Jay Kay (¿hace falta que lo diga?) acompañados por tres coristas y dos saxofonistas/trompetistas. Como es normal, Kay fue quien congregó la ovación más grande al aparecer en escena, con un poncho y un sombrero vaquero. Pero como nosotros somos así de raros, y Guitar Xperience es un programa de guitarras, bajos y sticks, nuestro principal objetivo de la noche era permanecer muy atento a las evoluciones en su bajo Fender de Paul Turner (aunque también “vigilamos” a Harris muy de cerca).  

    El concierto se inició de forma muy potente con “Rock dust light star”, el single de su último LP y que pese a estar más emparentada con el rock, levantó al instante el ánimo de los asistentes. Durante cerca de dos horas y sin tregua alguna (no hubo casi ni una balada),  fueron alternándose clásicos como “Main Vein”, “Little L”, “Canned heat”“Cosmic girl”, “Travelling without moving” o la increible versión de casi quince minutos de “Love foolosophy”. También hubo momento para el rock más contundente con la guitarrera “Deeper Underground”. Sin embargo y contra todo pronóstico no tocaron “Virtual Insanity”. ¡Imperdonable! 

   El escenario fue bastante espartano, con una pantalla de leds al fondo que proyectaba imagenes no demasiado llamativas. Dicha pantalla era acompañada sobre un juego de luces funcional y nada espectacular para lo que se espera de una banda grande. Iluminación por cierto, que dejó en determinados momentos en semipenumbra al guitarrista y al bajista, dificultando así el trabajo de los fotógrafos (fíjaros bien en las fotos que acompañan al artículo). Respecto al sonido en sí, debería haber sido claro y nítido dada la categoría acústica del lugar, pero fue oscilando durante la noche. En ciertos momentos la guitarra apenas se oía para luego ser el teclado el sacrificado. Lo que nos hace mover el esqueleto, o sea la voz, el bajo, la percusión y la batería, por fortuna, sí se escuchó con nitidez. El que no se mostró conforme en ningún momento con el sonido fue el propio Jay Kay. Para el que no lo sepa, lo que oye un músico en el escenario no tiene nada que ver con lo que oye el público, de ahí que existan esos altavoces en el filo del escenario apuntando directamente al músico. Y por cada altavoz ha de sonar una mezcla distinta según los gustos de cada músico (“dame más guitarra”… “quítame un poco de percusión”). La función del técnico de monitores es, pese al desconocimiento general, tan importante o más que la del técnico de P.A. (lo que el público oye), dado que en función de su trabajo el músico se sentirá más tranquilo y se centrará solo en tocar. Pues Jay Kay no dejó de acercarse en casi todas las canciones a dar instrucciones al técnico de monitores, mostrando -siempre durante un segundo nada más- su disgusto.

 

 

    La banda rayó a grandísima altura, como no podía ser de otro modo.

  • Jay Kay cantó muy bien y derrochó simpatía para con el público, sin embargo, una hernia le impidió que disfrutáramos de su inconfundible estilo como bailarín (¡y yo que pensaba que era debido al calor que sin duda le producía el poncho y el sombrero que no se quitó en ningún momento!). Además, en medio de la última canción dejó de cantar para firmar un CD a un asistente y tras acabar, firmó una foto a una chica situada en la esquina derecha del escenario, contrastando con la habitual imagen que siempre da al acabar los conciertos, que es la de “si te he visto no me acuerdo”.
  • A Derrick McKenzie y a Sola Akingbola los quiero analizar en conjunto. Su aportación a la base rítmica es potente y creativa. Funcionan en perfecta simbiosis y no paran. Ya se que decir esto es redundante, pero es que es verdad. Al menos en en el caso de Sola, ya que no es necesario que haya percusión continuamente (al revés de lo que ocurre con la batería). Precisión y creatividad casi inhumanas. 
  • Rob Harris también mostró estilo durante todo el concierto. Cierto es que el funk nunca ha sido un estilo muy guitarrero, pero las rítmicas limpias con Stratocaster siempre están presentes. Y la mano derecha de Harris va loca manejando con soltura la púa en unas líneas más complejas de lo que a primera vista parece. También hubo espacio para la distorsión con la potente “Deeper underground” y varios solos, en los que demostró un estilo fusionero y jazzístico de lo más interesante. 
  • Matt Johnson y sus teclados suponemos que lo hicieron bien, pero es cierto que el sonido no le favoreció. Y es una pena, porque buena parte del sonido de Jamiroquai estriba en las introducciones con teclados.
  • Paul Turner y su bajo Fender fueron uno de los afortunados en la ecualización general. Cualquier aspirante a bajista debería estudiar las partituras de este hombre. Cierto es que añoramos a Stuart Zender, uno de los fundadores junto a Jay Kay de Jamiroquai, pero no es menos cierto que desde el 98, el estilo de Turner da vida al ritmo de la banda. Demostró que no es necesario tocar a tapping ni hacer grandes alardes técnicos para crear unas líneas de bajo de notable complejidad. Lo que más sorprende -llevando la contraria a los clásicos del funky como Larry Graham o Marcus Miller– es lo poco que incorpora slap a sus líneas, siendo esta técnica algo básico en el estilo. Sin embargo Turner lo hace poco y lo mejor de todo es que parece que no lo necesita. Magistral Paul Turner

 

 

   En conclusión tenemos como detalles negativos el sonido deficiente por momentos, lo espartano del montaje, el no haber podido disfrutar de “Virtual insanity”, la falta de movimiento del cantante (aunque fue debido a una lesión) y cómo lo comentado al principio de la relevancia del Jay Kay dentro del grupo se hace patente al verlo en directo: es el showman y mandamás, el dirige, crea y hace disfrutar al público de SU música y SU presencia. El resto de músicos permanecen estáticos y no hay compenetración alguna entre el cantante y el resto de la banda. A favor tenemos la gran calidad que destilan todas sus canciones y que hasta la fecha no hayan editado un mal disco, la larga versión del “Love foolosophy”, el detalle de tocar una canción rara avis dentro de su discografía como es la rockera y oscura “Deeper underground”, Paul Turner y su virtuoso estilo, la carismática presencia escénica de Jay Kay (aún dejando de lado la ausencia de sus bailecitos) y lo jodidamente buenos músicos que son.

    También destacaría como dato negativo ajeno al grupo, el que muchos asistentes se pasaron por allí la prohibición del de fumar el lugares públicos. Es verdad que la plaza de los conciertos del Poble Espanyol es al aire libre, pero no deja de ser un espacio público en el que se está prohibido fumar. Ya he comentado al principio que pese a no ser una noche muy calurosa, el agobio, el calor extremo y los apretujones eran constantes debido al numeroso público asistente. Si a eso le sumamos estar rodeado de fumadores el resultado fue tener que llegar a casa directo a la ducha. Lo sé, este comentario no tiene nada que ver ni con Jamiroquai ni con la música, pero sí tiene que ver con la capacidad de unos para disfrutar a costa de otros. Gracias por dejarme ahumado.  

 

 

   Y para finalizar, los videotubes de rigor y una serie de temas grabados en exclusiva para todos vosotros. ¡Bailad, bailad malditos!

 

 

(PD: Las fotos han sido extraídas de la web GKG Rock)

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2 comentarios »

  1. Unbelievable how well-wrttien and informative this was.

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