Net Xperience: Thomas Tomsen. Biografía y crítica de “Sunflickers”

(Recuperamos despues de mucho tiempo la versión escrita del segmento Net Xperience del programa; la sección que más orgullo nos proporciona realizar pero que debido al continuo aluvión de novedades “mainstream”, el reducido staff de colaboradores y el escaso tiempo disponible, tenemos abandonada. Para compensar, vais a ver que en las próximas semanas se alternaran las críticas de discos de los viernes con esta sección. En el caso de que el artista tenga más de un disco editado, la entrada de la semana se dividirá en dos y aparecerá en lunes y viernes (ya sabéis que el miércoles es sagrado para el podcast).

Siendo un programa de género, si Malmsteen, Vai o Miller editan un disco nuevo hay que hablar de ello, pero a menudo resulta más reconfortante y sorprendente la música que aparece en este apartado de nuevos valores. Buceamos por Internet y las redes sociales para encontrar a todos esos jóvenes (o no tan jóvenes) valores que intentar abrirse un hueco en el complejo mundo de la música. Esta sección del programa tiene su propio canal en Youtube, el canal de Net Xperience (picando aquí), y cuando algunos de estos músicos aparece en el programa, lo hace a continuación en el podcast y en dicho canal. Pero ahora aparecerá también en la web, con su biografía y análisis de sus trabajos. Si estos fueran un CD al uso (y no temas sueltos), además tendrán su correspondiente crítica bajo los mismos parámetros del resto de críticas.)

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    Comenzamos esta segunda edición escrita de Net Xperience con Thomas Tomsen, un guitarrista alemán que ya desde muy pequeño sintió una fuerte atracción por la música. Comenzó estudiando piano, batería y arpa, pero al escuchar con 13 años por primera vez a Kiss supo que la guitarra eléctrica era lo suyo. En el 91 formó su primera banda llamada ACARI, con la que grabaría un álbum dos años después. Hasta la fecha, ha grabado cinco álbums en solitario y ha tocado con bandas como Frankenfish, Galetzka Tomsen o GBT. Además trabaja regularmente como profesor de guitarra y músico de sesión para importantes artistas alemanes.

    Thomas Tomsen posee una amplia lista de influencias entre las que se pueden citar a Led Zep, Van Halen, AC/DC  o Deep Purple, y a guitarristas como Gary Moore, Jimi Hendrix, Tony Iommi o Joe Satriani. Y todas estas influencias pueden notarse en este disco que rezuma sabor añejo por los cuatro costados (o más bien, por el canto del CD). Un interesante músico y guitarrista que más que un nuevo valor o una nueva promesa hay que considerarlo como toda una realidad en el mundo del shred Made in Europe.

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    Vamos a analizar su nuevo trabajo.

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  • Artista:  Thomas Tomsen
  • Sello:     Rock Werk records
  • Año:       2.011
  • Estilo:    Hard rock, heavy metal, heavy metal neoclásico
  • Contacto: Email thomas.tomsen@gmx.com, perfiles en MySpace y FaceBook y canal en YouTube

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CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 7/10
  • Velocidad: 7,5/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 7/10
  • Nivel general resto de músicos: 7/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 6/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 3,5/10
  • PUNTUACIÓN: 6,8/10

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CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 6,5/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 9/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 9/10
  • PUNTUACIÓN: 8,1/10

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PUNTUACIÓN TOTAL: 7,4/10

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    “Sunflickers” consta de diez canciones enteramente instrumentales, a diferencia de álbums anteriores como “Stahl & Eisen” del 99, que contaba con temas vocales. Si bien a primera vista deberiamos catalogarlo dentro del estilo instrumental “shred”, es cierto que tres de las diez composiciones son de heavy metal neoclásico y el resto oscila entre el hard rock, el A.O.R. y el metal de corte muy americano. Lo que sí tienen en común todas ellas (para bien o para mal) es su espíritu ochentero.

    Thomans Tomsen ha conseguido un disco instrumental que no aburre, que es sencillo en su composición (no hay múltiples y complejas capas de instrumentos como pasa con muchos músicos del género) y que se escucha del tirón. La pena es que algunos elementos otorgan una valoración negativa al proyecto, pero de esto ya hablaremos al final en las conclusiones.

    Lo que sí es muy positivo es que pese a ser un músico veterano pero relativamente desconocido haya contado con unos colaboradores de excepción, algunos de ellos incluso legendarios. A saber:

  • Bob Daisley (bajista de Ozzy Osbourne, Black Sabbath, Rainbow, Gary Moore, Jorge Salán, etc.)
  • Derek Sherinian (teclista y ex Dream Theater, Yngwie Malmsteen, etc. Fundador de Planet X y actualmente en Black Country Communion)
  • Doug Pinnick (cantante y bajista de King’s X)
  • Tony Franklin (leyenda del bajo fretless y ex Whitesnake, Quiet Riot, Jimmy Page, David Gilmour, etc.)
  • Stuart Hamm (uno de los grandes bajistas y shredders del bajo eléctrico y ex Joe Satriani, Steve Vai, Michael Schenker, etc.)
  • Michael Troy (ex Yngwie Malmsteen)
  • Big Fat Bernd Galetzka (bajista y colaborador en otros proyectos de Tomsen como GBT)

    Completan la nómina de invitados una chica, Melanie Bormann, quien es la única que repite junto Thomas en todos los temas y se encarga de llevar el peso rítmico del disco con su batería.

    Sobre la inclusión de estos cracks en el disco, Tomsen comentó ha comentado a Guitar Xperience que quería a estos músicos ya que tenía una idea muy clara de como tenían que sonar esos temas y era necesario que estuvieran presentes en ellos, y además de que son algunos de sus músicos favoritos. También afirma que al recibir todos ellos las demos dieron su consentimiento a participar en el proyecto enseguida. Cada uno de los invitados ha grabado en sus propios estudios, pero no se descarta la posibilidad de tocar con ellos en un futuro en directo.

    Vayamos a hora al análisis de cada canción.

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1.- Godfather’s walk. Comenzamos con un tema neoclásico. Aunque podemos apreciar los clichés del género y una gran influencia de Vinnie Moore, el tono del tema es tranquilo, desde la melodía principal hasta los adornos con palm mutting que van apareciendo. Al bajo tenemos a Doug Pinnick perfectamente conjuntado con la guitarra rítmica. Hay que destacar también el duelo de solos entre Derek Sherinian (con un agradable sonido progresivo) y Thomas en la parte final.

2.- Sunflickers. Pasamos a una intro con un sonido netamente americano. Puro A.O.R. y hard rock fiestero con el que es imposible no moverse. Bob Daisley imprime más personalidad que Pinnick, haciendo que sus líneas de bajo destaquen. Si nos ponemos a citar las influencias que aparecen en este tema no acabariamos, pero lo mejor es decir que Thomas Tomsen ha compuesto un tema perfecto para conducir un descapotable por una autopista costera con el volumen a tope.

3.- Swedish toccata. Retomamos el neoclasicismo en esta canción de clara influencia Malmsteen/Bach. No obstante, hay melodías muy interesantes y hasta divertidas; no es una canción hecha para lucirse exclusivamente. A los teclados tenemos a Michael Troy quien hace un solo con Hammond que recuerda mucho a Deep Purple. La batería de Melanie Bormann mantiene todo el rato un potente doble bombo.

4.- Up and up. Tomsen vuelve a la carga con una composición muy americana, muy ochentera y muy hard rockera. Desde Dweezil Zappa a Joe Satriani desfilan por sus dedos, en un tema muy simple y ochentero pero pegadizo. Tony Fraklin realiza un sorprendente solo con bajo fretless.

5.- Fishing birds. Llegamos al ecuador del disco y a la consabida balada. Esta vez ha invitado a Big Fat Bernd Galetzka al bajo y DJ Burned a los teclados. La melodía también es muy simple pero atractiva: recuerda en cierta manera a un Vai tranquilo. Es obligado destacar el perfecto colchón de teclados así como la batería de Bormann, sutil y tranquila pero más compleja de lo que parece a simple vista. Al llegar el momento del solo Tomsen sabe dosificar la cantidad de virtuosismo siempre pensando en la canción.

6.- Crazy cocodrile. Con este loco título nuestro protagonista de hoy nos entrega una especie de boogie rock en la más pura tradición “satrianesca”. Ya desde un primer momento nos damos cuenta del gran nivel de Bormann a la batería. El tema varia de tempo en varias ocasiones, pero todo fluye en un crescendo genial. Los colaboradores invitados son el gran Stuart Hamm al bajo y de nuevo DJ Burned. Hamm contra todo pronóstico no destaca apenas salvo en algunos momentos puntuales como el minuto 4:00; pese a eso la canción acaba siendo una de las mejores por el buen rollo que desprende.

7.- Shadow play. Comienza con dos guitarras que realizan riffs diferentes pero complementarios. El juego de charles de Bormann es muy bueno. El propio Tomsen se encarga de tocar el bajo esta vez y DJ Burned de los teclados. El tema es curioso puesto que tenemos momentos de hard rock junto con otros en los que la batería y los teclados apuntan a un estilo más de música dance. Durante todo el tema Thomas demuestra el gran nivel de púa-contrapúa que tiene.

8.- The dead of night. Más metal años 80 en un tema con demasiada sensación de déjà vu y que tampoco tiene una melodía o un riff interesantes. Sí que es un tema movido pero ya digo que no consigue despertar demasiado la atención del oyente. Ni el bajo de Big Fat Bernd Galetzka ni la pirotecnia de Tomsen (en este tema sí que se suelta la melena con armónicos pinchados y dive-bombs a tope) logran levantar el tema.

9.- Godfather’s walk II. Vuelve el neoclasicismo con la continuación del primer tema y los mismos colaboradores. El problema que tiene es que no es que estemos ante la misma melodía dentro de un contexto algo diferente, no, es que es practicamente el mismo tema con diferencias mínimas: solo dura once segundos menos, el bajo está más presente en la mezcla (hasta diría que con un punto de overdrive) y varian algo los solos. No le veo mucho sentido la verdad, aunque el sonido del bajo me encanta.

10.- Child of shadow play. Última canción del disco y en la cual nos encontramos a sólo dos músicos: Thomas y DJ Burned que tal y como aparece en los créditos se encarga del remix. Y así es: se trata de una curiosa versión del séptimo corte. Se han eliminado bastantes partes de guitarra, se han añadido percusiones y teclados y una línea de batería eléctronica, pero tampoco podemos hablar de música dance o house, o al menos lo que se entiende por música electrónica comercial. Lo que sí es curioso es como DJ Burned ha cogido diversas partes de guitarra, las ha troceado y modificado y las ha mezclado aparentemente sin sentido, pero que sí que tiene sentido una vez le pillas el rollo. Una versión desde luego muy arriesgada.

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    El conjunto del disco me ha dejado con una sensación extraña. Algunos temas tienen un sentido del ritmo excepcional, de esos que te dan ganas de hacer “air guitar” sin parar, hay buenas melodías, destila devoción por el hard rock americano y el metal de los 80, las composiciones son directas y sin el habitual recargamiento de las grabaciones de shred instrumentales, y además Thomas Tomsen no llega a cansar en ningún momento ya que las muestras de virtuosismo técnico están bien dosificadas. Por contra, el álbum tiene algunos problemas, como son lo poco que destacan algunos de los colaboradores (excepto Melanie Bormann, pero más que nada porque toca en todos los temas), la sensación de ya escuchado tanto en los temas neoclásicos como en los más americanos y la producción del disco: a la mezcla le falta brillo y aunque el equilibrio entre instrumentos es correcto, adolece de falta de potencia para el estilo en el que se mueve. También destacaría la maquetación del disco (libreto, portada y contraportada, etc.). No es desastrosa pero es simple hasta decir basta; aunque tal y como me ha explicado el propio autor, se debió a una falta de presupuesto en el último paso del disco (la maquetación), y es que contar con semejantes cracks no debe ser barato.

    En cualquier caso, si una virtud tiene este “Sunflickers” –pese a todo lo negativo expuesto- es que se trata de un álbum instrumental que puede gustar a los fans del hard rock y el metal y que detesten los instrumentales: los momentos shredders están muy bien dosificados y prima ante todo el buen rollo. No hará historia en el mundo del shred pero se escucha con agrado y del tirón, y eso no es algo tan sencillo de conseguir.

    Mientras tanto, esperamos con ganas el nuevo disco que según nos ha comentado, comenzará a grabar en cuanto finalize la gira veraniega de presentación de este trabajo.

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TEXTO: Albert Sanz
FOTOS: Thomas Tomsen

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Clasificado en:Crítica, Nuevos Valores

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