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Crítica: Unisonic “Unisonic”


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  • Artista:  Unisonic
  • Sello:     e·a·r Music
  • Año:       2.012
  • Estilo:    Heavy metal, heavy metal neoclásico, power metal, hard rock

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CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 7/10
  • Velocidad: 7/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 7/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 8/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 7/10
  • PUNTUACIÓN: 7,6/10

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CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 7/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 10/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 7/10
  • PUNTUACIÓN: 8/10

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PUNTUACIÓN TOTAL: 7,8/10

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    Os traemos la crónica del primer larga duración de uno de los principales supergrupos del año. Estamos hablando de los Unisonic, o lo que es lo mismo: Michael Kiske (Helloween, Kiske/SommervilleSupaRed, etc.), Kai Hansen (Helloween, Gamma Ray, etc.), Dennis Ward y  Kosta Zafiriou (Pink Cream 69) y Mandy Meyer (ex Krokus). Hace unas semanas analizamos la primera entrega, un E.P. titulado “Ignition” y hoy hacemos lo propio con este segundo trabajo. Si queréis conocer datos biográficos de la banda, os remito a la entrada comentada picando aquí, de esta manera podemos ir al grano.

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1.- Unisonic. Primer corte del disco. Riff heavy muy potente con innumerables referentes, doble bombo a piñón, la línea vocal pegadiza desde el primer momento y un estribillo épico coreable que nos remite a los Helloween de la buena época. Excelentes los solos que protagonizan ambos guitarristas: comienza Meyer con un solo más rockero, en plan Zakk Wylde; luego entra Hansen muy neoclásico con multitud de sweep pickings. Resulta interesante que ambos músicos se muestren tan diferentes entre sí, porque eso logra una mayor variedad sonora.

2.- Souls alive. Volvemos a terrenos más trillados de neoclásico y power metal europeo. Cuerdas al aire sobre unos power chords inician la canción y dan paso a la voz. Quizás sea una de las composiciones menos elaboradas del disco, por esa sensación que transmite de déjà vu, pero la salva el buen hacer del grupo y el interludio melódico. En cuanto a los solos volvemos a tener los diferentes estilos del primer tema.

3.- Never too late. Nos encontramos ahora ante un tema en una onda “Helloween – Chamaleon”. Es decir, heavy con toques de power, muy comercial y radiable. Pero lo cierto es que presenta un aire muy divertido y que transmite buen rollo a raudales. El solo de Hansen posiblemente sea el mejor del disco, y no por ser el más virtuoso, sino por ser excepcionalmente melódico, casi como si contara una historia.

4.- I’ve tried. Unos curiosos teclados y diferentes capas de guitarra, a los que se les une una movida batería, inician la canción con ciertos aires electrónicos. Pero enseguida nos encontramos con una composición excepcional. Una especie de hard rock y A.O.R. con guitarras rítmicas ligeramente funkys. Para que os hagáis una idea, sería un cruce entre Whitesnake y Toto. El tema respira gracias a los pasajes más calmados, en los cuales tiene bastante presencia el bajo del gran Dennis Ward, que estaba bastante oculto hasta el momento. Destacable también la batería de Zafiriou, con diferentes cambios de estilo.

5.- Star rider. Un aire tranquilo es lo que se respira en este medio tempo. Los dos guitarristas se alternan muy bien: uno tocando acordes rockeros y el otro realizando una sencilla línea con flanger. El estribillo es 100 % americano, muy hard rock, muy Bon Jovi. Como solemos decir en alguna que otra ocasión, si existiera justicia este tema reventaría las emisoras de radio. La única pega que podríamos ponerle sería el exceso de vibrato de Kiske, especialmente en el segmento final.

6.- Never change me. Más buen rollo en esta canción en la cual Kiske prueba con registros más graves en la voz antes de llegar al estribillo, donde se muestra más agudo. Excelentes guitarras rítmicas y buenos solos. La batería suena muy brillante, con un un buen juego de platos. Un tema comercial y hard rockero, poco original pero que envía dosis de buen rollo a raudales.

7.- Over the rainbow (BONUS TRACK CD EDICIÓN EUROPEA). Llegamos a la primera de las dos baladas del disco, y lo cierto es que es el tema menos afortunado del disco. Aburrida, carente de emoción y ni siquiera la parte heavy con todo el grupo o la excelente labor de Michael Kiske a las voces la salvan. Prescindible.

7.- The morning after (BONUS TRACK EDICIÓN JAPONESA). Aquí tenemos todo lo contrario: una balada que se acelera en su sección central y presenta un aire dramático muy especial. Los teclados junto con las guitarras le dan un interesante aire a la composición. Los solos de guitarra muy inspirados, por cierto. Excelente bonus track, mucho mejor que el de la edición europea.

8.- Renegade. Cambiamos de registro y nos vamos a un heavy muy oscuro. Kiske vuelve a oscilar entre grave y agudo y las líneas melódicas de los diferentes instrumentos (incluida la voz) transmiten bastante dramatismo. El estribillo es magistral. El primer solo de guitarra está tocado con wah-wah y un buen gusto que echa para atrás, recordando bastante a Sambora. Muy buen tema.

9.- My sanctuary. Muy similar “Unisonic” en cuanto a concepto pese a que el power metal brilla por su ausencia. En su lugar tenemos heavy muy potente con un Kiske de lo más melódico. Los dos guitarristas muestran en sus solos un sonido más americano, con lo que tampoco tenemos ningún elemento neoclásico por parte de Hansen. Como la canción mencionada, parece haber sido compuesta para ser tocada en directo y acompañada por los coros del público.

10.- King for a day. Canción que oscila entre el heavy clásico y el power. Tenemos teclados y guitarras épicas, una manera de cantar muy melódica por parte de Kiske. La parte del solo se acelera y Hansen añade ciertos toques neoclásicos muy interesantes. De todas formas, para redondear el asunto habría sido necesario unos toques orquestales, porque tal como ha quedado deja la sensación de que le falta algo.

 11.- We rise. Michael Kiske comienza cantando en una tonalidad extraña que recuerda a Ozzy Osbourne, aunque enseguida vuelve a su tono habitual. Aquí sí que tenemos power metal al 100 %. Si bien la composición no abusa de la velocidad y batería con doble bombo, satisfará a fans del estilo sin dudarlo, con un estribillo en plan himno y un duelo de solos entre los dos guitarristas tremendo.

12.- No one ever sees me. Y llegamos al final con la segunda balada. Curioso que para cerrar el álbum lo hagan con esta canción y no con un tema rockero y movido. Guitarras acústicas y cuerdas sampleadas dan paso a un Michael Kiske muy tranquilo, tanto que por momentos parece que recite más que cantar. El cantante hace evolucionar la voz de diferentes maneras a lo largo de la canción demostrando que canta como quiere, pero que en todo momento emociona. Los toques orquestales junto a las guitarras acústicas aportan un toque solemne a la composición. Curiosamente la sección del solo y la base que lo acompaña recuerdan en cierta manera a Dream Theater. Una manera sorprendente de acabar el disco.

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    El disco ha sido producido por Dennis Ward y Kai Hansen y el resultado a nivel de producción ha sido excelente, mejorando incluso la mezcla del E.P. “Ignition” y los temas que ambos trabajos comparten. A nivel musical quizás faltaría algo más de espacio para escuchar mejor el bajo de Ward, pero estamos hablando de un álbum de heavy metal bastante tradicional, por lo que la composición está más orientada hacia el trabajo de guitarras. A nivel interpretativo todos rayan a un nivel muy alto, en especial Kiske (aunque como he comentado, abuse algo del vibrato en ciertos momentos), superexpresivo y modulando la voz como quiere, y el dúo de guitarristas Hansen y Meyer, cada uno con su estilo pero muy complementarios tanto en solos como en partes rímitcas.

    A nivel de composición la cosa es más difícil de definir. Todo el mundo nos esperábamos el power metal de Helloween, o el heavy de sus inicios, con temas  épicos pseudoprogresivos de diez minutos estando Kiske y Hansen a bordo. Sin embargo no es así. Estamos ante un álbum de heavy metal y hard rock clásico pero con sonido y producción modernas, con lo cual no suena a rancio. Los temas más powermetaleros no lo son tanto, por lo que no desentonan con el resto del disco y sirven como posible gancho para los amantes de este estilo. Aunque es cierto que puede suponer una decepción para ellos ya que piensen que estamos ante unos renacidos Helloween.

    El disco resulta agradable de escuchar, y pese a que hay canciones con estructuras y patrones demasiado machacados, otras aportan elementos de composición muy elaborados, y es que la experiencia es un grado, y estos tíos, de experiencia tienen un rato.

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