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Crítica: Big Bang “Permeable”

Big Bang Permeable CD Cover (Copiar)

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FICHA

  • Artista: Big Bang
  • Sello:    Rock CD Records
  • Año:       2.019
  • Estilo:   Rock alternativo, metal progresivo, metalcore, djent, stone rock

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CALIFICACIÓN

CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 8,5/10
  • Velocidad: 7/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 8,5/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 8/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 8/10
  • PUNTUACIÓN: 8,3/10

CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 9/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 9/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 10/10
  • PUNTUACIÓN: 9/10
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PUNTUACIÓN TOTAL: 8,6/10

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INTRODUCCIÓN

 

    Llegamos ya al cuarto y último análisis de la discografía de los catalanes Big Bang. “Permeable” es la propuesta que nos traen en este 2.019 y lo hacen con dos importantes novedades: formato E.P. de sólo seis canciones y nuevo integrante, Rodrigo Hernández; joven baterista que sustituyó a Siscu Carrasco, quien formaba parte de la banda y del cual hemos hablado maravillas a lo largo de los anteriores artículos.

    El resultado global ha sido sorprendente y creo que parte de culpa pudo tenerla el dúo de batería-bajista compuesto por Rodrigo Hernández y Frederic A. Torres, ya que la aproximación a tendencias modernas del metal en este trabajo es notoria y sería comprensible dada la juventud de ambos y la permanencia de Torres en su banda paralela, Face the Maybe, quienes practican un metal progresivo de corte muy actual.

    A los mandos del barco siguen los hermanos Rubiales, Manuel y Francisco —voz y guitarra/producción, respectivamente—  y  el disco ha aparecido bajo un sello diferente al de su primera y tercera obra, Rock CD Records.

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Big Bang Permeable promo

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ANÁLISIS DE LAS CANCIONES

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1.- Qué importan las palabras. Supongo que hablar a estas alturas de medio tempo respecto a Big Bang es algo ya cansino, pero por si acaso hay algún despistado en la sala, pues sí, decir que comenzamos con un medio tempo, algo muy característico y en lo que se mueven como pez en el agua, aunque dentro de los BPM’s con que pueden considerarse una canción como medio tempo, esta es algo más rápida de lo habitual.
Muy buen single de presentación, con todos los mimbres para convertirse en un nuevo hit de la banda, como “Soy inmortal”, “No soy un ángel” o “Crucíficame”.
A destacar el sonido tan ultragrave de la guitarra y el bajo, aunque especialmente de la guitarra, más emparentado con las nuevas corrientes del djent y el metalcore y y los modelos de ocho o nueve cuerdas.
También destacaría el lastimero y melancólico modo de cantar de Manuel Rubiales, muy identificativo de su labor como vocalista, que lo amas o lo odias, pero que va como anillo al dedo a esta composición

2.- Son excusas. Segunda canción y el grupo sobrepasa su velocidad media en todo el tema. Muy buenos los contrastes entre los estribillos más agresivos y contundentes (en esa onda de metalcore moderno comentado antes) y las partes más tranquilas, que me recuerdan mucho a clásicos del rock  y rock gótico español de los 80 y 90, como La Unión o Héroes del Silencio, o bandas más modernas como Inmune.
Todo el grupo está sensacional y me es imposible destacar a nadie por encima del otro, aunque sí diré que es un tema llamado a convertirse en un clásico del metal moderno nacional y que invita a destrozarse el cuello haciendo headbanging como sino hubiera un mañana.

3.- Invisible. Una intro de batería electrónica, gritos de ánimo de Manuel y voces que viajan por toda el panorama stereo conforman una intro de lo más diferente para los que seguimos a la banda.
Tras esto pasamos al clásico sonido de Big Bang, esos medios tempos de stone rock y metal progresivo que echábamos de menos, pero aún así la canción tiene muchas particularidades que obligan a estar bien atentos, como una “funkhendrixiana” guitarra, que aún así es potentísima, el trabajo de producción distorsionando las voces principales, o la sección instrumental con un hermoso solo de guitarra de Francisco tocado sobre una no menos hermosa base que parece pop rock y en el que bajo y guitarra se funden en un sólo instrumento.
En definitiva, una puta locura de lo más atractiva.

4.- Revolución. Llegamos al ecuador del álbum —no olvidemos que estamos ante un E.P.— y parece que nos encontramos ante otra novedosa muestra de metal gótico, al estilo de los anteriormente mencionados Inmune.
Una canción que si bien en conjunto es algo más simple a lo escuchado hasta ahora, tiene muy buenos momentos, como esos detalles en que la guitarra de Francisco parece atascarse en un bucle de décimas de duración, la potente batería de Rodrigo, los aportes “solistas-rítmicos” de Frederic o el hecho de estar dotada de una cierta comercialidad que podría hacerles llegar a un público más amplio del que normalmente llegaría una banda tan densa y compleja como es esta.

5.- Si parase el mundoIntro con flanger para una guitarra muy juguetona sobre la que van apareciendo el resto de músicos.
El metal alternativo también hace acto de presencia junto a metal progresivo en otra de estas composiciones similares a “Invisible”, o sea, de las densas… de las muy densas. Pero aún así se las apañan para introducir un estribillo más melódico e incluso un atractivo solo de guitarra con wah-wah que acaba derivando en un (o eso me dice mi oído) ¡¡inesperado homenaje a Jeff Beck!!
Bendita paranoia.

6.- En un millón de vidas. El grupo baja la intensidad y nos presenta un hard rock acelerado y algo oscuro pero con buena dosis de comercialidad (dentro de lo comercial que un grupo así puede llegar a ser) y en el que también es de lo más complicado intentar destacar algo debido al gran nivel mostrado por todos ellos.
Vamos, que estamos ante un final de fiesta perfecto. 

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CONCLUSIÓN

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    Sin palabras. Alucinante. ¡¡ J O D E R,  Q U É  B U E N O !! 

    Se suele decir que “lo bueno, si es breve, dos veces bueno”. Mi amor por los grupos de rock progresivo de los 70, los álbumes dobles conceptuales y las canciones de más de veinte minutos siempre me han hecho estar en contra de dicho refrán, sin embargo, es cierto que nada sobra en este E.P. y cada canción es una obra maestra. Y a lo mejor la clave está en que el grupo ha podido entregar el 300% al no tener que pensar en un trabajo largo.

    ¿Habría sido lo mismo si hubieran aportado cuatro o cinco temas más como en sus anteriores trabajos? No lo sé, pero creo que debido al afán experimentador de la banda sí habrían podido haber presentado un L.P. con once temas así, lo cual convertiría a ese hipotético “Permeable (Extended Version)” en una de las mayores joyas del metal moderno de los últimos quince años. Aunque a poca distancia está de que se le pueda considerar como tal de la manera que ha quedado.

    Si hablamos de los músicos está claro que hay que centrarse en la presencia del joven Rodrigo Hernández. No sé si la aparición de estilos más modernos o la inclusión de sonidos de batería electrónica se debe a él, pero sin duda se le nota una técnica y sonido muy modernos y a la vez bastante madurez; sin duda, es un músico con un estilo propio que evidentemente tiene margen de mejora, pero que es innegable lo bien que ya lo hace ahora.

    En la crítica de “Vacío” hablé en varias ocasiones del pedazo trabajo de Frederic A. Torres al bajo pero que no veía más que en momentos muy puntuales la compenetración existente entre los componentes de la anterior sección rítmica, Rafa Caamaño Siscu Carrasco.
En “Permeable” tampoco la he escuchado, salvo en momentos también puntuales; sin embargo, he escuchado a dos músicos pasándoselo de maravilla, aportando ciertos toques solistas (más por parte de Frederic, algo lógico teniendo en cuenta qué instrumento toca) y disfrutando de una mezcla de géneros posiblemente más propia para ellos que la “oficial” de Big Bang.
En cuanto a los hermanos Rubiales también hay mucho que destacar sobre ellos, comenzando por esa voz que lo ha dado todo en todo momento, desde los pasajes más melódicos a los screams más bestias —con abundancia de éstos últimos—, y siguiendo con una guitarra que en muchos momentos suena a ocho cuerdas aun siendo una “inocente” y clasicota  Telecaster (aunque grupos como Slipknot han sabido sacar el demonio ultragrave que esa guitarra tenía escondido). 

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    Sin duda estamos ante un trabajo de evolución, pero no la evolución que yo había presagiado en la crónica de “Vacío”. Eso de derivar hacía el jazz fusión ha quedado en una anécdota de lo más interesante que espero retomen en un futuro. Sin embargo, aquí tenemos un desvío hacía tendencias más modernas —metalcore, djent, math metal— añadiendo la presencia del metal gótico más melódico y comercial (entendiéndose siempre “comercial” como algo de escucha más fácil y posibilidades de más amplia difusión). Por tanto, olvidémonos de la otrora oscuridad e incluso mal rollo del doom metal y el stone rock más densos de anteriores trabajos.
Y fruto de toda esta evolución también viene de la producción, que sin ser mejor que la de anteriores trabajos (los tres se escuchan de muerte y mantienen altos valores de producción sin rendirse a la temida “loudness war”), sí es más actual y con la potencia que estos nuevos subestilos del metal demandan.

    Como en todas las expresiones artísticas, siempre van a existir detractores, e imagino a más de uno y más de dos diciendo que “si ahora copian a Inmune… o si van acabar sonando como los “brutos modernetes” de Peryphery… o si empezarán a tocar metal para niñas como Bring me the Horizon… y lo cierto es, que a tenor de lo escuchado, cualquiera de estas posibilidades podrían ser válidas… o no. Al fin y al cabo, Big Bang siempre se han caracterizado por hacer lo que les ha dado la gana; pero que no cunda el pánico: la incorporación de una canción como “Invisible” demuestra que siguen siendo capaces de volar cerebros con canciones dignas del progresivo más taladrante de King Crimson.

    Ojalá el disco hubiera tenido diez temas de este nivel para poder disfrutar más rato de él. Tendré que consolarme escuchándolo una y otra vez, lo cual será un placer, sin duda.

    Para saber cómo sonará la siguiente aventura tendremos que esperar. No hay que olvidar que Big Bang, como el 99% de bandas de este país, dedican su tiempo y energía a trabajos ajenos a la música, y además, algo que no había mencionado hasta ahora, es que poco antes de comenzar la promoción de “Permeable”, el nuevo fichaje y el grupo se separaron y debido al buen rollo pasado durante dos décadas, Siscu Carrasco volvió al menos de un modo puntual para varios conciertos, y todo sea dicho, hasta la fecha sigue en la banda.
Él fue además uno de los pilares del sonido original, por lo que será interesante ver para dónde van en un siguiente trabajo si continua tras la batería.

    Ya tengo ganas de ver con qué nos sorprenden en el futuro. De momento seguiré escuchando de nuevo este disco una y otra vez porque sin duda, es una de las joyas a nivel metalero más reivindicables de las que nos ha deparado este año.

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Big Bang Permeable era 01

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TEXTO: Albert Sanz
FOTOS: FaceBook de la banda

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