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Crítica: Yossi Sassi “Melting clocks”

Yossi Sassi CD Cover

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  • Artista: Yossi Sassi
  • Sello:    Verycords
  • Año:      2.012
  • Estilo:   Rock, hard rock, heavy metal, folk, blues, new age

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CALIFICACIÓN TÉCNICA 

  • Nivel de técnica: 7/10
  • Velocidad: 6,5/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 8/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: 0/-10
  • Nivel resto de músicos: 8,5/10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 8,5/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 7,5/10
  • PUNTUACIÓN: 8/10

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CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 8/10
  • Nivel de feeling: 10/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 10/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 7/10
  • PUNTUACIÓN: 8,75/10

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PUNTUACIÓN TOTAL: 8,4/10

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    Hay ciertos músicos que no tienen la suerte de llegar al gran público. Sería lo que denominamos como la segunda o tercera división. Esto no significa que necesariamente sean músicos mediocres. De hecho, no es extraño encontrarse con alguien que supera en todos los campos a cualquier vaca sagrada. Y esto, por fortuna, sucede en todos los estilos de música. Yossi Sassi es uno de estos casos. Integrante y fundador de la banda Orphaned Land, es un músico que no sólo está dotado de una gran capacidad para componer excelentes canciones, sino que posee un estilo y una musicalidad sólo propia de los más grandes.
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    Si decimos que Orphaned Land practican desde el año 91 una particular mezcla de metal progresivo, doom, death metal y elementos arabescos u orientales la cosa ya suena diferente. Si mencionamos también que son de Israel, la cosa se pone interesante (no es que en Europa se conozcan muchos grupos de ese país). Y si encima añadimos el dato de que Sassi en solitario tira por derroteros en extremo melódicos, casi new-age, alejándose por tanto del metal agresivo de su banda, está claro el interés por escuchar este disco.
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    Yossi Sassi ya nos visitó a finales del año pasado, dentro del festival Guitar Universe 2.012 junto a Stéphan Forté y Marty Friedman (crítica aquí) y dio toda una lección de buen gusto musical unida a una técnica limpia y precisa sin llegar a virtuosismos elevados, pero con el nivel necesario para acometer composiciones con cierto nivel de exigencia. También dio toda una lección encima y abajo del escenario de cercanía y simpatía con el público.
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    Tras más de veinte años en el mundo de la música y multitud de producciones realizadas para músicos locales, por fin se ha decidido a lanzar su primer trabajo en solitario, de nombre “Melting clocks”, contando con el padrinazgo de Marty Friedman, además de una colaboración suya en un tema. Doce composiciones forman el disco, que según reza el libreto, se trata de una obra conceptual en el que cada canción intenta mostrar un momento determinado de un día cualquiera de cualquier persona, comenzando con el amanecer y el despertar, siguiendo con las prisas por ir al trabajo y la rutina habitual para acabar con el descanso del guerrero. Lo cierto es que no son temas de los que apetezca oír hablar en producto de ocio, pero dado que el disco contiene mayoría de temas instrumentales, su escucha no significa que tengamos necesariamente que recordar los agobios diarios, máxime si escuchamos el disco en fin de semana que es cuando apetece descansar.
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    Y dicho lo dicho, vamos a analizar cada tema a ver con que nos encontramos.
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CIMG0457
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1.- Drive. Una bonita melodía de guitarra da paso a unos acordes totalmente satrianescos a los que se le une una guitarra no menos inspirada en el californiano. Según Sassi, las melodías evocan el despertar de un dia cualquiera antes de ir a trabajar. Sin embargo, más allá del concepto, lo que llama más la atención son unos pasajes de música folklorica israelita. Pese a tener una sonoridad más agresiva que el resto del tema, la unión entre las diferentes partes es fluida y muy natural. “Drive” quizás peque de sonar demasiado a Satriani pero aún así no deja de ser una excelente manera de comenzar el disco.

2.- Fields of sunrise. Relajantes guitarras acústicas y bouzouki comienzan el tema sobre un ritmo de batería pausado pero realmente complejo, para mostrarnos lo que uno siente al asomarse por la ventana y ver el amanecer. Enseguida se van uniendo bajo, percusión y un piano bastante jazzero a cargo de Roy Zuarets. La melodía principal de guitarra (ya con guitarra eléctrica y distorsión) es en extremo simple, pero el hecho de estar tocada con e-bow ya le otorga una sonoridad diferente. Tenemos diferentes cambios de estilo, inclusive una parte un poco flamenca. Las influencias de Satriani y Andy Timmons están presentes, pero no son tan claras como en el tema anterior, viendo de esta manera más claro el estilo propio del autor.  Sobre lo del amanecer, decir que al asomarme por la ventana a mi sólo me entrarían ganas de volverme a la cama, pero no por ello no deja de ser una muy buena canción.

3.- The calling: rush hour. Joe Satriani y en menor manera Andy Timmons vuelven a poseer a nuestro amigo con una canción a medio tempo pero algo más rockera que las dos anteriores. La canción tiene momentos diferentes, como una parte más tranquila con unos interesantes arpegios de fondo sobre la que aparece una guitarra solista muy melódica. Según Sassi, esta canción representa la prisa que uno lleva por la mañana. Sin embargo la canción aún siendo rockera tampoco transmite la sensación de agobio y prisa que se supone que representa. Creo que escuchar a Slayer a las siete de la mañana sería más apropiado para captar esa sensación.

4.- Numbers’ world. Con una serie de voces extraídas de algún telediario y formando una cacofonía da comienzo un tema casi instrumental. Y digo casi porque comienza con una letra que resulta ser tan solo una estrofa  Otro tema muy hard rock en el que se intercalan riffs orientales como en el primer corte del disco. De nuevo tenemos una excelente demostración de dominio técnico por parte del baterista Shay Ifrah, quien de manera muy sutil va creando diferentes acompañamientos agradables al oído pero no exentos de dificultad técnica. También hay que destacar el precioso solo de guitarra.

5.- Melting thoughts. El tic-tac de un reloj sirve de improvisado metrónomo a unos preciosos armónicos de guitarra (que van flotando por todo panorama stereo) y a la batería, en la que es la primera balada del disco. La actriz y cantante ucraniana Marina Maximilian Blumin aporta un precioso toque soul con su voz. El tema finaliza curiosamente con los mismos acordes con los que comenzaba el primer tema del disco.

6.- Another day in the office. Ahora sí que nos encontramos ante una canción que hace honor a su nombre, ya que tiene cierta ambientación oscura y ansiosa. Elementos orientales, rítmicas oscuras y heavys, riffs con cuerdas al aire y arpegios y cierto aire al Steve Vai más ochentero se conjugan en una composición cañera y potente, aunque sin perder la melodía.

7.- Ain’t good enough. Yossi Sassi se atreve a ponerse ahora delante del micro y sin ser ningún Coverdale sale del paso bastante bien. La composición es un hard rock de libro, con un solo pentatónico lleno de bendings, cuerdas al aire y mucha contundencia. Como el resto del disco, se escucha sin problemas, pero su excesiva simpleza hace que sea el peor tema de todos.

8.- The routinee. El gran Marty Friedman se incorpora al disco en esta canción. Sobre un colchón de guitarra acústica y bajo sospechosamente similar al “Space oddity” de David Bowie se van alternando la guitarra estilo israelita de Sassi con la más oriental de Friedman. La mezcla de culturas exóticas queda de fábula, logrando una de las mejores canciones del disco. Pese a su sencillez el ambiente evocador que transmite es maravilloso.

9.- Sahara afternoon. Cambio radical de estilo, puesto que pasamos ahora a un blues funky la mar de vacilón. Sassi vuelve a coger el micro y lo hace de manera muy expresiva. También volvemos a tener una buena demostración de baterista Shay Ifrah. Sassi por su parte ejecuta un solo tranquilo pero con mucho feeling y con algunas escalas exóticas, haciéndose acompañar de una genial guitarra rítmica.

10.- Sunset. Arpegios de guitarra acústica acompañan un punteo de otra acústica a los que se le van uniendo un par de violines. Toda la canción respira aroma celta medieval, en una composición breve pero encantadora.

11.- Simple things. Volvemos al hard rock contundente con elementos de fusión. Sassi se encarga de la parte vocal pero cede el protagonismo solista a Ben Azar.

12.- Melting clocks. Y llegamos al final de una manera curiosa: este “Melting clocks” es la versión instrumental del “Meltin thoughts”. Yo al menos soy incapaz de decidir que versión me gusta más. Marina Maximilian Blumin cantaba con notable sensibilidad, pero no es menos cierto que Yossi Sassi interpreta la melodía vocal adaptada a guitarra eléctrica como solo un maestro sabe hacer, o sea, poniéndonos la piel de gallina. El espíritu de Satriani vuelve a sobrevolar pero aún así se perdona al encontrarnos melodías tan hermosas como esta.

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Yossi Sassi

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    “Melting clocks” tiene muchas cosas buenas. A nivel musical es un trabajo extraordinario, que transmite emoción en cada canción. Sassi ha sabido rodearse de grandes colaboradores, como los mencionados Shay Ifrah, Roy Zuarets o Ben Azar, además del invitado estrella Marty Friedman. La mezcla y producción del disco son excelentes, a la altura de cualquier gran producción, y el libreto tiene un diseño superior a la media.
Sin embargo, en sus virtudes radican sus defectos. Sassi es un guitarrista con un toque fresco y personal aunque muy influenciado en algunos momentos por Joe Satriani y en menor medida por Andy Timmons, de los que se ha empapado de su vertiente más melódica y sentimental. Hasta tal punto llega esto, que quizás el disco peca de ser muy melódico. El israelita no es un shredder ni pretende serlo, pero de alguna manera se mueve en esa liga, y en el disco se hecha en falta un poco más de riesgo, un poco más de dejarse llevar. Y que conste que no es que el disco carezca de momentos con buena y compleja guitarra, ¡al contrario!, pero como digo, puede que hasta a los fans de Timmons y Satch encuentren a faltar algo.

    Como se suele decir, no es bueno pecar ni por exceso ni por defecto, y Sassi se decanta más por el defecto, pero aún así este “Melting clocks” no deja de ser un soplo de aire fresco en el mundo del hard rock y metal instrumental, un género tan dado a la automasturbación y a rizar el rizo con las piruetas sobre el mástil más asombrosas que puedan hacerse, por lo que recomendamos encarecidamente su escucha a todo el mundo.

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TEXTO: Albert Sanz

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