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Crítica: John Petrucci “Terminal velocity”

john petrucci terminal velocity cd cover

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FICHA

  • Artista: John Petrucci
  • Sello:    Sound Mind Music
  • Año:       2.020
  • Estilo:  Heavy metal, metal progresivo, hard rock, shred, blues

CALIFICACIÓN

CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 9/10
  • Velocidad: 8/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 8/10
  • Nivel resto de músicos: 9/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: -4/-10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 9/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 8/10
  • PUNTUACIÓN: 8,1/10

CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 7/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 9/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 9/10
  • PUNTUACIÓN: 8,25/10
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PUNTUACIÓN TOTAL: 8,2/10

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INTRODUCCIÓN

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    Antes de nada, este artículo llega en plena semana navideña, así que: ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!! Y dicho esto, ya tenía yo ganas de traeros esta crítica. La pandemia y la cuarentena ha tenido como apunte positivo el que muchos artistas hayan tenido tiempo para replantear sus carreras y trabajar en nuevos proyectos.
Los que pertenecen a bandas grandes y famosas parecen haber aprovechado el tiempo ante el obligado parón para trabajar junto a amigos con los que nunca habían tenido tiempo de hacerlo —como Adrian Smith de los Iron Maiden, que acaba de presentar single junto a Richie Kotzen, y cuya noticia podéis leer aquí—.
Y a una banda grande como es Dream Theater les ha pasado lo mismo, y salvo un single promocional cuyos beneficios irán destinados a su propia crew, la cual lleva todo este tiempo sin trabajar, sus miembros han estado pensando en diferentes ideas.
En esta caso, su guitarrista y uno de los shredders más importantes de la historia, John Petrucci, ha sido el más activo, hasta el punto de haber estado este periodo trabajando en un disco con el que continuar su carrera en solitario, que se inició en el lejano 2.005 con el magistral “Suspended animation” y que se vio plasmado en directo dentro de la gira “G3: Live in Tokyo”, juntos a los legendarios Vai y Satriani.

    “Terminal velocity”, que es como se llama la criatura, salió a la venta el 28 de agosto en versión digital y el 30 de septiembre ya en formato físico, tanto en CD como en doble vinilo y cuenta con el morbo añadido de tener a la batería a Mike Portnoy, con quien como sabréis, no colaboraba desde que fuera expulsado de Dream Theater en 2.009.
Al bajo nos encontramos con otro viejo conocido tanto de Petrucci como de Portnoy, el virtuoso y muy melódico Dave LaRue, quien ya tocó en “Suspended animation” y ha trabajado con Portnoy en varios de los 385.674 proyectos del carismático baterista, como Flying Colors, sin ir más lejos.
Y en cuanto a la producción, un nombre veterano pero que ha saltado a la primera división de la fama: Andy Sneap. Guitarrista en la actualidad de Judas Priest, tras el semiretiro debido del Parkinson de Glenn Tipton —todavía está en la banda en calidad de compositor e interpreta unos pocos temas en cada concierto—, también es uno de los más afamados productores de lo que llamaríamos “metal moderno”, habiendo mezclado y producido álbumes de bandas como Nevermore, Arch Enemy, Kill II This, Killswitch Engage, Machine Head, Soulfly o Trivium, aunque su trabajo también ha podido escucharse en bandas más clásicas como Megadeth, Judas Priest, Kreator, Exodus o Accept. Vamos, un todoterreno del heavy.
Así que entre el amor de Petrucci por las guitarras rítmicas de siete cuerdas bien comprimidas y la experiencia de Sneap, este disco tiene pinta de que va a ser toda una patada sonora en la cabeza de los que lo escuchen. Confío en que esa brutalidad sónica no se traduzca en la temida y típica “loudness war” actual.

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john petrucci terminal velocity promo 02

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ANÁLISIS DE LAS CANCIONES

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1.- Terminal velocity. Comenzamos con un riff de guitarra que contiene cuerdas al aire y saltos de cuerda muy “de la casa”, para seguir a continuación con un riff rápido a la par que alegre.
Petrucci nos quiere hacer recordar las sensaciones de su disco anterior, con una composición dinámica y positiva y que, como en algunos momentos de aquel, planea el espíritu de Joe Satriani por toda su duración.
Se agradece que al no ser una canción con unas rítmicas muy agresivas, se pueda escuchar el excelente acompañamiento de LaRue al bajo.
Quien está más contenido en esta ocasión es Portnoy, que cumple manteniendo un groove metalero pero sin excesivos lucimientos.

2.- The oddfather. Si bien el protagonista de esta crítica se desmarcaba de su estilo de composición habitual, ahora se lanza a terrenos totalmente “drimziatescos”. A modo de curiosidad, el guitarrista crea unos ambientes muy de película de terror, teatrales incluso.
Toda la canción mantiene un buen nivel de agresividad y contundencia, que satisfará a los fans del metal progresivo, en parte por el aporte de Portnoy, que en esta ocasión está de lo más potente a la hora de tocar, aunque sin florituras innecesarias, que conste.

3.- Happy song. Volvemos al aire divertido y evocador de la primera canción del disco, con la diferencia de que el tempo está más acelerado y que en esta ocasión parece una especie de punk pop a lo Avril Lavigne.
Me llama la atención algunos pasajes de sweep picking que me recuerdan a la intro del mítico tema de nuestro Jorge Salán, “Runnig free”.
Gran tema, fácil de escuchar y con la dosis justa de shred para satisfacer al que busque excursiones rápidas por el mástil.

4.- Gemini. Pasamos ahora a una de las composiciones más deudoras de la banda a la que pertenece Petrucci. En cualquier momento parece que vayamos a escuchar a James LaBrie entre los intrincados y sorprendentes cambios de ritmo y métrica. Portnoy, por su parte, se encuentra en su salsa y ahora sí, añadiendo todo tipo de florituras y adornos a sus líneas.
Si hubiera que destacar algo negativo, sería ese extraño solo aflamencado con guitarra española que no pega en esta composición; sin embargo, a la vez da paso a un excelente solo ya con eléctrica y distorsión.
Los seguidores más acérrimos de Petrucci sin duda se habrán dado cuenta de la aparición de diversos riffs y solos mostrados con anterioridad en su VHS didáctico, “Rock discipline”, de 1.995, y que por fin pueden formar parte de una canción completa.
Compleja y maravillosa.

5.- Out of the blue. Cambio total y radical de ambiente. Estamos ahora ante un elegante blues con influencia de Gary Moore y Joe Bonamassa. Incluso la producción ha cambiado, encontrándonos ahora con un sonido añejo, diferente de la potencia metalera anterior.
Cierto es que al final Petrucci pisa el acelerador y comienzan a aparecer destellos metaleros en la base rítmica, pero durante casi toda la canción se mantiene pausado y comedido, mostrándonos una faceta diferente.

6.- Glassy-eyed zombies. Otra canción ideal para seguidores de Dream Theater, aunque con una dosis de oscuridad y ambiente cinematográfico muy atractivos, pareciendo una secuela de “The oddfather”.
En cualquier caso, el exceso de shred frente a melodía y la sensación de déjà vu constante, hacen que sea la canción menos inspirada del disco. Se deja escuchar, pero es un poco más de lo mismo.

7.- The way things fall. Sigue la influencia de Dream Theater presente, pero de los Theater más comerciales y amables y menos intrincados. Los que parieron discos muy reivindicables (a pesar de las críticas que tuvo en su momento) como “Falling into infinity”.
Petrucci borda una melodía a dos guitarras simpática y más compleja de lo que parece a primera vista, mientras que Portnoy y LaRue le acompañan con absoluta maestría.
De todas formas, también nos encontramos con progresivo del bueno, que aunque te deje con una sonrisa y sensación de buen rollo, no es una canción que vayamos a encontrar nunca en una emisora de radiofórmula.

8.- Snake in my boot. Y como sucedía en “Out of the blue”, pasamos ahora a otro interesante contraste, con una intro muy hardrockera y ochentera, sobretodo por esas palmas que van marcando el tempo de la canción.
A lo largo de esta nos encontramos con diferentes ambientes, desde el progresivo típico de DT a pasajes muy old school a lo Van Halen o Def Leppard, e incluso una acelerada parte donde se ubica un más acelerado solo; sin embargo, pese a que “los caminos del progresivo son inescutrables”, aquí es difícil encontrar la melodía principal o un algo unificador, pareciendo más bien una colección de ideas y riffs sueltos, diferentes entre sí y unidos de cualquier manera.
Se escucha con agrado, sí, sobretodo por esa parte de hard rock con palmas percusivas de acompañamiento, pero la sensación final me ha resultado de canción a medio terminar.

9.- Temple of Circadia. Si hasta ahora era normal encontrarnos la influencia de DT, Petrucci ahora se autoplagia con descaro, o bien “recicla” riffs del tema “The dark eternal”, aparecido en “Systematic chaos”.
Como es normal, habiendo hecho esto, Mike Portnoy es la que mejor se lo pasa, sacando toda la artillería pesada en el que es su mejor intervención en todo el disco.
El interludio relajado y misterioso también es excelente, con un LaBrie que nos muestra una especie de “solo rítmico” muy creativo, antes de dar paso a la bonita melodía de dos guitarras y al posterior solo de Petrucci. En cualquier caso, diría que si bien Portnoy hace su mejor interpretación a lo largo del disco, también lo hace LaRue.

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john petrucci terminal velocity promo 03

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CONCLUSIÓN

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    Ahora es cuando me encuentro ante la espada y la pared. Y es que este artículo es una especie de ejercicio periodístico, de análisis o crítica más o menos neutral; pero claro, servidor es también un ser humano con sus propios gustos. Esto viene a cuento porque, como redactor, no puedo valorar a este disco como una obra maestra y sin embargo, como seguidor de Petrucci, me lo he pasado genial escuchándolo.

john petrucci terminal velocity promo 04    Y siendo un disco de shred metalero instrumental, hay exceso de Dream Theater, de complejos cambios de ritmo, tempo y ambiente en casi todas las canciones; tampoco hay solos muy largos ni muy inspirados, LaRue y Portnoy apenas tienen momentos de lucimiento individual y no acabo de ver al Petrucci más personal de “Suspended animation”, álbum en el que sí había una colección de canciones con sus melodías reconocibles y sus solos de guitarra de los de destrozarse las manos.
Eso es lo que dice el crítico musical que habita en mí, pero la persona quiere rebatir al crítico argumentando que cómo no va a sonar a DT, si Petrucci es cofundador del grupo y coautor de la mayoría de las canciones, que tampoco hacen falta solos largos si el tocar estas partes rítmicas requiere de una técnica y una coordinación cerebro-manos sólo al alcance de unos pocos, que los solos no pueden ser inspirados si a partir de ciertas edades es imposible evolucionar o cambiar ciertos esquemas mentales y que en “Suspendend animation” no había un Petrucci tan personal puesto que por aquella época, éste atravesó una especie de posesión por el espíritu de Joe Satriani que también pudo escucharse en “Systematic chaos”.

    En lo que el crítico musical y la persona sí se ponen de acuerdo es que aquí no tenemos ninguna canción del nivel y creatividad de “Tunnel vision”, “Curve” o esa obra maestra llamada “Glasgow kiss”, pero aun con todos los defectos que pueda tener, “Terminal velocity” es un álbum MUY ENTRETENIDO, aporta positivismo, buen rollo y se escucha en un suspiro —y eso que la mayoría de canciones duran más de seis minutos—, dejándote con ganas de más y deseando que no vuelva a tardar otros quince años en grabar un nuevo álbum en solitario. Y a ser posible, que lo haga con el mismo equipo de colaboradores; especialmente que siga Andy Sneap a la producción, puesto que si bien ha habido algún momento en que la mezcla parecía decantarse por la loudness war, a día de hoy es complicado encontrar un disco de matraca metalera en el que todos los instrumentos se escuchen con tal nitidez como podemos hacerlo aquí.

    Por otra parte, confío en que esto sea el (re)inicio de una bonita amistad entre John Petrucci y Mike Portnoy y que, quien sabe, acabe con Dream Theater teniendo de nuevo a su cofunfador y baterista original entre sus filas.

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john petrucci terminal velocity promo 01

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TEXTO: Albert Sanz

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