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Crítica: Yngwie Malmsteen “Blue lightning (Deluxe Edition)”

Yngwie Malmsteen Blue lightning cd cover

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FICHA

  • Artista: Yngwie Malmsteen
  • Sello:     Mascot Records
  • Año:       2.019
  • Estilo:    Heavy metal neoclásico, heavy metal, shred, hard rock, rock blues

CALIFICACIÓN

CALIFICACIÓN TÉCNICA
  • Nivel de técnica: 7/10
  • Velocidad: 7,5/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 5/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: -9/-10
  • Nivel resto de músicos: 4/10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 1/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 6/10
  • PUNTUACIÓN: 4,5/10
CALIFICACIÓN MUSICAL
  • Calidad musical: 6/10
  • Nivel de feeling: 6/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 1/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 5/10
  • PUNTUACIÓN: 4,5/10

 

PUNTUACIÓN TOTAL: 4,5/10

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INTRODUCCIÓN

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    En 2.016, Yngwie Malmsteen realizó unas declaraciones afirmando que ya no iba a grabar más discos de estudio. Que cadenas como Wall-Mart tenían la culpa. Pocos meses después y en el mismo año, editaba “World on fire” —link a la crítica aquí—, que venía a unirse al anterior “Spellbound”—link a la crítica aquí—, en lo que definimos como “la saga del horror”, o sea, discos autoproducidos por él, con casi todos los instrumentos tocados también por él, mezclados y masterizados por un profesional atado de pies y manos para que sonara según sus deficientes criterios y distribuidos por su propia discográfica.
El resultado fueron dos álbumes mediocres en la composición, con algún breve destello de iluminación, pero totalmente eclipsados por unas de las peores mezclas de audio y producciones que jamás se hayan escuchado en la historia de la música.
Dos maquetas caseras, inacabadas, que años atrás habrían servido como borrador e ideas sobre las que trabajar, se lanzaban a la venta como si fueran álbumes profesionales.
Toda una tomadura de pelo.

    Así que, con bastantes pocas ganas afronto el análisis de este “Blue lightning”, y más tras ver el videoclip de Sun’s up top’s down” que sirvió como single del álbum: un blues espantoso, otra vez con una mezcla de audio espantosa, unas imágenes grabadas con smartphone y unos cuantos F/X realizados con After Effects por parte de un principiante.

    Sin embargo, esas pocas ganas se transformaron al menos en curiosidad al conocer que el disco iba a aparecer bajo el amparo de una discográfica conocida por su apoyo a pesos pesados de la guitarra, como es Mascot Records, y que, en su mayor parte, iba a estar formado por versiones de bandas que han inspirado a Yngwie a lo largo de toda su carrera. Y ya sabemos que cuando toca versiones le suele poner bastantes ganas, como se demostró en el inspirado, nunca mejor dicho, “Inspiration” del 96. Claro que aquel álbum contaba con los aportes vocales de tres maestros como son Mark Boals, Joe Lynn Turner y Jeff Scott Soto y en esta ocasión y de nuevo, el protagonismo vocal recaería sobre Yngwie, del cual son bien conocidas sus carencias y limitaciones vocales a pesar de contar con un tono de voz interesante.

    En fin, discográfica profesional detrás e interesante set-list de versiones frente a un músico legendario que se ha convertido en una caricatura de sí mismo, mal productor del disco y un videoclip de presentación terrible a todos los níveles.
¿Será “Blue lightning” el disco que rescate del pozo al sueco o se integrará en la “saga del horror”? Vamos a verlo.

 

    En primer lugar, destacaría la portada, que aún simple en su concepto, muestra una paleta de colores elegidos, fuente y efectos bastante atractivos.

    Al contar con más presupuesto que sus anteriores autoproducciones y el apoyo de una gran discográfica, ha aparecido en diferentes formatos:

  • CD sencillo jewel case.
  • CD Edición Limitada Deluxe en caja con CD jewel case y dos bonus tracks, púas, póster, postales y camiseta.
  • Doble LP vinilo de 180 gramos de color azul.
  • Doble LP Edición Limitada Deluxe en vinilo de 180 gramos de color azul y efecto 3D y dos bonus tracks.

    La edición que analizaré en este artículo es la del CD deluxe con los bonus tracks incluidos.

Yngwie Malmsteen Blue lightning promo 03

 

    En cuanto a músicos involucrados, sigue la senda de los anteriores. Mientras que Yngwie se encarga de guitarras, bajo, órgano Hammond B3, sintetizador, sitar, voces y coros, aparece acreditado también un tal Lawrence Lannerbach como baterista, aunque también habían bateristas acreditados tanto en “World on fire” como “Spellbound” y eso sonaba a caja mal programada con software y mal mezclada.
En el apartado de mezcla aparece de nuevo el pobre Keith Rose, del cual ya hemos hablado en las críticas de esos dos álbumes: todo un profesional con amplio y variado bagaje al cual Yngwie parece haberle dado unas ideas muy precisas de cómo hacer que sus discos suenen de la peor manera posible, porque sino no se entiende que alguien que ha trabajado con Coverdale/Page o Gloria Estefan haga una mezcla que ni un principiante de escuela de sonido sería capaz de hacer.
Y tenemos novedad ya que aparece acreditado un técnico de mastering: Peter Brussee, con un listado interminable de masterizaciones para artistas de todo tipo y condición como Jason Becker, Arjen Anthony Lucassen, Star One, Ayreon, etc.

    Resulta curioso que Brussee y Rose pongan su nombre y prestigio y que luego el mencionado videoclip se oiga como se oye (de nuevo tenemos esos horribles platos en la batería), pero aún me queda una esperanza de que fuera una premezcla para el videoclip (algo que sería muy raro, por otra parte), y que el resultado final del CD y vinilo sea otra cosa. Al fin y al cabo, Mascot Records está detrás. O sea, hablamos de la discográfica de Joe Bonamassa, Vinnie Moore, Tony MacAlpine, Beth Hart, Flying Colors, Paul Gilbert y George Benson.
O sea, una discográfica con ese plantel de genios y de grandes producciones no va a sacar un título que suene como los de la “saga del horror”, ¿verdad? ¿VERDAD?
Lo del videoclip tiene que deberse a asuntos de fechas. Tendrían que lanzar ya un adelanto y algo sucedió que se retrasó y se publicó un videoclip con una premezcla del audio, ¿verdad? ¿VERDAD?
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Yngwie Malmsteen Blue lightning promo 01

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ANÁLISIS DE LAS CANCIONES

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1.- Blue lightning. El disco da comienzo con el que fue el segundo single. Muy buena y sorprendente composición que se inicia con una bluesera guitarra a la que se la ha buscado un sonido algo diferente a lo habitual y que recuerda en algunos momentos a Stevie Ray Vaughan, más una base rítmica contundente y repetitiva, pero con mucha fuerza y una voz interesante.
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce: la batería y unos horrendos platos reclaman toda la atención del oyente, provocando fatiga auditiva al minuto de la escucha.
Lástima, porque habíamos comenzado muy bien.

2.- Foxey lady. Primera de las versiones, siendo Jimi Hendrix el elegido. El arreglo mantiene el toque psicodélico y “proto-progresivo” de la original, pero con un toque más moderno. Yngwie le pone ganas a la voz, pero vuelve a cometer el error de discos pasados de alargar la última sílaba de algunas frases añadiendo un vibrato mal ejecutado.
La parte de bajo tocada con púa tiene mucha presencia y le da solidez a la parte rítmica, solidez que parece querer venir también por parte de la batería, aunque no entiendo la decisión de añadir tanto doble bombo, que no termina de encajar.
En cualquier caso, buena versión, buen y potente arreglo y diferente a las otras adaptaciones que hemos podido escuchar al sueco de este tema en giras anteriores.

3.- Demon’s eye. Vamos ahora al clásico de Deep Purple, en una versión muy pesada y metalera, en la que se pierde el toque psicodélico de la original.
El sueco está bastante acertado en la parte de bajo y coros y la voz, bueno, ha tenido días peores. Sin embargo, la mezcla de sonido crea una especie de espantosa bola entre la batería y los teclados, haciendo que no se entiendan nada de estos últimos.
En cuanto a guitarra solista, más de lo mismo: carreras sobre el mástil a mil por hora con algunos guiños a Blackmore.

4.- 1911 Strut. Curiosa y contradictora canción. De composición propia, los riffs rítmicos parecen un cruce acelerado entre ZZ Top y Rainbow; sin embargo, su clásico estilo de shred hiperveloz en los solos no termina de encajar en una canción breve, intensa, y que con unos pocos cambios habría podido ser un temazo.

5.- Blue jean blues. Bajamos las revoluciones con este blues de ZZ Top. Por primera vez en el disco escuchamos bien a los teclados merced a una batería más relajada que permite respirar al resto de instrumentos (lo cual no significa que se oiga bien).
En esta ocasión no tenemos a un Yngwie muy inspirado a la voz, siendo su interpretación vocal peor y más anodina y aburrida del álbum, pero al menos, en el plano guitarrístico, no todo es dispararse a mil por hora sobre el mástil, ya que tiene momentos más tranquilos y en los que se toma una pausa.

6.- Purple haze. Endurecida y algo acelerada versión de —nuevamente— Hendrix es lo que nos muestra ahora Malmsteen. En esta ocasión el sonido de los platos no es tan hiriente y hace que la versión se disfrute mejor.
Esperaba algo más de similitud de la parte guitarrística con la original, pero aquí, salvo en los créditos, tira de velocidad desde el primer momento.

7.- While my guitar gently weeps. Mucho miedo tenía de que llegara este momento. Siendo ésta una de las canciones más bonitas y sentidas de The Beatles, agregarle una guitarra shred volando por el mástil no sería lo más adecuado.
Y es evidente, que aun con momentos lentos, el virtuoso sueco se acelera en exceso, pero al menos, en cuanto a la voz se refiere y a diferencia de la versión de ZZ Top, aquí nos encontramos a un Yngwie que le pone ganas y sentimiento. No es perfecto y en algunos momentos parece quedarse sin aire al final de las frases, pero acaba siendo uno de sus mejores aportes vocales del disco.

9.- Sun’s up, top’s down. Tenemos ahora el terrorífico primer single promocional del disco. Los primeros quince segundos son prometedores: una voz con una excelente reverb y una heavybluesera guitarra, hasta que entra la batería y todo se fastidia.
Yngwie canta unas pocas estrofas anodinas y sin gracia alguna y deja el protagonismo a una guitarra que combina cuatro licks de blues típicos con sus habituales escalas rápidas mientras la batería y los chirriantes platos intentan destrozarte las neuronas que a estas alturas aún te queden en pie.

10.- Peace, please. Balada de composición propia. Hay que reconocerle al menos el intento de crear una melodía intensa y dramática, pero no acaba de conseguir su objetivo si desde el segundo uno la intercala con sus frenéticas carreras sobre el mástil, resultando al final cansina.

11.- Paint it black. Uno de los mejores clásicos de The Rolling Stones aparece en el disco, en una versión, que, como la de “Purple haze”, ha sido endurecida y acelerada. Otra vez nos encontramos a un Malmsteen plano y anodino a la voz, por más que en el estribillo intente ser un poco más cañero.
Sobre asuntos de seis cuerdas, queda muy bien su clásico sonido tocando la melodía de la canción y, curiosamente, sus carreras sobre el mástil tampoco desentonan en este contexto, con algunos momentos a lo Ritchie Blackmore que le vienen muy bien.
Y el hecho de que la batería esté menos presente en la mezcla, permite escuchar bien al bajo y el sitar que aportan un toque interesante.
Con sus luces y sombras, acabamos teniendo una de las mejores covers de este trabajo

12.- Smoke on the water. Por más repetido que sea este tema, su escucha nunca cansa. Comenzamos con el mítico riff de guitarra, que Yngwie toca sin moverse un ápice de la partitura original y sin correr (¡milagro!). En el 0:15 entra el charles de la batería con su hiriente sonido algo matizado y lo más raro es un “Come on!” vocal en el 0:07 que viene acompañado de un ruido de fondo inexplicable. Aunque teniendo en cuenta que este disco, por desgracia, mantiene el bajo nivel de producción de sus antecesores, ya no me extraña nada.
Volviendo a la canción, respeto máximo por el original, solo algo tranquilo para lo que es habitual, menos duración y buenos aportes tanto en el bajo como en los teclados (aunque se habría agradecido que éstos se escucharan algo más fuertes), inclusive con pequeño duelo contra la guitarra en el final.

13.- Forever man. Sorprende la inclusión como cierre del álbum de un tema del no muy conocido Jerry Lynn Williams. Músico y compositor de country y rock, se dio más a conocer en esta segunda faceta, habiendo escrito algunos clásicos premiados de Eric Clapton y Bonnie Raitt. Fallecido a la edad de 57 años, se entiende su inclusión en el disco si tenemos en cuenta que el guitarrista que tocó en esta canción fue Stevie Ray Vaughan.
Resulta curioso que tanto el arreglo como la voz no me recuerdan mucho al original de Williams, sino al Eric Clapton de la época “Pretending”.
Buena versión con melodías interesantes, un Malmsteen bastante bien a la voz, shreddeando como sino hubiera un mañana pero con ciertos toques melódicos, un bajo muy presente en la mezcla, lo cual se agradece y, por desgracia, esa puta mierda de batería de nuevo jodiéndolo todo.

 

BONUS TRACKS

1.- Little miss lover. Llegamos ahora al primero de los dos bonus tracks. Jimi Hendrix hace presencia de nuevo en este potente tema. Muy bien Yngwie en el apartado rítmico aunque en el solista se habría agradecido algo de psicodelia y no carreras a mil por hora, pero es Yngwie, claro.
Sobre la batería… para qué decir nada más.
Al menos el tema suena potente y casi stone rock.

2.- Jumping Jack flash. El marchoso y divertido clásico de sus Satánicas Majestades es el segundo de los bonus tracks.
Yngwie muestra un tono algo nasal y agudo que no encaja, además de incluir esa manía de alargar el final de las frases con un vibrato mal ejecutado, pero por lo menos en esta ocasión los coros sí están bien integrados en la canción.
Destacaría también el bajo, tocado con púa y un sonido algo sucio y punk que le queda muy bien a la composición.
Pena que esos asquerosos platos ensucien una versión resultona y que sirve de buen y definitivo final de CD.

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CONCLUSIÓN

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  Pues como mucho me temía, al final la “saga del horror” ya es una trilogía. Esta es la confirmación de que Yngwie es un mal productor que no sabe dejarse aconsejar y al final ha hecho lo que le ha salido de las narices. Pese a contar con dos profesionales expertos para mezcla y mastering, el resultado en este sentido ha sido muy negativo. Es cierto que no se oye tan mal en términos generales como “Spellbound” y “World on fire” y que en esta ocasión, parece que casi todos los males se circunscriben a la batería. Mal ecualizada, excesivo volumen respecto al resto de instrumentos y ese sonido tan sucio y elevado en los charles y crashes que se te mete en la cabeza previo taladrado de tímpanos. Y para colmo, una composición que enfatiza el uso del charles en todo momento. EN TODO MOMENTO.
De hecho, da la sensación de que no haya habido mastering alguno, aunque también es verdad que el mastering tiene como objetivo dar ese pulido final que haga brillar una obra musical, pero la función del mastering no es arreglar deficiencias de la grabación o la mezcla, eso se debe hacer antes y es evidente que aquí no se ha hecho.

    Estamos ante una producción a nivel de audio que si bien, como he explicado, no es tan deficiente respecto a los dos discos anteriores, sin embargo, acaba siendo mucho más cansina y agotadora. No hablamos de la tan habitual en estos tiempos fatiga auditiva provocada por la loudness war, sino de algo peor. Yngwie Malmsteen ha conseguido llevar el concepto de fatiga auditiva a un nuevo nivel, haciéndote desear abandonar la escucha del álbum al primer minuto.

    Lo que no entiendo de ninguna manera es que aunque Malmsteen haya sido el productor, no está solo en esta ocasión y que aún así haya salido un producto tan mediocre y deficiente. Esto no aparece bajo el auspicio de Rising Force Records, su propio sello, sino que viene avalado por Mascot Records / Mascot Label Group, una discográfica con altos valores de producción en la cual da igual si escuchas lo último de un peso pesado histórico como es George Benson o de una banda interesante pero aún de segunda división como es Blackberry Smoke. Al menos en lo sonoro puedes ir a ciegas que sabes que te vas a encontrar con un buen trabajo.
Aquí parece que los de Mascot se han limitado a labores de distribución, diseño gráfico y packaging y que han aceptado sin rechistar lo que les he entregado Malmsteen, con tal de tener en su catálogo a uno de los pocos históricos de la golden age del shred metalero que les faltaba. Qué duda cabe que esto es un borrón en un catálogo de lanzamientos hasta ahora impecable.
Lo dicho: incomprensible y lamentable.

    Esto en lo sonoro. En lo musical, es cierto que estamos ante algo con un poco de más calidad que los otros dos integrantes de la “trilogía del horror”, pero tampoco es para emocionarse. Yngwie le pone ganas a la voz aunque sus carencias técnicas le hacen ser irregular en este aspecto. Pero se nota la mejora respecto a los dos discos anteriores, ya que incluso sus peores interpretaciones tampoco son espantosas. Sin duda, con el tono de voz interesante que tiene, a la que estudiara con un profesional del canto, el mundo ganaría a un excelente vocalista.
Sobre su parte instrumental, no voy a entrar en lo que ya sabemos: guitarra shred hiper rápida y técnica con pocos momentos de melodía, aunque también es verdad que si bien como guitarrista ya no va a cambiar ni mejorar, como bajista sí estoy notando un aumento progresivo de nivel en los últimos años.
En cuanto al otro músico que aparece acreditado, el baterista Lawrence Lannerbach, no hay mucho que decir. Lo que toca lo toca bien pero no hace nada creativo, de modo que por eso le he dado una puntuación tan baja en el apartado Nivel resto de músicos”. Claro que aquí hablamos de que no puede haber creatividad alguna cuando sin duda, Yngwie es quien habrá compuesto todas las líneas de batería y él se habrá dedicado a tocar lo que le decían sin poder aportar nada. Eso en el caso de que en verdad haya tocado algo y no se haya dedicado a programar baterías, porque siguiendo la tradición de esta “trilogía del horror”, suena claramente a programada con un software de creación de pistas de batería.

 

    Resumiendo: es el trabajo musicalmente más inspirado de los que componen la “trilogía del horror” (aunque siendo la sombra de lo que fue el reivindicable “Inspiration” del 96) pero con unos valores de producción indignos para un sello como es Mascot Records, y aunque no tenemos la sensación de maqueta a medio terminar como fue el caso de los dos anteriores, su escucha, por todos los motivos explicados, es ardua y fatigosa.
Sin duda, el peor trabajo en materia de guitarra heavy de este 2.019.

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Yngwie Malmsteen Blue lightning promo 02

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TEXTO: Albert Sanz

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