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Crítica: Tony MacAlpine “Death of Roses”

Tony MacAlpine Death of Roses CD Cover

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FICHA

  • Artista:  Tony MacAlpine
  • Sello:     Sundog Records
  • Año:       2.017
  • Estilo:   Metal progresivo, math metal, djent, metalcore

 


CALIFICACIÓN

CALIFICACIÓN TÉCNICA

  • Nivel de técnica: 9/10
  • Velocidad: 8,5/10
  • Variedad de fraseo, recursos y técnicas: 8,5/10
  • Nivel de coñazo virtuosístico: -1/-10
  • Nivel resto de músicos: 9/10
  • Calidad producción (equilibrio en la mezcla, masterización, etc.): 9/10
  • Calidad presentación (carátula, libreto, etc…): 7/10
  • PUNTUACIÓN: 8,5/10

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CALIFICACIÓN MUSICAL

  • Calidad musical: 8,5/10
  • Nivel de feeling: 8/10
  • Posibilidad de escucharlo de un tirón: 9/10
  • Ganas de hacer “headbanging”: 9/10
  • PUNTUACIÓN: 8,6/10
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PUNTUACIÓN TOTAL: 8,5/10

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INTRODUCCIÓN

 

    En septiembre del pasado año, los aficionados al shred recibíamos una buena noticia, y era el retorno a los estudios de grabación del legendario guitarrista y ex miembro de la escudería Shrapnel Records, Tony MacAlpine… bueno, de hecho las buenas noticias también vinieron por parte de Greg Howe, músico igual de legendario en el mundo del shred, ex miembro de la misma discográfica, compañero de Tony en la época dorada del guitarreo instrumental heavy, y que tras casi una década de no editar álbum en solitario alguno, lo sacaba a la venta en la misma semana que el de nuestro protagonista. Pero eso es otra historia.

    Tras librar una seria batalla contra el cáncer de cólon —de la cual os mantuvimos puntualmente informados—, que le obligó a suspender la gira mundial de su anterior “Concrete gardens”, inclusive las fechas españolas, en mayo de 2.016 se incorporaba a la gira del cantante melódico francés Michel Polnareff, con quien ya giró en 2.007 —en aquella gira, por cierto, también estuvo a su lado su compañero de aventuras en Devil’s Slingshot y en la banda de Steve Vai, Virgil Donati—. Una buena manera de volver a la carretera y coger rodaje, interpretando una música más relajada y alejada de excesos instrumentales.

    En 2.017 nos presentó este “Death of roses”, trabajo que aprovechamos para analizar ahora dado que no faltan muchas semanas para su reencuentro con los fans españoles. Este trabajo forma parte de una trilogía iniciada en 2.011 con el salvaje “Tony MacAlpine”, seguida en 2.015 por el algo inferior pero aún así excelente “Concrete gardens” y que, ¿concluye? con este “Death of roses”. Una trilogía en la que sepulta por completo su condición de pionero y maestro del metal neoclásico para convertirse en un referente de las nuevas generaciones adictas a la mezcla de djent, math metal, metalcore y metal progresivo, en su versión instrumental (bueno, vale, lo del metal progresivo es algo en lo que está metido desde hace muchos años).

    Como compañeros, Tony ha prescindido de muchos invitados como en anteriores trabajos, centrándose él en todas las guitarras y teclados y con la colaboración del baterista Gergő Borlai​ —Scott Henderson, Gary Willis, Hiram Bullock, etc.— y del bajista Pete Griffin Generation Axe, Zappa plays Zappa, etc., quien repite aventura con el guitarrista norteamericano—.

    Vamos a ver con que nos encontramos, aunque debo decir que la primera impresión de saber que es un disco de siete canciones y apenas treinta minutos de duración, es algo que choca, teniendo en cuenta que en este estilo es habitual toparnos con composiciones de larga duración.

Tony MacAlpine Death of Roses promo 01

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ANÁLISIS DE LAS CANCIONES

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    Casi siempre hacemos un análisis canción por canción de cada disco, pero en algunas ocasiones no. Y esta es una de ellas. El motivo es la total uniformidad y cohesión del álbum, con canciones excesivamente similares entre sí, y sin ninguna que destaque por encima de otra. Esto por norma general no es algo muy positivo, pero también es cierto que en alguna ocasión es algo que ha sucedido y aún así hemos disfrutado del trabajo, y que es algo indicativo de que el artista sabía muy bien lo que quería.

En cualquier caso, sí que comentaré algunos de los momentos más especiales del disco.

  • “Chrome castles” y “Death of roses”: Dos cortes casi gemelos, con riffs de inicio de hard rock, ambientación oscura y melodías marca de la casa, además de un sonido de bajo contundente y con mucha presencia.
  • “Synthetic serenity”: Espectacular. Además de un sonido de guitarra melódica poco habitual en él —wah-wah, distorsión y más efectos—, tenemos un maravilloso interludio en una onda new age con piano y sintetizador que convierten a esta canción en tal vez la mejor del disco. Atención también a la batería, que va pasando de sutil y relajada a lo más agresiva posible.
  • “Axiomatic jewels”: El que busque al MacAlpine más neoclásico lo encontrará aquí. Vale, el tema es de lo más progresivo, pero ciertos momentos solistas y melódicos recuerdan a su primera épocaTambién hay que destacar varios elementos jazzeros que aparecen en diversos momentos junto a un sintetizador muy juguetón que va acompañando a algunas partes melódicas.

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CONCLUSIÓN

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    MacAlpine admitió en un comunicado publicado en su web que en la creación de este álbum hubo mucho de venganza. Venganza por todos aquellos momentos en los que, sufriendo los efectos secundarios de la quimioterapia, veía como sus manos estaban doloridas y temblorosas cada vez que agarraba la guitarra.
Sin embargo, en la música instrumental, más que en ninguna otra, lo que el oyente capta no tiene porque ser lo mismo que emite el creador. Lo digo porque en “Concrete gardens” sí que vi momentos de auténtica mala leche en forma de ritmos de metalcore y math metal. En esta ocasión agresividad hay, está claro, que para eso estamos en estos estilos y con guitarras de ocho cuerdas, pero no la dureza de ciertos pasajes de ese álbum.

    En general, las sensaciones han sido extremadamente positivas. Lo he disfrutado muchísimo y el aporte de Gergő Borlai​ y el bajista Pete Griffin crea la sensación de álbum de banda, al contrario que sucede en estos géneros, en los que muchas formaciones suenan frías y sin alma.
Es obligado mencionar la labor de Griffin. Cuando en estos géneros y con las afinaciones ultragraves de las guitarras de ocho cuerdas es fácil eclipsar al sonido del bajo —cuando no prescindir de él, como en Animals as Leaders—, aquí Griffin aporta presencia, contundencia, solidez y un sonido muy rockero clásico en algunos momentos que contrasta con las mezclas de estilos de metal actuales en los que se mueve el álbum, mucha más de la escuchada en el anterior trabajo en el cual él también tocó. Por otra parte, también hay que agradecer que MacAlpine haya creado partes rítmicas que suenan a guitarra, no a “ultragrave satánico” de los guitarristas de ocho cuerdas, dando espacio suficiente a que destaque de esa manera el bajo en la mezcla, siendo en este sentido, superior tanto a “Tony MacAlpine” como a “Concrete gardens”.

    Sigo pensando que de esta trilogía, “Tony MacAlpine” es un álbum más complejo y arriesgado, pero como definí en su día: “en sus virtudes radican sus defectos”. Y es que era un álbum arduo de escuchar para los fans del guitarreo de toda la vida. “Death of roses”, en este sentido es un trabajo más asequible y fácil de asimilar y por tanto, de disfrutar, a pesar de que haya calidad, complejidad y virtuosismo para parar un tren.
En este sentido, me recuerda al álbum de metal progresivo instrumental, “Clinophobia”, de los Devil’s Slingshot, banda de efímera existencia formada por él mismo, Virgil Donati y Billy Sheehan, aunque con mayor calidad en las composiciones, evidentemente.

    Por otra parte, llama la atención que en la propaganda del disco se habla de que es un “proyecto en dos partes”, lo cual explicaría su corta duración y breve número de canciones.

    Para terminar, sólo decir que si sois aficionados a esta mezcla actual de metal progresivo, metalcore, math metal y djent, pero queréis escucharla desde una óptica diferente, no dejéis de pasar este álbum.

    Por último, recordad las fechas de su inminente tour español, con, nada más y nada menos, que el megavirtuoso Stuart Hamm como bajista de su power trio.

  • 28/09/18 – Nazca – Madrid
  • 29/09/18 – Garaje Beat Club – Murcia
  • 30/09/18 – Sala Mandra 1 – L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona)

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Tony MacAlpine Death of Roses promo 02

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TEXTO: Albert Sanz

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